Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8
Poder para testificar: organización y Espíritu Santo
Pueden buscar sus Biblias en el libro de los Hechos, en el capítulo 1 y en el versículo 8: poder para testificar. Si ya lo tienen ahí, entonces podemos leer la Escritura que dice así, libro de los Hechos en el capítulo 1 y en el versículo 8, “poder para testificar”. Dice así la Escritura:
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8
Leo de nuevo este versículo, un versículo corto, hermano, pero que dice tres afirmaciones asombrosas: recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Hermano, de esta forma, en las últimas afirmaciones que hizo el Señor, esta fue una de las últimas enseñanzas que Él le dio a sus discípulos, una de las últimas encomiendas que el Señor les dejó a ellos. Les estaba hablando de que ellos iban a recibir un poder especial para testificar, cuando haya venido sobre ellos el Espíritu Santo, y le serían testigos comenzando por Jerusalén, siguiendo por todas las ciudades circundantes y eventualmente hasta toda la tierra.
A modo de introducción les diré que la iglesia tiene dos componentes en uno, y normalmente las personas piensan en uno y no piensan en el otro. Miren, la iglesia es una organización como tal, y como una organización, entonces la iglesia tiene una estructura y la iglesia tiene unos programas. Y la iglesia tiene una serie de proyectos, una serie de programas regulares, da cumplimiento a un conjunto de ordenanzas, porque la iglesia es una organización. Eso tienen las organizaciones: las organizaciones tienen un grupo de elementos que han sido dispuestos para alcanzar un propósito, un fin específico. Pero al mismo tiempo, la iglesia no solamente es una organización, la iglesia también es un organismo, un organismo vivo.
Y como la iglesia es un organismo, entonces su vida depende de alguien más y no de ella misma. La vida de la iglesia es el poder del Espíritu Santo obrando en esa estructura. Ese organismo es potencializado por una fuerza superior que se llama el Espíritu Santo. Hermano, podríamos nosotros, humanamente hablando, colocar los elementos de esta organización de forma tal que produzcan un resultado, y algún resultado se producirá. Podemos nosotros organizar todos los programas de la iglesia de forma tal que produzcan un resultado, pero el resultado no llegará al nivel que el Señor quiere. Podemos, hermanos, disponer diferentes cosas en la parte de la organización, pero la organización necesita algo más. Dice la Escritura que recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo y le seremos testigos.
Es importante que nuestra iglesia sea una iglesia muy organizada, pero es sumamente importante que nuestra iglesia sea una iglesia que dependa del impulso del Espíritu Santo, porque sin el impulso del Espíritu Santo no tenemos ningún tipo de poder para ser testigos. Cuando esas dos cosas se conjugan, hermanos, entonces la iglesia vuela alto. Permítame hacerle una historia. Miren, gran parte de mi adolescencia la invertí en volar chichiguas, y me gustaba tanto volar chichiguas, hermano, que yo me hice bueno haciendo chichiguas. Si usted quiere algún día volar chichigua, invíteme que yo se la hago y salen campando, porque yo sé volar chichigua.
La chichigua: organización y viento como metáfora de la iglesia
Mire, por lo menos hay tres elementos básicos en la estructura de una chichigua, que son elementos básicos para que la chichigua vuele. Hay tres elementos básicos: una estructura, un armazón, que se hace con pendones de caña. Aparte de esa estructura, que es un armazón que se hace con pendones de caña y se amarra con un hilo muy fino, esa estructura al mismo tiempo tiene unos frenillos, que son una serie de hilos que se le ponen en cada extremo del pendón y se deben calibrar para que la chichigua tome aire.
Hermano, cuando esos pendones están calibrados —son tres: tres, y uno va al centro y uno a cada pendón, el de arriba— aparte de eso, entonces está la cola. Y cuando se conjuga una buena estructura, un buen armazón, unos buenos frenillos y una buena cola, entonces probablemente la chichigua vuela. Hermano, para volar chichigua, la mitad del pleito es armar la chichigua. Ahora, hay algo que, por muy buen armador de chichigua que tú seas, tú no logras que la chichigua funcione si falta: para que la chichigua tome aire, para que la chichigua tome distancia, para que la chichigua tome fuerza, las condiciones climatológicas tienen que estar a su favor.
Y son muchas las personas que fabricaron sus chichiguas y se quedaron esperando el viento. Son muchas las personas que hicieron un buen armazón, pero el armazón no tomó aire, hermano. Es sumamente necesario que los frenillos de la chichigua estén calibrados, es sumamente necesario que la cola sea una cola apropiada para el chichigua, es importante que el armazón esté bien dispuesto. Ahora, sin viento no se vuela chichigua. Hermano mío, en nuestra iglesia yo quiero exhortarles a que entendamos que la organización es importante, es importante que nuestra iglesia tenga las cosas bien dispuestas, pero para que nuestra iglesia tome fuerzas, necesita depender totalmente de la influencia milagrosa del Espíritu Santo.
“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. Bueno, yo tengo cierta preocupación porque muchas veces las iglesias ponen sus expectativas en cosas que no producen fruto. Una cosa que no produce fruto es un predicador que puede ser muy bueno, pero sin la ayuda del Espíritu Santo. Siento temor porque muchas iglesias en Santo Domingo tienen grandes maestros, pero yo veo como que no dependen tanto del poder del Espíritu Santo, sino que dependen de que ese maestro traiga un buen sermón y lo predique. Miren, un buen sermón sin la ayuda del Espíritu Santo es filosofía. Un buen sermón que no está sazonado por el poder del Espíritu Santo no produce salvación, produce gente con la cabeza grande. Un buen sermón sin el poder del Espíritu Santo no produce fruto.
Cuando falta el Espíritu Santo: filantropía, motivación y fracaso
Hermano, la misericordia cuando no está siendo motivada por el impulso del Espíritu Santo, que es la fuerza que lleva la iglesia, eso no es misericordia, se llama filantropía. Y hay muchas iglesias con iniciativas sociales por aquí, iniciativas sociales por allá; si esas iniciativas sociales no están permeadas por el poder del Espíritu Santo, entonces son pura filantropía. Hermano, el evangelismo sin el poder del Espíritu Santo, que es quien puede lograr que el pecador se arrepienta, ¿saben en qué se convierte? En motivación. Y las personas vendrán a la campaña, escucharán un mensaje bonito, dirán: “Mira, yo quizá puedo hacerlo”. Hermano, lo que produce realmente el cambio se llama el poder del Espíritu Santo en la vida de la gente. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.
Hermano, sin brisa no se improvisa. Mire, la mejor chichigua, la chichigua con los pendones más rectos, la chichigua con los frenillos mejor calibrados, la chichigua con la mejor cola, la chichigua con el mejor armazón, sin brisa no vuela. Y he tenido la experiencia de volar chichigua que no está tan bien fabricada, pero la brisa es buena, y algunas de ellas eventualmente se caen, pero se levantan. Es más, miren, de las cosas más difíciles de fabricar en mi chichigua era conseguir la cola, porque para la cola había que conseguir una sábana larga. Para hacer una buena cola había que tener una sábana larga, y conseguir la cola era de las cosas más difíciles.
Y otra cosa que era muy difícil de conseguir a veces era conseguir hilo de calidad. Pero la chichigua mal diseñada muchas veces volaba porque el viento era tan fuerte que levantaba cualquier objeto. Es más, hermano, yo llegué a volar fundas. No es lo ideal, o sea, si tú quieres volar algo y quizá el armazón no está tan bueno, una funda no se remonta igual que un armazón bien hecho, pero vuela. Y había algo también que volábamos cuando no había recursos para comprar hilo ni para comprar los pendones, que era el capuchino. El capuchino, hermano, eso es la democratización del vuelo de chichigua: eso todo el mundo puede. Con una hoja 8½ por 11, un poco de hilo y buena brisa, y buena brisa. O sea, si la brisa es buena, una hoja de papel 8½ por 11 vuela; ahora, si la brisa no ayuda, la mejor chichigua, con los mejores elementos, con los frenillos mejor calibrados, la mejor, con el mejor hilo, se queda en el suelo.
Hermano, ahí está la paradoja. Yo he conocido iglesias con estructuras muy humildes, pero que están llenas del poder del Señor. He conocido iglesias que, humanamente hablando, tú no sabes ni para dónde va ese grupo de personas, que no saben escribir ni la “o” con un canuto. Son personas que han sido potencializadas por el Espíritu Santo. Y quizá no tienen la estructura que tenemos nosotros, quizá no tienen la oficina que tenemos nosotros, quizá no tienen los profesionales que tenemos nosotros, pero son personas, hermanos, que han recibido el poder sobrenatural del Espíritu Santo. La chichigua más humilde, cuando recibe el poder del Espíritu Santo, cuando recibe la influencia del viento, la chichigua vuela.
Dependiendo del viento: campañas, estructuras y la promesa
Hermano, tengo cierta preocupación porque esta iglesia está llena de gente que tiene talento, está llena de gente que tiene capacidad, pero la mejor gente con las mejores capacidades no garantiza que la iglesia tome fuerza. La vida de la iglesia depende de un asunto que no está al alcance de nosotros: son las condiciones sobrenaturales que pone el Señor, la influencia milagrosa del Espíritu Santo en la vida de una iglesia. Es más, la estructura más humilde con buena brisa vuela. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”.
Vamos a mapear toda la metáfora. El agricultor depende de lo mismo: él puede poner los surcos bien rectos, él puede poner la mejor semilla, él puede cuidar las plantas y darle su mayor atención, pero hay condiciones climatológicas de las cuales depende el agricultor, que sin esas condiciones, la mejor semilla con el mejor surco y el mejor abono no da una buena cosecha. Antes de entrar en los puntos del sermón, hermanos, entendamos: nosotros podemos desarrollar una estructura para aprovechar el viento, nosotros podemos colocar los surcos bien rectos para aprovechar el agua, pero si el Señor no manda el viento y si el Señor no manda el agua, la naturaleza no va a ninguna parte. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.
Hermano, en nuestra congregación nosotros estamos haciendo una campaña; esa campaña es como una chichigua. Hermanos, oigan bien: nosotros estamos haciendo una campaña, esta campaña evangelística es como una gran cometa que estamos aquí armando. Estamos buscando los mejores pendones, estamos buscando el mejor hilo, estamos buscando la mejor cola. Ahora, hermanos, si el Señor no envía la influencia milagrosa del Espíritu Santo, nosotros tendremos aquí los dos días de la campaña una gran chichigua igualita, y nos quedaremos todos mirando, sin ver nada remontar.
“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. Hermanos, quiero alertarles a que no confíen solamente en el esfuerzo humano. Hagan su mejor chichigua, pero por favor dependamos de que el Espíritu Santo puede lograr que en nuestra campaña nuestra iglesia tome aire, que nuestra iglesia tome brisa, que nuestra iglesia llegue lejos. Dependerá del Espíritu Santo. Nosotros hacemos nuestra parte, pero el Espíritu Santo hace lo suyo. Miren, en la Biblia la palabra “testificar” y “mártir” comparten la misma raíz, lo que da a entender que un testigo es una persona que habla a favor de otra y está tan convencida de su testimonio que, de ser necesario, respondería con su vida. Solamente con el poder sobrenatural del Espíritu Santo sobre nuestras vidas nos es posible testificar de Cristo con valor hasta las últimas consecuencias.
Pedro antes y después: promesa, fracaso y revestimiento
Miren, cuando uno se hace cristiano, una de las cosas más difíciles es compartir su fe con otra gente. Entre los dos grandes temores que tiene la persona, un gran temor es hablar en público, y el otro es conectarse con otras personas para testificar. Necesitamos el poder sobrenatural del Espíritu Santo. Dice la Escritura, lo primero, una promesa: “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. El Señor sabía que nosotros sin su ayuda no podíamos llegar a ninguna parte. El Señor sabía que nosotros, sin su ayuda, podíamos tener una tremenda chichigua aquí que no logre remontar. El Señor lo sabía; es más, el Señor mismo les dijo que no abandonaran Jerusalén.
Y les dijo:
Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.
— Lucas 24:46‑49
La gente se pregunta: ¿y qué era lo que sucedía en la iglesia primitiva, que sucedían tantos milagros? ¿Qué era lo que sucedía en la iglesia primitiva, que hombres comunes y corrientes, como cualquiera de ustedes, lograban grandes cosas? Lo que sucedía en la iglesia primitiva es que quizá la chichigua no era la mejor, pero las condiciones del viento eran tan extraordinarias que pequeñas chichiguas lograron volar muy alto. Lo que sucedía en la iglesia primitiva es que eran pescadores comunes y corrientes, pero en esos pescadores comunes y corrientes sucedió una manifestación extraordinaria del poder del Espíritu Santo.
Y pudieron hacer grandes cosas. Miren, los nuevos creyentes normalmente cuando vienen a la iglesia tienen un temor, y por eso lo pongo aquí, una alerta: cuando alguien dice llamarse cristiano y lo hace en sus propias fuerzas, sin buscar el poder del Espíritu Santo, comúnmente termina negando a Cristo y siendo avergonzado. Son muchas las personas que escuchan la predicación y dicen: “Miren, yo podría lograr tal cosa”. Son muchas las personas que escuchan la predicación del Evangelio y dicen: “Si yo me esfuerzo, podría ser un gran cristiano”. Son muchas las personas que vienen a la iglesia, reciben un sermón y dicen: “Yo pienso que puedo implementar eso en mi vida”. Hermanos, sin la ayuda milagrosa y sobrenatural del Espíritu Santo obrando en la vida de la gente, es imposible que seamos testigos, y lo más probable es que terminemos negando a Cristo.
Hablaremos de Pedro un momento. Miren, en un momento el mismo Pedro, sin el poder sobrenatural del Espíritu Santo, se avergonzó del Maestro. Y Pedro estaba por allí, esperando, y le preguntaron a Pedro: “¿Y tú no eres uno de ellos?”. ¿Sabes lo que respondió Pedro? “¡Tú estás loca!”. Y le dijeron: “Sí, Pedro, tú como que hablas como Él, yo te vi”. “No, tú no me has visto”, y salió de ahí molesto. Y ese mismo Pedro, después de haber sido potencializado por el Espíritu Santo, se levantó y predicó ante una multitud, y miles fueron alcanzados. ¿Cuál es la diferencia? Una cosa es un Pedro vacío y otra cosa es un Pedro revestido del poder del Espíritu Santo.
Formas de negar a Cristo: vergüenza, discreción y pecado
Bueno, lo más probable es que si tú intentas trabajar en esta campaña en tus propias fuerzas, termines avergonzado; lo más probable es que termines avergonzándote del Señor. Cinco formas de negar a Cristo como Pedro. Algunos se avergüenzan de su nombre. Ese es un dilema: una persona se convierte a Cristo hoy, después le preguntan en su casa: “¿Y qué es lo que hay contigo?”. “Bueno, yo estoy yendo a una iglesia…”. “¿Pero tú eres cristiano?”. “No…”, y es que le da un poquito de vergüenza. Esa vergüenza solamente puede ser superada por influencia sobrenatural del Espíritu Santo en la vida de la gente.
Otra manera de negar a Cristo: miren, algunos son demasiado discretos. Es más, yo me atrevería a decir que nuestra iglesia ha pecado en estos años de ser una iglesia demasiado discreta. A Pedro y a Juan les dijeron: “Miren, dejen de predicar de esas cosas”, y ¿saben lo que ellos respondieron? “No podemos dejar de decir aquello que hemos visto y oído”. ¿Sabe cuál ha sido la situación de nuestra iglesia en este tiempo? Somos una iglesia muy discreta: cristianos que vienen aquí, se congregan y después van a su casa y tratan de vivir un buen testimonio, pero nosotros no somos muy de ir avanzando, de decirle a la gente: “Vamos para la iglesia, arrepiéntete”. Es más, a mí mismo me da lucha a veces; por eso le digo al Señor: necesitamos la influencia del Espíritu Santo para que nos dé poder y denuedo para hablar del Evangelio.
A veces estamos en un grupo de personas que el Señor ha puesto ahí, y nos da como timidez levantar la mano y decir: “Mira, es que sin Cristo no se puede”. Hermano, otra manera en que negamos a Cristo es viviendo una vida tan discreta que no marca ninguna diferencia. Quizás esta campaña sea una oportunidad para que la gente sepa que tú eres un cristiano evangélico. Quizás esta campaña sea una oportunidad para que el Señor te dé el poder de decir en tu trabajo: “Mira, yo no solamente visito una iglesia cualquiera; visitar una iglesia regularmente para funeral y cosas así, cualquiera visita una iglesia. Lo que yo tengo que decirte es: yo soy un cristiano, yo he entregado mi vida a Cristo”. Y para eso hace falta que recibamos el poder del Espíritu Santo y le seamos testigos.
Miren, otra forma: participando en actos pecaminosos. Dice la Escritura que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Un gran temor que tienen los nuevos creyentes es: “Mira, pero yo participo en tal pecado y ahora que yo soy cristiano, yo no sé si yo puedo dejar eso”. Claro que se puede; en tus propias fuerzas serás avergonzado, ahora, con la influencia sobrenatural del Espíritu Santo es posible que en nuestras vidas nosotros comencemos a glorificar al Señor. Hay áreas de tu vida donde has estado avergonzando a Cristo, que tú piensas: “Mira, es imposible que yo abandone esa actitud; es imposible que yo abandone esa relación; es imposible que yo abandone esa actividad pecaminosa que avergüenza al Señor”. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”.
Hermano, en tus propias fuerzas es imposible que logres abandonar ese pecado; en tus propias fuerzas es imposible que tú logres abandonar esa relación inapropiada; en tus propias fuerzas es imposible que tú logres comportarte como un hijo de luz. Ahora, recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo.
Poder para vencer vicios y producir fruto
La vergüenza de la iglesia son aquellos que intentan glorificar al Señor en sus propias fuerzas. Pero la gloria es de Dios cuando, en las fuerzas del Espíritu Santo, podemos sobreponernos a los pecados. Hermanos, qué bonito es un cristiano que ha comenzado a caminar con rectitud y puede mirar hacia atrás y decir: “Caramba, mira, yo que pensé que nunca iba a poder superar esa adicción, y mira cómo, para la gloria del Señor y con la influencia del Espíritu Santo, he podido reponerme”. Hay personas que se han convertido a Cristo pero siguen participando de diferentes vicios. Hermano, los vicios, las ataduras del pecado, solamente con la ayuda del Señor se rompen. Hay pecados que atan a la gente, los llevan a esclavitud; dice la Escritura que el pecado te hace esclavo del pecado. Ahora, recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo.
Hay personas que tienen problemas con el alcohol y piensan: “Mira, yo no puedo vivir sin beber, yo no puedo vivir sin darme un trago”. Hermano, recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo y le serás testigo. Hay gente que ha luchado con el cigarrillo y piensa, mira, y se avergüenza porque tiene que fumar a lo escondido. ¿Han visto un cristiano que se ha entregado a Cristo y tiene que estar fumando a escondidas porque su cuerpo le pide nicotina? Y él dice: “Mira, yo nunca voy a poder vencer el cigarrillo”. Nunca podrás, humanamente hablando. Ahora, recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo y le serás testigo.
Bueno, hay personas que están atadas a la pornografía, hay gente que depende de estar mirando cosas que desagradan al Señor: pornografía directa, pornografía indirecta a través de las novelas, a través de páginas de internet. Hay gente que está atada a esas cosas y piensa: “Yo nunca voy a poder vencer ese pecado”. Recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo y le serás testigo. Hermano, yo podría nombrar todo el listado de pecados que ha probado la insistencia humana, y a cada pecado podría decir la misma afirmación: recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo y le serás testigo.
Hermano, no podemos ser cristianos y estar avergonzando al Señor en nuestra forma de vivir. Necesitamos recibir poder para abandonar los actos pecaminosos. Dice la Escritura que en todo cristiano genuino hay fruto. Hay fruto, y uno de esos listados de frutos está en el libro de Gálatas, en el capítulo 5: dice que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, templanza. Si tú eres un cristiano y no te estás mostrando más paciente que antes, lo más probable es que haga falta que el Espíritu Santo obre en tu vida de una forma sobrenatural y milagrosa.
Gozo en la prueba y testimonio en la adversidad
El gozo, hermano, miren qué es: la capacidad de mantener una actitud positiva ante las circunstancias más adversas. Un cristiano puede perderlo todo, hermano. Mira, tú puedes perder la familia, tú puedes perder los hijos, tú puedes perder al compañero, tú puedes perder a la compañera, tú puedes perder el trabajo, tú puedes perder tu orgullo, puedes perder cualquier cosa, pero dice la Escritura que el Espíritu Santo pone gozo, y con ese gozo un cristiano testifica. Mire, en el siglo primero los cristianos estaban siendo perseguidos. El deporte del emperador romano Nerón era encender las luces de Roma con los cuerpos de los cristianos. Nerón tomaba a los cristianos y los colgaba por los pies, con la cabeza hacia abajo, en diferentes postes, y con eso encendía antorchas humanas; su orgullo era iluminar calles de Roma haciendo hileras de cristianos.
Pero había algo que Nerón no entendía; había algo que lo tenía sumamente confuso; había algo que él no podía humanamente explicar. Él decía: esa gente que son llevados y colgados en la hoguera, que son puestos en el fuego, esas personas mueren gozosas. Y en medio de que su cuerpo se consumía, los primeros cristianos morían entonando cánticos de alabanza al Señor. Eso se llama gozo. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”. El emperador Nerón tuvo que entender: adentro de esos hombres hay algo más. Y lo que hay adentro de esos hombres es una fuerza sobrenatural del Espíritu Santo que les permitió permanecer en gozo aún en una de las circunstancias más hostiles.
La paciencia, la benignidad, la bondad, hermanos, eso es el fruto del Espíritu. En resumen, necesitamos el poder del Espíritu Santo para poder ser testigos. Bueno, si tú estás viviendo una vida sin fruto, no estás testificando de nada. El loco no se compara; si tú te das cuenta de que otra persona que está en tus circunstancias se está volviendo loca y se está jalando los moños, y tú en esas mismas circunstancias te estás volviendo loco y te estás jalando los moños también, entonces están en lo mismo: en ti no hay fruto, en ti no hay diferencia. He visto, hermano, en mi experiencia cristiana, en mi caminar con el Señor, que el Señor permite que sus hijos a veces participen de las situaciones más hostiles para que, en medio de su precariedad, sean un testimonio público al mundo de que la vida en Cristo es una vida totalmente diferente.
Y muchas personas, cuando vienen a la vida cristiana, entonces experimentan la más cruda persecución. Todo esto el Señor lo permite para que nosotros recibamos poder y, en medio de nuestra adversidad, podamos ser testigos; podamos decirle a la gente: “Mira, después que Cristo vino a mi vida, yo he podido enfrentar esta situación de una manera totalmente diferente, y lo que para otro era la muerte, para mí es gozo”. Eso mismo decía el apóstol Pablo, él decía que se encontraba en sumo gozo cuando era hallado en diferentes pruebas y tentaciones.
Neutralidad imposible: cultura, medios y exclusividad de Cristo
Hermano, quizá la adversidad que está sucediendo en tu vida es una oportunidad extraordinaria para que, si el Señor no ha enviado la solución, por lo menos el Señor envíe el poder del Espíritu Santo sobre tu vida y en medio de tu familia puedas ser testigo, y en medio de tu trabajo puedas ser testigo. Qué bonito es un cristiano que, cuando el mundo se cae, se mantiene en pie para la gloria del Señor. “Y recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”.
Hermano, hay algunos que han aspirado a ser cristianos y ser neutrales. Eso es una manera también de negar a Cristo: ese cristiano que dice: “Mira, yo soy cristiano, acepté al Señor, pero todo vale, y hay más de una manera de llegar al mismo sitio. Yo soy cristiano, pero yo no soy muy fanático; si tú quieres adorar a cualquier cosa, adórala tú también; lo importante es que no hagas daño”. Vamos a ser neutrales. Esa es una manera directa de negar al Señor, porque el cristianismo es una religión autoexcluyente. Si tú vas a servir a Cristo, vas a tener que dejar cualquier otra cosa, porque no caben dos juntos en el mismo corazón; no cabe el cristianismo y algo más en el mismo corazón.
El Señor hablaba de Él mismo en términos autoexcluyentes, Él decía:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
— Juan 14:6
Admitir a ese cristiano que dice: “No, yo soy cristiano, pero si tú quieres prende vela y demás, lo que sea; todo el mundo tiene su forma”. No, no, no, no seas neutral. ¿Sabes lo que decía el Señor? “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. Perdónenme, pero la televisión que yo veo, la televisión dominicana, no es neutral. No es neutral. En la televisión dominicana sistemáticamente estamos siendo expuestos a una serie de valores que ofenden al Señor. Los programas que más rating tienen en la televisión dominicana son los programas dirigidos por lesbianas y homosexuales, y están diariamente bombardeando la sociedad con sus valores anticristianos, y me piden a mí que sea neutral.
Hermano, esto es una guerra: tú estás a favor de Cristo o estás en contra de Cristo; no es posible estar en un punto medio. La radio no es neutral. Yo escucho radio, hermano, y los programas de mayor audiencia, los valores que esos programas transmiten a la sociedad dominicana son valores totalmente contrarios a mis convicciones cristianas, y me piden a mí que sea neutral. Entre la televisión, la radio, el internet, todos los medios de comunicación, la prensa, se pasan siete días a la semana, 24 horas al día bombardeándonos con un mensaje que es totalmente hostil a nuestras convicciones, y después nosotros oímos: “Mira, tú tienes que tratar de bajar el ritmo, tú te lo estás tomando muy en serio”. No puedo ser neutral.
Dice el Señor: “El que conmigo no recoge, desparrama; el que no es conmigo, contra mí es”. Y si te llamas neutral, hermano, perdóname, pero yo he visto cristianos que dicen: “Mira, yo soy evangélico, pero si tú quieres sé cualquier cosa. Lo importante es que tú estés buscando”. ¿Has escuchado esa expresión? “Lo importante es que tú estés buscando; hay más de una manera de llegar al mismo camino”. No, no, no, no hay más de una manera. Hay un camino para llegar al Padre, ese camino es Cristo, y si eres neutral estás contra Cristo.
El poder es para testificar, no para exhibirse
Ahora, hermanos, lo que yo tengo para decirte es que recibirás poder cuando haya venido sobre ti el Espíritu Santo y le serás testigo del único camino, de la única verdad y de la única vida. Cuando recibimos el Espíritu Santo, recibimos poder. Voy a la parte dos y leo un versículo. Resumo la parte uno: hermano, cinco formas de negar a Cristo: avergonzándonos de su nombre, queriendo no decir que eres un cristiano, eso es una vergüenza; siendo muy discretos, ahí como calladitos, que nadie sepa; hermano, eso no es testificar de Cristo. Participando en actos pecaminosos: ¿cómo va a ser que te llames cristiano y estés participando en las obras de las tinieblas? No es posible. Viviendo sin el fruto del Espíritu, una vida en la que no hay ningún tipo de diferencia entre un cristiano y un incrédulo, no puede ser posible. Siendo supuestamente neutrales, hermanos, en esto no hay neutralidad, es una batalla: tú estás de un lado o estás del otro; no hay nadie que esté en el medio. La única organización que ha logrado, en la guerra, colocarse en medio es la Cruz Roja. Y tú no eres de la Cruz Roja. En medio de una guerra, la gente que son de la Cruz Roja pueden pasar de un bando al otro porque son de la Cruz Roja; aquí no hay Cruz Roja, hermano, tú estás de un lado o estás del otro.
Segunda parte: el objetivo. ¿Cuál es el objetivo de recibir este poder sobrenatural del Espíritu Santo? Dice la Escritura, hablando de Pedro y de Juan:
Entonces, viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
— Hechos 4:13
¿Qué era lo que habían visto de ellos? El denuedo, hermano, el poder hablar con valentía, poder hablar con valor, poder hablar con libertad. ¿Han visto cómo hay gente que está muy tímida, como que se le cortan las palabras? “Yo… que… que… quiero decirte que soy cristiano…”. Ahora, cuando una gente recibe el poder del Espíritu, dice: “Mira, yo soy un cristiano y quiero que tú también tengas lo que yo tengo”. Ese denuedo lo da el Espíritu Santo. Viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban y les reconocían que habían estado con Jesús.
Hay algo que yo quiero que ustedes noten, y es que el Maestro eligió, para que su gloria sea mayor, no a los de mejor estructura. Él no eligió la chichigua con mejor armazón. El Señor estaba volando capuchinos, hermano, a la orilla del mar. Lo que el Señor volaba era gente así. Pescadores en esa sociedad, eso era la línea media para abajo: el que no tenía otra cosa para hacer, cogía para el mar y sacaba peces. Hermano, eso era lo que sucedía en el mundo antiguo; los pescadores estaban en la parte más baja, y decían que eran del vulgo, o sea, no eran de los demás para arriba. El Señor eligió capuchinos de ese tipo, y con eso Él campanoso hizo iglesia. ¿Para qué? Para que tú entiendas que el asunto no está en la estructura, que el asunto está en el poder sobrenatural del Espíritu Santo en la vida de la iglesia.
Se maravillaban y les reconocían que habían estado con Jesús. Hermano, pero ¿este Pedro no era el mismo Pedro que era medio pusilánime, Pedro que estaba como medio tímido? El mismo Pedro que cuando le preguntaban si estaba o no estaba, como que él no sabía decir si estaba o no estaba. “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”.
Miren, el objetivo de recibir el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas no es llamar la atención hacia nosotros mismos. Hay mucha confusión en esto, porque hay gente que quiere recibir el Espíritu Santo para que vean que él es poderoso. Es más, yo he conocido cristianos que andan peregrinando de lugar en lugar para que les den una unción más grande, les den un poder más grande, les den un mayor revestimiento. Hermano, la verdad es que uno no recibe el Espíritu Santo para que lo vean; y una gente que está llena del Espíritu Santo, tú la ves por fuera y quizás tú no veas ninguna diferencia espectacular. Ahora, el que está lleno del Espíritu Santo comienza a actuar como hijo de luz, comienza a actuar como que tiene sal, comienza a tener una vida totalmente distinta, pero no es para llamar la atención hacia nosotros.
Hay gente que quiere ser reconocida como gente poderosa. Hubo un hombre, él era mago y se había convertido. Eso lo compraban por trucos. Yo fui a una tienda en Downtown Disney donde venden trucos de magia. La magia es habilidad en las manos, y ellos te venden trucos. “¿De qué truco tú quieres? Si tú quieres partir a una mujer en dos, ese cuesta 500; si tú quieres hacer aparecer o desaparecer objetos, eso cuesta tanto”. De los trucos. Un mago que tiene muchos trucos, entonces llama más la atención, tiene un público más grande. Simón el mago se convirtió, pero él todavía tenía el software viejo. Y como se convirtió, fue donde los apóstoles: “Miren, yo voy a resolver esto en que ustedes me digan cuánto es que cuesta el asunto, porque yo también quiero eso. Yo también quiero poder hacer milagros y prodigios, yo también quiero tener eso que ustedes tienen, y cuando yo le imponga las manos a la gente que la gente reciba. ¿Cuánto les doy?”.
Pedro no estaba en eso. Y le dijo: “Mira, tú estás en prisión de amargura; que tu dinero perezca contigo; ruega al Señor a ver si tiene misericordia de ti”. Él había entendido mal este asunto. Simón el mago entendía que era poder para llamar la atención. Ahora Pedro le dijo: es poder para ser testigo. Cuando tú recibes el Espíritu Santo, no es para que la gente admire a Simón el mago, es para que la gente admire al Dios al cual está sirviendo Simón el mago.
Lo que realmente se recibe: denuedo, no “cosquillita”
Hay mucha distorsión en la iglesia del Señor: son personas que andan llamando la atención hacia sí mismos con el “poder del Espíritu Santo”. No es para eso. El objetivo de recibir el Espíritu Santo en nuestras vidas no es llamar la atención hacia nosotros mismos, ni “sentir cosas”. Hermano, hay gente que cree que esto es un parque de diversión, y quiere recibir el Espíritu Santo como para sentir una cosquillita: “Sentí como un fríito, yo quiero sentir qué es lo que se siente”. Hermano, no es nada de eso. Ahora, hay algo que tú sientes, y eso que tú sientes es un valor especial para testificar de Cristo por medio de tus palabras y tus acciones en las circunstancias más adversas. Eso sí se siente.
¿Qué recibe una persona cuando es llena del Espíritu Santo, hermano? Un valor especial, un denuedo especial, una confianza especial, una vitalidad especial para hacer la obra del Señor. Y no es como una cosquillita, como que el hermano está en una montaña rusa. Hay gente que cree que recibir el Espíritu Santo es como montarse en un carrito de esos que tienen por ahí. Hermano, no se trata de eso. Se trata de recibir un denuedo especial para dar el testimonio de Cristo con tus palabras y tus acciones, en las condiciones más adversas.
Cinco formas de dar testimonio cuando tú recibes el Espíritu Santo: ¿cómo tú eres testigo? Dice la Escritura que comienzas a ser sal y comienzas a ser luz. Eso dice la Escritura: cuando uno recibe el Espíritu Santo, uno se convierte en sal de la tierra y luz del mundo. ¿Qué más? Uno comparte su experiencia personal. Hubo una mujer, la mujer samaritana, que habló con el Señor, y cuando se fue corriendo ella contó su experiencia personal. Pablo, cuando le decían: “Pablo, ¿y qué fue lo que pasó contigo?”, decía: “Yo antes perseguía a la iglesia, pero eventualmente me encontré con Jesús en el camino, fui lleno del Espíritu Santo, abandoné aquello y comencé a servir al Señor”. Hermano, ¿cómo tú reaccionas cuando has recibido el Espíritu Santo, cómo das testimonio? Compartiendo tu experiencia personal.
Otra manera de dar testimonio: miren, a veces da mucha lucha invitar a una gente a la iglesia; a veces da mucha lucha decirle a una persona: “Mira, mi iglesia tiene una jornada de alabanza y predicación, yo quiero que tú estés allá”. Hermano, cuando tú recibes el poder del Espíritu Santo tú haces eso, y lo haces, y lo haces.
Mi experiencia personal con el Espíritu Santo
Yo recuerdo la primera vez que yo experimenté lo que es sentirte que estás lleno del Espíritu Santo. Yo había estado, encontré fotos de eso y me llamó la atención días pasados. Miren, yo trabajé durante cerca de cinco años en Operación Universal de CODETEL, yo trabajaba en la OPI, en los hospitales, y nadie sabía que yo era cristiano. Nadie sabía eso, como quizás pasa contigo, que trabajas, qué sé yo, en un banco, en una oficina, en un colegio, y nadie ahí sabe que tú eres cristiano. Yo iba a mi trabajo y trataba de comportarme como un cristiano, y la gente pensaba: “Mira, lo que pasa es que Rafael es un muchacho así, como medio manso”. Cuando uno dice: “Creo que está pasando algo en ti”, la gente dice: “No, es que él es medio manso; ese muchacho es serio, ese muchacho no se mete en nada, ese muchacho no habla malo, él no es de nada, él es manso”.
“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. Hermano, pero hay que decirlo. Y yo, durante años, nunca dije que yo era un cristiano. Durante años, quizá en una conversación casual sucedió que a alguno le dije que yo era un cristiano, quizá la gente sabía que yo los domingos visitaba una iglesia, pero ellos no sabían que yo era un cristiano nacido de nuevo.
Hermano, yo recuerdo, yo tuve unos tiempos de oración por ahí por los años 2003–2004, donde yo iba al Señor en oración toda la madrugada, y lo primero que comencé a sentir, como consecuencia de ese tiempo especial de oración al Señor en la madrugada, fue que sentí un impulso especial por compartir mi fe con cualquier persona.
Y yo, hermano, que no tenía el valor para decirle a nadie que era ni siquiera cristiano, comencé no solamente a decirle a mis compañeros de trabajo que era cristiano: yo comencé a invitar a mis compañeros de trabajo para que vayan a mi casa, al ensanche Ozama, para dar estudio bíblico en mi casa. Yo imprimía unos volantitos con versículos bíblicos, les ponía una paletica, una mentita, y se los distribuía a la gente, porque yo quería que mis compañeros de trabajo sepan que en la vida de Rafael Pérez había sucedido un asunto extraordinario, y eso que había sucedido era que yo había conocido al Señor. Y en ese momento el Espíritu Santo me dio una valentía especial para compartir mi fe con mis compañeros de trabajo.
Yo no sé cuál es tu audiencia. Quizás a ti te ha faltado valor para decirle a tus familiares: “Yo soy un cristiano”. Quizás te ha faltado valor para decirle a tus compañeros de trabajo: “Soy un cristiano”. Quizás te ha faltado valor para decirle a tus vecinos: “Yo soy un cristiano”. Dice la Escritura que recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo y le seremos testigos. De lo que dice ahí no es: “Recibiréis poder, y la gente pensará que tú eres más poderoso que todo el mundo”, no; es: “Y me seréis testigos”.
Explicar la razón del cambio y defender la fe
¿De qué manera lo hacemos, hermano? Miren, hay que explicarle a la gente la razón del cambio. Me advirtió un hermano días pasados que, si uno no dice la razón de su cambio, la gente piensa que uno es “bueno”. “Ay, yo la veo que ella viene aquí y nunca participa en ninguna cosa así, ella es muy seria”. No, no es que ella es muy seria. Si tú no dices la razón del cambio, la gente pensará que es que tú tomaste una decisión. Hermano, lo que hay que decir es: “Yo me comporto de esta manera porque dentro de mí habita el Señor, porque yo he conocido a Cristo, porque yo soy un cristiano”. Eso es lo que sucede.
Hay veces que en los negocios hay gente que está pidiendo cosas raras. Y tú dices: “No, yo no hago eso, yo por política no hago eso”. ¿Qué política ni política? Di: “Caramba, lo que pasa es que yo soy cristiano”. Le dije a uno días pasados: “Yo soy evangélico, yo soy pastor de una iglesia, tú no entiendes”. Una gente me estaba pidiendo algo que ofendía mis valores. Uno de los gusticos más grandes que a mí me dio haber trabajado en medios de comunicación durante un tiempo es que me llamaron de una agencia publicitaria para colocar una campaña de una marca, y esa marca está en el lado contrario a mis valores, hermano. Una marca de cerveza, que todos sus anuncios son anuncios de perversión, son anuncios… Y me llamaron: “Mire, nosotros queremos colocar con ustedes”.
Y le dije: “Mire, yo no coloco esa marca”. “Ajá, usted no coloca esa marca”. “No”. “¿Y por qué?”. “Lo que pasa es que yo soy evangélico, yo soy cristiano”. Sorpréndanse ustedes lo que me dijo la persona al otro lado de la línea. Me llamaron: “Queremos colocar Brahma en los medios que ustedes controlan”. Yo le dije: “Mire, yo no coloco esa marca”. Me dice: “¿Y por qué usted no coloca Brahma? ¿Usted tiene algún problema con la marca?”. “Mire, lo que pasa es que esa marca y mis valores son contrarios”. “Ajá, ¿y por qué?”. “Es que yo soy evangélico, yo soy cristiano”. ¿Y saben qué me dijo la persona del otro lado de la línea? “Ay, mire, yo también”.
Quizás —yo no la culpo— esa muchacha trabaja en esa agencia que controla la marca; ella trabaja ahí, es una operaria, la mandaron a hacer llamadas, quizás no depende de ella, pero ella me está diciendo: “Yo también”. Mira, lo que pasa es que lo que esa marca le transmite a los consumidores es totalmente contrario a lo que transmite el Evangelio. Qué bueno es tú poderle decir a una gente: “No, yo no hago eso, no es porque yo soy serio, no es porque yo soy de buena familia, no es por política; lo que pasa es que ahora yo tengo los valores de Cristo, y eso va contrario a mis valores”. Hermano, explícale a la gente la razón del cambio.
En quinto lugar, cinco formas de compartir el testimonio: miren, hay que defender nuestras convicciones. A mí no me gusta ese cristiano que no pelea nada; a mí no me gusta ese cristiano que ante cualquier cosa, él como que todo lo aguanta. Dice la Escritura que nosotros no deberíamos andar por ahí buscando pleito ni picando pleito, eso no es lo que dice la Escritura. No es correcto que un cristiano evangélico salga por ahí a buscar pleito con otra gente: “Ven a ver si tú sabes más que yo”. No, no, no. Ahora, dice Primera de Pedro, capítulo 3 y versículo 15:
Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.
— 1 Pedro 3:15
Cristianismo no es un asunto irracional. Yo invertí muchos años de mi vida tratando de buscar en qué era que yo realmente creía, hermano. Y miren, el cristianismo se sustenta lógicamente y racionalmente contra cualquier sistema. Tú comparas el cristianismo y el humanismo, y gana el cristianismo. Tú comparas cristianismo y ateísmo, y gana el cristianismo. Tú comparas cristianismo y agnosticismo, y gana el cristianismo. Tú comparas cristianismo y budismo, y gana el cristianismo.
No hay ningún otro sistema en el cual no haya ni un ápice de contradicción como en el cristianismo. Todos los sistemas humanos se contradicen; el cristianismo, hermano, tiene la perfección de la verdad. Y muchas personas han venido a Cristo después de haber explorado diferentes sistemas y han entendido que solamente en Cristo está la verdad. Ciertamente esto se cree por fe, hermano, pero esto tiene bases fundamentales sobre las cuales se sustenta todo. Todo cristiano debe prepararse para presentar defensa de su fe.
No huir de la conversación: apologética y mansedumbre
La gente dice: “No, yo no discuto de religión”. ¿Cómo que yo no discuto de religión? Quizás a veces uno no tenga el tiempo para sentarse a discutir horas, pero cualquiera que me pida la razón de mi fe, yo le hago un cuento. Miren, después de que mi adolescencia fue volando chichigua, mi primera juventud fue discutiendo de religión. Era necio de mi parte, era necio realmente, porque la actitud que había no era sana, era vanidad y vanagloria, pero yo me dedicaba a esperar los testigos de Jehová afuera de mi casa todos los sábados, para que me vengan a vender la Atalaya. Nomás yo podía verlos a lo lejos, y ya estaba la Biblia apretada para pelear. “Dame tu Biblia”. Y yo esperaba esa gente, hermano.
Miren, la actitud que había en mí no era prudente, era una actitud de llamar la atención hacia mí mismo, era una actitud de vanidad, pero yo ponía el cristianismo reformado, la fe reformada, contra lo que era el adventismo, contra lo que eran los testigos de Jehová, contra lo que era el catolicismo. Y, hermano, este asunto se sostiene. Y la verdad es que nosotros no tenemos que andar buscando pleito con nadie, pero mire, si alguien le pide a usted la razón de su esperanza, dice la Escritura que tenemos que estar dispuestos, con mansedumbre, a defender nuestra fe.
A mí no me gusta ese cristiano que dice: “No, yo no discuto religión, esa es mi fe, eso es algo muy personal”. A veces damos a entender como si estuviéramos creyendo una locura. Yo le decía a una conocida días pasados que se puso a hablar de religión, entonces, cuando la gente viene a rebatirle, como ella no tiene con qué devolver, dice: “Es que esa es mi fe”. Mira, los cristianos tenemos que prepararnos, no para andar buscando pleito, pero sí para presentar defensa. Porque si tú le dices a la gente: “Yo no discuto de religión, eso es algo muy personal”, lo que la gente entiende es que tú estás creyendo una locura, algo que no tiene argumentos.
Así como hay gente que sube de rodillas a la Catedral pensando que eso tiene un valor, y tú le dices: “No, mira, eso no es así”, y te dicen: “Ah, es que esa es mi fe, eso es algo muy personal”, como que tú entiendes: “No, eso es una locura tan grande que ella no tiene argumento para defenderlo”. Lo mismo sucede cuando un cristiano evangélico reformado le dice a la gente que no discute religión. Ciertamente, con mansedumbre tenemos que poder presentar defensa, porque nuestra fe se sostiene.
Lo primero que les dije, hermano, fue la promesa: que recibimos el Espíritu Santo. El objetivo: ser testigos. Ahora les contesto: ¿adónde el Señor quería que seamos testigos? Dice:
…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8
Una alerta: miren, convertirse a Cristo es una labor relativamente fácil. Lo difícil, sin el Espíritu Santo, es vivir para testificarlo ante nuestras diferentes audiencias con nuestras palabras y con nuestras vidas. Levantar la mano, entregar tu vida a Cristo, eso es sencillo. Dejar de participar en conversaciones imprudentes con los vecinos, con la ayuda del Espíritu Santo, decir: “Yo soy un cristiano”, eso es sencillo. Ahora, comenzar a dar testimonio de lo que es un cristiano en tu trabajo, solamente con la ayuda del Espíritu Santo. Hermano, decir que eres un cristiano cualquiera lo dice; ahora, ante tus hijos, ante tu esposa, tu esposo, ante tus hermanos, tus primos, comportarte como un cristiano solamente con la ayuda del Espíritu Santo.
“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”.
¿Qué es un avivamiento? Clamor por la campaña
La gente habla de un avivamiento y no sabe lo que es. La gente ora por un avivamiento, y a veces ni sabe por qué está orando. ¿Han escuchado el término “avivamiento”? Lo han escuchado. ¿Qué es un avivamiento? Un avivamiento es un momento extraordinario —extraordinario porque eso no siempre está—, un momento extraordinario en el que, por una visitación especial del Espíritu Santo, los creyentes comienzan a testificar con denuedo y esfuerzo; a eso se refiere “recibirán poder”, y muchas personas son así agregadas a la iglesia. Sucedió por primera vez el día de Pentecostés y ha seguido sucediendo muchas otras veces en la historia de la iglesia.
Hermano, cuando se dice que hay un avivamiento es que el Espíritu Santo se derrama en la vida de los cristianos de una manera tan poderosa que la gente recibe un poder especial para testificar de Cristo con sus palabras y con sus acciones. Debe ser nuestra oración que el Señor sople en nuestra iglesia en esta campaña. Debe ser nuestra oración que en esta jornada de predicación haya un derramamiento especial del Espíritu Santo, y que nosotros nos sintamos desafiados a traer a esta campaña cuantas personas nos pasen cerca. Debe ser nuestra oración que el Espíritu Santo se derrame en nuestra campaña de una manera tan asombrosa como lo hizo una vez en el día de Pentecostés. Debe ser nuestra oración que el Espíritu Santo nos visite de una manera tan especial, de una manera tan contundente, que nos dé el valor para ser testigos.
Me gustaría que el Señor hiciera eso: que soplara en mí. Vamos a escuchar un momento la canción “Sopla en mí” mientras oramos. Esta canción se hizo famosa en diferentes jornadas de predicación, en diferentes campañas evangelísticas. Se cantó, por los años 90, mucho en Santo Domingo, en cierta ocasión que hubo una gran visitación del Espíritu Santo cuando vino a predicar el pastor Claudio Freidzon desde Argentina, y en esa campaña se cantaba muchas veces esta canción. Te pido que cierres tus ojos un momento.
Quizás seas tú una chichigua sin aire, quizás seas tú un humilde capuchino sin viento, quizás seas tú un cristiano nominal, quizás seas tú un cristiano tímido, quizás no le has dicho a nadie que eres cristiano. Dilo ahí como una oración en tu corazón, pídele al Señor que sople en ti: “Necesito, Espíritu Santo, sopla en mí”. Pídele al Espíritu Santo que sople en ti.
Oración final: “Sopla en nosotros, Señor”
“Sopla en Pez Mundial, Señor, sopla en nuestra jornada, sopla en nuestra gente, Señor”. Repítelo, repítelo ahí al Señor en una oración intensa. Pídele al Espíritu Santo que se manifieste en tu vida de una manera especial. Pídele al Señor que te dé el poder para ser testigo. Pídele al Señor que te ayude a edificar un buen testimonio, que te dé victoria en esas áreas donde había vergüenza. “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”. Sopla en nosotros, Señor.
Pídele al Señor ahí que recibas el poder para ser testigo. Pídele al Señor que nuestra jornada sea más que estructura. Ruega por una visitación especial del Espíritu Santo. Pide por un avivamiento. “Danos el denuedo de Pedro, Señor, para hablarle a nuestra gente. Danos el valor que tenía Juan para traer a nuestra empresa a la campaña. Danos el valor de Esteban, Señor, para testificar en circunstancias hostiles. Permite, Señor, que se manifieste en nosotros el fruto del Espíritu. Trae gozo, Señor, trae paz, trae benignidad, trae bondad”.
Ora al Señor ahí ahora para que te dé el valor para invitar gente a la jornada. Pídele al Señor que te dé el valor para confesarte como cristiano. Pídele al Señor que te dé la fuerza, que te dé el poder. “Recibiréis poder”, asimismo dice la Escritura, “para vencer el pecado que te está avergonzando”. Pídele al Señor ahí la fuerza para ser testigo, pídele al Señor ahí el poder: “Sopla en nosotros, Señor, sopla en nosotros, Señor; sopla en tu iglesia, Espíritu Santo. Permite que tu iglesia se levante, Señor, sopla en tu iglesia. Permite, Señor, que la iglesia vuele alto. Sopla en tu iglesia, Señor. Trae, Señor, una visitación especial a nuestra iglesia, trae, Señor, denuedo, trae valentía, Señor, trae esfuerzo. Permítenos tener una gran cosecha de almas, Señor, en la jornada. Sopla en nosotros, Señor”.
Estoy orando por la iglesia: “Gracias, Padre, porque nos permites vernos; gracias, Señor, por tu palabra predicada; gracias, Señor, por tu promesa esperada. Sopla, Espíritu Santo, en Pez Mundial; sopla, Espíritu Santo, en Pez Mundial; sopla, Espíritu Santo, en Pez Mundial. Sopla, Espíritu Santo, en nuestra iglesia. Dale, Señor, fuerza, dale valor. Te pido por mis hermanos que han estado luchando con diferentes pecados, sopla en ellos, Señor. Te pido por mis hermanos que han estado luchando con la tristeza, sopla en ellos. Te pido por mis hermanos, Señor, que han estado luchando con enfermedad, sopla en ellos. Te pido por mis hermanos, Señor, que han estado luchando para asumir la vida cristiana con compromiso, sopla en ellos, Señor. Sopla en tu iglesia. Gracias, Señor, por tu palabra, gracias, Señor, por otro culto. A ti es toda la gloria. En el nombre de Jesús, amén”.
Que el Señor les bendiga, y esperemos con expectativa grandes señales y prodigios, tal como sucedía en la primera iglesia, que el Señor se glorifique en la vida de Pez Mundial.
Nos vemos el próximo miércoles para la oración.