Mensaje

La fe que conmovió al Señor

Mateo 15:21-28

Evangelio de Mateo, capítulo 15, a partir del versículo 21. Es la fe que conmovió al Señor.

¿Saben que mi deseo es predicar todo el consejo del Señor? Y hay textos de las Escrituras que tengo un deseo especial de predicar. Sin embargo, Carmen me lo edita en la casa y yo le digo lo que quiero predicar y ya me dice, «No, eso no toca para ahora, eso toca para tal.»

Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba diciendo: «Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí. Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.» Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo: «Despídela, pues da voces tras nosotros.» Él respondiendo dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Entonces ella vino y se postró ante él diciendo: «Señor, socórreme.» Respondiendo él dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.» Y ella dijo: «Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces respondiendo Jesús dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.» Y su hija fue sanada desde aquella hora.

— Mateo 15:21-28

El centro del relato: gracia, no mérito

Es común que en las exposiciones de este texto, el énfasis del predicador esté en el milagro, en el milagro de que el Señor atendiera la necesidad de esta mujer y sanara a su hija. Casi siempre la atención del predicador se centra en el asunto doméstico, en que esta mujer tenía su hija atormentada, quería un milagro y el Señor le concedió su milagro y es verdad, esto tiene su lugar. Sin embargo, la verdadera atención aquí está en el avance del evangelio y la inclusión de los gentiles.

No deberíamos nosotros acercarnos a este pasaje con la actitud de merecimiento, la actitud de que, «Wow, miren qué despiadados son los discípulos y el Señor mismo.» y no la atiende, sino que deberíamos entender que la salvación es gracia y que si una persona es atendida por el Señor con salvación, es atendida por el Señor con misericordia y que nosotros no merecíamos el favor de Dios. A veces como que yo tomo el ángulo más difícil para responder la escritura, pero lo que quiero persuadirte es que tú no merecías ser salvo y que esta mujer tampoco merecía su milagro.

Que la salvación no es algo que se nos conceda a nosotros porque nosotros tengamos el derecho, que nadie puede ir al trono de la gracia del Señor a reclamarle compasión y mucho menos salvación. El propósito que hay en mi corazón es que tú no te sientas digno, sino que te sientas atendido. Y que si acaso tú eres objeto del favor de Dios, no sientas que eres objeto del favor de Dios porque estás reclamando un derecho, sino que digas, «Ha sido por misericordia y por compasión.» El Señor me socorrió, es lo que debería de decir.

El centro de este relato no es el milagro sobre la hija, sino lo sorprendente que resulta que personas como nosotros lleguemos a ser objeto de la gracia de Dios. No merecíamos ser atendidos. Nosotros somos los de afuera. Y si el Señor atiende nuestro ruego, nuestra súplica, deberíamos decir, «El Señor es misericordioso. Esto es dramático.» Uno ve la actitud de los discípulos y del Señor mismo y uno dice, «No es apropiado.» Y mientras tanto estemos diciendo que no es apropiado, todavía no hemos entendido. Hasta que el evangelio no parezca escandaloso para ti, tú necesitas seguir entendiendo el evangelio hasta que tú no entiendas el drama de la salvación, que Dios, que es absolutamente santo, concede acercarse a hombres pecadores como nosotros para alcanzarnos con misericordia. Todavía tú tienes que seguir profundizando en el evangelio. No es por mérito, es por gracia.

Si acaso el favor del Señor ha estado disponible para ti en cualquiera de sus manifestaciones, no es porque tú hablaras más fuerte, no es porque tu necesidad fuera más apremiante. Hay mucha gente con necesidades apremiantes, es porque él es bueno. Y esta percepción inicial que tiene el pecador al respecto de que mi problema es el problema más grande del mundo y el Señor no me atiende, yo quisiera hoy anularla y decirte que es verdad que para ti parece que tu problema es el problema más grande del mundo, pero el Señor tampoco está obligado a atenderte y que a veces es necesario que nos digan dos veces que no para que podamos entender cuál es nuestra verdadera condición. Es revelador que justo después de estar debatiendo con los fariseos y escribas en Jerusalén, el Señor se moviera a Tiro y Sidón, quizás 200 km a la distancia de Jerusalén a descansar, pero lo que estuviera allí haciendo era atender, aunque con dificultad el ruego, la súplica de esta mujer. Pareciera que el Señor es indolente y que no le está atendiendo. Yo quisiera persuadirte de que el Señor vino a atenderle, pero quería que ella lo sienta.

Yo quiero persuadirte a ti de que el Señor vino a salvarte, pero es necesario que tú sientas la misericordia del Señor en tu propia salvación y que mientras tanto nosotros no hayamos interiorizado de que no hemos sido salvos por mérito, sino por gracia, todavía necesitamos seguir cavando y profundizando en el evangelio. El evangelio no es mérito, el evangelio es gracia.

Desde esta porción de la escritura mostraré una necesidad apremiante, una respuesta indiferente y un ruego desesperado, una necesidad apremiante, una respuesta indiferente y un ruego desesperado.

I. Una necesidad apremiante

Comienzo con la necesidad apremiante. Dice el versículo 21, «Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y Sidón.» Tiro y Sidón, 200 y pico de kilómetros a la distancia de Jerusalén en caminos difíciles. Según el evangelio de Marcos, en el capítulo 7, el Señor quería descansar y deseaba no ser molestado. No está acostumbrado a presentar a Cristo como la persona más compasiva del mundo, el que siempre está disponible 24/7 en modo atender al pecador. Marcos presenta a Cristo como que Cristo estaba agotado de estar lidiando con los judíos, fariseos y escribas de Jerusalén y se fue 200 km a la región más remota, quizás para que no me alcancen. Y tuvo un tiempo de solaz con los apóstoles. Entró a una casa y no quería ser molestado. Ah, pero caramba, en Tiro y Sidón estaba la misma necesidad que estaba en Jerusalén. Y donde quiera que hay pecador hay necesidad. Amén.

Y el Señor y sus discípulos que fueron a descansar, ahora se encuentra que están trabajando. Hay una tensión entre los versículos del 1 al 20 y del 21 al 28 en adelante. Pues del 1 al 20 aparece el Señor debatiendo con los judíos al respecto de las leyes y tradiciones, cosas como lavarse las manos o no lavarse las manos. Ellos estaban escandalizados porque Jesús tenía otra opinión al respecto. Y ellos entonces criticaban al maestro al respecto de las leyes y tradiciones de cosas que parecen para nosotros sencillas, pero que para ellos parecen importantes, lavarse las manos. Y el Señor después de estar debatiendo con ellos por sus tradiciones y los discípulos después de estar medio atemorizados porque los fariseos se habían ofendido, el Señor le respondió que esos fariseos eran una planta que su padre no había sembrado y que iba a ser desarraigada. Y lo que hace es que va y se instala en la parte más remota donde está la gente que no solamente no se lava las manos, sino que come cerdo, adora a dioses raros, habla un lenguaje que no es el lenguaje de los judíos.

Señor, tú has ofendido a los fariseos con el tema de lavarse la mano y ahora lo que hace es que va y se le instala allá en Tiro y Sidón, a la región más remota, donde la gente no solamente no se lava las manos, sino que un fariseo nunca iría por su propio gusto a una región como esa. A uno no le escandaliza encuentros como Jesús con la samaritana, pero esto es aún más profundo porque los samaritanos eran más o menos primos de los judíos y compartían la adoración al mismo Dios, aunque con prácticas diferentes. Los de Tiro y Sidón adoraban a Astarté, a dioses raros. O sea, los samaritanos por lo menos tenían cierta idea del Dios verdadero y debatían al respecto si deberíamos adorar al Señor en este lugar o en aquel. A la sirofenicia no le importaba ni siquiera dónde era que se adoraba. Lo que tenía era la necesidad de un milagro. Cristo se está internando en la parte más secular posible y en este momento se traslada a la parte más remota donde fue en su ministerio público y se encuentra con una sirofenicia. Es impresionante.

Un fariseo se pondría furioso al saber que Jesús y los discípulos fueron allí. Hay lugares donde tú no irías por tu propio gusto. Esos lugares no se parecen a ti. Esta gente no tiene tus prácticas. Tú te sentirías ahí como en modo defensivo. Y yo te pregunto, ¿de verdad que tú querías descansar en Tiro y Sidón?

Oigan esto. Cristo fue a descansar a Tiro y Sidón, o sea, 200 km a pie y para estar en modo resistencia. Yo no sé si tú lo has sentido, pero cuando tú estás fuera del lugar donde tú estás habituado a estar, tú estás siempre como reaccionando y tú no descansas.

Cambiaba el idioma, cambiaba la religión. Había tensión política entre ambos pueblos. De hecho, Mateo le llama cananea para recordarle a los judíos que estos eran los enemigos del pueblo. Porque si tú me dices sirofenicio, parece como que está bonito, pero

Jesús se acerca primero

si tú me dices cananea, estos son los enemigos del pueblo de Israel. Es importante entender la tensión, pues esta mujer aparentemente viene a donde Jesús y ella es la que se acerca, pero lo que se hace evidente en el texto es que Jesús es el que se está acercando. De forma tal que yo concluyo que donde quiera que hay un acto de salvación, hay primero la disposición de Dios para salvar, aunque tú no puedas entenderlo. Y hay gente que dice, «Mira el esfuerzo que yo he hecho y el Señor no me atendió.» Y yo te voy a decir, mira los 200 km que el Señor caminó para encontrarse contigo solamente. En cuanto a distancia espiritual, el pecador siempre entiende que sacrificó mucho. Mucho sacrificó Cristo, que dejó su lugar para hacerse hombre por la salvación tuya.

La gente siempre está entendiendo que ya yo hice mucho y el Señor todavía no me atiende. Y la sirofenicia entiende que el Señor está cómodo en una casa y no me está atendiendo. Yo quiero decirle a la sirofenicia, a la cananea, que el Señor lleva 200 km y ha salido de su ciudad. Ha salido de su zona de confort, ha salido donde hay la gente que adora al Dios verdadero para encontrarse contigo. Y ese es el escándalo de la salvación, que el pecador siempre entiende que tiene ya mucha milla y que todavía no he encontrado lo que yo vine a buscar. Milla tiene Cristo que se hizo hombre para encontrarse contigo.

Eso es lo que es la salvación. De forma tal que yo digo que ese versículo de «saliendo Jesús de allí se fue a la región de Tiro y Sidón» se lee muy rápido. Pero si tú entiendes las implicaciones de Jesús, un judío yendo a Tiro y Sidón, tú entenderás que si los judíos tenían dificultad para atravesar por Samaria y preferían dar la vuelta larga, Tiro y Sidón era el lugar donde usted nunca encontrará a un judío haciendo turismo. Y esto no es turismo, es salvación. El Señor no se siente cómodo lidiando con los pecadores, pero lidia con nosotros. Y los pecadores siempre entienden que están lidiando con un Dios que es demasiado santo. La dificultad está del lado suyo, no del lado de nosotros.

Ese es el milagro con la sirofenicia. Dice aquí de manera muy clara en el versículo 22, «Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región.» Interesante. La mujer era cananea y había salido de aquella región. O sea, estamos hablando de alguien completamente secular, pagano. La cantidad de prejuicios que en este momento están colapsando es enorme.

Hombres y mujeres interactuando, una mujer con una hija endemoniada. ¿Quién quiere lidiar con eso?

Es esperable que esta mujer haya resultado ser un estorbo para los discípulos. Yo me imagino los discípulos diciendo, «Estamos saliendo de allá y otro endemoniado más. No nos van a dejar descansar.»

La hija endemoniada

No hablemos mucho de la posesión demoníaca. Esto parece como un tema antiguo. A mí me impresiona que por donde quiera que pasaba el Señor había endemoniados. Los endemoniados gritaban, los endemoniados se quejaban y parecía que el día de hoy como que nada de eso existe. Yo no creo que el diablo y sus demonios estén de vacaciones, que se hayan tomado una licencia. El mundo espiritual es real. Y la escritura desde Génesis hasta Apocalipsis usted va a ver que la historia de la redención se desarrolla al mismo tiempo que la historia de la intención del diablo y sus demonios de trastornar los planes de Dios. Gloria a Dios. De hecho, en Génesis hemos estado estudiando cómo el hombre desde el pecado ha estado lidiando con hacer la voluntad de Dios y hay como dos generaciones que están en disputa. En el Antiguo Testamento se les llama a los demonios espíritus malignos o espíritus inmundos. En el Nuevo Testamento aparecen asimismo como demonios. ¿Qué son los demonios?

Se describe en Apocalipsis 12 que cuando Satanás fue desterrado de la presencia del Señor, se llevó la tercera parte de los ángeles y lo que son los demonios al día de hoy eran inicialmente ángeles que se rebelaron contra Dios y en este momento para ellos no hay esperanza. No abundaré en un estudio bíblico de diablología, pero le diré que el diablo y sus demonios son reales, que eran ángeles caídos, que tenían cierta dignidad, que para ellos no hay esperanza según la carta de Judas, de forma tal que lo que tenemos los hombres, si es que para nosotros en Cristo hay esperanza, ellos no tienen ninguna esperanza y lo único que tienen es un destino de condenación, de forma tal que son criaturas que en este momento para ellos no hay esperanza. La persona con menos esperanza en esta tierra es el diablo y sus demonios. Y la actitud de alguien que no tiene ya nada que perder, pues ya lo que le quede es un destino de condenación. El diablo y sus demonios han estado operando desde el comienzo de la creación, hicieron caer a nuestros padres. El diablo tomó la forma de una serpiente y engañó a Adán y a Eva, comenzando por Eva y luego Adán y después no ve la incidencia diabólica desde Génesis hasta Apocalipsis y al final serán echados en el lago de fuego y ellos lo inaugurarán.

No es algo esto como que este mundo es un lugar ideal, este mundo no es un lugar ideal. Donde hay diablos y demonios no es ideal. Este mundo no es bueno. Este mundo no es un lugar como indiferente. La gente quiere mostrar como que los cristianos exageramos y queremos vivir en una burbuja. En una burbuja no vive nadie.

Usted está bajo la influencia de Dios y viviendo para el reino de la luz, o está bajo las influencias de las tinieblas, y el diablo no toma pausa. Cuando nuestro Señor se encarnó, el diablo fue el primero que apareció para hacerle caer, y por donde quiera que caminaba el Señor y después por donde quiera que caminaban los apóstoles aparecían demonios. Aquí hay una mujer que tiene una hija endemoniada.

¿Qué es la posesión demoníaca? Es la más profunda deshumanización. Dice que estaba gravemente atormentada, atormentada por un demonio. Esto no es un juego, esto no es un asunto de que se siente malita, no es que está enferma, está endemoniada. Y yo quisiera traer la atención a la congregación de que hay dos extremos.

Hay gente que solamente piensa en el diablo y los demonios y hay otro grupo de personas que piensan que el diablo y los demonios son como una leyenda, algo del pasado, un mito. El diablo es real y sus demonios también están condenados desde ahora, pero siguen teniendo una influencia sobre los hombres sin Dios. Y en este mundo hay personas que necesitan salvación y hay personas que necesitan liberación. De hecho, los apóstoles fueron predicando el evangelio y había personas que no pudieron y le dijo el Señor, «Es que hay géneros que no salen sino es con ayuno y oración.» Por lo cual la tarea de la iglesia en su misión no es solamente comunicar las buenas nuevas del evangelio. Al mismo tiempo es con poder, en el nombre de Cristo, liberar a los cautivos. Y la iglesia necesita buscar la presencia y el poder de Dios para cumplir con su misión. Nosotros no estamos llamados a vivir como buscando demonio en todas partes, pero también sería una ignorancia y una abierta negligencia entender que este mundo es un lugar ideal donde la influencia satánica y demoníaca no existe.

Aquí hay una mujer que tiene una hija endemoniada. Dejo que piensen un ratico ahí, hermano, porque hay que digerirlo. La noticia que te he traído no es buena. Esto no sale en Discovery Channel. Esto no sale en National Geographic según el telecable, si todavía se usa.

¿Este mundo es ideal y el único problema en este mundo es que estamos nosotros? Ah, caramba. El diablo y sus demonios también están aquí.

Nosotros no podemos verlo, pero el mundo espiritual existe y este mundo espiritual tiene influencia sobre las criaturas. La posesión demoníaca, digo que es la más profunda deshumanización, pues es peor que la enfermedad física. Una enfermedad física es más llevadera que la posesión demoníaca. Por lo menos para la enfermedad existen tratamientos, las enfermedades son comunes, son esperables, son predecibles, hay diagnósticos, hay vademécum. Usted puede saber con lo que está lidiando, pero quién sabe con lo que está lidiando cuando una persona está endemoniada.

Cualquier mal humano que usted pueda buscar de un asunto de enfermedad, usted puede decir, «Mira, eso por lo menos la enfermedad es algo predecible. Sabemos que esta creación gime, que hay dolor, que hay enfermedad. Eso es un asunto esperable, se puede llamar natural, pero la influencia y posesión demoníaca, eso no hay pastilla que lo cure, eso no hay vacuna. El poder de Dios a través de Jesucristo. Amén. ¿Entiende por qué es más complejo? Usted va a decir, «Mira, vi una mujer que tiene un flujo de sangre.» Hay muchas mujeres con flujo de sangre. Ahora es mucho más llevadero un flujo de sangre que una persona endemoniada. Aún la enfermedad es más leve. La enfermedad se cura, la enfermedad se trata, hay cuidados aunque sean paliativos. Pero, ¿cómo usted ha cuidado un endemoniado? Pareciera que ya no los hay.

Miren, siempre los han habido en el campo. Lo que hacían era que lo amarraban y lo metían en un cuarto a vivir solo. Al endemoniado gadareno usted lo encuentra que vivía entre las tumbas encadenado. Yo voy a predicar, hermano, a veces tengo mucha presión y llamo a amigos. Llamaba un amigo pastor que es médico. Yo le decía, «Mira, tengo que predicar este texto. ¿Y qué tú me dices?» Me dice, «Mira, un creyente médico también, amigo, estaba lidiando con algo como eso y él fue a ver la persona y cuando fue a ver la persona le dijo, mira, es que esto no es ciencia.» Y es verdad, hay asuntos que ya escaparon al DSM-4. O sea, usted puede decir cómo lo diagnostico, qué puede decir que tiene, cómo lidia, no, yo soy un profesional de la salud, a mí me capacitaron para utilizar herramientas diagnósticas. Pero, ¿cómo te puede ayudar como un profesional de la salud a una persona que está endemoniada?

Son temas estos que ya no se ven en los púlpitos cristianos. Pareciera que solamente hace falta decir que Cristo te ama. Ah, caramba. Hay gente que el diablo también lo ama. Lo ama tanto, lo ama entre paréntesis, que lo tiene poseído y vive adentro suyo. La enfermedad puede ser curada, hay asuntos paliativos. La posesión no puede ser revertida con medicación ni con terapias. De hecho, el curandero lo que hará es que le va a atar aún más. El diablo no puede contenerse. El endemoniado degenerará aceleradamente y siempre terminará en soledad, alejado de Dios y de cualquier cosa que se parezca a Dios, porque el diablo odia todo lo que le evoque la presencia de Dios. De ahí él fue desterrado. Aún el hombre sin Dios tiene la imagen de Dios, pero la posesión demoníaca trata de desfigurar al hombre, al ser humano, y convertirle en algo grotesco, como son el diablo y sus demonios.

Esta mujer está pidiendo algo que probablemente no se lo iba a dar ningún curandero, probablemente ningún remedio le ha funcionado. Ella misma que es una sirofenicia pagana dice, «Es que está endemoniada, mi hija. No es tratamiento lo que ella necesita, es un milagro.» Que su madre rompiera con los prejuicios, se apresurara, se aproximara a Jesús, muestra tanto su amor por su hija como su desesperación. Quizás ella ya buscó los tratamientos.

¿Qué se manifiesta? No sabemos qué era lo que esta mujer hacía. Cuando se ponen estos textos, la gente asume que era una niñita, pero usted no sabe la edad porque el amor de una madre llega muy lejos. Quizá una endemoniada de 40 años del caso que estamos hablando. Me siguen el pensamiento. La gente ve esta historia y piensa como que era una señora con una niñita, una mamá con una hija, y duele mucho ver un hijo bajo la influencia del diablo. Duele mucho ver una persona que ya no solamente está separada de Dios, sino que ha degenerado a un punto tal que usted puede decir que está siendo poseída, o sea, que ya no tiene libertad alguna. Pues aún el ser humano sin Dios tiene vestigios de libertad. Pero una persona endemoniada es alguien que ha sido ya enajenado y que no tiene capacidad ni de cuidarse, ni de hacer, ni de actuar, ni en el bien suyo, ni en el bien del colectivo.

Un endemoniado es una persona que se parece mucho a la naturaleza del diablo. ¿Cómo se ve alguien que está endemoniado? Como que me he quedado en este versículo, hermano. Espero que cuando vuelva a poner este texto vayamos como más directamente al asunto. Pero mira, la primera expresión que usted encuentra de un endemoniado es rebeldía contra Dios.

Quien está endemoniado rechaza el evangelio visceralmente, rechaza la palabra de Dios visceralmente y rechaza la iglesia visceralmente. Por donde quiera que pasaba el Señor le decían los demonios, «¿Qué tienes con nosotros, Jesús, hijo de David?» Porque a ellos les molesta donde quiera que llega el evangelio, donde quiera que llega la presencia de Dios, porque fueron echados de allí. La gente dice que les huye eso como el diablo a la cruz. Es verdad. Un endemoniado normalmente tiene rasgos de promiscuidad sexual. Miren, me exploro, me aventuro en asuntos que no puedo afirmarlo categóricamente, pero al parecer en la escritura se describen los ángeles como seres asexuados. No tienen lo que tenemos los seres humanos, que somos varones y hembra. Los ángeles cuando se manifiestan siempre se manifiestan como varones, pero cuando poseen, no sé qué ocurre, pero hay como promiscuidad sexual, siempre una exageración. Y donde hay, no digo que todos los casos sean de eso, ¿no? No estamos concluyendo que donde quiera que hay promiscuidad sexual hay influencia demoníaca, pero regularmente una manera de usted ver influencia demoníaca es en la promiscuidad sexual, es dañar lo que Dios le ha dado.

El ser humano de manera primigenia es criatura suya, creado en Cristo Jesús para buenas obras. Hizo Dios al hombre, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra lo creó. Y donde quiera que hay influencia demoníaca, usted va a ver una destrucción de lo hermoso y bello que hizo Dios en el hombre. Y las personas llegan a rechazar su propio género, llegan a rechazar su propio sexo, la identidad que Dios le ha dado; es una degeneración de la criatura donde quiera que hay influencia demoníaca. Y la promiscuidad sexual es una manera acelerada de lograrlo. Hablo con cuidado, hermano. No estoy aquí diciendo que donde quiera que hay promiscuidad, pero frecuentemente las personas son atadas por demonios a través de transgredir los límites que Dios ha establecido. Por eso uno ha de ser cuidadoso donde quiera que hay promiscuidad, donde quiera que hay abuso del diseño de Dios, porque esas cosas más que preferencias, a veces hay detrás de esto también influencias demoníacas. Seamos cuidadosos.

¿Qué hace el diablo y sus demonios? Despojan a la criatura de todo rasgo de lo que nosotros consideramos humanidad, de bondad, de compañerismo, de altruismo, de dignidad. Se avergüenzan ellos mismos y avergüenzan a los otros. Se dañan ellos mismos y dañan a los otros. Una persona endemoniada es un antisocial. Yo no sé cómo el diablo y los demonios conviven, porque en una sociedad donde ya nadie tiene nada bello, yo digo, «¿Qué motivará al diablo y a sus demonios?» Yo no sé, hermano, cómo es que pueden organizarse, pero donde quiera que hay es una transgresión de toda institución, una oposición. Es eso, una oposición también a la gracia, en especial a la gracia común y también a la gracia general. Pues el diablo y sus demonios no fueron objetos de la gracia.

Le molesta que Dios tenga misericordia. Al diablo le molesta que Dios tenga misericordia. Donde quiera que hay un hombre salvado, el diablo dice, «Pero no hubo salvación para mí.» Donde quiera que hay un hombre libre, el demonio dice, «Pero nosotros no lo somos.» Les molesta nuestra libertad, la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Estoy describiendo el problema que tenía esta madre. No era una hija enfermita que tenía, era una hija poseída.

Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba diciendo, «Señor, hijo de David, ten misericordia de mi hija, que es no atormentada, sino gravemente atormentada por un demonio.» Traigo de nuevo la idea, hermano, no evitemos el tema. Dos extremos. Un extremo es que todo lo que la gente piensa es en demonios y se vuelven como cazadores de eso. No es nuestro llamado. Y otro extremo es ser completamente negligentes e ignorantes y pensar que donde quiera que haya oposición es que a ellos no les gustó. Entienda, el diablo y sus demonios son reales. De hecho, dice Lucas, capítulo 4, versículo 18, el Señor hablando de sí mismo decía, «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos.»

La urgencia de predicar el evangelio

Una iglesia no existe solamente para compartir que el Señor te ama y tiene un plan hermoso para ti, también existe para decirle a las personas que el Señor es poderoso para sacarle de las tinieblas. No nosotros, no nosotros. ¿Quién hace la diferencia en esto? No, nosotros no es para andar por ahí como buscando, tráigamelo. No, no, no, hermano, no es sabio. Todos nuestros relacionados necesitan a Cristo. Hay unos que necesitan salvación, otros necesitan liberación y todos necesitan madurez. Nuestros relacionados necesitan, en lo que abren los ojos a la realidad del evangelio, que los alejemos de la influencia demoníaca.

Lugares de promiscuidad, hermano, temas como la pornografía, temas como la homosexualidad, el lesbianismo, son asuntos en los que usted debería ser cuidadoso. El abuso de cualquier límite que Dios haya establecido para la criatura es una exposición a la influencia demoníaca. ¿Cómo alguien llega a ser poseído, cómo alguien llega a ser afectado por los demonios? Porque se aleja del plan de Dios. Yo no conozco otra receta, hermano, que acercarse a Cristo. La gente dice, «¿Qué hago? ¿Qué no hago?» Acércate a Cristo.

Y siguen el pensamiento, o sea, es como la oveja. ¿Qué hace la oveja para estar cerca de su pastor? ¿Y qué hace el creyente para alejarse de todo esto? Acérquese a Cristo. Eso es. Gente quiere vivir como con trucos.

Va de retro. Esto no es exorcismo y cosas parecidas. Cristo, hermano, nosotros somos muy vulnerables sin Cristo. De forma tal que cuando uno entiende esto, uno entiende la urgencia de predicar el evangelio, ¿no? Prediquemos el evangelio a tiempo, insistamos en el evangelio. Aquellos que no han querido, que abran los ojos porque están expuestos. El diablo no coge pausa. Él no se conforma. Él no se conformará solamente con mantenerlos alejados de la luz del evangelio. El diablo trabajará activamente para degenerar a la criatura y llevarla a su propia condición. De forma tal que nuestros familiares que no han creído necesitan conocer a Cristo, necesitan ser expuestos al evangelio y deberíamos tener una urgencia. Y hermano, que el Señor nos cuide de tener que ir al Señor con un hijo, una hija, un familiar endemoniado, que el Señor nos cuide, pero el Señor tiene poder para hacerlo.

He hablado primero de una necesidad apremiante. Esta mujer estaba desesperada lidiando con cosas que no conocen. ¿Y cómo yo puedo liberar a mi hija? Ya no podía.

II. Una respuesta indiferente

Del 23 al 24 aparece una respuesta indiferente. Dice así, pero Jesús no le respondió palabra. Ay, qué doloroso.

Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo, «Despídela, pues da voces tras nosotros.» Parece que el Señor no le respondió palabra. Ella seguía voceando lo mismo. «Mi hija, ayúdame, socórreme.» Duele mucho estar en una situación desesperada y no ser atendido. Hay muchos endemoniados, pero esa es su endemoniada. Usted entiende: mi hija. Eso es lo que la gente no quiere entender. Miren, el que está desesperado, de un nivel de dolor para adelante, ya no hay empatía. Tu dolor es tu dolor. El que está sufriendo está sufriendo.

¿Han visto lo que es estar en una emergencia médica? El que ha tenido que ir de madrugada a emergencia y ver lo que es eso. Tienen un famoso triaje que eso el ser humano no lo entiende. Tu dolor es tu dolor. Tú tienes un niño apretado que está teniendo dificultad para respirar y vino un politraumatizado y te van a decir, «No, pero mira, tiene un politraumatismo.» Es que mi dolor es mi dolor. Mi hijo no puede respirar. Una respuesta indiferente para alguien que está desesperado. Miren, eso es duro. El enfermero que viene y te dice, «No, es que mire, esto es un triaje.» Y tú lo que quieres entender es: ¿respira? Sí. ¿Se mareó o no se mareó? Entonces tú cada pregunta que te hacen, tú sientes que te está alejando una hora de un profesional de la salud. Ya me hizo otra pregunta. Y eso que yo estoy

aquí sembrado. Es aún más desesperante tú mirar el doctor que sale y mira a otro y se lleva al otro y tú dices, «Pero el mío, ¿cuándo es?» Y eso es fuerte, estar en una emergencia. O sea, tú ver el drama humano, cada cual con su necesidad y un profesional de la salud que a ti te va a manifestar indiferencia porque él necesita estar enfocado para poderle dar salud a ese y después darte salud también al tuyo. Horas y tú dices, «No, que yo voy a un centro médico.» Ay, sí, tú tienes un gran privilegio. Métete en la emergencia del Darío Contreras para que tú veas lo que es eso. El olor a sangre. Yo pocas veces he estado allí, hermano, pero lo que recuerdo es un olor a sangre y una actitud de que todo el mundo está en modo resuelve, como si fuera un matadero. La gente llega y lo ponen y le dan el tratamiento que le van a dar. El médico no anda en eso. El médico va al asunto.

Ay, hermano. Así se sentía esta mujer que viene con una hija endemoniada a donde una persona que ella sabe que tiene respuesta para su dolor y él no le respondió palabra.

¿Qué pensará ella? ¿Quién es Jesús? Pero me dijeron que él era bueno. Me consta que vine donde él porque yo supe de otros que él mismo había sanado. ¿Y qué tiene mi hija? Yo vine donde él porque él sanó a otro endemoniado, él le habló y el demonio salió, y por qué no quiere sacarle el de la mía.

Desconcierta ver la actitud del Señor. Quizás ella se había acostumbrado ya al rechazo de la gente, porque la verdad es que convivir con una persona que tiene una hija endemoniada debe ser difícil, impredecible. Hay un endemoniado que dice que se tiraba en el suelo, se tiraba sobre el fuego, el diablo quiere matar a la persona y esta mujer ha estado conviviendo con eso y quizás en su contexto social ya la aislaron y ya la evitan, pero dice, «Pero él también me está evitando.» Es igual.

El drama verdadero aquí es que el Señor tuvo una aparente actitud distante. Dice que no le respondió palabra. Cuánto duele cuando no te responden palabra. Y como el Señor no le respondió palabra, los discípulos dicen, «Despáchala, dile que no lo va a hacer.» Qué duro, haberse movido donde el Señor, roto todos los prejuicios que hay que romper, y encontrar una aparente indiferencia. Y eso es lo que encontramos nosotros frecuentemente. Cuántas veces nosotros estamos esperando oraciones delante del Señor y el Señor no las responde. Y tú vas a tener que lidiar con que el Señor diga la palabra basta. Y el Señor a veces no quiere decir la palabra en este momento. Y Señor, ¿por qué tú no quieres decir la palabra en este momento?

Para los discípulos, esta mujer está fuera de lugar. Es la primera vez en mucho tiempo que tienen un solaz con el maestro. Yo me imagino que los discípulos sentían lo mismo que siente cualquier profesional de cualquier área cuando está de vacaciones, cuando está en reposo, cuando tú tienes tu día libre y una persona te aborda para hacerte un interrogatorio, aprovechando que tú estás aquí. Tú dices, «Pero yo estoy descansando. Llámame el lunes.» Aprovechando, Señor, que tú estás aquí, mira, yo vengo de Jerusalén con mis discípulos a tomarme aquí un reposo, un solaz. Yo no quisiera ser molestado, pero la mujer tiene su necesidad. Ay, qué odioso. Ellos estaban realmente cansados. El viaje era largo, 200 y pico de kilómetros. La empatía baja mucho con el cansancio. Para ellos, el caso de ella es otro caso más. ¿Tú has visto esto? O sea, para ti ese caso es tu vida, pero para ellos es otro caso más. Y eso es lo mismo que sienten las personas a veces con los creyentes, que la gente está esperando que nosotros le hablemos del Señor, empatía y demás, que están esperando ver resultado y no, el creyente no siempre está disponible. Y si para los discípulos de Cristo ella estaba fuera de lugar, para el maestro, escucha lo que le dice.

Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose en el 23, sus discípulos le rogaron diciendo, «Despídela.» Ay, hermano, ese «despídela» cuando tú tienes una necesidad. Qué duro, qué duro. Tú estás atormentado, tú estás cansado. Cuidar a una persona que no puede valerse de sí misma, una persona que es un peligro para sí misma, eso es agotador. Y cuando vienes tú donde tú entiendes que está la empatía, donde tú entiendes que está el amor, la misericordia, lo que te dicen es despídela.

Eso duele mucho. Despídela. Oye, no valgo. ¿Qué soy yo? Miren, yo le agradezco al Señor que me salvara de una manera muy ligera porque yo no tuve que vivir nada de esto. Yo lidio con temas en mi carácter que a mí me dicen algo como eso y yo me volvería quizá aún más degenerado. ¿Cómo que despídeme? ¿Y por qué no despide a él y a aquel y al otro? ¿Y por qué no despediste a los otros? ¿Y por qué a mí? Sentirme como vejado. ¿Y por qué se lo dan a los otros y a mí no?

Miren, mi hermanita me está haciendo seña por allá. Hay que estar en la situación, hermano, para tú ver lo que es. ¿Sabes lo más duro? Hay cosas que tú las toleras sobre ti, pero no sobre otros, no sobre gente que tú amas. Hay cosas que tú las tolerarías, pues tú dices, «Está bien, que es a mí, pero es sobre mi hija, es sobre mi hijo, es sobre mi madre, es sobre mi ser querido.» Hay cosas que un ser humano tolera sobre sí mismo y no lo tolera sobre lo suyo.

Despídela. Ay, yo agarro una piedra y digo mala palabra, con cuatro emojis yo lo hago. ¿Cómo que despídela? Si quién soy yo, yo no valgo. Ese hombre prodiga los milagros como si fueran frutas y le da a la gente milagros como dale a cualquiera un guineo maduro y a mí no me puede sanar mi hija. Ah, lo sirofenicio, ¿no? Ahí comienza la gente a buscar, hermano, cualquier cosa que pueda argumentar. Eso es por dónde yo vivo. Eso es por esto. Esto es por mi color de piel. Eso es porque tal cosa.

Despídela, pues da voces tras nosotros, nos está molestando. O sea, yo molesto y ustedes no estaban endemoniados muchos de ustedes. Y quisiera saber cuál de los discípulos fue que dijo el despídela. Pedro. No, yo sé dónde tú vives.

Ay, hermano, pero esto se complica aún más. Dice el 24,

«No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel»

Él respondiendo dijo, «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» O sea, que la razón por la cual a mi hija no la van a liberar del demonio es porque yo no soy judía. ¿Y qué hago? ¿Nazco de nuevo? ¿Me meto en el vientre de mi madre? Nací en la nación incorrecta y por eso tengo yo que tirarme este drama. Está tenso el tema, hermano.

Hablemos de Bad Bunny y el Super Bowl. Va a cantar el hombre esta noche, hermano. Y eso más que un espectáculo es un asunto político. Es que los latinoamericanos en Estados Unidos ya no nos conformamos con ser un pueblo que no sea notado. Hay que darnos el espacio. Ya el latino no se conforma con que el gringo de cuello rojo sea siempre el que domine. ¿Y por qué no? ¿Por qué no a la otra y sí a esta? Es un asunto político. Miren, si Cristo le dice a alguien «despídelo,» lo cancelan. Yo me imagino a la sirofenicia con el celular. «Vamos a ver lo que me dice. No te preocupes que te voy a subir a las redes sociales. Yo tengo tantos seguidores y le voy a decir que Jesús no es bueno.»

Hermano, ese es el mundo donde nos ha tocado vivir, que todo el mundo entiende que tiene un derecho, todo el mundo entiende que le deben a un punto tal que hay que darnos los premios y ponernos en el asunto porque nosotros lo merecemos. Eso es. La gente no anda buscando ya entretenimiento, lo que anda buscando es dominar un espacio. A mí no me van a bajar. Y nada, un debate en Estados Unidos. Hay una organización que está haciendo ahora como el Super Bowl paralelo porque ellos dicen que a los latinos no nos van a tomar nuestro espacio. Eso es una guerra de ver si sí o si no. Pues el hombre del siglo XXI puede soportar hambre, puede soportar hasta opresión diabólica, pero no puede soportar el ser ignorado, vejado. Es mi derecho. ¿Y por qué yo no puedo cantar en el Super Bowl?

Ahora los hermanos van a decir que lo que recuerdan de la predicación, hermano, es que así como se siente un gringo de cuello rojo o de MAGA, se sentiría quizás un fariseo al ver a Jesús en Tiro y Sidón, y asimismo probablemente podría sentirse una sirofenicia si Jesús no le hace un milagro. ¿Y por qué nosotros no? Porque somos latinos, porque somos boricuas. ¿Y qué somos nosotros? ¿No somos también nosotros? Esa es la pregunta. «No, tú no sabes que también Puerto Rico es parte de los Estados Unidos.» Es el espíritu de nuestro tiempo, donde nadie entiende que no merece algo. O sea, que yo tengo que haber sido judía para que me den el milagro. No. Ay, hermano, qué expresión. No soy enviado.

Le está diciendo Jesús, para ti no hay. Tú estás gritando mucho, tú estás rogando, pero no hay. Y yo quiero enfatizarlo porque yo quiero que ustedes todos sientan que para ustedes tampoco había.

«Yo lo merezco, tengo un derecho.» Ay, déjame decirte que Dios no le debe nada a ninguna de sus criaturas. Que no hay pecador que pueda sacar pecho, derecho, inclusión, tolerancia o algo delante del trono del Señor, que lo único que hay es misericordia. Y que si el Señor hubiese elegido no salvarte, tú hubieras tocado lo mismo que le tocó a sus demonios, que para ellos no hubo misericordia. Y tú dices, «¿Por qué para mí hay esperanza?» Porque él es bueno. Pero, ¿por qué? Si el Señor me salvó a mí, ¿por qué no salva al otro? Ay, hermano, yo no sé. Hay una presión velada también que tiene el incrédulo a causa de la pasión que tenemos los creyentes por su salvación, de ver resultado. «¿Y por qué no? ¿Y por qué a mí sí? ¿Por qué yo le oro y el Señor no me escucha?» Y por qué entonces yo hablo con Dios y no veo ningún resultado. Hay cantidad de gente que va donde el Señor y de entrada no ve un resultado, comenzando por mí. Eso es una falsedad, eso es una mentira. Ellos asumen que si le han concedido al Señor un poquito de su tiempo, deberían sentir algo, ver algo. Regularmente no ven nada.

Hay clientes que yo aprecio mucho más allá de lo comercial y uno de ellos, al que yo le he hablado del Señor, me decía, «Mira, realmente yo visité esta iglesia, visité la otra, visité la tuya.» Y me decía él, «Yo he llegado a creer que realmente yo no he sido elegido, no fui predestinado.» Me decía la persona, «Ya yo fui,» me mencionó tres congregaciones grandes y Pez Mundial. Él me dijo, «Ya yo fui a esta, fui a aquella, fui a aquella y fui hasta la tuya. Y yo he llegado a persuadirme de que realmente yo no fui predestinado, que yo no fui elegido.» Y se dedicó los domingos a jugar golf.

Él dice, «Yo fui, hice la debida diligencia, no sentí nada y pareciera que yo no fui elegido, no fui salvo.» Lo mismo pudiera sentir la sirofenicia. «Yo fui a la presencia del Señor, yo hasta le rogué y me dijo que no estaba para mí.»

Esa actitud, lo que hay detrás de ella es que todavía hay un orgullo velado, un sentido de que yo lo merezco. Porque si yo le concedo al Señor ir a él y él no me concede lo que yo estoy buscando, eso significa que eso no es verdad. Eso significa que él no tiene poder. Eso significa que él no es bueno. Yo lo que quiero mostrarle a cualquier pecador es que el Señor realmente no te debe nada. Y que si el Señor de entrada no te trata con pleitesía, no significa sino que tú sigues estando muerto en tu delito y pecado y que él sigue viviendo en su abundancia de riqueza, y que si acaso el Señor te concede algo es por su misericordia.

¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

— Salmo 8:4

III. Un ruego desesperado

Dice el 25, y aquí entramos a un ruego desesperado. Entonces ella vino y se postró. Qué diferente a cualquiera de nosotros. Si tú escuchas que alguien dice, «Despídela,» suelta tres malas palabras y te devuelves. Pero ella se postró. Cualquiera de nosotros va al Señor: «Ey, aquí estoy, yo tengo una necesidad, una cosita ahí para que hablemos.» Pero ella ya ha soportado todo tipo de vejaciones aún del Señor y en vez de detenerse en actitudes o argumentos, ella procedió a postrarse y a pedir socorro.

Y esto es lo que necesita entender el pecador que necesita salvación. Y es que mientras tanto tú tengas excusa, todavía en tu corazón hay altivez. Mientras tanto tú puedas levantar un argumento y en vez de postrarte y rogar socorro, todavía en tu corazón hay altivez. Mientras tanto tú te estés devolviendo porque no te atendieron tan rápido como tú entendías, ahora hay que dique un ticket, un turno. Ahora hay que esperar. «Yo no he visto nada.» Es el pecador. «Yo fui, yo no sentí nada.» Ya digan que sintieron. «Yo no he sentido nada. Dios todavía no me ha llamado. Él no ha hablado a mi corazón. El Señor tiene que encontrarse conmigo. El Señor no me ha tocado.» Gente esperando que lo toquen.

Es un lío, hermano, el pecador decepcionado. Cada cierto tiempo hay un nuevo reel en las redes sociales de alguien que dice, «La iglesia me decepcionó.» Los cristianos los decepcionaron. Hermano, yo les amo mucho a ustedes porque yo quisiera responderle tres cosas y por amor a ustedes no se lo respondo para que no encuentren a su pastor dando show en las redes sociales.

Pero yo quisiera decirle unas cuantas cosas: que la iglesia me decepcionó, todo el mundo me ha decepcionado, y yo quisiera decirle tres cosas, hermano. Vuelvo y digo, con tres emojis yo lo hago, por amor a Cristo. Me detengo por amor a ustedes para que no me vean dando show. Pero es como que ellos entienden que realmente lo merecen. «Yo fui, me decepcionaron, me engañaron.» Los pecadores estamos todos necesitados de Cristo y estamos decepcionándonos y decepcionando, y donde quiera que alguien a ti te decepcionó tres veces, tú lo decepcionaste también seis.

Alguien dijo que la iglesia es un hospital de almas y es verdad. Esto se parece mucho a una reunión de alcohólicos anónimos donde la gente se presenta y dice, «Yo soy Rafael, yo soy salvo por gracia y tengo 10 años en el Señor.» Y otro dice lo mismo. Pero somos pecadores tratando de ayudar a pecadores. Aquí no hay gente santa, salva, perfecta, tratando de ayudar a los otros. Somos un grupo de pecadores que hemos tenido misericordia de forma tal que todos decimos «salvo por gracia» y «entre los pecadores yo soy el primero.» Y si un pecador a ti te decepcionó, pocas cosas te habrán decepcionado.

Y esa carta que me sacan de que Cristo me decepcionó, la iglesia me decepcionó… Por amor a ustedes, hermano, yo me quedo callado, pero yo digo, ay, pero él cree que lo merece. Qué bonito.

Esta mujer no se detuvo. En vez de argumentar, en vez de quejarse, en vez de razonar, escucha el 25. Entonces ella vino y se postró ante él diciendo, «Señor, socórreme.» Me llama la atención que en medio de su humillación le siga llamando Señor. Ya yo no le diría Señor, sino Jesús. El judío ese que no me quiere dar mi milagro. No me decepciones.

Ay, hermano, esa es la actitud. Es una actitud de que cuando todavía el Señor no te ha respondido oración, en vez de tú atrincherarte, articular cosas, es un ruego desesperado. Y ahora el Señor que la ve ya postrada y rogando. Ay, pero el Señor, hermano, llega un momento: ya, Señor, déjala, está desesperada, déjala que respire. Ay, hermano, el Señor va más profundo en la herida. Dice el 25 que se postró y le dijo, «Señor, socórreme.»

«No está bien tomar el pan de los hijos…»

Respondiendo él dijo, «No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.» No, pero la va a matar. Por lo menos al orgulloso lo mató. La altivez está muerta en la lona. O sea, si tú entendías que podías reclamar algo, si tú entendías que podías tener algún derecho, si tú

No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

— Mateo 15:26

entendías que podías levantar algún argumento, tu argumento está planchado. Después que ya tú estás postrado, hermano, eso es muy duro. Cuando ya tú estás en la lona postrado, te dicen allá abajo, «No es correcto quitarle el pan a los hijos y dárselo a los perrillos.» Eso duele mucho en el orgullo, hermano. Una heridita. Eso no hay curita que valga. Mató el orgullo de la mujer. Si tú tenías algo que esgrimir, ahí se cayó.

«Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas»

Y ella dijo: «Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»

— Mateo 15:27

Ay, hermano. Y ella dijo, «Sí, Señor.» Aceptó el calificativo despectivo de perrillo. No salgamos del punto porque también he visto predicadores que toman esto y comienzan a decir que el Señor le llamó que era un perro. En el mundo antiguo no tenían las normas de cortesía que tenemos nosotros. Y para cualquiera que no respondía a su fe era un perro. Los perros no son los perros que nosotros conocemos. En el mundo antiguo los perros eran como familiares de los lobos y vivían en jaurías afuera de las ciudades y eran peligrosos, tenían la práctica de ser rechazados, y cualquier persona que estaba fuera de lo que nosotros entendemos que era lo correcto era un perro.

O sea, que ella misma, para ella los judíos eran perros y para los judíos los sirofenicios eran perros, y la gente vivía atribuyéndole a todo el mundo que el que estaba fuera de lo que nosotros entendemos que es lo correcto es un perro. El Señor fue tierno y no le dijo perro, sino le dijo perrillo. Y utilizó el término que se utiliza para un animalito doméstico. Y el Señor le dijo, «No es correcto que yo le quite la comida a mi hijo para dársela a una mascota, a un cachorrito.» Pero ella dijo, «Yo lo cojo.»

Interesante. No, no, no lo rechazó. Yo lo cojo. En vez de ofenderse, aceptó su condición de perrillo, mascota doméstica para tener a Cristo como su amo. Como lo que yo necesito es comer.

Sí, señor. Pero aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

No me dé la condición de hija, concédamelo. Hermano, tú tienes que elegir si tú vas a querer tu dignidad o tu salvación. «No, yo quiero mi orgullo, mi dignidad,» pues quédate muerto en tu lecho de pecado. ¿Tú quieres tu orgullo y tu dignidad o tú quieres tu salvación? Ahora, los perrillos comen. No lo negó, no cambió su deferencia hacia Cristo. Le dijo, «Sí, Señor.»

Lo que el Señor le está diciendo a ella, hermano, es verdad. Dice, mira, no le toca en este momento. De hecho, tiempo atrás el Señor le dijo a sus discípulos que vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y lo que le está diciendo a ella es verdad, en este momento todavía el plan de ustedes no ha comenzado, pero es que ya yo no soporto un día más con mi hija en la condición que está.

Ella ha soportado la indiferencia y ahora soportará una palabra dura. Perrillo, sin embargo, lo acepta. Ella rompió una gran cantidad de barreras para obtener su milagro. Una barrera cultural, la barrera de la patada de los discípulos, la indiferencia del Señor, el rechazo. Y ahora le presentan una barrera que parece insalvable, es la barrera de la dispensación de la gracia. No les toca a ustedes.

Es la doctrina de la elección, el lugar de Israel. De hecho, ella se introdujo diciéndole, «Señor, hijo de David.» Y el Señor, pues tú sabes teología, pues si tú sabes que yo soy el hijo de David, tú sabes que yo no soy el rey de ustedes. ¿Qué haces tú pidiendo tu milagro? Yo encontré un hombre que dio un show en Altice por un problema que tenía con su línea telefónica. Un show, hermano, en forma, y era de Claro.

Y después que insultó a todo el mundo, cuando le buscan, «pero es que su línea no es con nosotros, esa está con la competencia.» Así se ve un pecador quejándose de la gracia del Señor. «Tú tienes que salvarme. Tú eres malvado.» Es que tú no eres de lo mío. Tú no eres de mi reino. Tú no lo mereces. Tú estás viniendo a donde el rey de Israel y tú eres sirofenicia. Entiende que lo que el Señor está diciendo, hermano, no es displicencia. Es correcto, porque si yo soy el rey de Israel, yo no reino sobre ustedes. Y lo que parecía ser un desplante terminó en milagro y en un hermoso reconocimiento.

No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Y ella dijo, «Sí, Señor.» Pero aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

«Oh mujer, grande es tu fe»

Entonces respondiendo Jesús dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.» Y su hija fue sanada desde aquella hora.

— Mateo 15:28

Entonces respondió Jesús y dijo, «Oh, mujer.» Yo me gozo en que mi Dios se conmueve. Ay, hermano, yo me gozo en no servir a un algoritmo. Yo sirvo a un Dios que tiene sentimiento, emoción, que puede ver un pecador en su miseria y decirle verdad. Y lo que ella no sabe es que él recorrió estos 200 km. Lo único que hizo en Tiro y Sidón fue eso. Lo único que hizo el Señor en Tiro y Sidón fue eso. «Oh, mujer, grande es tu fe. Hágase contigo como quieres.» Y su hija fue sanada desde aquella hora. El demonio salió.

¿Cómo se ve el evangelio?

Hermano, el evangelio es la buena noticia de que Cristo recibe a las personas que nosotros mismos no tendríamos la disposición de recibir. El evangelio es la buena noticia de que incluso aquellos a quienes todavía aparentemente no le había llegado su hora cuando ruegan, pueden conmover la fibra de un Dios que siente y tiene misericordia. Me gozo en hablar y predicar de un Dios que tiene sentimiento. Me gozo en hablar y predicar de un Dios que puede conmoverse. Me gozo de predicar a un Cristo que puede sentir la aflicción de una madre que tiene una hija endemoniada. Y si mi Señor se conmovió por ella, yo creo que el Señor puede conmoverse por tu amigo, por tu familiar, por tu ser querido, y que hay mucha gente que puede recibir misericordia.

Hermano, a partir del próximo domingo, con el favor del Señor en nuestra iglesia, volverá a haber espacio para que pecadores como tú y como yo puedan recoger aunque fuera la migaja. Dile a alguien que en Cristo hay esperanza. Dile a una persona que te acompañe, inténtalo de nuevo con un familiar. Esperemos que el Señor tenga misericordia de ellos como lo tuvo de nosotros, hermano. Nosotros somos los perrillos y yo con la migaja del evangelio me conformo.