Pero mis hermanos, qué gozo estar con ustedes. Para mí, de verdad, y lo que les voy a decir se lo digo con toda sinceridad. Hay dos iglesias que yo disfruto muchísimo: son la Iglesia Bautista Central y la Iglesia PezMundial. Y lo disfruto porque las dos tienen una cualidad común, y es que las dos son una iglesia donde yo llego y me siento en mi casa, sin ningún tipo de restricciones, sin ningún tipo de vergüenza. Yo no tengo que estar cuidándome si digo algo, no, no; yo me siento aquí en mi casa y realmente eso es fruto de la relación que el Señor ha puesto entre nosotros. Así como Rafa decía, yo también puedo dar testimonio de lo bueno que ha sido el Señor al unirnos y poder tener una persona que te soporta y que, tus cargas, tú sabes que son sostenidas en la oración, en el amor, en el consejo, en la confianza de poder estar juntos.
Ha sido una gran bendición, y tenerlos a ustedes como mis hermanos es un gozo enorme, muy grande, muy grande. Porque vuelvo y les digo: llegar aquí es llegar a mi casa, es llegar a mi casa. Mi mamá un día, y voy a decirles algo que no tiene nada que ver con predicación, pero mi mamá un día llegó a mi casa. Y llega a la casa y mi mamá supervisa todo, va a las habitaciones a ver si yo tengo las cosas en orden. Nunca están en orden, pero ella por lo menos guarda las aspiraciones. Y entonces va y abre la nevera. Y una tía mía le reclama a ella que cómo es posible que cuando ella llega a la casa de sus hijos ella no hace nada, porque las mujeres sí se ponen guapas en las casas, y dice mi mamá: “Es que cuando yo llego aquí yo llego a mi casa y yo abro la nevera y cojo lo que yo quiera y nadie puede decir nada”.
Dice: “¿Tú sabes por qué? Porque yo sé que Flor Ángel, mi esposa, es mi hija. Ahí no hay ningún problema”. Entonces yo, ¿qué hago con mi mamá? Yo llego y abro la nevera. ¿Por qué? Porque yo sé que ustedes son mis hermanos, ustedes son míos y yo soy de ustedes, así que ahí no hay ningún problema. Yo quiero hablar en el día de hoy y compartir la Palabra.
La bandera que más levantamos y más olvidamos
En algo que nosotros los creyentes tenemos, que quizás es la bandera que más levantamos y, a la vez, la bandera que más olvidamos: nosotros constantemente estamos hablando de que Dios es bueno. Y para todo, en todas las situaciones de la vida, nosotros decimos: “Dios es bueno”, sin importar lo que está pasando. Pero también, en todas las situaciones de la vida, nosotros tenemos la tendencia a olvidar que Dios es bueno. Yo creo que la bondad de Dios es la bandera que el creyente más levanta y que más olvida. Cuando nosotros nos vamos a la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, nosotros podemos ver que Dios es bueno, ver cómo constantemente los siervos de Dios están repitiendo y hablando de la bondad de Dios hacia ellos de manera particular y hacia su pueblo.
Y para hablar de eso, yo quiero que vayamos al corazón de la Biblia. Yo quiero que vayamos al capítulo que representa el centro de la Biblia como libro, no como material, no como historia de redención, sino como libro, como un objeto. El centro de la Biblia es el Salmo 118. Y quiero hablar desde el centro de las Escrituras porque la verdad que vemos allí debe ser el centro de nuestra vida, debe ser lo que nos sostiene. Salmo 118 es un texto que nos enseña de manera clara qué significa la bondad de Dios y cuál debe ser nuestra respuesta ante ella, y yo quiero que comencemos leyendo solamente el primer verso de este salmo, Salmo 118.
Den gracias al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
— Salmo 118:1
Padre, una vez más oramos y venimos delante de ti. Y volvemos a rogar que tú nos hables por tu Palabra, que en este momento tú quites de nosotros cualquier distracción que impida que tu Palabra sea predicada y sea recibida. Llévanos, Señor, a guardarla de forma tal que nuestra vida funcione a través de ella, por Jesucristo te lo rogamos, amén y amén.
Este primer verso del Salmo 118 es una afirmación que nosotros pudiéramos decir universal. Universal en todo el contenido de las Escrituras podemos encontrarla de manera íntegra, desde Génesis hasta Apocalipsis; en cada uno de los géneros literarios que contiene la Biblia, nosotros podemos encontrar en algún rinconcito por ahí que Dios es bueno y que su misericordia es para siempre. Si nosotros damos un vuelo panorámico, podemos ver que en los libros históricos, comenzando por los libros de Crónicas, nosotros tenemos que Dios es bueno.
¿Qué significa que Dios es bueno?
Y para siempre es su misericordia. Esdras dice que el Señor es bueno, para siempre su misericordia. Los Salmos innumerables veces dicen que el Señor es bueno y para siempre es su misericordia. Los profetas nos dicen que el Señor es bueno y para siempre es su misericordia. El Nuevo Testamento está cargado de múltiples versos donde nosotros podemos ver que Dios es bueno. Y si eso es así, mis hermanos, algo bueno para nuestra vida hay en que Dios es bueno, valga la redundancia. Tenemos que fijar nuestra vista ahí. ¿Qué quiere el Señor que nosotros aprendamos sobre su bondad?, ¿qué cambia en nuestra vida cuando nosotros entendemos que Dios es bueno? Lo primero que tenemos que hacer es entender eso: ¿qué significa que Dios es bueno?, ¿qué dice la Biblia cuando me dice que Jehová es bueno?
La palabra bueno, que nosotros usamos innumerables veces en todos los aspectos de nuestra vida, significa o distingue la excelencia, la perfección, las cualidades de cualquier objeto, de cualquier situación, de cualquier cosa. El diccionario de la Real Academia Española dice que lo bueno es lo que es acorde con las cualidades que distinguen su naturaleza. Oiga eso: lo bueno es lo que es acorde con las cualidades que describen su naturaleza. Si usted coge un mango y usted dice: “Qué manguito, ese estaba bueno ese”, usted lo va a disfrutar porque todo lo que usted vio ahí se correspondía con la naturaleza de ese mango. La dulzura, la textura del mango, el sabor, el olor; desde que usted cogió un manguito vanilejo en sus manos, que está madurito, todo eso indica que es bueno.
Pero si usted coge un mango que huele a lechosa, usted dice: “Esto está como raro, ahí hay un maco; yo no sé lo que es, pero ahí hay algo raro”. Dios es bueno porque nosotros podemos entender y ver todas las cualidades que representan o que describen a Dios para nuestra vida. Cuando el salmista dice “Den gracias al Señor porque Él es bueno”, está diciendo: “Dale gracias a Dios porque tú vas a poder probar lo que significa que Dios es Dios en tu vida”. Teológicamente, cuando nosotros hablamos de que Dios es bueno o de su bondad, estamos haciendo referencia a la absoluta perfección que hay en Dios. No hay una manera mejor de describir a Dios que saber que Dios es perfecto. Estamos haciendo referencia a que no hay nada malo en Dios.
En Dios no hay nada para nuestra vida que no tenga propósito o que sea dañino. Mis hermanos, cuando usted vea algo que le hace daño, eso no viene de Dios porque Dios es bueno. A. W. Tozer, hablando de la bondad de Dios, dice que “Dios es bueno” significa que Dios tiene un corazón gentil para nosotros, un corazón amable y benevolente en todas sus intenciones. Y eso es una gran noticia. Eso es una gran noticia para nosotros porque no hay nada en nuestra vida que tenga una mala intención que haya venido de Dios para nosotros; todo lo que viene de Dios es bueno. Eso dice Santiago: todo don perfecto desciende de Dios. De Dios desciende, que Dios es bueno apunta a que Él es, en todo el sentido de la palabra, lo que Él debe ser.
Eso significa que “Dios es bueno” es “Dios es lo que Él debe ser”, no hay nada que no se corresponda con Él. Y si es así, entonces que Dios sea bueno significa que Él responde perfectamente a lo que Él ha expresado en su Palabra. Es decir, que si Dios ha dicho que Él va a estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, usted puede estar seguro que Dios va a estar con nosotros. “Pastor, bueno, estamos pasando trabajo, pero Dios está con nosotros”. “Pastor, usted no sabe todas las situaciones duras que yo tengo que enfrentar”, pero Dios está con nosotros. “Pastor, pero mi despensa está vacía”, pero Dios está ahí metido en la despensa.
La bondad como esencia de Dios y su preocupación por nosotros
Porque Dios ha dicho que Él estará con nosotros, y su bondad se corresponde en que Él cumple fielmente todo lo que Él ha expresado en su Palabra. Esa es la esencia de Dios: la bondad no es algo que Dios tiene extra, es que Él es bueno. La bondad viene de Él; la bondad es la dimensión básica de su amor y esa dimensión básica de su amor es lo que refleja la preocupación de Dios por cada uno de nosotros. Yo no sé si usted ha estado preocupado por alguien en algún momento de su vida, pero si usted ha estado preocupado por alguien, puede entender que Dios está preocupado por usted. Y está preocupado por usted, ¿sabe por qué? Por su bienestar. Eso es que Dios es bueno: que Dios es bueno significa que Él está constantemente preocupado por ti, de forma tal que tú tengas en tu vida lo mejor en cada una de tus situaciones.
No importa lo que sea, no importa lo que sea; en medio del fuego Dios está preocupado porque tú tengas lo mejor para tu vida, al punto que tener lo mejor no significa que tú tengas lo que a ti te gusta. No significa que tú tengas lo que tú quieres, lo que te causa deleite, lo que te es placentero. Que Dios es bueno significa, y que Él esté preocupado por ti significa, que tú vas a tener lo mejor para que el propósito de Él sea cumplido en tu vida. Eso significa que Dios sea bueno. No es: “Señor, dame tal o cual cosa”, que no tiene ningún propósito; es: “Señor, cumple tu propósito en mi vida”, lo que te va a llevar a experimentar diariamente la bondad de Dios, diariamente. Te va a llevar a lo largo de las Escrituras, nosotros encontramos eso.
Nosotros vemos cómo Moisés experimenta que Dios le dice, cuando lo lleva al desierto con el pueblo y le dice: “No te preocupes, Moisés, dale para adelante”. Moisés, asustado: “¿Qué yo voy a hacer con toda esta gente?”. Y Jehová le dice: “Dale para adelante porque yo voy a hacer pasar mi bondad delante de ti”. ¿Sabes lo que le está diciendo? “Yo te dije que te iba a llevar a la tierra prometida y a la tierra prometida yo te voy a llevar”. Nosotros vemos en el libro de Jueces, en el capítulo 6, que Gedeón es llamado por Dios. Y Gedeón comienza a poner excusas. Nosotros tenemos un criterio equivocado de Gedeón. Nosotros decimos: “Yo quiero ser un hombre de oración como Gedeón, yo quiero ser un hombre que confíe en Dios como Gedeón”. Gedeón no confiaba en Dios.
Gedeón lo que estaba era asustado y poniéndole prueba al Señor de cabecera, ¿verdad? Y Dios le muestra a Gedeón su bondad porque le dice: “Tú te vas a enfrentar a ese gran ejército, y con esos 300 que yo te dejé yo te voy a dar la victoria. Ese Gedeón, tú no vas a pelear; ya yo peleé por ti, Gedeón. Tú vas a ir a decirles a ellos que ellos perdieron”. Y le dice: “Si tú quieres saber si yo soy bueno, coge a tu criado y en la noche métete en el campamento de ellos, en la boca del lobo, Gedeón”. Y Gedeón coge a su criado y le dice: “Vamos allí”. Yo creo que si el criado le hubiera dicho, él se hubiese devuelto, pero Gedeón le dijo: “Vamos allí”, y se metieron ahí al campamento de los madianitas, y cuando van caminando escuchan dos hombres que dicen: “Mira, yo tengo miedo porque yo me soñé esto y esto y esto y esto”, y el otro le dice: “Mira, estamos presos, tú sabes lo que significa eso: el poder de Gedeón, porque Dios nos ha entregado en sus manos”.
Dios le dijo a Gedeón: “¿Tú quieres saber si yo soy bueno? Ve allá y tú vas a ver que yo voy a cumplir mis propósitos, aun con esos 300 hombres”. Mi hermano, lo bueno de Dios es que tú tengas en tu vida diariamente, por encima de lo que a ti te gusta, lo que cumple el propósito de Dios. Y hay dos cosas importantes acerca de la bondad de Dios. Lo primero que nosotros tenemos que saber es que Dios es bueno, pero Él es infinita y eternamente bueno.
Que Dios es bueno significa que nosotros nunca vamos a poder estar fuera de la magnitud de la bondad de Dios. Tú nunca vas a poder contar hasta dónde Dios es bueno, porque Dios es infinita y eternamente bueno. Dios es infinito en todas sus perfecciones, en todos sus atributos; dice la Biblia que sus pensamientos y sus caminos son insondables. Y así de insondables son sus caminos, así de insondable es su bondad. Tú nunca vas a estar fuera de la bondad de Dios. Una muestra de eso es que la Biblia, al hablar de nuestras pruebas, dice que estamos atravesando leves tribulaciones momentáneas. Son tribulaciones, pero son leves. ¿Sabes lo que eso significa? Que siempre pueden ser más difíciles.
Leves tribulaciones momentáneas y una bondad sin fin
Tú tienes un accidente hoy y te rompes una pierna, pero pudiste haber muerto. Puede ser peor. Pero tiene otra cosa buena: que es una tribulación que es momentánea. Él dice “leve tribulación momentánea”; en algún momento va a pasar esa tribulación. ¿Sabes por qué? Porque Dios es bueno y tú nunca vas a estar fuera de los límites de la bondad de Dios, porque la bondad de Dios no tiene fin, es para siempre. Es eterna. Así como Dios ha existido todo el tiempo y todo el tiempo ha sido santo y todo el tiempo ha sido amor, así Dios todo el tiempo ha sido y será bueno y nunca dejará de serlo. Tus tribulaciones no significan que Dios ha dejado de ser bueno contigo.
Tus tribulaciones significan que Dios te va a llevar a experimentar un nivel superior de su bondad en tu vida. Eso significa que Dios es bueno, mis hermanos. ¿Cómo no contentar nuestro corazón y nuestra mente al saber eso? Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y su bondad era la misma ayer, hoy y por los siglos. Sobre todo, acuérdate que la Biblia dice que Dios no tiene sombra de variación. ¿Sabes lo que significa eso? Que las sombras cambian. Cuando es de día y tú ves la sombra de un árbol por tu ventana, tú sabes que es un árbol. Pero en la noche, cuando todo está oscuro, tú ves la sombra y crees que es un fantasma.
Y los muchachos salen corriendo y se meten en nuestra cama, asustados. La sombra cambia; Dios no. A Dios tú lo vas a ver de día, de noche, lloviendo, en medio del ciclón, en medio de un terremoto, en medio de una guerra; tú lo vas a ver siendo Dios. En Él no hay sombra de variación y tú vas a experimentar su bondad en todo momento. Y eso es algo importante para nosotros, mi hermano. ¿Sabes por qué? Porque nos deja ver que no importa qué tan bajo yo caiga o qué tan alto yo esté, mi vida está cubierta por la bondad de Dios. Que no habrá momento o situación en nuestra vida, por duro que sea, que escape a esa bondad de Dios.
Que Dios no se ha dormido, Dios sigue estando contigo; no dormirá ni se adormecerá el que guarda a Israel, dice el Salmo 121. Su bondad está contigo, pero no importa lo bien o lo mal que te pueda parecer alguna situación, siempre estamos bajo el amparo de la bondad de Dios. ¿Tú sabes por qué? Porque Dios es bueno todo el tiempo. Y todo el tiempo Dios es bueno. No hay para dónde coger, mis hermanos; Dios sigue estando con nosotros en todo momento. Pero Él no solamente es infinitamente bueno, sino que Él es perfectamente bueno. Dios nunca es más bueno hoy y menos bueno mañana. Dios nunca es más bueno porque tú vengas a la iglesia todos los domingos con fidelidad y le traigas algo al pastor. Tráelo, pero Dios no es más bueno por eso.
Pero Dios no es menos bueno cuando tú dejas de mirarlo a Él y pones tu confianza en otra cosa. Dios sigue siendo bueno. Dios no es menos bueno y dice: “Yo voy a ser menos bueno con este hermano porque él no está valorando lo que yo le estoy dando”. Dios sigue siendo bueno, y yo quiero que tú grabes eso en tu mente: Dios no es más bueno porque te da, o es menos bueno porque te quita. Dios siempre es bueno. Simplemente piensa en Job, por ejemplo. Dios le dio todo a Job. Job es el prototipo de persona que cualquiera quisiera ser. Dios le dice a Satanás que su siervo Job era recto, perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal. Dice Job, capítulo 1, que Job era el hombre más rico sobre la tierra y que no había entre los orientales ninguno que fuera como él.
Hasta ahí yo quisiera ser Job. Hasta ahí. Pero lo que vino después… Dios le quitó todo a Job. Dios le quitó todo. Le dejó a la mujer y tres amigos que lo mortificaron, y yo puedo entender a la mujer de Job. ¿Y ustedes creen que es fácil después que usted tiene todo y, de repente, no tiene nada? Nosotros le pasamos el rolo a la mujer de Job, pero ella estaba en una situación difícil, estaba en una situación difícil. Piensen ustedes, mujeres, cuando la nevera se vacía. Cuando en la despensa no hay nada y el esposo le dice: “No hay cuarto”. Piensen ustedes si la mujer de Job no andaba cogiendo lucha. Pero Job dice: “Jehová dio, Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Si resumimos lo que Job dijo en una palabra, ¿sabe lo que Job está diciendo? Dios es bueno.
Dios perfectamente bueno en toda circunstancia
Entonces, bueno, en medio de la situación Dios es perfectamente bueno. ¿Sabes por qué? Porque dice la Biblia que Dios nunca es indiferente a nuestras situaciones, Dios nunca es indiferente a nosotros. Él es un sumo sacerdote, dice el libro de Hebreos, que puede entendernos en todas nuestras situaciones, que fue tentado en todo, pero nos lleva la ventaja, gracias al Señor, porque Él nunca pecó. Y por eso, en medio de tu situación difícil, tú puedes refugiarte en Él confiando que Él va a ser bueno para ti. Como perfectamente bueno, Él es la fuente de toda la bondad. Piensa en el libro de Génesis por un momento: Dios creó todo y fue diciendo: “Y vio Dios que lo que había hecho era bueno”, pero eso bueno vino de un lugar, vino de Dios, quien es la fuente perfecta, absoluta y eterna de toda la bondad.
¿Cómo no confiar en Dios en medio de nuestras situaciones? Dios es lo mejor que tú puedes tener en tu vida. Dios es el bien supremo para todas las situaciones de la vida nuestra. Si nosotros somos conscientes de eso, si nosotros somos conscientes de lo que significa que nuestra vida esté en las manos de Dios, nosotros, sin importar la situación en la que nos encontremos, estaremos cada día tranquilos, confiando en Él, porque Dios es bueno. Los hombres no pueden ser buenos, pero Dios es bueno. Las cosas que nos da el mundo no pueden ser buenas porque son temporales, pero Dios, mis hermanos, es y siempre será bueno. ¿Qué dice el Salmo 118 más adelante acerca de eso? No solamente nos llama a alabar a Dios porque Él es bueno, sino que este salmo nos muestra cuál debe ser nuestra respuesta a la bondad de Dios. Mira los versos del 1 al 4:
Den gracias al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: “Porque para siempre es su misericordia”. Diga ahora la casa de Aarón: “Porque para siempre es su misericordia”. Digan ahora los que temen al Señor: “Porque para siempre es su misericordia”.
— Salmo 118:1–4
Digan ahora los que temen al Señor: “Para siempre es su misericordia”. Cuando tú preguntas: “¿Cómo debo yo reaccionar a la bondad de Dios?”, lo primero que dice el salmista aquí es que debemos reaccionar con una actitud de gratitud a Dios. Debemos reaccionar dándole gracias a Dios. El salmista comienza y termina este mismo salmo de la misma manera, llamándonos a dar gracias al Señor porque Él es bueno. Versículo 29:
Den gracias al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
— Salmo 118:29
Nos está llamando a reconocer que Dios te ha guiado hasta el día de hoy por una sola razón: porque Él es bueno para nosotros. Es lo que dice el mismo salmista en el Salmo 27, versículo 13, cuando dice:
Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que vería la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.
— Salmo 27:13
Ay, mi hermano, qué precioso eso.
Gratitud diaria y descanso en la bondad de Dios
Yo no sé cómo una gente sale a la calle diariamente confiando en sí mismo. Yo no sé cómo una persona sale y se despide de su familia pensando en que él va a resolver las cosas por él mismo. Usted puede irse tranquilo y saber que, pase lo que pase, Dios es bueno. Mis hijos comenzaron a preguntarme un día, cada vez que yo me iba: “Papi, ¿y si tú no vuelves?”. Tenían como una preocupación constante, de las cosas que nos dejó el COVID. “Papi, ¿y qué pasaría si algún día tú no vuelves?”. Y la tercera vez que me lo preguntaron lo único que se me ocurrió decirles fue: “Si yo no vuelvo, Dios es bueno, y Él te ama a ti más de lo que yo te amo”.
Y se hizo una costumbre de yo decirles: “Yo vuelvo si Dios quiere”. Pero ¿saben qué, mis hermanos? No me preocupa eso, dejó de preocuparme. Porque, por encima de todo, yo sé que Dios es bueno. Y el mismo Dios que los ha guiado con ellos, conmigo a la cabeza, hasta el día de hoy, es el mismo Dios que seguirá siendo bueno si un día yo falto. Y ha traído descanso a mi vida y a la vida de ellos, porque nuestra vida no depende de lo que yo pueda darles. Depende de lo que Dios nos da, porque Dios cada día es bueno. Hay que recordar lo que dijo el profeta Jeremías en su libro de Lamentaciones:
Que las misericordias del Señor jamás terminan, porque nunca fallan sus bondades.
— Lamentaciones 3:22
¿Sabes por qué no hemos sido consumidos? Porque nunca falla su bondad.
Nunca falla la bondad de Dios, mi hermano. No importa que tú falles; la bondad de Dios nunca falla. No importa que dudes de ser bueno al peor de los niveles, Dios no solamente seguirá siendo bueno, sino que seguirá siendo bueno contigo que has fallado. Constantemente Dios está siendo bueno, así que agradécele a Dios porque tú estás donde estás porque Dios es bueno. Tú tienes carro: Dios es bueno. Pero si llegaste aquí en carro público, Dios también sigue siendo bueno, porque hay gente que probablemente tuvo que llegar a pie, ni siquiera en el carro público. En todo momento de tu vida, sin importar lo bueno o lo malo que te parezcan, Dios está siendo bueno contigo, así que dale gracias a Dios. Y aquí dice que le demos gracias de manera corporal: la iglesia completa, diga Israel que para siempre es su misericordia. Es decir, que cuando nos reunimos aquí, más que venir a pedir, tenemos que venir a darle gracias a Dios porque Él ha sido bueno con cada uno de nosotros. Del domingo pasado al día de hoy.
Hay múltiples razones para que tú le des gracias a Dios. Pero Él dice también: denle gracias a Dios en los grupos pequeños, porque dice en el versículo 3: “Diga la casa de Aarón”. Ya no es Israel completo: la casa de Aarón que le dé gracias a Dios. Es decir, la casa de Rafael, que le dé gracias a Dios; la casa de Herlante, que le dé gracias a Dios; la casa de Raúl, que le dé gracias a Dios; la casa de Jefferson, que le dé gracias a Dios. No te limites a venir a la iglesia; háganlo ustedes en su casa. Háganlo en los grupos pequeños, denle gracias a Dios, reconozcan que Dios ha sido bueno. Pero lo lleva todavía a un nivel más fino: denle gracias de manera particular, los que temen al Señor, denle gracias a Dios. Y lo primero por lo que debemos darle gracias al Señor es porque en su bondad Él nos ha hecho temerle, Él nos ha escogido para estar aquí, para ser parte de su pueblo. Entonces nosotros tenemos que agradecer a Dios y reconocer su bondad.
Todos los días debemos dar gracias al Señor; esto debe llevarnos a hacer un ejercicio constante y a ver cómo Dios ha sido bueno en cada momento con tu vida, cómo su mano te guía día tras día. Pásale revista cada día y mira: “Señor, ¿cómo tú has sido bueno conmigo hoy? ¿Cómo tú has sido bueno conmigo hoy?”. Yo desperté y hay gente que no despertó. Ya yo tomé café y hay gente que nunca se ha tomado uno. Dios diariamente está siendo bueno. Agradece a Dios, no comparándote con otros y mirando lo que no tienes, sino comparándote con otros y mirando lo que sí tienes, porque Dios ha sido bueno. Déjame decirte, mi hermano, la vida es como la fila del banco.
La fila del banco y la comparación correcta
Tú llegas ahora y eres el último, y comienzas a quejarte porque tú eres el último. Pero en cinco minutos tú miras para atrás y hay diez gente detrás de ti. Tú no eres el último de la fila. Dios ha sido bueno contigo, al punto que hay gente que está detrás de ti. Y nosotros nos amargamos mirando lo que no tenemos y dejamos de ver lo que sí tenemos, y le pasamos por alto a la bondad de Dios. Reacciona diariamente a la bondad de Dios siendo agradecido. Dios nos ha dado más de lo que merecemos. Dios nos ha dado más de lo que merecemos. Tú tienes casa y hay gente que no tiene casa, tú tienes familia y hay gente que no tiene familia.
Dale gracias a Dios porque en todos los niveles de tu vida, diariamente Él está siendo bueno contigo. Él está siendo bueno contigo. En segundo lugar, el salmista nos enseña que debemos reaccionar ante Dios con confianza. Versículo 8, ¿qué dice? Y el versículo 8 tiene algo especial: el versículo 8 es el centro exacto de la Biblia. De Génesis 1 hasta el Salmo 118, versículo 8, y de ese salmo hasta Apocalipsis 22 hay la misma cantidad de capítulos. Y tú sabes lo que dice el centro de la Biblia:
Mejor es refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Mejor es refugiarse en el Señor que confiar en príncipes.
— Salmo 118:8–9
¿Sabes por qué? Porque los hombres no son buenos y Dios sí.
Los hombres de este mundo, dijo el Señor Jesucristo, quieren enseñorearse de los demás, trabajan para sus propios intereses. En cambio, Dios, que es bueno, dejó todo, se humilló haciéndose un hombre como tú y como yo para hacer lo que tú y yo no podemos hacer, que es pagar nuestro pecado. La bondad de Dios debe ser el centro de nuestra vida. Debemos confiar en Él porque por bueno, dice la Biblia, Dios interpuso a su Hijo Jesucristo, que es la muestra máxima de la bondad, para darnos un verdadero bienestar en este mundo. Déjame decirte, mi hermano, que el bienestar que nos da el Señor no es solamente será cuando Él venga por nosotros; en este mundo comienza ese bienestar.
Nosotros estamos mejor que todas aquellas personas que no conocen al Señor, no importa el bienestar económico —que es donde nuestros ojos se posan— que esa persona pueda tener. No está mejor que tú, porque tú tienes a Cristo y él no. Tú tienes a Cristo y él no. Y ¿sabes qué? Que debemos confiar en el Señor porque Él siempre está obrando a nuestro favor. Siempre está obrando a nuestro favor. Mira algunas situaciones que se describen en este salmo. Versículo 5: Dios está obrando en medio de tus temores:
Desde mi angustia invoqué al Señor; el Señor me respondió y me puso en lugar espacioso.
— Salmo 118:5
En medio de mi angustia yo invoqué al Señor, ¿y qué pasó? El Señor me respondió. Mira el versículo 10: el Señor está obrando en medio de los peligros.
Todas las naciones me rodearon; en el nombre del Señor ciertamente las destruí.
— Salmo 118:10
Todas las naciones me rodearon, y ¿sabes qué hizo el Señor? En su nombre todas fueron destruidas. Mira el versículo 13:
Me empujaste con violencia para que cayera, pero el Señor me ayudó.
— Salmo 118:13
No le está hablando al Señor, sino hablando a los enemigos: “Me empujaste con violencia para que cayera, pero ¿qué hizo el Señor? El Señor me ayudó”. Mira el versículo 18:
El Señor me ha reprendido severamente, pero no me ha entregado a la muerte.
— Salmo 118:18
El Señor me reprendió severamente; está hablando el salmista de su pecado. El Señor me reprendió severamente, pero mira lo que hizo el Señor: fue tan bueno que no me ha entregado a la muerte. Mis hermanos, Dios está siendo bueno en todas las situaciones de la vida, en todas, no importa lo dura que sea, Dios está ahí. Confía en Él, que Dios está ahí, pero no confíes porque tú estás escuchando lo que tú estás diciendo; confía porque tú has aprendido a ver la bondad de Dios obrando en tu corazón.
Dios es bueno en medio de turbulencias y debilidades
Dios es bueno. Y pasamos situaciones turbulentas en la vida, pero Dios es bueno. Y pasamos situaciones turbulentas con los hijos, pero Dios es bueno. Y pasamos situaciones turbulentas en la iglesia y decimos: “Yo no quiero volver más a esa iglesia, me voy a ir para la iglesia del pastor Luis”. Para allá no vaya, que usted es de aquí. Y en medio de la turbulencia nosotros vemos la mano de Dios obrar, no porque tú y yo seamos buenos, porque Él es bueno; no porque tú y yo lo merezcamos, porque Él es bueno; no porque tú estés haciendo un intercambio con Dios, porque nuestras obras, dice la Biblia, no son más que trapos de inmundicia. Pero Dios es bueno.
Dios es bueno. Y comparar la bondad de Dios por encima de esos trapos de inmundicia, mis hermanos, eso no tiene precio. Eso no tiene precio. Cuando yo me casé, yo le dije a mi esposa: “No te apures, mi amor, yo te voy a ayudar, yo friego”. Y el Señor nos dio dos hijas, y yo le dije: “Mira, desde que esas mujeres crezcan se acabó el fregar, se embotellan”. Y friego más ahora, porque somos más. Y entonces ellas vienen: “Ay, papi, mira, yo tengo tanta tarea, ayúdame a fregar”. Pero hay algo que yo odio de fregar, y es que dejan los trapos de la cocina en el fregadero. Mojados, y a veces se llenan de grasa y les va cayendo cosas. El problema es que Elvi vive peleando conmigo porque yo me pongo una funda en la mano del supermercado, cojo el trapo y lo boto. Odio eso.
Ella me dice: “Eso nada más hay que lavarlo, y el solo lavando se arregla. ¿Cómo tú botaste ese trapo?”. Como si un trapo de inmundicia. Pero Dios no es bueno como yo, que los voto; Dios nos limpia. ¿Sabes por qué? Porque Él es bueno, porque es mejor confiar en Él que confiar en los hombres. Los hombres somos malos, como yo, que voto el trapo, aunque tenga que gastar cuarto comprando más toallitas. Pero Dios dice: “Yo te hice, yo te estoy cuidando de tus temores, te estoy cuidando del pecado, yo te voy a proteger de la violencia de los malvados. Es más, yo te voy a proteger de ti mismo, de tu pecado. ¿Sabes por qué? Porque yo soy bueno y para siempre es mi misericordia”. Así que alaba al Señor en tu vida, mi hermano, no importando lo que pase, Dios es bueno y para siempre es su misericordia. Para siempre es su misericordia. Grábalo en tu mente, escríbelo en tu espejo, escríbelo en tu carro, escríbelo donde tú quieras.
Y cuando la vida te choca, recuerda: Dios es bueno y para siempre es su misericordia. Porque Dios está siendo bueno con nosotros. Y hay algo importante aquí también que no puedo dejar de resaltar, y es que cuando pensamos en cómo reaccionar ante la bondad de Dios, la Palabra de Dios nos enseña aquí en este salmo que debemos reaccionar con arrepentimiento. Mira lo que dice el versículo 19:
Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas y daré gracias al Señor.
— Salmo 118:19
Después que el salmista ha hablado de la bondad de Dios, después que el salmista ha hablado de cómo Dios lo ha cuidado en todas esas situaciones, él dice, verso 19: “Ábranme las puertas de la justicia y entraré por ellas y daré gracias al Señor”. A mí me encanta ese verso, yo creo que no hay una mejor manera de concluir este salmo.
Entrar por la puerta: arrepentimiento y disfrute de la bondad
Con lo que dice el salmista de ahí en adelante, ¿sabe por qué? Porque si nos quedamos hasta el versículo 18 vamos a disfrutar la bondad de Dios a medias. Es como cuando tú pasas por una panadería o una repostería, están horneando el pan o está acabadito de sacar, y te da ese olor, y tú dices: “Qué rico huele”. Como el café de antes, no el de ahora, que cuando comenzamos a subir la greca inundaba la casa con un olor maravilloso. Y tú lo disfrutas, pero eso es a medias. Verdaderamente tú lo vas a disfrutar, ¿sabes cuándo? Cuando tú te lo tomes, cuando tú tomes el pan calientito, oloroso, y tú te lo comas. El salmista está diciendo aquí: hasta el versículo 18 tú estás percibiendo el olor de la bondad de Dios; del versículo 19 para adelante, él te dice: “Cómetelo ahora, que se abran las puertas”.
Y yo quiero entrar y disfrutar, comerme al Señor y darle gracias por su bondad. El salmista está haciendo alusión aquí a una ceremonia que había, y era que en las fiestas de Israel la gente venía en la procesión alabando al Señor, disfrutando del Señor. Pero cuando iban llegando al templo, entonces comenzaban a vocearle al sacerdote: “Abre la puerta, abre la puerta, porque ahora queremos entrar al templo y allá disfrutar de la presencia de Dios y darle gracias a Dios porque Él es bueno”. Recuérdate que en el Antiguo Testamento la presencia de Dios solamente estaba en el templo.
Pero ahora hay algo diferente: ahora Cristo dijo: “Yo soy la puerta”. Ahora Cristo dijo: “Yo soy la puerta”, y si tú quieres disfrutar de lo que es la bondad, entonces tú tienes que entrar por la puerta que es Cristo y que Dios habite en tu corazón y diariamente celebrar la bondad de Él, dándole gracias porque Él está con nosotros. Si tú quieres probar verdaderamente lo que es la bondad de Dios diariamente, tú tienes que arrepentirte de tus pecados, porque dice la Biblia:
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
— 1 Juan 1:9
¿Sabes lo que eso significa? Que no solamente “yo te voy a perdonar” y va a ser como hacemos nosotros los malvados: “Yo perdono, pero nunca olvido”.
O voy a decir: “Yo te perdono, pero tú allá y yo aquí”. Dice la Biblia: Dios te va a perdonar y te va a limpiar de toda maldad. Es decir, te va a volver a la comunión con Él, te va a restaurar para que tú verdaderamente no solamente puedas percibir de lejos, sino que puedas disfrutar en la cercanía con Él lo que significa vivir en la bondad de Dios. Esa ceremonia que aquí se realiza fue cumplida en nuestro Señor Jesucristo. Juan 10: “Yo soy la puerta”. Dice Lucas que Él es la piedra desechada por los edificadores que ahora ha venido a ser la cabeza del ángulo, es decir, lo esencial para nuestra vida. Él es aquel, dice Marcos, que ha venido a salvarnos, mostrando para nosotros el punto más alto de la bondad.
Así que si tú quieres vivir la bondad de Dios, tienes que venir a Él diariamente arrepentido de tus pecados. No pases por alto lo que Dios está haciendo contigo. No pases por alto que su bondad es eterna, infinita. Agradece cada día porque tus situaciones pudieron ser peor. Agradece porque en medio de ellas tú puedes confiar en Dios, que Dios dice: “Un corazón contrito y humillado no despreciará el Señor”. No porque te lo mereces, porque Él es bueno y su misericordia es para siempre. Ven y disfruta constantemente lo que el Señor está haciendo. ¿Qué significa que Dios es bueno para ti, mi hermano? ¿De qué manera tú puedes dar testimonio de que Dios ha sido bueno contigo?
Vivir, confiar y servir bajo la bondad de Dios
Dios es bueno en todo el tiempo. Dios es bueno en toda situación. Dios es bueno al punto de que cada uno de nosotros tiene más de lo que merece. No pierdas entonces la oportunidad de gozarte en esa bondad. No pierdas la oportunidad de gozarte en esa bondad. ¿Qué significa gozarme en la bondad de Dios? Vivir para Él. No pierdas la oportunidad de vivir para Él. No anheles lo vacío que está el mundo. No anheles nuevamente la ingratitud de los hombres; anhela cada día la bondad de Dios para ti. ¿Qué significa disfrutar de la bondad de Dios en tu vida? Confiar en Dios, no importa la situación difícil que venga en un momento en tu vida. No te desesperes, Dios es bueno.
No te desesperes, Dios es bueno. Escasez: Dios es bueno. Dificultades laborales: Dios es bueno. Salud: Dios es bueno. Pecado: Dios es bueno. Dios, mis hermanos, es bueno. Sal de aquí en el día de hoy con un letrero en tu mente y en tu corazón que diga: “Dios es bueno, para siempre es su misericordia”. ¿Qué significa disfrutar de la bondad de Dios? Deja de poner tu vida en las manos de los hombres y ponla en las manos de Dios. Deja de confiar en los bienes materiales de este mundo y confía en los bienes espirituales de Dios. Mateo, capítulo 6, el Señor le dice a sus discípulos en el Sermón del Monte:
No os afanéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
— Mateo 6:31–32
Los gentiles se preocupan por eso. ¿Saben quiénes son los gentiles? Los que no tienen a Cristo en su corazón. Dice: “Pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”. No Dios, un Dios lejano: tu Padre, aquel que es bueno contigo. Entonces confía en Dios. No pases por alto ni un solo día de tu vida sin darle gracias a Dios porque Él ha sido bueno. No pases por alto su Palabra; de ahí tú vas a saber diariamente cómo Dios está siendo bueno contigo. Apréndela, memorizala, háblala, cántala, ora con la Palabra, porque de ahí Dios te va a enseñar cómo Él ha sido bueno y cómo Él va a seguir siendo bueno contigo. ¿Quieres disfrutar la bondad de Dios? No desprecies los hermanos que Dios ha puesto a tu lado.
Dios ha puesto gente maravillosa a tu lado para usarla para administrar tu corazón, para usarla para proveer para ti, para usarla para llenarte de ánimo y fortaleza para seguir adelante. No desprecies los hermanos que Dios ha puesto a tu lado, porque cada uno de ellos representa algo especial en el propósito de Dios para tu vida. Dios es bueno y para siempre es su misericordia. Todo lo que hay en tu vida viene por su bondad. Que Dios nos permita disfrutar eso cada día, que Dios nos permita inyectar a otros con la bondad de Dios, que Dios nos permita decirle al mundo lo que ellos se pierden, porque la verdadera bondad está del lado nuestro, porque viene de Dios.