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Las diferentes facetas de una mujer virtuosa

Proverbios 31:10-31

Proverbios 31 presenta un retrato amplio de la mujer virtuosa: esposa y madre confiable, administradora diligente de su hogar, laboriosa y compasiva, cuyo valor supremo está en que teme a Jehová.

Predicado28 de mayo de 2017
PredicadorRafael Pérez
TranscripciónAutomática

Estaremos leyendo Proverbios, capítulo 31, desde el versículo 10 y hasta el versículo 31. Es el elogio a la mujer virtuosa. Estaremos viendo, con la ayuda del Señor, las diferentes facetas en una mujer virtuosa. Ahí donde está, ponga un momento sobre sus pies para que oremos al Señor y luego pasemos a leer su palabra.

Cuando oramos, hermanos, estamos clamando al Señor por dirección, por ayuda, por entendimiento, por sensibilidad. Sabemos que no estamos solos, sino que su Santo Espíritu nos llevará hacia la verdad. Aproveche hoy, ore también por personas que le queden cerca. Órele que su hermano entienda. Estas personas que el Señor ha puesto hoy cerca tuyo, que puedan hacerse sensibles a su voz.

Hermano, la palabra del Señor es poderosa. Ella penetra profundamente en el corazón. Oremos al Señor.

Ay Padre, qué precioso regalo tenemos en tu palabra. Aquí está la sabiduría de lo alto, Señor. Gracias, Padre, porque tenemos dirección. Queremos pedirte, Señor, que sea la soberana ayuda de tu Santo Espíritu llevándonos hoy a toda verdad. Permite, Padre, que nuestros pensamientos sean depuestos y que entendamos tu revelación.

Permite, Señor, que como tu palabra hoy sea predicada, tu palabra sea, Señor, llegando a buena tierra. Dirígenos tú, Señor, en el tiempo de enseñanza. Permite, Padre, que se despierte en nosotros un vivo deseo para que tu voluntad para tu pueblo, en este sentido, sea nuestra realidad. Bendice hoy especialmente a las madres que están aquí congregadas, con provisión desde lo alto, con sabiduría, Señor, de la que alcanza para la vida eterna. En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y nuestro Salvador, amén.

Pueden sentarse, hermanos amados.

Lectura del pasaje y contexto del acróstico

Esta extensa porción de la escritura, que es Proverbios 31 desde el 10 hasta el 31, es una porción muy frecuentada en actividades como las de hoy, en momentos del año como hoy, día de las madres. El original de todo esto es un acróstico que, cuando se tradujo al español, ya se ha perdido un poco el orden de acróstico. Acróstico es una poesía donde cada una de las palabras, cada oración, comienza desde la primera letra del alfabeto hebreo y hasta la última, pero cuando se tradujo al español ya no hay manera de hacerlo porque no concuerda.

Sin embargo, inicialmente esto era una poesía, una métrica hebraica, un acróstico donde con cada una de esas letras del alfabeto hebreo se describía una de las características de una mujer virtuosa. Dice nuestra introducción que la corriente mundana ha desvirtuado la imagen de la mujer. Acusan al pueblo del Señor de tener una visión muy limitada sobre la feminidad, para luego limitarla ellos a una pobre caricatura según las preferencias de cada quien.

Contrario a esto, las sagradas escrituras muestran las diferentes facetas en la vida de una mujer piadosa; no una vida limitada a los aspectos hogareños, una vida monótona, sino una vida muy rica en la que su familia es su centro, pero participa en roles tan amplios como la producción de diferentes bienes, los negocios y el comercio, la compasión hacia los necesitados y la consejería. Pero ninguno de estos roles es la principal razón de sus reconocimientos.

Sobre todas estas cosas, ella, la mujer virtuosa, teme a Jehová, y eso es lo que la hace digna de alabanza.

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida. Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; trae su pan de lejos. Se levanta aún de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido. Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas, y vende, y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

— Proverbios 31:10–31

Gloria al Señor por la mujer virtuosa. Antes de exponer este texto, que estoy seguro que muchos de ustedes lo conocen, de hecho, hermanas de nuestra iglesia estuvieron desarrollando un club de lectura sobre un libro que versa sobre Proverbios 31:10–31, la mujer virtuosa, antes de comenzar a exponerlo, me gustaría involucrar a toda la congregación en esta exposición de la escritura.

Relevancia del texto para toda la congregación

Sospecho que hermanos aquí presentes están en pausa porque dicen: hoy van a predicar sobre las madres y, como no soy madre, entonces yo esperaré que ella reciba la enseñanza. Antes de comenzar a responder el texto, lo que pretendo hacer es implicarlos a todos ustedes y enseñarles que esta porción de la escritura es relevante para toda la iglesia, en todos los momentos de su vida.

Tengo aquí una audiencia variada. Tengo madres, por una parte. Tengo hermanas casadas que aún no son madres. Tengo también hermanas solteras. Tengo esposos aquí presentes. Tengo jóvenes que, infiero, desean casarse. Hoy se celebra el día de las madres en nuestro país y yo puedo, como su pastor, seleccionar una porción de la escritura que sea alusiva a las madres, pero no puedo hacer que la Biblia siga la ocasión. De hecho, es la iglesia que sigue las escrituras.

No podemos hacer que sean las temporadas del año las que determinen cuál es el tenor de la enseñanza de la iglesia. Hoy yo he venido a enseñar la escritura y no he venido a enseñar la escritura solamente por las madres. He venido a enseñarles a las madres, a las jóvenes, a los jóvenes aquí presentes, a toda la congregación. De ello, esta porción de la escritura.

Hay un gran malentendido. Algunos han pensado que el interlocutor en Proverbios 31:10–31 era una joven. De hecho, si ustedes van a Proverbios 31, al primer versículo del capítulo, dice así:

Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.

— Proverbios 31:1

Lo que estamos por leer no es una porción de la escritura cuyo interlocutor era una madre. Estamos por leer una porción de la escritura cuyo interlocutor era un hombre. Era un rey soltero que había sido instruido por una madre sabia acerca de cuál es el perfil de una mujer virtuosa. Por eso quiero hablarles hoy a las madres, pero también a los solteros.

Hermanos solteros que están aquí presentes, esta porción de la escritura es el perfil que ha documentado tu Creador acerca de cómo deberías preparar tu corazón para valorar estas cualidades. Quiero quitar el prejuicio de que esto es un checklist para evaluar a las mujeres: que aquí hay 21 características o 15 y queremos que nos traigan una mujer para evaluarla a la luz de las cualificaciones de la mujer virtuosa. Nada más alejado de la realidad.

De hecho, la porción de escritura que estoy por exponer fue dada principalmente para educar el corazón de un hombre acerca de cuáles son las cualidades que debería estar valorando en una mujer que está considerando para que sea su esposa. Y, ¡qué necesario es esto al día de hoy para el pueblo del Señor!

Aplicación a solteros, esposos y jóvenes

Si le preguntara a cualquier joven de edad casadera cuál es el perfil de mujer que está esperando, ese perfil de mujer que el mundo ha acondicionado en su corazón para que valore: la forma del cuerpo, el color de la piel, el cabello, la actitud. “Engañosa es la gracia y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada”.

Hermanos queridos, he venido a predicar a toda la iglesia, pero esta porción de la escritura ha sido dada específicamente para hombres solteros, para que condicionen su corazón, conduzcan su corazón, formen su corazón para que valoren las cosas que Dios valora en una mujer piadosa. Hermanos solteros que están aquí presentes, tú dirás: muchas de los atributos de la mujer virtuosa no tienen que ver con mi momento de vida; yo no tengo un marido o no tengo unos hijos.

Ay hermanos de esta congregación, quien espera tener hijos y marido y estar adentrado en un proyecto familiar para comenzar a condicionar su vida a la luz del propósito de Dios para ella, ha perdido el tiempo. Una joven cristiana piadosa no espera estar casada y tener hijos para comenzar a modelar en su vida las cualificaciones de una mujer virtuosa. Para esto tienes que comenzar hoy.

¿Y qué me dirán los esposos aquí presentes? Dirán: yo ya elegí, y quizás no tenga una mujer piadosa. Por lo menos te diré que aquí encontrarás un conjunto de cosas que son deseables para pedir delante del Señor que se manifiesten en tu esposa.

Y si un hombre aquí casado quizás no tiene el tipo de mujer que se describe en Proverbios 31:10–31, por lo menos tiene los motivos de oración necesarios para clamar delante del Señor, legítimamente en su presencia. ¿Qué cosas debería un hombre pedir delante del Señor acerca de su esposa? Proverbios 31:10–31. ¿Qué cosas debería un joven soltero desear que se manifiesten en aquella joven que él espera pretender? Proverbios 31:10–31. ¿Cuáles cosas debería cultivar una joven cristiana soltera que se manifiesten en su vida? Es el perfil de una mujer piadosa, Proverbios 31:10–31.

¿Qué significa esto de “virtuosa”? En un momento estaré exponiendo el texto. Comienza diciendo: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” Hay otras traducciones que lo traducen como “mujer esforzada”, y la traducción de ese término, el original, transmite fuerza, capacidad, valentía, entereza, esfuerzo. Se podría decir: mujer diligente, ¿quién la encontrará? Mujer capaz, mujer esforzada, ¿quién la hallará?

Estructura del pasaje y primer rol: esposa y madre

Tal cual les decía, en el original esto es poesía, poesía hebraica, y con una estructura que es una estructura como si fuera una flecha, donde se van describiendo cualidades de una mujer, después se llega al centro del pasaje, que es el corazón, y después se vuelven a describir las mismas características.

De hecho, este texto, del versículo 10 al 22, describe una serie de características de una mujer virtuosa, y después desde el 24 al 31 vuelve a repetir las mismas características, y el centro de todo el pasaje es el versículo 23. Es una forma hebrea de hacer poesía. Nuestra poesía occidental es una poesía que tiene una métrica sonora; en la poesía oriental la métrica está en la estructura de las ideas: se describen cualidades de una mujer, se llega al centro del pasaje y después se recapitulan esas mismas cualidades con otras palabras y otras ilustraciones.

Lo que pretendo hacer no es exponer el texto dos veces. Si lo expusiera desde el 10 al 22, tendría que volverlo a exponer del 24 al 31. Contrario a esto, lo que he hecho es seleccionar tres grandes roles que se describen en una mujer piadosa y mostrarle a la iglesia todo lo que este proverbio nos dice al respecto de cada uno de esos roles.

Esa estructura técnicamente se conoce como quiasmo, es decir: una idea es como A, B, C, D y después C, B, A; no A, B, C, D y después C, B, D, A. El proverbio termina con lo que comienza. “Las diferentes facetas de una mujer virtuosa”: estaré mostrando tres facetas distintas.

Se nos muestra primero, desde el versículo 10 y hasta el versículo 12 —que es lo mismo que se vuelve a repetirse desde el versículo 28 hasta el versículo 29— la mujer virtuosa, la mujer hacendosa, la mujer esforzada, la mujer capaz en su rol como esposa y como madre. Dice así la sagrada escritura:

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.

— Proverbios 31:10–12

En este primer versículo, que es el versículo 10 de todo el poema, se nos describe el alto valor que tiene una mujer como esta. Nos dice que una mujer así es deseable, que una mujer así es difícil de encontrar. Dijo alguien: bueno, si “¿quién la hallará?” significa que ni siquiera salgamos a buscar. Alguien también me dijo que la mujer virtuosa de “¿quién la hallará?” de Proverbios 31 se casó con el hombre verdadero de Proverbios 20:6, porque dice: “Asimismo, hombre verdadero, ¿quién lo hallará?”. O sea, como que uno combina con el otro. Dice Proverbios 31:10: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?”. Dice Proverbios 20:6: “Hombre verdadero, ¿quién lo hallará?”.

¿Sabes lo que me dijo alguien? Fue que la mujer virtuosa se casó con el hombre verdadero. Y esto hace sentido, porque la realidad, hermanos queridos, es que se ha dañado tanto la cosmovisión cristiana en la sociedad que la gente cuando lee esto dice: “Ah, no, entonces de los hombres, ¿quién nos va a decir?”. Ay hermanos queridos, eso es una carnalidad que debemos evitarle a la iglesia. De hecho, es un privilegio para cualquier mujer que el Señor se haya encargado de documentar tantos versículos acerca del perfil de mujer que debe ser alabada.

Comienza describiéndonos que quien la encuentra es un hombre afortunado, que son difíciles de encontrar. No son inexistentes, hermanos, son difíciles de encontrar. Y, de hecho, el comienzo matizando desde el principio: son difíciles de encontrar porque los mismos hombres no toman capacidad de valorar muchas veces mujeres de ese tipo. La diligencia en la búsqueda, en todo esto, hermano querido, está del lado del hombre. Eso me llama la atención: a Lemuel le están diciendo: “Lemuel, debes casarte con una mujer virtuosa y esas mujeres virtuosas son difíciles de encontrar”.

Dice aquí que su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. Les digo que como comienza termina, porque así mismo dice el versículo 29: “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada”. Lo primero es, hermano, el alto valor que tiene una mujer de este tipo.

Confianza del esposo y reconocimiento en el hogar

Que es de más valor que cualquier posesión material, más que las piedras preciosas. Después comienza a describirnos la actitud hacia su esposo. Dice así: “El corazón de su marido está en ella confiado y no carecerá de ganancias”.

Lo primero, hermanos, es el gran valor que tiene una mujer como esta, y después nos describe su rol hacia su esposo. Es que su esposo confía en ella, dice el versículo 11. Y cómo no confiar en una mujer diligente, una mujer hacendosa, una mujer que hace tantas cosas y las hace todas con virtud.

Quizás su esposo confía en ella porque es una mujer que tiene buen juicio, es una mujer sabia. Quizás su esposo confía en ella porque es una mujer de integridad, es una mujer íntegra, es una mujer capaz, con diferentes habilidades. Quizás confía en ella porque es una mujer discreta, que un marido se siente confiado de abrirle a ella su corazón. Entonces confía en ella. Quizás también tenga que ver por su buena administración, que él puede confiarle a ella todos sus recursos.

Primera característica de esta mujer, primer rol, es su rol como esposa y madre. Nos dice que, como esposa, su marido confía en ella. Hermano querido que estás aquí, cada uno que está casado debería pensar que una mujer sea una mujer confiable. Hermana que está aquí presente, deberías modelar esto en tu corazón.

Dice después, así mismo: “El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias”. ¡Qué bendición para un esposo tener una mujer como esta! Hay hombres que están aquí hoy congregados que han sido enseñados por el mundo en qué cosa deberían valorar en una esposa, qué cosa deberían valorarse en una mujer. Estas son las que nos enseña Dios.

Les reconoce a su esposa como una fuente de ganancias. Después nos dice: “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”. Una mujer que es así, el bienestar de su marido es su más alta prioridad, y es todos los días de su vida, lo que nos habla de su constancia en el afecto hacia él y, al mismo tiempo, de la constancia de su unión matrimonial.

Esto se complementa, hermanos, por lo que nos dan el versículo 28 y el versículo 29, que es la misma expresión en la poesía original. Nos dice:

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.

— Proverbios 31:28–29

¿Cuál es el primer rol que se describe? Es la mujer virtuosa como esposa y como madre. Este es un perfil altamente valorado: una esposa así es una esposa en la que su esposo tiene confianza, es un esposo que la reconoce como su fuente de ganancia, que ella busca el bienestar de él y que los hijos la llaman bienaventurada y su esposo también.

Hermano querido que estás aquí presente, me gustaría transmitirte que es la voluntad del Señor que nosotros reconozcamos a la esposa que nos ha dado. Este es un hombre que no guarda silencio acerca de las virtudes de su mujer. Es un hombre que no está callado, sino que, después que hablan sus hijos, su marido también la alaba, y cómo la alaba: es el versículo 29, diciendo: “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas”.

Cuando el Señor nos muestra el perfil de una mujer virtuosa, también nos muestra el tipo de esposo que tiene una mujer así. Hermano querido que estás aquí hoy congregado, es una labor solemne, si el Señor te ha dado una esposa, el reconocimiento hacia tu esposa. Esto es algo que se ve en la misma escritura: que su marido debe inculcar estas cosas tanto en sus hijos como en su entorno. Esto debe ser atendido por el esposo, debe ser infundido en los hijos y debe ser también esperado por ellas.

Hermana creyente que estás aquí congregada, yo te animo a que prepares tu corazón para que recibas de buen agrado el reconocimiento de tus hijos y de tu esposo. Un problema en la sociedad contemporánea es que las mujeres en sus casas no son bien alabadas. Sus hijos no les dicen qué tan importante es su rol para ellos, su esposo tampoco, y salen a buscar su reconocimiento en todas partes. Todo ser humano tiene una ansiedad legítima de reconocimiento.

Mujeres que están aquí hoy congregadas, el Señor ha provisto que en tu casa seas bien reconocida. Esto es algo que no debería rechazarse, es algo que debería recibirse de buen agrado. Hombres, reconozcan a sus esposas; esposas, esperen reconocimiento en su casa.

El primer rol que se nos describe en cuanto a una mujer virtuosa: su mujer es una mujer virtuosa en su relación con su esposo y con sus hijos, pero no se queda en este rol. Y ese es el estereotipo que nos han vendido; nos dicen que los cristianos estamos prejuiciados con las mujeres porque pretendemos darle solamente un rol hogareño.

Segundo rol: administradora diligente de su hogar

Hermanos queridos, la mujer virtuosa que se describe en Proverbios 31 no solamente es una mujer que tiene su casa como centro, sino una mujer que tiene diferentes roles, y esos roles son muy amplios. Se nos muestra así en su rol hacia su esposo y hacia sus hijos, pero se nos muestra una mujer virtuosa que administra bien su casa y administra bien todos sus proyectos.

De hecho, este tipo de literatura era escandalosa en el mundo antiguo, porque la sociedad con la cual estaba en contacto el pueblo de Israel eran sociedades en que las mujeres no tenían tanta principalía ni tanto protagonismo. Pero dentro del pueblo del Señor, las mujeres no solamente atendían su esposo y sus hijos, no solamente administraban bien su casa, sino que tenían roles muy diversos, y esos roles diversos alcanzaban como madre, como esposa, como administradora de su casa y también en diferentes proyectos como comprar terrenos, hacer negocios y tener tratos con el mercader.

He explicado este primer rol, y es la mujer en su trato con su esposo y con sus hijos. No quiero detenerme aquí porque es lo que más frecuentemente se explica. Me gustaría mostrar que otro de los roles de la mujer virtuosa es una mujer virtuosa en la administración de su casa. Esto va desde el versículo 13 y hasta el versículo 15. Dice así la sagrada escritura:

Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; trae su pan de lejos. Se levanta aún de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.

— Proverbios 31:13–15

¿Cómo esta mujer virtuosa es administradora de su casa? Lo primero que nos dice es que trabaja con sus manos. Ella busca lana y busca lino, los mejores materiales, buscados intencionalmente. Esa palabra original tiene una connotación de alguien que está indagando; es como alguien que está preguntando, alguien que sale. No solamente dice: “Dame lino y dame lana”, sino que es una persona que salió a buscar el lino y la lana de manera específica; son los mejores materiales, de la mayor calidad quizás.

Dice que lo hace con voluntad, que lo hace con sus manos. Me llama la atención que esta mujer tiene criadas, pero no solamente dice que tiene criadas, sino que ella misma sabe hacerlo y puede hacerlo con sus manos. Leí un comentarista que dice que, a todas luces, esta mujer es esposa de un hombre rico. Es la realidad, hermanos, que están describiendo aquí una mujer virtuosa que tiene criadas, que compra heredades. Pero quizás, hermanos, es esposa de un hombre rico por todas estas cualificaciones que han permitido que esa familia prospere.

¿Cuál es la descripción suya después que nos dice que trabaja con sus manos en el versículo 13, buscando lana y lino, haciéndolo con voluntad? Nos dice también que tiene criadas, versículo 15, o sea, pero ella sabe hacerlo. “Trae su pan de lejos”. La ilustración para esto es “una nave de mercader”.

Hermanos, antes de la existencia de los supermercados —que son una gran cosa, porque una persona va al supermercado al día de hoy y consigue cualquier provisión de cualquier lugar, de cualquier origen— un supermercado permite que usted no tenga que cultivar cerca. Pero en el mundo antiguo una persona tenía que esperar la nave del mercader, porque la nave del mercader era la que traía las provisiones que venían de otra parte del mundo. Y quien no dependiera de la nave del mercader entonces se comía siempre las mismas cosas, o con la pobre calidad que permitía su entorno.

La ilustración para la mujer virtuosa es que es una mujer que trae su pan de lejos, como nave de mercader. Es una persona que no se conforma con lo que hay en su entorno, sino que busca todavía más allá, quizás la mayor calidad, la mayor variedad, la mayor disponibilidad. Esto le permitía quizás tener las mejores provisiones, quizás conseguir mejores precios. Es una mujer que no se conforma con decir: “Si hay, a eso tomo”, sino que busca las cosas a donde tenga que buscarlas. Es como una nave de mercader que trae su pan de lejos.

Ya me voy a detener un momentito en el versículo 15, porque nos dice que se levanta aún de noche, o sea que es una mujer madrugadora, y que se levanta a dar comida a su familia y ración a sus criadas. Esa expresión “da ración a sus criadas” quizás se entiende mejor como lo traduce la Biblia de las Américas: “y tarea a sus doncellas”. Es una mujer que no solamente tiene criadas, sino que sabe marcarles el trabajo, y ¡qué necesario es esto al día de hoy! ¿Cuántas jóvenes solteras todavía no saben cómo se administra una casa? ¿Cuántas jóvenes solteras todavía no saben, ni siquiera ellas, cuándo un trabajo está bien hecho?

Dice que esta mujer se levanta de madrugada para darle alimento a su familia y también para marcarle el trabajo a las mujeres, a las doncellas que trabajan con ella. En todo esto, hermano, podemos ver quizás la capacidad que tiene para supervisar personal, la capacidad que tiene para dirigir personal, el conocimiento de cómo se hacen las cosas correctamente, la capacidad para establecer estatutos, porque esa es una de las traducciones de “ración”: trazar orden, es como decirle cómo se hacen las cosas.

Hermanas aquí hoy congregadas, me gustaría mostrarles que quizá sea la voluntad del Señor que ustedes tengan alguien que les ayude, pero que una mujer virtuosa no solamente tenga alguien que le ayude, sino que también ella sepa cómo se hacen las cosas y sepa supervisar esa ayuda. La segunda expresión complementa todo esto y es la que está en el acróstico, la segunda parte que va a partir del versículo 27, que nos dice:

Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

— Proverbios 31:27

Estos “considera los caminos de su casa” es estar muy atenta a lo que está pasando en su entorno.

Tercer rol: proyectos, negocios y compasión

Primer rol que he estado describiendo: la mujer virtuosa es la mujer virtuosa como esposa y como madre. Pero permítanme decirles que no se limita solamente a esto. Después nos muestra a la mujer virtuosa administrando bien su casa, y para administrar bien su casa ella trabaja con sus manos, trae su pan de lejos, se levanta de madrugada y supervisa a sus criadas.

Quisiera, hermanos, llegar al lugar donde he querido llegar. Antes de pasar al centro del pasaje, son los versículos 16 al 22, mostrando la amplia variedad de ámbitos y proyectos en los cuales participa una mujer virtuosa. Dice así del versículo 16 en adelante:

Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.

— Proverbios 31:16–22

Esta es una mujer que tiene buen juicio, decisión e inteligencia financiera. Dice el versículo 16: “Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos”. En la traducción se pierde un poco el sentido, porque te está diciendo: esta mujer es tan inteligente que tiene la capacidad de saber si es buen negocio o no comprar esa heredad. Después que la ha considerado, entonces la compra, y después que la compra, con el fruto de la ganancia reinvierte la ganancia y hace también un conuco, una viña.

Escuchen la capacidad que tiene esta mujer tal cual se presenta en la escritura. Es una mujer con buen juicio, es una mujer con decisión, es una mujer con inteligencia. Después, en el versículo 17: “Ciñe de fuerza sus lomos y esfuerza sus brazos”.

Sigo adelante: “Ve que van bien sus negocios; y su lámpara no se apaga de noche”. En este amplio perfil, aparte del buen juicio, de la inteligencia, de la capacidad de decisión, es una mujer esforzada y constante, que supervisa sus negocios y es previsora. Esa expresión de “su lámpara no se apaga de noche” es un aforismo judío, donde te dicen: un hombre, una mujer previsora, es un hombre que de noche su lámpara no se le apaga.

En el mundo antiguo se dormía con una luz encendida, y que a una persona se le apagara esa lámpara era una vergüenza. En su lugar se decía que esa persona no tiene la previsión necesaria, que esa persona no tiene el juicio necesario para cuidar. Es como cuando en los campos de nuestro país se utiliza el dicho de que si una persona amanece sin café es algo mal visto; es como “guau, amanecieron sin azúcar”, que si una casa amaneciera sin café o sin azúcar eso era algo muy mal visto, es como que: qué mujer tan poco previsora que permitió que su casa amaneciera sin café o sin azúcar.

Eso era algo que estaba muy mal visto. En el mundo judío, que a una persona se le apagara la lámpara de noche significaba que esa persona no tenía el cuidado de su familia, que esa persona no había sido lo suficientemente previsora. Y es que se dormía con esa lámpara encendida por asuntos de seguridad, por tener el cuidado. Dice que esta mujer supervisa sus negocios y es previsora, y que su lámpara no se apaga de noche. Ese es el tipo de perfil que el Señor nos está ilustrando.

Sus diferentes habilidades las pone en práctica. El versículo 19 nos dice que “aplica su mano al huso y sus manos a la rueca”: eran los elementos necesarios para hacer telares. Dice que ella sabía hacerlo y tenía los elementos para poder hacer sus propias telas.

Me gozo en la sensibilidad, compasión y generosidad de esta mujer. Está en el versículo 20 y después se recalca en el 26. Dice el 20: “Alarga su mano al pobre y extiende sus manos al menesteroso”. Después nos dice más adelante, en el versículo 26: “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua”.

Ese es el perfil de mujer que un hombre debería desear y que una mujer debería cultivar.

Actitud hacia el porvenir y su vestimenta

La actitud de esta mujer hacia el porvenir, hermanos, dice el versículo 21:

No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

— Proverbios 31:21

En el mundo antiguo, la temporada de invierno era una temporada peligrosa, y si una familia no era previsora y se preparaba con tiempo para el invierno, muy probablemente moría, moría de frío. Cuando se hablaba del invierno en la antigüedad, y no solamente en la antigüedad, sino en los países donde las temporadas son más drásticas —porque en el trópico no lo sentimos tanto— pero hay lugares donde el invierno es el invierno y las personas se preparan para invierno.

Dice que no le tiene temor a la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Más hacia adelante, para recalcar este sentido y su actitud hacia el porvenir, nos dice el versículo 25:

Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir.

— Proverbios 31:25

Es una mujer que no está ansiosa, que no está diciendo: “La fecha está llegando”, sino que se preparó bien. Que venga el invierno, estamos listos.

Su vestimenta, el versículo 22, dice: “Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido”. Los mejores vestidos. Ahora, yo les digo, hermanos: una mujer que es tan diligente en todas estas cosas, yo les aseguro que tendrá los medios para usar esas vestiduras. Y, de hecho, vemos, hermanos, que las mujeres mejor vestidas de una sociedad no son necesariamente las mujeres que tienen mejores medios, sino las mujeres que tienen más conocimientos, que tienen mejor criterio.

Una mujer que sabe valorar la púrpura y que sabe valorar el lino no es necesariamente una mujer que tiene el dinero y por eso puede comprarlo, sino que esta mujer tiene la formación, tiene el conocimiento y puede elegir las mejores telas. De hecho, vestir telas de lino fino y púrpura no es para todo el mundo. No solamente son las vestimentas costosas, no, no solamente lo costoso; es criterio. De hecho, poder distinguir lo que es lino fino y lo que es un lino corriente, no todo el mundo tiene la misma capacidad. Poder discernir que vestirse de púrpura es un asunto loable y deseable, a un punto tal que puedas conseguirlo, es algo para lo cual se requiere cierta formación.

Mujeres aquí hoy congregadas, yo quisiera animarles a que afinen un poco el criterio, que comiencen a cultivar estas cosas, porque para vestir de lino fino y púrpura no solamente hace falta dinero, también hace falta criterio. Una mujer bien vestida no solamente es una mujer que tiene conocimientos, sino también que tiene sensibilidad, tiene buen gusto, tiene formación.

Este acróstico llega desde el versículo 10 y hasta el versículo 22, y después el centro del pasaje hacia donde quiere llegar el comentarista. Sabemos que es así porque después se devuelve; o sea, las ideas se van expresando, llegaron a este punto y ahora se comienza a recalcar. Pero el centro de todo este pasaje es el versículo 23:

Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

— Proverbios 31:23

A Lemuel le están diciendo: “Lemuel, si tú preparas tu corazón, si preparas tu mente para desear y valorar una mujer con estas características, lo que va a pasar contigo, oh Lemuel, es que tu marido —en tu caso, tú— serás conocido en las puertas, cuando te sientes con los ancianos de la tierra”. Le están diciendo que la busque así, que la busque con ese criterio, porque te va a ir bien.

Hermanos queridos que están aquí presentes, estoy hablando a los hombres: Proverbios 31 no está hablando primariamente a las mujeres, aunque también les alcanza; le está hablando primariamente a un príncipe que está por casarse. Cuando selecciones una mujer con estos criterios, no la mundanalidad que te están transmitiendo, los primeros versículos de Proverbios 31 lo ilustran. Me veo en la necesidad de leerlos, desde el versículo 1 en adelante:

Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre. ¿Qué, hijo mío? ¿Y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.

— Proverbios 31:1–3

Esta madre está cuidando a su hijo, para que no tome una mala decisión en su matrimonio. Le dice: selecciona una mujer con estos criterios, que son criterios quizás aburridos para algunos, pero que permiten que un hombre alcance la realidad que dice el versículo 23, que es el centro del pasaje: “Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra”. Sentarse en las puertas eran los hombres más dignos de una sociedad; en la puerta de la ciudad estaban los hombres de prestancia.

Influencia de la mujer virtuosa en su marido y la sociedad

Mujer virtuosa, mujer que tienes el deseo de que se manifiesten todas estas cualidades que el Señor está aquí esbozando, tengo que mostrar la influencia de una mujer virtuosa en la vida de su marido. Y eso está altamente subestimado en nuestra sociedad. Lo que dicen de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, eso es cierto y es bíblico.

El marido de la mujer virtuosa es un hombre de prestancia, hombre de influencia, que se sienta con los ancianos de la tierra. Es muy difícil que un hombre llegue a tener cierta prestancia social si no tiene una mujer virtuosa detrás suyo. Ay hermana que estás aquí presente, los logros de tu marido también son logros tuyos. Él es tu representación; por medio de él, y sin manipularlo, ella tiene el mayor impacto social al que puede llegar: a los ancianos de la tierra.

Es un cuento, eso no creo que haya sido verdad, pero hacen la historia de que estaba el presidente de los Estados Unidos —no sé cuál de ellos, porque es una historia y no creo que sea verdad, pero ilustra el punto— y que andaba con la primera dama, estaban caminando y pasaron por un lugar donde se vendía pollo. La primera dama le dijo, en forma de chanza, al presidente: “En la secundaria, el dueño de ese restaurante de pollo fue mi novio”. Y el presidente le dijo: “Guau, si te hubieras casado con él, hoy fueras la esposa de mister Pollo”.

Y ella le respondió: “No, si me hubiera casado con él, hoy mister Pollo fuera presidente de los Estados Unidos de América”.

Es un chiste, hermano, pero ilustra el punto, y es la gran influencia que una mujer virtuosa tiene sobre los hombres de una sociedad. Y, en gran medida, nuestras sociedades no avanzan más porque no hay mujeres virtuosas, pero sobre todo porque no hay hombres que valoren mujeres virtuosas.

¿Qué es lo que se busca al día de hoy en nuestra sociedad? No son las mujeres con estas cualificaciones, no. Hermano, el centro de todas estas cosas es el versículo 23. A Lemuel le están diciendo —hombre soltero de nuestra iglesia, tú que todavía no estás casado— cuando comienzas a modelar tu corazón, escuchen la palabra: modelar tu corazón, para valorar estas cualidades, valorarlas, para tú disfrutarlas, para tú percibirlas, tienes que tener cierta formación espiritual, tienes que tener cierto criterio informado por las escrituras.

Un hombre que no ha permitido que la escritura permee su mente, su corazón, sus sentimientos es un hombre que siempre va a tomar decisiones ligeras al respecto de esto.

De hecho, hermano, no tenemos más mujeres de este perfil porque los hombres al día de hoy no lo valoran. Y hablo quizás con ligereza, pero esto es un mercado: donde los hombres no valoran esto, las mujeres ofrecen otras cosas. ¿Qué es lo que al día de hoy se ofrece? La mujer sensual, la mujer que tiene un cuerpo determinado; no solamente lo tiene, sino que lo exhibe. La mujer sagaz, calculadora, la mujer que compite con un hombre a ver si puede dominar como dominas tú. Eso es lo que el mundo ahora mismo difunde y celebra.

Hermano querido, Lemuel que estás aquí presente, yo quiero animarte a que comiences a conducir tu corazón de forma tal que estés capacitado ya para valorar una mujer de este tipo, porque lo que es seguro es que una mujer virtuosa no quiere casarse con un hombre perverso. ¿Y cuántos son los hombres que tienen Proverbios 31 como si fuera un checklist?

Ahora yo les pregunto a los hombres que están aquí congregados: el asunto no es, quizás, si tú encuentras una mujer virtuosa, es si tú eres digno de pretender esa mujer. Por lo menos hay un caso en la escritura de un hombre que tenía una mujer virtuosa y era un necio: un hombre impulsivo al lado de una mujer apacible, una mujer apacible, una mujer con dominio de ella misma.

Ay hermanos queridos que están aquí presentes, yo he venido a decirles hoy que Proverbios 31, una mujer puede tener gran beneficio viviendo a la luz de él, pero sobre todo serás tú beneficiado, hombre casado que estás aquí presente. El centro de esto es el versículo 23. Tú dices: “Pero mi mujer no es así”. ¡Qué fácil!

La realidad, hermanos, de este pasaje, es que primero tú preparas tu corazón para disfrutar estas cosas, para valorar estas cosas, para celebrar estas cosas. A la luz de todo esto, hermanos, estas son mujeres que se sentían muy agradables por su esposo, que se sentían bien representadas por su esposo.

Después, lo que hace el proverbio desde el versículo 24 en adelante es que comienza a retroceder en las mismas ideas, y las ideas que el proverbista ya había esbozado entonces vuelve ahora a recalcarlas. Como les dije ahorita, son: A, B, C, D y después C, B, A. Ahora comienza las mismas cosas a decirlas con otras ilustraciones y otras palabras. Si toman el versículo 23 y leen junto a su Biblia el 22 y el 24, verán que guarda relación, y así van todos: se va ahora expandiendo.

Hace telas, y vende, y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.

— Proverbios 31:24–29

Peligros a evitar: gracia y hermosura engañosas

Es la misma exposición. Concluyo con lo siguiente, que son los versículos 30 al 31. Aquí nos muestra dos peligros a evitar. Les recalco la idea: le está hablando a Lemuel. Le dice, Lemuel, dos peligros a evitar:

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

— Proverbios 31:30–31

Ay hermana joven que estás aquí, que aún no estás casada: la gracia y la hermosura no son tan significativas. Pero de hecho, hermano, son las cosas que enamoran. Cuando un joven dice: “Mira, estoy enamorado, la estoy pretendiendo”, si yo le pregunto: “¿Qué te ha llamado la atención de ella?”, él responde: “Oh, su gracia y su hermosura”. Son cosas que están diciendo aquí que una es engañosa y la otra es vana.

La gracia es engañosa porque eso va y viene; la gracia es algo como ella se manifiesta hacia ti: “Ay, es que ella me trata tan bien”. Sí, eso es que tiene muchas gracias hacia ti. Y lo otro: “Ay, es que ella se ve tan bien”. De hecho, lo primero es engañoso y lo otro es vano.

Algo que es vano, cuando Proverbios menciona vanidad, no es algo que sea inexistente, es algo que es como la neblina que se desvanece, es algo que no permanece para siempre, es algo que no tiene tanto valor como el que los hombres le atribuyen. La belleza es belleza, hermano, no lo duden por un momento, eso también es un don del Señor, la belleza, pero no es algo tan profundo ni tan permanente: es vano, es algo que se deteriora.

Ay, ¿con cuántos hombres he hablado que tomaron decisiones matrimoniales basadas en engaño y en vanidad? Todo esto que te han dado en este acróstico doble, de forma tal que recalques dos veces la misma idea, es para que evites ese doble engaño: el engaño de la gracia y el engaño de la vanidad.

Hablo aquí presentes a mis hermanas, hermanas queridas: cuando ustedes cultivan las cualificaciones, las cualidades de Proverbios 31, estas cosas permanecen durante mucho tiempo. Todo esto que hemos estado mirando: su rol en su casa, su rol hacia su marido, sus diferentes proyectos, todas estas cosas son asuntos permanentes. Son cosas que una mujer puede hacer cuando tiene 20 años, cuando tiene 30, puede hacerlo cuando tiene 34, tiene 40. A los 50 años todavía puede seguir siendo virtuosa. Pero aquella que solamente tiene gracia y hermosura, en poco tiempo todo eso se desvanece.

Primero, dos peligros a evitar: el engaño de la gracia y la vanidad de la hermosura. Lo otro, hermanos: sus características más valiosas. ¿Qué es lo que hace más hermosa a una mujer? La cosa más valiosa, la cosa más valiosa de todas, la cualificación más importante, lo que hace que sea más valiosa que las piedras preciosas, aquello que tú deberías atesorar es que ella, aparte de todo esto que tiene, hay algo que te voy a resaltar más, y esto es lo que es digno de alabanza.

Todo lo anterior podría ser impresionante, pero hasta cierto punto todavía es vanidad si le falta este último elemento. Este elemento es: “La mujer que teme a Jehová, esa será alabada”.

Yo lamento que en español no tengamos la manera de ver ese énfasis cruzado en este poema, pero esto se va abriendo, se va abriendo, se va abriendo, llega hasta el versículo 23 y después se cierra y culmina con esto que dice: y todo eso que parece impresionante, que parece muy profundo, todo eso puede conseguirlo. Es escaso, pero puedes conseguirlo. Hay algo que todavía es más importante. Hay algo que es más imperioso, y es una mujer que teme a Jehová, y esa que teme a Jehová, esa será alabada.

Ahora yo pregunto, hermanos: ¿y no debe ser alabada por todo lo que ha hecho anteriormente? Todo lo que ha hecho anteriormente, que es tan profundo, que es tan importante, que es tan significativo, que es tan diferente a lo que el mundo busca, todavía eso se queda por debajo de esta cualificación que tenemos en una mujer virtuosa, que todavía lo más importante es que es una mujer que es temerosa de Jehová, y esa es la razón de su alabanza.

¿Qué merece esta mujer? “Dadle del fruto de sus manos”. No la limites: darle. Es una mujer que da gusto poderle proveer, porque también ella da fruto de sus manos. Y después dice: “Alábenla en las puertas sus hechos”. Una mujer virtuosa es una mujer que ya no tiene que abrir la boca para decir: “Tengo este reconocimiento”, sino que sus hechos hablan por ella. Es una mujer que puede guardar silencio y, todavía, tiene una multitud de testigos: que son sus doncellas, sus criadas; que son los menesterosos que ha servido; que son los clientes que ha podido proveer; que son la cantidad de personas que ha podido ayudar; que es su marido.

Como ella puede quedarse callada y se va a levantar su esposo, sus hijos, sus criadas, sus clientes, la sociedad en la cual se desenvuelve. Una mujer virtuosa es esta mujer que tiene el más amplio reconocimiento.

Hermanas aquí congregadas, mi llamado: busquen el perfil virtuoso. Hombres aquí congregados, oren porque estas cosas se manifiesten en sus esposas. Jóvenes solteros que están aquí presentes, no busquen nada menos que esto y prepárense para valorarlo, para apreciarlo, para poder reconocerlo y para poder conservarlo.

Jóvenes que están aquí, que no se han casado, no esperen estar casados y tener hijos para comenzar a modelar en sus vidas lo cual es la voluntad del Señor para una mujer piadosa. Oro por toda la iglesia. Las mujeres virtuosas no solamente son de bendición para su marido, son de bendición para toda la sociedad. Engañosa es la gracia y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.

Oración final y llamado al temor de Jehová

Después de orar, nuestros diáconos nos ayudan con pan y vino para terminar nuestro culto participando de la mesa del Señor.

Señor, gracias por tu palabra, gracias porque ella puede instruirnos en todos los momentos de nuestras vidas. Ay Señor, ahora te pido a ti por mis hermanos en sus diferentes momentos de vida. Mira aquellas, Señor, mira aquellas hermanas ya casadas con esposo, que pueden comenzar a cultivar todo esto. Dale paciencia, Señor, pero dale diligencia también, que una a la vez, una a la vez, Señor, cada una de estas características comiencen a ser en ellas manifestadas.

Ay Señor, bendice a los esposos aquí congregados, de forma tal que valoren lo que tú valoras. Permítenos, Señor, desear sobre todo, ante tu presencia, que estas cosas se manifiesten en nuestras compañeras, que se manifiesten en nuestras esposas, Señor.

Padre, mira los jóvenes y las jóvenes solteras que están aquí congregadas. Comienza tú, Señor, a preparar el corazón de los hombres para valorar estas cosas que tú valoras, para poder apreciar la virtud. Ay Señor, enséñales que es el hombre verdadero el que frecuentemente se casa con la mujer virtuosa. Ay Señor, y que el perverso solamente alcanza la mujer ramera. Señor, que es realidad la del libro de Proverbios.

Permite que las mujeres solteras, Señor, que están aquí congregadas comiencen a cultivar esto, que no esperen, que lo hagan desde hoy. Padre, sobre todo, cambia tú nuestra forma de pensar. Mira como el mundo nos bombardea, Señor, con códigos de vestimenta, de conducta, de actitudes que son celebrados por ellos, Señor, pero son aborrecidos por ti. Permítenos valorar lo que tú valoras, celebrar lo que tú celebras. Permite que nuestro corazón, Señor, se parezca al tuyo, que deseemos las cosas que tú deseas, Señor, que pidamos por aquello que tú ya quieres darnos.

Bendice sobre todo las madres aquí, Señor. Permite que tengan el reconocimiento justo por los suyos. Padre, permítenos escuchar el testimonio de las mujeres virtuosas de nuestra iglesia, que los menesterosos hablen, Señor, permite que los mercaderes hablen, Señor, permite que sus criadas hablen, Señor, permite que los maridos hablen. Levanta tú, Señor, un espíritu, una disposición de alabanza en nuestra iglesia para celebrar esto, Señor, que el mundo aborrece. Enséñanos que todo esto es ganancia.

Ay Padre, permíteme orar si aquí hay alguna mujer que todavía no teme a Jehová, o sea, si hay alguien que quiere tener… ahí se comienza por ahí. Todo lo otro entonces se va manifestando también. El centro de todas estas virtudes es el temor a Jehová.

Si hay alguien hoy que ha escuchado la predicación de la escritura y que ha visto que hay un camino más alto; si hay alguien que ha escuchado hoy la exposición de la palabra del Señor y ha visto que hay un camino más alto; si hay alguien que puede dejar hoy la mundanalidad, el pensamiento caído de este tiempo, y comenzar a desear las cosas de arriba, este es un buen momento.

El temor a Jehová, aleluya, este deseo, esta reverencia a Jehová. Dice la escritura que si confesamos nuestros pecados, el Señor es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, limpiando de toda maldad. Quizás aquí hay un hombre que ha sido reprendido por no desear lo que Dios desea. Quizás hay una mujer que ha sido reprendida, ha sido llamada a desear lo que Dios desea. Quizás haya alguien hoy aquí que ha sido animado a buscar las cosas de arriba. Quizás hay alguien que quiere un estándar más elevado para su existencia. Eso está en los caminos del Señor.

Si hay alguien hoy que ha comenzado a ver la sabiduría y que ha entendido esto, yo le invito a entender que hay todavía más en Dios, sobre todo salvación y perdón para sus pecados. Puede poner hoy en el Señor su confianza, puede arrepentirse de sus pecados, de su corazón. Puede seguir buscando con diligencia la palabra del Señor. Es invitado: siga volviendo a nuestra iglesia, siga escuchando la palabra del Señor. Hay todavía más sabiduría de Dios a favor nuestro.

Bendice, Señor, las madres de esta iglesia. Hemos orado por ellas, Señor, les hemos agradado con presencia, les hemos traído tu palabra. Estímulalas tú, Señor, anímalas tú. Bendice especialmente a las madres. Trae tú, Señor, virtud a nuestra iglesia en todos los sentidos. En el nombre de Jesucristo, amén.

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