Jesús sana al paralítico de Betesda
En el estanque de Betesda convergen tres fuerzas que siguen operando hoy: la superstición que cree poder manipular a Dios, el legalismo que pretende merecer su favor, y la gracia que actúa sin requerir nada de nosotros. Cristo sanó al paralítico sin que este entrara al agua, sin que respondiera correctamente y sin que siquiera supiera quién lo había sanado.