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Mensajes

Una vida digna del evangelio

Una vida digna del evangelio

Después de exponer cómo sus propios sufrimientos han servido para el avance del Evangelio, el apóstol Pablo cambia el enfoque hacia los filipenses. Los exhorta a vivir de una manera distintivamente cristiana, pero lo hace con una base particular: no apela a su propio sacrificio como un estándar moral ni busca ejercer autoridad basada en su dolor. Presenta el Evangelio de Cristo como la única norma de conducta digna de alinear con ella nuestra vida. Hoy veremos cómo el evangelio (no las palabras de un líder influyente o la presión social) puede impulsar el testimonio de la iglesia, cómo mantenernos firmes y combatir unánimes por el evangelio y cómo evitar ser intimidados por los que se oponen.

Vida y muerte a la luz del evangelio

Vida y muerte a la luz del evangelio

Muchos creyentes viven atrapados en un error de enfoque: o temen la muerte por falta de fe, o desean morir simplemente para escapar de sus problemas. Pablo, preso en Roma, nos ofrece una perspectiva radicalmente distinta a la luz del Evangelio. Este es un texto introspectivo, pero no es nostálgico ni lastimoso; al contrario, refleja un ánimo vibrante, quizás triunfante. El Apóstol nos enseña que aunque «morir es ganancia», el creyente sabio entiende que permanecer en la tierra, aún en la más estrecha circunstancia, es una gran oportunidad. Lo más sensato no es escapar al descanso eterno o evadir nuestras circunstancias, sino predicar desde allí el evangelio y edificar la iglesia de Cristo, transformar la limitación actual en una plataforma para el evangelio.

El impredecible avance del evangelio

El impredecible avance del evangelio

El evangelio es una fuerza incontenible que, aunque avanza por nuestra iniciativa obediente, al cumplir la gran comisión, frecuentemente lo hace de maneras impredecibles, tal como crece una ciudad. Compras un terreno esperando que hoy estaría urbanizado, mientras que en lugares donde jamás habrías pensado, ya han vivido y progresado dos generaciones. Así es el evangelio. No siempre sigue nuestros planos, sino que se expande por senderos que no trazamos nosotros. Hoy veremos, con la experiencia de Pablo en una cárcel, (1) cómo el evangelio emerge de forma inesperada en nuestras circunstancias, (2) el efecto que nuestro testimonio produce al despertar el valor de otros creyentes y, finalmente, (3) el gran gozo de quien entiende que la prioridad absoluta es el avance del reino de Dios.