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Todo lo que el concierto necesita

Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación.

— Filipenses 1:19

El Espíritu de Jesucristo es el proveedor de todo lo que necesitas para glorificar a Cristo en cualquier circunstancia.

La palabra que traducimos como «suministración» viene del vocabulario de los mecenas, esos hombres adinerados que en la antigüedad financiaban coros y orquestas completas para sus ciudades. Buscaban un director, reunían a los instrumentistas, cubrían todos los costos, y le regalaban a la ciudad una presentación que de otra manera habría sido imposible. Pablo toma esa imagen y la aplica al Espíritu de Jesucristo: el gran patrocinador que tiene todos los recursos y que los pone a disposición del creyente para que Cristo sea exaltado.

Piénsalo en términos concretos. Una orquesta necesita percusión, cuerdas, vientos, un director. Es realmente difícil reunir todo ese talento, y por eso cuando sucede llama nuestra atención. El mecenas provee lo que hace falta para que el concierto suceda, independientemente de las circunstancias personales de cada músico. Así opera el Espíritu: suministra capacidad para dar testimonio de Cristo en cualquier escenario posible. En enfermedad, en precariedad, en frustración, la provisión está disponible.

Esto cambia la manera en que enfrentas la dificultad. Pablo estaba preso y aun así escribía cartas con esperanza que siguen animando a los creyentes veinte siglos después. La capacidad no estaba en Pablo, él esperaba la suministración del Espíritu y el resultado fue una productividad que ninguna prisión pudo detener. Es la tercera persona de la Trinidad obrando activamente para alcanzar sus propósitos en nosotros: lo que el Señor garantiza no es que estarás cómodo, sino que estarás equipado.

La pregunta práctica es esta: ¿qué estás esperando que cambie antes de volver a ser útil? Tal vez un problema de salud, una situación económica, una relación que no termina de resolverse. El Espíritu de Jesucristo te ofrece todo lo necesario para que Cristo se vea grande, ahora, en medio de eso que todavía no tiene solución.

Oración: Señor, reconozco que con frecuencia espero que mis circunstancias mejoren antes de comprometerme a servirte de verdad. Hoy quiero creer que tu Espíritu provee lo que necesito para glorificarte desde donde estoy, no desde donde quisiera estar. Dame ojos para ver las oportunidades que hay en mi situación actual, y la disposición para aprovecharlas. Amén.