El espanto de Félix
Félix aparece en el relato como un hombre bien informado sobre el «camino», amigable con los cristianos y con un aparente interés por el mensaje. Sin embargo, fue también profundamente indeciso. Durante dos años recibió testimonio sin recibir salvación. Más que un testimonio de salvación es un ejemplo del avance del evangelio a pesar del rechazo de los hombres. Muestra que Dios puede colocarnos providencialmente ante personas específicas para que demos testimonio. Nuestra responsabilidad es proclamarlo con fidelidad, aunque no siempre tengamos fruto.