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Mensaje

El regocijo permanente

Filipenses 4:1-7

El regocijo no es una opción sino un imperativo. Un llamado apasionado a encontrar en Cristo la fuente de un gozo permanente que nos sostenga en toda circunstancia.

Transcripción automática

Oración inicial

Vamos a permitirle al hermano Edwin que ore por la iglesia y la presente delante del Señor para que sea el Señor que nos dirija en este tiempo de enseñanza. Vamos a poner un momentito sobre nuestros pies en señal de reverencia ante nuestro Dios. Amado Padre celestial que habitas en tu trono de justicia, Señor, Gracias por darnos el privilegio de tener sumo gozo en nuestros corazones al haberte adorado, al haber exaltado tu nombre, al haber desde temprano en la mañana entrado en contacto con tu palabra y ser enseñado, alimentado por ella. Señor, grande gozo hay en nuestro corazón porque podemos ver el fruto de una oración, Señor Jesús, al ver la respuesta de dicha oración en el caso de Esteban Josué. Gracias oh Dios.

Señor ahora seguimos en la misma línea. Seguimos en la misma expectativa Señor de ser llenos de gozo al recibir tu palabra. Seguimos oh Dios con la expectativa de que tu palabra tiene el poder para transformar nuestro interior. Seguimos, oh Dios, en la misma expectativa de que tu palabra tiene el poder para acercarnos más a ti. Seguimos, oh Dios, con la expectativa de que en nuestras más profundas necesidades tu palabra, Señor Jesucristo, será respuesta.

Dispón nuestros corazones desde ya. Espíritu Santo, opere en nosotros.

Lectura: Filipenses 4:1-7

Ahora sí, hermanos amados, permanezcamos en la palabra del Señor. Acompáñenme en sus Biblias. Vayamos juntos en la carta de Pablo a los filipenses. Filipenses capítulo 4. Estaré leyendo el capítulo 4 desde el versículo 1 y hasta el versículo 7, pero pretendo solamente detenerme en el versículo 4 del capítulo 4 y exponer durante el tiempo que tengo solamente un versículo de la palabra del Señor.

Dice así la Sagrada Escritura. Ponga su momento sobre sus pies para que leamos la palabra. Es el apóstol Pablo escribiendo a los filipenses. Dice así la Sagrada Escritura. Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados. Ruego a Evodia y a Síntique que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

— Filipenses 4:1-7

por lo menos unidades temáticas completas, hoy he preferido seleccionar un solo versículo. Y es que este solo versículo es como el corazón de toda la epístola de Pablo a Los filipenses. Esta es una epístola relativamente corta, son cuatro capítulos, pero estos cuatro capítulos exudan gozo, alegría, entusiasmo. Si usted lee desde el capítulo 1 hasta el capítulo 4, encontrará que el apóstol Pablo está escribiendo una carta que está cargada de afecto. Él enseña una cosa, enseña otra y dice gozo.

Después vuelve a enseñar otra cosa y dice entusiasmo, regocijo, alegría. Por momentos él como que se detiene y vuelve a decir de nuevo gozo, entusiasmo, alegría, regocijo. Amados, amados, amados. Son cuatro capítulos hermano, pero están sembrados de tierno afecto. Cada uno de esos capítulos, hermano, está como la tierra de Constanza, así que por donde quiere uno encuentra plantaciones.

Pero esto es de gozo, de aliento, de afecto. Él le dice en un versículo amados y después termina el versículo diciéndole de nuevo amados. Se rogando con gozo por todos vosotros. Gozo, gozo, la palabra recurrente, gozo. Más adelante, en el 1 todavía, él dice en el versículo 18, que no obstante, de todas maneras, propuesto de verdad, Cristo es anunciado, y en esto me gozo, y me gozaría un gozo, gozo, la expresión.

Después dice en el capítulo 27 del mismo, para que vuestro provecho y gozo de la fe. En el versículo 2, en el versículo 1, él dice, si hay algún afecto entrañable, gozo, afecto. Más adelante, dice así mismo, en el capítulo 2, en el versículo 18, 17 y 18, me gozo y me regocijo con todos vosotros, y así mismo gozaos y regocijaos también conmigo. Gozo, regocijo, gozo, regocijo. Dice más hacia adelante el versículo 19 del capítulo 2.

Espera en el Señor, Jesús, enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado, pues ninguno y ninguno tengo el mismo ánimo, gozo, en un estado de ánimo, regocijo. Después entonces dice más hacia adelante en los versículos 27. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir, pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza, no tristeza, no tristeza, gozo, gozo. Uno va con Pablo y todo, hermano, es eso. El versículo 28.

Para que al verle de nuevo os gocéis. El término en esta epístola es gozo, afecto, alegría. Y llegamos al 4 hermano, el 4 comienza así mismo. Así que hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, gozo. Si usted la cuenta hermano, creo que va a llegar por lo menos diez veces a encontrar gozo o su sinónimo en la epístola de Pablo de los Filipenses.

Y el corazón de toda esta epístola, lo que es el centro temático y palpitante en toda ella, entonces, es el versículo 4 del capítulo 4 donde le dice el apóstol Pablo a los hermanos. Después que le ha dicho gozo, gozo, regocijo, ánimo, le dice regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo regocijaos hermanos, eso es lo que es filipenses.

El gozo: tema central de Filipenses

Por eso les digo, a modo de introducción, que el regocijo, y no la tristeza, el regocijo, debe de ser el estado de ánimo normal y característico en la vida del creyente. Esto a modo individual. Lo que caracteriza a un cristiano debería ser el gozo, no la tristeza. Y al mismo tiempo debería ser el estado de ánimo normal y característico de la iglesia del Señor en su conjunto. Nosotros somos un pueblo definido por su alegría. Un asunto prioritario que frecuentemente se descuida con lamentables consecuencias. El apóstol Pablo durante una de sus prisiones escribió a los filipenses una carta en la que sorprendentemente el gozo es su tema recurrente. Este énfasis era algo inesperado para sus lectores, dadas sus circunstancias.

¿Cómo va a ser que Pablo, desde la prisión, está escribiendo gozo? Si ellos estaban esperando una epístola triste. Estoy aquí lamentando mi situación. Estoy aquí derrotado. Estoy aquí triste.

Pablo de la prisión, hermano, está mandando gozo, gozo, gozo, gozo, alegría, alegría, regocijo. Esto era inesperado para ellos, pero completamente consistente con las convicciones del apóstol. Al final de la misma llama dos veces a los hermanos a que se regocijen. Regocijaos, les dice. Otra vez os digo, regocijaos.

Un imperativo que evidencia que esto está también a nuestro Hoy veremos el imperativo del gozo, la fuente del mismo, su permanencia y la urgente necesidad de que en caso de que usted perdiera el gozo, salga a recuperarlo. Hoy pretendo lograr que mi iglesia se contagie de un santo entusiasmo. Que mis hermanos, si acaso se habían entregado a la tristeza, salgan de ahí, que salgan, que salgan. He venido, he tomado solamente el 4 hermano, porque quiero concentrarme en el corazón y no en las partes. Regocijaos en el Señor, siempre.

Otra vez os digo, regocijaos. ¿Qué es esto? Permítanme mostrarles hermanos, este llamado que se nos hace a vivir en un estado de permanente regocijo en el Señor. Si me dijeran ¿Qué es una iglesia? Una iglesia es una comunidad de discípulos que viven en un estado de permanente regocijo en el Señor.

Y tú me dirás, pero ese no es mi caso. Ese no soy yo. No, quizás no ha sido tu caso, pero yo quiero, hermano, que uste d entre en un estado de regocijo tal que eso sea lo que lo defina. Que la falta de gozo sea la excepción, no la norma. Y combato hermano con algo que se nos ha dado, porque si usted viene del catolicismo romano, el catolicismo romano por ahí por el medio evo se envolvió en unos asuntos donde ellos relacionaron la santidad con la tristeza.

Y que un santo del Señor es una persona que vive con la cabeza de lado, triste, apagado, amargado y que no se permite ningún tipo de entusiasmo en su vida. Ese no es el creyente que la escritura define. El creyente se define en la escritura como un creyente gozoso, regocijado, que cuando pierde el gozo lo sale a buscar. Algunos están relacionando la vida cristiana también con la tristeza. Ay, te convertiste a Cristo.

La cara larga, los brazos caídos. Eso no es un cristiano a la luz de la escritura. Escritura. La luz de la escritura un cristiano es una persona que tiene razones para vivir en un estado permanente de regocijo.

El regocijo es un imperativo

Comenzaré mostrando hermanos que el regocijo se muestra en Filipenses 4.4 no como una opción sino como un imperativo. Ese término regocijo es un imperativo. Regocijaos. Regocijaos no es si usted puede hacerlo, no. Regocíjese, regocíjese.

Lo primero que quiero que ustedes recuerden es que el regocijo es un imperativo. A ti se te está demandando gozo. Se te está pidiendo que estés gozoso. No es un estado, hermano, no. También es una requisición de parte del Señor.

No es algo de que si yo estoy en gozo, estoy. Si no lo estoy, no lo estoy. No. Cuando no lo estés, recuerde, el Señor está esperando mi gozo, mi regocijo. El Señor quiere un pueblo alegre, un pueblo entusiasmado.

¿Por qué el apóstol Pablo elige cerrar esta carta invitando a los hermanos al regocijo? Hermano, que si una iglesia no está regocijada, nada de lo que Pablo estuvo enseñando va a ser posible. Mi tema recurrente en este año, cuando he tenido reuniones pastorales, cuando me he reunido con los líderes de la iglesia, le pregunto cómo está el gozo. ¿Cómo está el regocijo? ¿Qué tan entusiasmado estás en e so que estás haciendo para el Señor?

Y es que he encontrado a la luz de la palabra del Señor que cuando uno no está en un estado de regocijo es muy difícil que suceda cualquier otra cosa. Una iglesia que no está encontrando en el Señor su gozo, su regocijo, es una iglesia que tampoco va a buscar en el Señor la santidad, es una iglesia que no va a obedecer la palabra del Señor, es una iglesia que no va a querer ni siquiera congregarse. Hermanos, que el regocijo es importante. Porque para que suceda todo lo otro que el apóstol Pablo ha estado llamando, por ejemplo, le llama en el capítulo 1 a una vida fructífera. Sin gozo no es posible vivir una vida fructífera. Yo no conozco ningún creyente que esté en un estado de fruto delante del Señor que no tenga regocijo en su corazón. No conozco a nadie que dé fruto al Señor con caras largas, en un estado propicio para obedecer al Señor. Él le habla de que tengan un comportamiento digno del evangelio sin regocijo, no es posible. Él los invita a que si llegan a padecer por Cristo, padezcan y que tengan una resolución a padecer gozosos por Cristo sin regocijo, no es posible. Él le habla de contribuir con la causa de Cristo, sin regocijo no sucede.

El apóstol Pablo está llamando al regocijo porque el regocijo es el catalizador de todas las demás cosas. Una iglesia que no aprendió a regocijarse en el Señor, no será una iglesia que obedezca al Señor ni que permanezca en el Señor. Por esas razones, hermano, a la luz de la Escritura, que yo podría darle adicionales por las cuales la satisfacción de Cristo es un estado seguro y la falta de gozo es un estado peligroso.

Sin regocijo nada más funciona

Miren, un hermano insatisfecho es fácilmente presa del diablo. ¿Qué utiliza Satanás para hacernos caer? La insatisfacción. Y cuando no la encuentra, la produce. Un creyente que encuentra gozo en el Señor es un creyente que está seguro en Cristo.

Es un creyente que no será fácilmente movido, pero un creyente insatisfecho, un creyente que no tiene regocijo, un creyente que no tiene gozo, es un creyente que fácilmente caerá por lo que la falta de gozo es un recurso diabólico. Recuerdo hermano, la plaza de la telefónica predicando ese sermón. Es más, fue de las primeras veces que vi en la iglesia a mi hermano Jonathan y a mi hermana Lainey. Estaban hablando acerca de la insatisfacción. Y él le decía a los hermanos en una pizarra, con un cuadrito, que esa es la provisión del Señor.

El Señor proveyó para Adán y Eva, ellos estaban felices, tenían más de lo que les hacía falta. Pero Satanás vino e indujo al hombre a un estado de ánimo de insatisfacción. Le dijo, pero todavía falta más. Adán, tú no estás completo. Todavía tú no tienes todo lo que puedes tener.

El Señor había tenido el tiempo de explorar todo lo que el Señor había hecho en su creación. Todavía él no sabía las cosas que el Señor le había guardado y ya él está pensando que le faltan cosas y que tiene que proveerse por sus propios medios. Un hermano que no aprenda a regocijarse en Cristo, a regocijarse en el Señor, es un hermano que fácilmente será presa del diablo. Y le hablo de Adán, pero déjame hablarle de su hijo. Es verdad que Caín, hermano, fue reprendido por el Señor.

Pero dice que el Señor le encontró que estaba decaído su semblante. Le dice, pero que es lo que pasa, que está decaído tu semblante. Hermano, ese estado de enojo, de insatisfacción, de disgusto delante de su Dios, indujo a Caín a un pecado sobre otro pecado. Hermano querido, regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo regocijaos porque eso es seguro para tu alma.

Aprenda a gozarte en tu Dios porque si no te gozas en tu Dios, Satanás te mostrará un sucedáneo. Hermano aprenda a deleitarte en el Señor porque cuando te deleites en el Señor estarás en un lugar seguro. Un hermano insatisfecho es un hermano que está en camino a ser presa del diablo. Pero le diré también hermano que el gozo, este regocijo, esta alegría profunda, este santo entusiasmo son determinantes para la militancia cristiana. Usted no puede militar la vida cristiana a menos que aprenda a gozarse en el Señor.

El Señor es un deber cristiano. No debería decirle tantas cosas. Su iglesia necesita su gozo. No debería haber eso en esos términos, pero si uno tuviera que evaluar una iglesia. Si llega un culto a una iglesia, pregúntese cómo está el gozo en ese culto.

¿Son hermanos que se sienten contentos? ¿Son hermanos que están aprendiendo a deleitarse en el Señor? ¿O son hermanos que están ahí como resistiendo? Una iglesia, hermano, donde no hay gozo, donde no hay celebración. Mira, una de las maneras en que se puede describir el culto cristiano es como una celebración.

Nosotros nos reunimos para celebrar a Cristo entre nosotros. Usted va a un pueblo que no está celebrando. Recuerdo John Stott, señales de una iglesia viva. Él dice que una de las señales de una iglesia viva, a la luz del libro de los hechos, es una adoración gozosa y reverente. Son hermanos que tienen un entusiasmo, la alabanza, la adoración.

Una iglesia que solamente hay caras largas y manos caídas. Evidentemente es una iglesia enferma a la luz del Nuevo Testamento. John Stott lo demuestra, señales de una iglesia viva.

La insatisfacción: recurso diabólico

Tu iglesia necesita tu gozo, tu ministerio necesita tu gozo. Yo no conozco ningún ministro del evangelio que permanentemente dé fruto para el Señor, a menos que aprenda a entusiasmarse. Y perdóname un momento de locura, hermano. Miren, yo tengo, voy para nueve años en el ministerio pastoral y le tenía mucho miedo el año tercero. Cantidad de amigos míos entraron al ministerio y a los tres años salieron.

Y si yo miro hacia atrás, hermano, lo único que me ha permitido a mí nueve años, y espero que me permanezca todavía, Muchos empresarios por un ministro del evangelio, hermano, eso es un privilegio. Y cuando yo veo la escritura, yo me reentusiasmo como un ministerio. Y de ahí sale la fuerza para la permanencia. Un ministro del evangelio, en cualquier área que sea, que no aprenda a buscar el gozo en el Señor, es un ministro que pronto estará siendo dejado de lado y otro ocupará su lugar. Hermanos que trabajan en ministerios de esta iglesia, quiero hacerle un llamado al gozo, al entusiasmo, al regocijo, porque sin regocijo no podrán servir consistentemente a su Señor.

La batalla hermano necesita entusiasmo. Recuerdo cuando leí la biografía de Alejandro Magno, que él dice que cuando iba batalla tras batalla, él tenía un ejército entrenado. Esos macedonios eran entrenados. Pero se paraba el Alejandro y él le transmitía, le abría su corazón y él le entusiasmaba con ganar la batalla. Y el pueblo entonces con Alejandro ganaba las batallas.

Y usted me dice, pero ya están entrenados suficientemente. No. Ningún general sabio envía al pueblo a la batalla antes de entusiasmarle. Es más, que un recurso clave es un ejército, ese es el que aúpa, ese es el que cuando el pueblo va a la batalla se para en una roca y le dice, tenemos que ganar esto por Macedonia. Hermano, el regocijo en la iglesia cristiana es lo que nos permitirá ganar las batallas.

Nosotros necesitamos gente aquí que nos aúpe, por eso la exhortación es uno de los ministerios que tenemos que cumplir. Exhortándonos, animándonos. Vamos a ver si el Señor quiere ganar la batalla, la ganará. Y si no, hermano, nosotros queremos que el Señor gane la batalla. Entonces me dirán, no, pero si el Señor lo va a hacer.

Si, hermano, queremos que el Señor lo haga, pero estamos entusiasmados. Un pueblo entusiasmado a veces hasta compensa, y digo esto con cuidado, pero a veces hasta un ejército entusiasmado compensa la falta de capacitación. Quizás no son los más fuertes, pero son los que están más regocijados. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo, dice el, regocijaos.

Ay hermanos, si ustedes no se regocijan en el Señor, sus oraciones serán estorbadas. Un creyente que no está encontrando ahora mismo, ahora mismo el gozo del Señor, que tampoco está esperando otras provisiones. Dice la escritura, es el Salmo 37.4, deleítate a sí mismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón. Y no espere las peticiones de su corazón hasta que se deleite en Jehová, porque conseguir las peticiones de Jehová sin el deleite en Jehová sería idolatría. Una persona que no encuentra en el Señor su deleite, pero está esperando un bien material del Señor, es un idólatra.

Como lo que le describí la semana pasada, que le prenden velas, que estimulan a un Dios para que le dé determinada cosa. Si tu deleite no está en Dios, tampoco tu provisión estará en Dios. Deleítate a sí mismo en Jehová, regocíjate en tu Dios y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Es seguro recibir cosas del Señor cuando nuestro verdadero deleite está en el Señor. Ahora una persona que pide y pide y pide cosas de Dios y no tiene un corazón para Dios, ese no debería esperar cosa alguna del Señor a la luz del Salmo.

Deleítate a sí mismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Cuando tú aprendes a regocijarte, regocijaos en el Señor siempre, otra vez digo regocijaos, tus oraciones son concedidas porque no te hacen daño. Miren, al que no encuentra gozo en el Señor, la provisión más corta del Señor lo tumba. Vergonzoso es aquel que ante un bien material, la cosa más sencilla que ha recibido del Señor, él se deleita en eso como si fuera la cosa más grande. Yo te pregunto eso realmente te da m deleite que tu Dios Un viaje un electrodom un celular Ay tengo el el el Ay pero eso es vergonzoso

El gozo y las oraciones

Que ese aparato te ponga a ti a tirar brincos, brincos de exaltación, de alegría, y tú no encuentras ni siquiera la mitad de ese gozo en el Señor. Eso es vergonzoso. Un vehículo. ¡Ay, ya! Tengo alegría por todo el año porque tengo un vehículo.

Que un vehículo compita con el gozo de tu Señor. Deléitate a sí mismo en Jehová, no en la provisión, y Él te concederá las peticiones. Aprende a exaltar al Señor con ese regocijo permanente y esas cositas materiales. Serán añadiduras. Hay deleites que ya producen, pero no tan grandes como el deleite de tu Señor.

Cada vez, hermano, que una provisión material produzca en ti más satisfacción que el gozo que tú te encuentras en tu Señor. Revísate. Un ascenso en el trabajo. ¡Wow! ¡Un cliente importante!

Estoy tirando… Pero ven acá, pero yo andaba en la casa del Señor el domingo y yo notaba así. Pero cómo va a ser que produzca en nosotros la provisión del Señor más deleite que el Señor mismo. Deleítate a sí mismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Le he mostrado hermano el imperativo a gozarse.

Aquí viene la foto y dice pero que yo no me estoy gozando. Hermano que esto es algo que se cultiva. Miren el gozo cristiano es algo que se cultiva, no es algo que sale. Si a ti te están diciendo que te goces, es parece que tenemos los medios para gozarnos. Yo quiero enseñar, hermano, cómo no se goza.

Hago aquí un paréntesis. Hay situaciones decisionales. Hay un momento para llorar. Nuestro Señor tenía un carácter perfecto y Él lloró. Hay un momento para estar triste, sí, es verdad, hay un momento para estar triste.

Hay un momento para estar de luto. Sí, hay un momento para guardar luto. Hay un momento hasta para rasgarse la vestidura, manifestándome y echarse cenizas sobre la cabeza. Hay un momento. Pero no puede ser que las cenizas no definan.

Nosotros somos un pueblo victorioso. No puede ser que las cenizas no definan. No puede ser que el luto nos defina. No puede ser que nuestras circunstancias temporales nos definan. Yo entiendo, hermano.

Hay un momento donde un creyente, de manera puntual, pierde ese gozo, pierde ese regocio. Pero un momento. No puede ser que ese momento dure años y años, meses y meses. Ten cuidado porque aquí hay un asunto carnal. Tú tienes un hombre natural que él se deleita en la conmiseración, él se deleita en su amalgura, él se deleita…

Lo que tú tenías antes era eso. De ahí te sacó el Señor. Él cambió tu tristeza por alegría. Pero Satanás frecuentemente utiliza una tragedia, una pérdida, una circunstancia puntual para colocarte en un bajadero Pero del cual tú tienes que salir con ayuda providencial. Hay hermanos que en unas circunstancias se dan el permiso.

Perdí este trabajo. Ya que perdí el trabajo, pierdo esto, pierdo esto, pierdo aquello, me doy el permiso. Me doy el permiso de ser carnal. El rey David tuvo eso en un momento. O pero yo prediqué hace dos años un sermón acerca de David.

Cuando él dijo, no, parece que todo lo que me va a tocar siempre es huir, parece que terminarán matándome, lo mejor que puedo hacer es unirme al ejército contrario. El rey David iba camino a pelear contra el pueblo del Señor. Hermano, quiero advertirles que las circunstancias hostiles son utilizadas de manera diabólica para postrarnos a nosotros un estado de insatisfacción que terminamos con un abismo sobre otro abismo. Dice la escritura, un abismo llama a otro abismo a la luz de su cascada.

El gozo se cultiva: el Salmo 103

Hay hermanos que pierden un asunto en su vida pequeñito y eso pequeñito le hace un hoyo que se lleve el barco completo. Yo entiendo hermano, pérdidas familiares, circunstancias difíciles, momentos de tragedias, son momentos en que se producen lágrimas. Nuestro Señor lloró. La pérdida de un familiar, uno lo llora, dice la Escritura que nosotros lloramos, pero no desconsoladamente. Un creyente aprende a buscar su gozo en el Señor.

Y a tomar cualquier pérdida en la vida como asunto puntual y temporal que no define, él no define su carácter, no soy definido por eso. Un creyente no puede ser amargado, un creyente no puede estar atado a esas cosas. Un creyente encuentra que el gozo del Señor es su fortaleza. Es un imperativo. Podemos gozarnos, hermano, y quiero enseñarte a que te goces.

El rey David, yo le digo a ese mismo que en un momento fue confundido y perdió el gozo, perdió la expectativa. Y él escribió un salmo, hermano, que yo he encontrado que es como casi un manual de instrucciones para el gozo. Es el salmo 103. ¿Cómo se recupera el regocijo? Yo les digo que se beba este Salmo 103 hermanos como una medicina.

Cuando un m te receta te da un tratamiento te dice t te vas a estar bebiendo esto durante tres meses Pero yo no lo beb hoy no noto la diferencia es un tratamiento S hay que esperar que eso haga su santo efecto sobre tu alma En el Salmo 113 él dice Bendice alma mía a Jehová y bendiga a todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía a Jehová y no olvide ninguno de su beneficio. Él se está hablando a él mismo. ¡Gózate, gózate, gózate, gózate! ¡Bendice al Señor!

David, pero tú has perdido a tu familia. ¡Gózate, gózate en el Señor! ¡Aliéntate en el Señor! ¡Entusiasmate en el Señor! Entra en ese santo estado de ánimo.

Comienza a recordar. Ese bendice alma mía, él se está hablando él mismo. Es como cuando tú te estás despertando, que te estás como ¡Ey, ey, ey! Bendice, bendice, bendice alma mía a Jehová. El se dispuso a hacer algo que era contrario a su estado de ánimo actual.

Él dice, pero yo no tengo ganas de adorar. Yo tengo ganas de bendecir. Bendice alma mía Jehová, bendice alma mía Jehová. Él se está hablando a él mismo. Rafael Pérez, bendice a tu Señor.

Ay, pero que tengo una circunstancia ahora mismo. Bendice a tu Señor, bendice a tu Señor. Después comienza a listar sus beneficios hermano, y me faltarán sermones para explicar todos los beneficios que él listó. Este es un salmo largo hermano, es un salmo donde el como que pasó balance a todo lo que había recibido del Señor. Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendiz alma mía Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias, El que sacia de bien tu boca de modo que rejuvenezcas como la águila. Jehová es el que te hace justicia y derecho a todo lo que padece en violencia. Sus caminos notificó a Moisés y a los hijos de Israel sus obras. Misericordioso y clemente es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.

No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Bendice alma mía Jehová, bendice alma mía Jehová. Eso hay que hacerlo, hermano, como si uno se estaba administrando un tratamiento médico. Tu alma necesita que tú le coloques, es un estado donde ella salga de su letargo y comienza a deleitarse en su Señor.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo, regocijaos. Alguien me va a decir, pastor, pero esto no es como un asunto medio mecánico. Porque a mí me enseñaron de chiquito que si uno no siente hacer una cosa, uno no lo hace. Esa es la diferencia entre el inmaduro y el maduro.

Esa es la diferencia entre un hombre de Dios y un muchacho en la fe. Que un muchacho en la fe si no le sale, no le sale. Un hombre de Dios le dice a su alma, alaba alma mía Jehová y no olvide ninguno de sus beneficios. La madurez cristiana se manifiesta cuando tú en un estado de ánimo que es hostil a la obra del Señor en ti, tú te sobrepones a ese estado de ánimo y de manera valiente tú le dices a tu alma, bendice alma mía a Jehová. Yo no soy un extraterrestre, yo también tengo padecimientos.

Y frecuentemente cuando vengo a la casa del Señor no encuentro el deleite y lo salgo a buscar. Y usted me dice, pero es un asunto como medio egoísta. No, no, es que mi deleite debe estar en el Señor. Y es peligroso para mi alma quedarme en ese estado de ánimo. Si yo estoy entre los santos y no encuentro deleite, ¿dónde más encontraré deleite?

Si estoy dentro del pueblo del Señor y no me estoy gozando, ¿dónde voy a encontrar el gozo que no sea en mi Señor? En mi Señor, a veces hermano, yo tengo que decirle a mi alma, Rafael, estamos adorando al Señor, estimúlate, anímate, bendice, alma mía, Jehová, no olvides ninguno de sus beneficios. Y qué hermoso es cuando el Señor nos da ese gozo de repente. Qué hermoso es cuando uno está buscando ese entusiasmo y el Señor te da el entusiasmo, hermano, regocíjate en el Señor siempre.

La madurez del gozo

Otra vez te digo, regocíjate. Le he mostrado en primer lugar el imperativo. Esto no es, hermano, algo que tú dices, yo no he metido de ánimo ahora mismo. Hay gente que, yo no siento congregarme hoy. Yo soy el pastor y a veces no he sentido.

¿Cómo que tú no quieres ir a la casa del Señor? A veces quedé herido quedándome en mi cama, pero ese no es mi lugar, hermano. Mi lugar está aquí. Ese no es mi lugar. A veces he querido distraerme en otras cosas, pero en esas distracciones no hay gozo permanente.

Este es mi lugar, ¿en qué otro lugar donde yo querría estar en un momento de aflicción que en la casa del Señor? Por eso que dice la palabra, lloren con los que lloren y rían con los que rían. Es como el mano tuya, no está gozándote, tú tienes que estar ahí al lado tuyo, ¿para qué? Para animarlo. No para enchincharlo de que, no, quédate ahí, sí, date el permiso.

Quizás una semana más, tú eres humano, entré. No, hermano. Llega un momento que uno se lava la cabeza, que uno se incorpora y uno va a adorar al Señor. Miren, hasta después del momento de pecados vergonzosos un creyente no se entrega a ese asunto. Hay pecados que avergüenzan. David, hermano, fue avergonzado por un pecado y él estaba ahí gimiendolo ante el Señor. Y llegó un momento que él entendió que Jehová había actuado. Y él se lavó, se paró, se quitó el asunto y fue y adoró al Señor. Hermano, que estamos aquí. La diferencia entre un muchacho en la fe y un hombre maduro en el Señor, es que un hombre maduro en el Señor no hace las cosas que su carne le demanda.

Hace lo que su alma necesita hacer. Alma mía, alaba a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Yo le he mostrado que esto es un imperativo, hermano. Lo primero. Ahora quiero mostrarle cuál es la fuente.

La fuente… Regocijaos en el Señor.

La fuente del regocijo: en el Señor

Siempre, en el Señor. Lo que te he estado estimulando aquí hermano no es, esto no es una charla motivacional. Si esto fuera una charla motivacional, hiciéramos otra dinámica. No es una charla motivacional. El gozo de un cristiano tiene su fuente en Cristo.

Este no es el gozo que te están dando de que tú eres importante, tú eres valiente, vamos a hacer un asunto, tú te tiras una mesa, todos te aparamos y mira que tú eres valioso para todos nosotros. Eso no es lo que estamos haciendo aquí. Y yo conozco esos jueguitos porque yo también me llevaba a charlas motivacionales. Recuerda que eres importante, escríbele en una pancarta, sale a la calle, deja los papelitos por allá. Tú puedes.

Yo vengo a decirle hermano que usted no puede. Vengo a decirle que así parece una contradicción, pero no, no se van a poder regocijar en sus propios medios. Todos los recursos caídos de este mundo terminan en fracaso, en insatisfacción. No hay nada en este mundo que dé gozo permanente. Busque las bebidas, busque las mujeres, busque hasta las cosas que son legítimas.

Ni siquiera las cosas legítimas sin Dios producen gozo permanente. Los hijos los da el Señor. Y si los hijos se tienen en el Señor y a la manera del Señor producen gozo. Pero hasta los hijos hermano, dices oye que podría dar a mi madre, hasta los hijos llega un momento que son insatisfactorios. Las esposas son insatisfactorios, los maridos son insatisfactorios, los padres son insatisfactorios, la nación es insatisfactoria, todo esto sin Dios termina en vanidad.

Por eso lo que dice la escritura es regocijaos. Regocijaos, regocijaos, regocijaos. No, regocijaos en el Señor siempre. La fuente de nuestros regocijos es el Señor. Quiero desacreditar algunas fuentes.

Quiero decirles lugares donde no hay regocijo. Hay un regocijo mundano, que eso es del chiquito. Hablando del tema, ¿qué es el regocijo mundano? Hay personas que piensan que el regocijo mundano son asuntos de pecado aberrante, pecaminoso, eso es como vergonzosos. No, cualquier cosa sin Dios es mundana.

Es mundana, eso es. Hasta cosas que son legítimas sin Dios, eso es mundanalidad. Un deleite mundano, ese no es el deleite que yo estoy recomendando, no es el deleite que tú encuentras. Si tu vecino y tú pueden encontrar el mismo tipo de deleite, tú no tienes a Cristo. Si están al mismo nivel de satisfacción, cuestionate a ti mismo si realmente tú has encontrado a Cristo, porque el creyente tiene un nivel más alto de satisfacción, es el nivel permanente.

Por eso el título del sermón es el regocijo permanente. En Cristo hay regocijo permanente. Hay un regocijo que produce circunstancias favorables. Las empresas cierran su año fiscal, alguna en diciembre, alguna en abril, y si hay utilidades, se celebra. Y si no hay utilidades, no se celebra.

Eso es un regocijo temporal. Que está bueno regocijarse. Hubieron buenas ventas, utilidades, un buen año. Un motivo de regocijo. No te lleves de eso, que eso se va pronto.

Hay otros que tristemente son creyentes y tienen un regocijo exclusivamente temporal. Y todo, hermano, lo que a ellos les satisface plenamente son asuntos que están de este lado de la eternidad, asuntos que están en esta tierra, el aquí y el ahora. Lo que nos dice Pablo aquí es regocijaos en el Señor. Si tú y tu vecino tienen la misma fuente de regocijo, uno de los dos no está en Cristo. Mano, este regocijo es en Cristo porque cuando uno se regocija en Cristo es una evidencia de su salvación.

Uno de los testimonios más fuertes que nosotros tenemos de que somos suyos es que el Señor da un gozo, que es un gozo muy profundo. Por eso, en la vida de todo creyente verdadero hay un rostro que resplandece. Hay una vida de entusiasmo, hay una vida de alegría. Y aquel que antes de venir a Cristo tenía un rostro pálido, cuando viene a Cristo sus ojos se ven como más grandes. Pero ¿qué es lo que pasa?

Se ve como más vivo que nunca. El gozo del Señor, hermano, eso es una evidencia de nuestra salvación. De hecho, uno de los frutos del Espíritu Santo, amor, gozo. Paz, paciencia, benignidad. Cuando uno viene a la Comunidad del Señor, su personalidad se transforma.

Y aquel que antes de venir a Cristo era así, cuando viene a Cristo es así. Y uno dice, wow, pero ¿qué es lo que pasa? Se te ve como algo distinto el rostro. ¿Qué es lo que pasa? Eso se llama el gozo de la salvación.

Por eso el Salmo 51 dice, vuélveme el gozo de mi salvación. Es en Cristo hermano, porque en Cristo está el gozo de tu salvación. Y miren hermano, yo me gozaba y Karo me ayuda a preparar la tarea de la escuela bíblica. Y ella me pasó una pregunta que decía que cuente las veces, que describa las 17 veces que nos dicen las cosas que no nos podrán separar de Cristo. Es que hay muchos hermanos míos que no están haciendo la tarea y eso a mí temporalmente y por un momento me entristece.

Son muchas. Él comienza a mencionar cosas. Miren, Carlos contó 17. Y cuando él me puso las 17 veces, yo lo fui a buscar. Y son 17, de verdad.

Son 17, hermano. Y él comienza a explicar, hermano. ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? Está en su tarea. Mírenlo aquí.

Esa es la pregunta. Dice la tarea de la escuela bíblica. Lees Romanos 8, de 31 al 39 y escribe las 17 cosas que explica Pablo, no podrán separarnos del amor de Dios en Cristo. Son los versículos 35, 38 y 39. Mano, el gozo en el Señor es seguro porque dice la Escritura, ¿quién nos separará del amor de Cristo?

Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, como está escrito, por tu causa somos muertos todo el tiempo. Dice el 38. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

La soberanía de Dios y el gozo

En el Señor, tu regocijo está en Cristo. Y la realidad es que todo hace sentido, porque en Cristo, todas nuestras circunstancias difíciles, inexplicables para algunos, tienen propósito y tienen sentido. Hay algo que tenemos los cristianos, y es que nosotros sabemos que en nuestra vida no hay casualidades. Nuestro cabello está contado por el Señor. Nuestra vida está escondida en Él ahora mismo en las regiones celestiales.

Escuchen eso hermano, dice Él que esto es tan seguro, las promesas en Él son tan seguras, que es como si nosotros estuviéramos ahora mismo sentados con Cristo en las regiones celestiales. Regocijaos en el Señor, es en el Señor. Todo en otras circunstancias difíciles y sin sentido, en Él tiene propósito y utilidad. ¿Por qué es que está la angustia del ser humano? Porque dice, eso no tiene sentido.

Eso no tiene sentido. ¿Y por qué estás deprimido? Porque me ha pasado eso, eso es una injusticia, eso no tiene sentido. Eso no tiene propósito. ¿Por qué a mí me sucedió eso?

¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Eso es lo que dice el impío. ¿Qué dice un creyente? Romanos 8.28.

A los que aman a Dios. Aguantenme ahí, no me digan el versículo completo, porque la gente repite eso como si fuera suyo. Eso no es para todo el mundo, es para nosotros. A los que aman a Dios, no a todos, no a todos. Ellos, déjenlo en su sí sentido.

¿Por qué eso me sucedió a mí? Para ti eso no tiene razón, no tiene explicación. Ahí encontré, cada cierto tiempo le digo un tiempo a un libro, hermano, que… Un malvado ateo supuestamente creo que se llama Auguste Comte no recuerdo bien ya hace unos a que le el libro Que da una teolog de c uno puede ser ateo y vivir en gozo Y yo leía el libro y yo ¡cuá, cuá, cuá! Y no, tú puedes, no, que tú puedes sacar a Dios y de todo modo gozarte porque le da esto, aquello.

Yo ¡cuá, cuá, cuá, cuá! Hermanos romanos, 828. A los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien esto. Aquellos que conforman sus propósitos han sido llamados. Normalmente esos que se llaman ateos cuando pierden un familiar se suicidan.

La vida es un sinsentido. La vida no tiene propósito. Esto no tiene ninguna razón de ser. A los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien. Hermano, no hay circunstancia grande o pequeña en tu vida que el Señor no lo utilice para hacer que en ti avancen sus propósitos.

Para hacer que sus propósitos sean alcanzados, hermano. En nosotros todo tiene sentido. Lo que yo le tengo que decir es que Las resoluciones de estas cosas hermano, a veces las veremos en su presencia. Y cuando estemos en su presencia, uno va a ver el por qué y el para qué. Y lo que uno diga que no le había sentido, dice, wow señor, de eso tú me estabas librando, wow señor, eso tú estabas haciendo, porque el Señor es soberano.

Pero hasta en la soberanía de Dios, yo he aprendido a tener deleite. Hay cosas que son muy difíciles hermano, y yo digo, mira, eso yo no sé, pero yo sé que Dios es soberano. El que Dios es soberano, al mismo tiempo el Dios que es bueno. Y si Dios es bueno y es soberano al mismo tiempo, hermano, todas sus circunstancias tienden al carácter de mi Dios. Y uno dirá, ay, pero qué fuerte que Dios es soberano, pero también es bueno.

Y si Él es soberano y es bueno al mismo tiempo, yo puedo tirar brinquito, hermano, en medio de mis circunstancias. Yo me he reído esta semana porque hay un corito que lo escribió yo y yo digo, uy, pero qué, qué, qué, qué, qué curioso ese asunto, que, hermano, este, que tenía un sentido del humor tan elaborado, que él dice, En un corito que el autor puso, dice, el gozo del Señor mi fortaleza es, eso se repite muchas veces, el gozo del Señor mi fortaleza es, después dice, el gozo del Señor mi fortaleza es y su gozo sin medida Él me da. La última estrofa, ¿usted sabe cómo que dice? La la la la la la la la la la la la la, él como que se fue en el gozo. Él dice, ya que he dicho que el gozo del Señor mi fortaleza es, él termina diciendo, la la la la la la la la, como que él se va cantando, tirando brinquitos, hermano.

La realidad es que ese es el gozo. Nosotros teníamos regocijaos en el Señor. Siempre. Otra vez digo regocijaos hermano. Nuestro estado de ánimo es eso.

Eso es lo que nos define. Al mismo tiempo hermano, nosotros tenemos una expectativa positiva de lo que el Señor está por hacer y eso a mí me entusiasma. Hay veces hermano, yo estoy medio decaído y demás y yo me pongo a pensar, pero todavía yo sigo sirviendo a aquel que hizo el cielo y la tierra con el poder de su palabra. Y a veces las cosas no están en su mejor momento, hermano, pero yo recuerdo que yo silbo aquel que si él dispusiera a hacerlo, lo hará. Es Jabes, hermano, en el Antiguo Testamento.

Un personaje que se habla solamente ahí en la Escritura. ¿Sabe qué es lo más característico de Jabes? Que Jabes tenía un gozo expectante en el poder del Señor para hacer las cosas.

La expectativa gozosa: el ejemplo de Jabes

Yo subrayé eso, hermano. Volví a leer lo que Jabes pidió y hubo algo que yo subrayé. Primera de Crónicas 4.10 dice, E invocó Jabes el nombre, invocó Jabes al Dios de Israel diciendo, ¡Oh! Y eso lo pone ahí el traductor con doble signo de clamación. ¡Oh!

¡Oh! Él dice como algo, ¡Wow! He caído, me he maravillado ante esta posibilidad, esto, ¡Wow! El Señor nos dice que si el Señor quisiera bendecirme lo hiciera. Si en verdad me bendijeras.

Oh si me dieras bendición y ensanchara mi territorio y tu mano estuviera conmigo y me librara de todo mal para que no me dañe. Y dice, y le otorgó Dios lo que pidió. Hermano, deleítate a sí mismo en Jehová y él te concederá la petición de tu corazón. Cree que encuentra el deleite solamente en que en Dios tiene el poder para hacerlo. Y cuando tú puedas pronunciar como sabes, ese oh, wow, Señor, es que tan solo que tú digas las cosas y sean hechas como dijo aquel que dijo, pues yo soy un centurión.

Va con una situación y dice, no, que ven. Dice, ah, vamos allá. Y dice, no, Señor, tú no tienes que ir. Pues yo soy un hombre que estoy bajo autoridad. Yo tengo gente bajo autoridad. Y yo le digo a mi gente que vayan y ellos van. Que tú digas las cosas, di la palabra, las cosas serán hechas. Hermano, que tú entiendas que tu Dios es soberano. Y cuando tú entiendas que tu Dios es soberano, que en ti hay algo que es más fuerte que tú, que Dios tiene el poder para hacer las cosas grandes o pequeñas, tú vas a poder decir regocíjate en el Señor. Siempre. Siempre, otra vez digo, regocijados, hermano, porque aunque el Señor no lo quiera hacer, Él puede hacerlo.

Hermano, y qué bueno es la persona que no come teniendo comida. Qué bueno es la persona que no hace pudiendo hacer. Tú dices, mira, yo tengo presupuesto para accionar eso, yo no lo voy a accionar porque ahora mismo no conviene. Así mismo que el Señor hace las cosas. La cartera del Señor nunca se ha quedado corta, su soberanía nunca se ha quedado corta.

Cuando Él no quiere hacerla, no es por carencia, hermano, es por sabiduría, es por designio. Señor, yo te oré por eso. Pablo le oró. Siete veces le oró. Oye, Pablo, hermano, está urgido.

No sabemos, claro, que Pablo estaba pidiendo, pero había algo que el apóstol Pablo le había pedido al Señor. El Señor le dijo, bástate, mi gracia. Yo puedo hacerlo, pero él no sanó a otro, sanó a otro. ¿Y por qué te dejo a ti? Porque yo soy soberano, hermano.

La soberanía de Dios, junto con otro atributo de su carácter, que es su amor, nos permite regocijarnos en el Señor. Dice él, siempre. Bueno, nuestro regocijo, nuestro regocijo está en él. Después él dice la continuidad de esto, él dice siempre. Ese siempre, hermano, hay que subrayarlo, siempre.

Miren, en todas nuestras circunstancias, en prueba, aflicción o en victoria y provisión, siempre. Satanás ha hecho un trabajo tan elaborado que uno aquí, cuando uno predica estas cosas, uno tiene que enseñarlo así y enseñarlo asá.

Regocijaos siempre: en toda circunstancia

¿Por qué es tan engañador el diablo que a los hermanos le quita su gozo legítimo de cosas que deberían producirle gozo? Y hermanos míos, que al día de hoy tienen cosas por las cuales se deberían estar gozando y no se permiten gozarse. Siempre, en aflicción hermano, en gozo. El apóstol Pablo dijo, está ahí mismo hermano, en los versículos siguientes. Le dice él a los filipenses, unos versículos después, él le dice, versículo 11, no lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, o sea, yo entrar en ese estado, ese estado de ánimo, ese estado de convicción, yo entrar, yo lo he aprendido, yo me sé la ruta.

Pablo está hablando aquí como un creyente maduro que le dice ya yo no dependo de mis circunstancias sino que yo sé cómo entrar a ese estado. He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. Hermano, cuando te digo a ti que te regocijes en el Señor siempre, regocijate también en la abundancia. Porque Satanás es tan perverso que él cuando el Señor no acomoda, él crea un estado culposo.

Y hermanos míos que deberán estar se deleitando la provisión del Señor, pero están aquí como ay, yo esto no… No, hermano, si el Señor se lo dé, disfrútalo. Deléitese también en la abundancia, pero también en la carencia. O sea, no vamos a hacer una teología de la pobreza, de las limitaciones sin sentido. No, que no puedo.

Si no es seguro tu alma, no te lo permitas, hermano, pero si el Señor te lo ha permitido y es legítimo, gózalo. Disfrútalo. Regocijaos en el Señor siempre, en prueba y aflicción, pero también en victoria y provisión. Hermano, una victoria del Señor. Eso es para uno regocijarse en el Señor.

En todos los momentos de nuestra vida. Un creyente aprende a regocijarse en la niñez, en la juventud, en el matrimonio, en la soltería, en la viudad, en todos los momentos de la vida. En todas nuestras temporadas, hermanos. Demos un momentito ahí para que puedan acomodarse. Hermano, en todas nuestras temporadas, en temporadas de carencia, de suficiencia, de abundancia, regocijaos en el Señor, siempre le está diciendo.

Y esto como si no fuera suficiente todo lo que no ha dicho, todo lo que no ha enseñado. Entonces lo vuelve y lo reitera. Y ¿por qué hay que reiterarlo? Otra vez os digo, regocijaos. ¿Por qué hay que reiterarlo?

Me he dado cuenta que mis hermanos captan más rápido las ordenanzas negativas que las positivas. Si el Señor está diciendo aquí apartados del pecado, rápido, ¿verdad? Pero cuando nos dicen regocijaos en el Señor, hay que decirlo dos veces. Parece que los mandamientos negativos, los hermanos tienen una resolución más fuerte que los mandamientos positivos. Huid del pecado, huid de la fornicación corriendo, todo el mundo lo entiende.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez le estoy diciendo, regocijense, esto en serio que va, regocijense. Hermanos regocijate porque si no te regocijas est en el camino que le har mal a tu alma Aquí me muevo en terreno peligroso, hermano, pero tengo que explicarlo. Miren, los impíos, los malvados. Ellos saben cómo entrar en determinado estado de ánimo para pecar.

Ellos saben. Los impíos saben qué es lo que hace falta. Nosotros tenemos que estar, hermano, ahí, en ese estado de ánimo que es conducido por nuestras convicciones en el Señor para hacer la voluntad del Señor. Y a menos que nosotros coloquemos nuestra alma en eso, alma mía, alaba Jehová, alma mía, alaba Jehová, no vamos a poder hacer la voluntad del Señor. Entre las cosas que saben hacer los impíos para pecar, hermano, no quiero hablar del pecado, quiero hablar de la virtud, pero tengo que mencionarlo para ilustrar el punto.

Aquellos que viven una vida licenciosa, ellos saben qué beber y cómo beber para emborracharse, ellos saben. Ellos saben lo que hay que hacer. Para cometer su pecado, ellos saben que necesitan tener eso, que les permite pecar con libertad. Ellos saben cómo apagarse la conciencia, cómo apagar las luces, ellos saben. Los engañadores saben qué decirse a sí mismos para engañar, los violentos también.

Esos violentos, esas personas que hacen violencia, ellos tienen todo un discurso que se lo dicen antes de practicar su violencia, porque nadie es violento en cero. Sí, pero como el borracho, que cada vez requiere menos para la borrachera, así el violento cada vez requiere menos para entrar en ese contexto de violencia. Un creyente, hermano, para hacer la voluntad del Señor, debería decirle a su alma, alma mía, alabado Jehová, regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo regocijados, porque sin regocijo no hay obediencia, sin regocijo no hay militancia. Otra vez os digo regocijados, porque a menos que ustedes aprendan ese asunto, no van a vivir lo otro.

Hermano querido que tú está aquí, si tú estás luchando para hacer la voluntad del Señor en algún sentido, si hay regocijo será más fácil. Las disciplinas espirituales, hermano, la oración, el congregarse,

La reiteración del imperativo

La generosidad, la práctica del servicio al Señor requiere entusiasmo, requiere regocijo. Si no aprende eso, si Pablo no le pone ese seguro de regocijo, la iglesia en Filipo va a ser engañada. Regocijaos en el Señor siempre. Le dice, para que lo entiendan, esto en serio que va, regocijaos. No es algo que quizás te salga automáticamente.

Tienes que buscarlo. Quiero terminar, hermano, mostrando dos áreas en que la falta de regocijo nos afecta especialmente. El mismo versículo 4. Esta iglesia tiene un problema y es que habían hermanas aquí que tenían un conflicto que yo no sé cuál era. No dice.

Nosotros desconocemos el conflicto que existía entre Bodia y Síntique. Pero la falta de regocijo nos afecta especialmente en las relaciones. Yo no sé que esas dos hermanas piadosas que habían sido colaboradoras de Pablo en el ministerio, no sé cuál era el conflicto entre ellas, hermano. Mientras más satisfechos estemos en Dios, más dispuestos estaremos nosotros a cultivar una buena relación con nuestros hermanos. Nosotros desconocemos cuál es el conflicto, pero sabemos cuál era el deseo de Pablo.

El deseo era que sean de un mismo sentido. Él dice, regocijaos, regocijaos, Evodia y Síntique. Regocíjense en el Señor para que puedan ponerse de acuerdo. ¿Saben qué es lo que hace, hermano? El regocijo de nosotros.

Produce algo que está en el versículo 5. Dice, Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Eso es difícil ir ahí. No es que yo sea un experto en estos temas, hermano.

Yo solamente consulto lo que otros han escrito al respecto de eso. Y veo las notas de los traductores. Y uno de los términos difíciles de traducir en el Nuevo Testamento, porque yo me ufano de decir que el español es muy rico. Yo digo, nosotros tenemos un adjetivo para cada cosa. Tenemos para cada cosa nosotros tenemos un vocablo.

Aquí el traductor me sorprendió porque él dice Que ese vocablo ha utilizado unas siete veces en el Nuevo Testamento y es que es de difícil traducción. No hay en el español una palabra que transmita la sensación que eso tiene en el original.

El gozo y las relaciones: gentileza

En el original eso significa, una persona que, lo que dice ahí, vuestra gentileza, eso tiene una connotación de desprendimiento, de magnanimidad, de gentileza, de amabilidad, de renuncia voluntaria a un derecho. Cuando dice ahí vuestra gentileza, ese término, lo que significa en griego es Una persona que tiene un derecho legítimo y sin violar la ley renuncia a ese derecho para favorecer a alguien. Miren, la iglesia cristiana… La Comunión de los Santos es afirmada por una capacidad que nosotros tenemos que es eso, es gentileza que lo produce el gozo. Y es que tú tienes tanto deleite en el Señor que cuando tu hermano te violenta un derecho, tú dices, hermano, que no sea eso una causa entre nosotros, además el Señor está cerca.

Cuando tú aprendes a gozarte en el Señor, ¿por qué no hay más deleite en la relación entre el pueblo y el Señor? Porque un hermano te ha violentado un derecho, un hermano no te reconoció algo, otro tú sientes que te hizo daño. Vuestra gentileza es esa capacidad de renuncia voluntaria a un derecho que ustedes tienen. Cuando tú estás lleno del Señor, tú renuncias más fácil. Pero aquel que no tiene su deleite en el Señor, hermano, se aferra con uña y diente a cada derechito chiquito, a cada caprichito chiquito, cada que ve que hay un asunto y tiene un olitadito, así como un gripito de papel.

Este me quitó aquí, este me pellicó allá. Hermano, deleítese en el Señor para que pueda tener buena comunión con sus hermanos y no esté atento a los pelliquitos chiquitos de la vida cristiana. La vida cristiana requiere, hermano, esa gentileza, esa capacidad de renunciar voluntariamente a cosas que no corresponden. Ah, pero hermano, mira como me daño. Hermano, si eso no está ofendiendo al Señor sino a mí solamente, dejémoslo de lado.

Que sea conocida vuestra gentileza delante de los hombres.

El gozo contra la ansiedad

Y otra área, hermano, donde se manifiesta la falta de gozo es que quien no encuentra su gozo con el Señor vive en un estado permanente de ansiedad, de agitación. Son estas personas que nunca están con, nunca están tranquilas, nunca están, no están satisfechos en el Señor. Dice así mismo los versículos 6 y 7. Por nada estéis afanosos, si tú te entregas a ese vacío en el corazón y no buscas tu ley del Señor, te va a entrar en un estado de permanente afán, dice. Por nada estéis afanosos si no se han conocido vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acciones de gracia, para que eso suceda hace falta gozo.

Uno manda a los hermanos de que oren. Para tú permanecer en el Señor en oración, tu corazón tiene que estar lleno de gozo. Es como que te manden a reunirte con una persona que… y hay una conversación hostil. Miren, eso es difícil.

Permanecer en una reunión… perdónenme ahí, hermano, que apele a cosas… yo trato siempre de apelar a cosas de atrás, ¿verdad? Pero que apele a la política contemporánea. Dicen los que siguen la noticia de Washington En el caso de Washington, las llamadas que está haciendo Trump no duran mucho.

La programan por una hora y duran 15 minutos Pero es que nadie habla largo con alguien que te est ah como haciendo siempre hostilidad Bueno si t no encuentras gozo en el Se si t no encuentras deleite en el Se si tienes un asunto con el Se de tristeza de tensi van a hablar una hora o dos El regocijo en el Señor nos permite, hermanos, permanecer en el Señor y salir de ese estado de Ansiedad y agitación. Por nada estéis afanosos, él le dice, si no sean conocidas. Leo el, estoy en el 4, 4.6, dice él. Por nada estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracia y la paz de Dios, Que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Hermano, deleítate en el Señor, regocíjate en el Señor.

Y si no te estás regocijando, toma la ruta y aprende a hacerlo. Oro por la iglesia para que el Señor nos llene de entusiasmo, de gozo profundo, de una alegría que permanezca. Que nuestras reuniones, hermanos, sean celebraciones permanentes de este gozo, de este gozo.

Oración final e invitación

Permítete gozarte en el Señor. Oro por mis hermanos para que sean alegrados. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo regocijaos. Ay Señor, Tú que eres la fuente del gozo.

En Ti que hay delicia, Señor. Wow. Tú que aderezas mesas delante de nuestros angustiadores. Que hace que mi copa esté rebosante, Señor. Unge mi cabeza con aceite.

Tú, Padre, que eres el Padre de todo bien. Todo don perfecto proviene de lo alto. Aleluya. En ti, Señor, que hay abundante gracia. Tú, Señor, que haces que tus multiformes gracias se manifiesten a favor de nosotros.

Enséñanos a contentarnos, enséñanos el camino a la felicidad en ti, Señor, al gozo en ti, a la satisfacción en ti. Mira cualquier huequito que haya en el corazón de mis hermanos. Ay Padre, si no lo llenas tú, lo llenará un vicio. Si no lo llenas tú, lo llenará una relación. Si no lo llenas tú, lo llenará un negocio.

Si no lo llenas tú, Señor, lo llenará el cascarón de una iglesia. Permite, Padre, que nuestro deleite esté en ti. Padre, asegura tú el corazón de esta iglesia. Porque si esta iglesia se aprende a gozarse, Señor, la santidad, tu palabra, la oración, la comunión de los santos, todo eso va a florecer ayudándonos a encontrar en ti nuestro deleite. Padre, mira a cualquier sucedáneo de gozo que esté atesorando nuestro corazón. Enséñanos por convicción, Señor, que solamente en ti hay gozo permanente, que solamente en ti, Señor, hay regocijo permanente. Oro por aquellos de mis hermanos que están ahora mismo padeciendo especial tribulación. Pablo estaba encarcelado cuando escribía sobre el gozo.

Cualquier hermano mío, Señor, que esté aquí, que está ahora mismo de manera puntual llorando, cualquiera que está aquí, Señor, que está penando, cualquiera aquí, Señor, que esté de luto, te pido que me lo cuide especialmente, Señor, que no se dé el permiso de entregarse a eso, que entienda que esa no es su naturaleza, que ese no es su lugar, Señor, que la oscuridad, la tristeza, la depresión no es nuestro sitio, que el gozo del Señor es su fortaleza. Anímanos Señor especialmente para que no seamos engañados. Presérvanos Señor con gozo. Llévanos Señor a ese santo estado de ánimo al cual llegamos apelando a las convicciones que tenemos en ti Señor, en Cristo nuestro Señor. Y déjanos allí para siempre.

Que cuando salgamos sea un asunto puntual. Cualquier persona que está aquí congregada hoy, ay, si alguien ha escuchado esto no sucederá si no está en Cristo. La fuente de agua que salte para vida eterna. Si aquí hay alguien que no tiene fuente de agua que salte para vida eterna, que aquí hay personas hoy que no tiene a Cristo, no tiene la fuente. Por mucha tubería que tenga tu sistema de riego, no tiene la fuente, no está conectado a Cristo.

Como te decía al principio, reconoce al Señor en todo tu camino, Él enderezará tus veredas. En el reino de Dios y su justicia, en las demás cosas serán añadidas. Si hay alguien aquí que ha visto a un pueblo que tiene razones para gozarse y no es parte de ese pueblo. A los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien Aquello que conforme a su prop han sido llamados Ay si hay alguien aqu que no ama a Dios todav si hay alguien aqu que todav no ha sido llamado conforme a su prop hoy puede ser d de salvaci Hoy puede ser conectado a la fuente de gozo y regocijo permanente. No hay una plantilla para hacerlo.

Ay, iglesia, ayúdenme a interceder. Hoy puede ser día de salvación. No hay plantilla para hacerlo. Lo que hace falta es sinceridad de corazón, reconocimiento, humildad. Humillados bajo la poderosa mano de Dios.

Yo no puedo orar por ti, pero todo pecador que se arrepiente, confiesa delante del Señor. Dice la escritura que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Puede decirle al Señor ahí en oración, Señor perdona mis pecados. Perdóname porque he estado buscando el gozo en otra parte. Perdóname porque he estado en los afanes de este mundo buscando lo que solamente Tú puedes darme.

Perdóname por mis distracciones, perdóname por mi falta de deleite. Dile al Señor ahí, perdona mis pecados. Recíbeme como tu hijo. Dame un lugar en tu casa, en tu pueblo. Yo quiero que estas promesas estén a favor mía.

Cambia hoy. Ponte del lado correcto de la ecuación. Ponte del lado de las promesas. A los que aman a Dios, dile al Señor, yo quiero amarte, quiero deleitarme en ti, quiero obedecerte, quiero servirte. Quiero confesarte como mi único y suficiente Salvador.

A lo suyo vino, a lo suyo no le recibieron, mas a lo que le recibieron y creen en su nombre le ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios. El que creyera y fuere bautizado será salvo. Si has creído en Cristo en este momento, lo que te queda es dejarte ayudar a que recibas los rudimentos básicos de la fe cristiana y que camines como hemos caminado todos nosotros, esta comunidad de creyentes, esta comunión de los santos a las aguas del bautismo. Será un gusto recibirte si el Señor te ha llamado . Gracias Señor por este tiempo.

Permite Padre que se marque la pauta en nuestra iglesia en lo adelante. Padre, que cualquier persona que no tenga hoy gozo, que aprenda a buscarlo en ti. Recibe tú también, Señor, esta última expresión de alabanza en el nombre de Jesucristo. Amén.