Imitando a Cristo en su humildad
Humildad no es negar lo que eres o lo que tienes. Humildad cristiana es reconocer plenamente tu dignidad, tus bienes y tus capacidades, y aun así estar dispuesto a renunciar — como hizo Cristo, que siendo Dios no se aferró a su gloria, sino que se despojó a sí mismo.