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Preguntas y respuestas - Como se gestiona una iglesia local

1 Timoteo 3:1-15

La iglesia local es un cuerpo concreto de discípulos de Cristo, organizado bíblicamente bajo pastores y diáconos, donde cada miembro asume deberes y privilegios dentro de un gobierno congregacional. Este mensaje responde preguntas prácticas sobre membresía, liderazgo y formas de gobierno en la iglesia.

Predicado10 de noviembre de 2013
PredicadorRafael Pérez
TranscripciónAutomática

Todo esto que veremos lo escribió el apóstol Pablo para Timoteo, para que Timoteo sepa cómo debía conducirse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. Antes de leer esta pregunta y tratar de responderla les pido que cierren ahí sus ojos y nos encomendemos al Señor en oración.

Mira, Señor, este tiempo de enseñanza, digamos, excepcional, poco común en nuestra iglesia, donde en vez de tener una enseñanza expositiva respondemos preguntas. Te pedimos que tu Santo Espíritu ayude a cada parte. Permite, Padre, que estas preguntas, que con tu ayuda he tratado de responder para mis hermanos y amigos, puedan caer, Señor, en buen lugar, que quizás alguien al final de la exposición de hoy se vaya con un poco más de certeza, de certidumbre y de convencimiento acerca de cómo funciona tu iglesia en la tierra. Acompáñanos. Son estas cosas en el nombre de Jesús.

Hermano, tengo muchas preguntas. Si en alguna de ellas usted entiende que quiere una respuesta adicional, fíjese que el programa tiene mucho espacio en blanco; eso es para que usted tome un lápiz, papel y usted marque ahí cuál pregunta es, y que, con la ayuda del Señor, después podamos seguir el tema. Voy pasando así rapidito, preguntas y respuestas. La primera pregunta que trataré de responder es: ¿qué es una iglesia local? Yo sé que ustedes han escuchado todos, bueno, están ahora mismo en una iglesia, pero quizás no todos pueden marcar la diferencia entre la gran iglesia del Señor, repartida en todas las partes de la tierra, y las iglesias locales que funcionan en puntos geográficos específicos, y son aquellas iglesias locales en las cuales uno llega a tener afiliación.

En el momento que uno se hace cristiano, uno llega a ser parte de la iglesia del Señor por medio del bautismo, pero al mismo tiempo uno se afilia en una iglesia local. ¿Qué es una iglesia local? Lo definimos de la siguiente manera: una iglesia local es un grupo concreto de discípulos de Cristo que se reúnen en asamblea en un lugar determinado bajo la supervisión de un liderazgo establecido, para rendir culto a Dios y cumplir las ordenanzas dadas por Cristo. Eso es una iglesia local. Y en esta definición hay algunas cosas que yo quisiera puntualizar. Lo primero es que una iglesia local es un grupo concreto de discípulos. A pesar de que todos los discípulos de Cristo que hemos sido bautizados somos parte de la iglesia que se podría llamar iglesia universal del Señor, repartida en todas las partes de la tierra, una iglesia local es una iglesia que tiene una membresía concreta y que se sabe quiénes son.

Membresía concreta y lugar de reunión

No es una membresía supuesta, no es como que “yo entiendo” que son miembros; no. Hay un proceso formal que cada iglesia, establecida según fundamentos bíblicos, tiene para determinar cuál es el cuerpo concreto de los discípulos de Cristo que tienen allí su membresía. También dice la definición que este grupo concreto de discípulos se reúne en una asamblea, en un lugar determinado. O sea, que hay un punto que es el lugar de reunión de su iglesia.

En esto, hermano, hay los más variados pintos lugares. Hay congregaciones de creyentes, discípulos concretos de Cristo, que se reúnen en asamblea en templos que tienen apariencias, digamos, más barrocas, que tienen techo a dos aguas, por ejemplo, y que tienen campanarios y ventanales. Esos son, olvídense, iglesias que se reúnen allí. Hay iglesias que se reúnen en lugares que se llaman templo, pero que no tienen una infraestructura de templo tan tradicional, que es más parecido a donde estamos nosotros ahora mismo. Y hay otras iglesias locales que se reúnen en lugares que no parecen para nada un templo tradicional, como cuando nuestra iglesia se reunía en la Plaza La Telefónica, con el parqueo de un taller de mecánica.

Lo que hace que seamos una iglesia local no es el lugar donde nos reunimos. El lugar donde la iglesia se reúne es solo una cosa; ahora, la iglesia del Señor es el cuerpo de los discípulos de Cristo, sin importar el lugar donde esos discípulos se reúnan. Hay iglesias que se reúnen en casas. ¿Qué es lo que determina una iglesia local? Que son discípulos de Cristo que se reúnen en una asamblea en un lugar determinado, cual sea, bajo la supervisión de un liderazgo establecido, para rendir culto a Dios y cumplir las ordenanzas dadas por Cristo.

Ahora, la siguiente pregunta: ¿cómo comienza una iglesia? ¿Alguien tenía esa duda de que cómo comienza una iglesia? No sé si alguien se había preguntado ese asunto. Uno ve las iglesias ahí y piensa que siempre han estado, pero de algún modo comenzaron. ¿Cómo comienza una iglesia local? ¿De qué manera aparece el testimonio de Cristo en un punto geográfico específico y aparecen discípulos que allí se reúnen? Bueno, en nuestra escuela bíblica hemos estado mirando la extensión, el crecimiento de la iglesia por medio de la predicación. Una iglesia puede ser comenzada por diferentes razones, algunas más bíblicas y saludables que otras, pero todas son maneras en que comienzan las iglesias.

Formas en que comienza una iglesia local

Quizá la manera más tradicional es que una iglesia local ya establecida envía a uno de sus miembros a comenzar otra iglesia local en otro lugar, regularmente por vivir allí otros miembros de la misma iglesia o por no haber en el lugar otra iglesia que supla la necesidad. Esa es una manera en que comienzan iglesias. Por poner un ejemplo, podríamos nosotros determinar que haya un sector de Santo Domingo donde no haya una iglesia y por ahí vivan algunos miembros de nuestra iglesia local ya establecida, y decidimos comenzar, para la gloria del Señor, otra iglesia alojada allí. ¿Qué se hace? Para esto se separa un hermano de la iglesia local y se envía a aquel lugar en condición de misionero. La nueva iglesia regularmente mantiene una vinculación con la iglesia madre.

Otra manera de comenzar una iglesia: un miembro de alguna iglesia local ya establecida sale para comenzar otra iglesia local en otro lugar, sin mantener una vinculación formal con la iglesia madre. Esto puede deberse principalmente a dos razones: por ser la iglesia de origen una iglesia con un gobierno congregacional —explicaré un poquito más adelante lo que esto significa— o por razones prácticas o razones doctrinales. Esa es otra manera de comenzar iglesias. La tercera es la más triste. Es común que también aparezcan iglesias que comiencen fruto de algún conflicto no resuelto del todo con la iglesia de origen, ya sea que una iglesia tuvo una desviación doctrinal, o sea que una iglesia tuvo un mal testimonio que nunca fue remediado.

Un grupo de hermanos sale de esta iglesia, hay una escisión, y se van a otra parte y continúan la iglesia en ese otro lugar. Es una tercera manera. De todas ellas, ¿cuál a ustedes le parece que es más saludable? Las primeras. No quisiéramos comenzar iglesias fruto de divisiones, fruto de contiendas, pero misericordiosamente hay muchas iglesias que han comenzado fruto de un conflicto y el Señor ha permitido milagrosamente que estas iglesias permanezcan.

Quiénes componen la membresía de nuestra iglesia local

¿Quién es un miembro de nuestra iglesia local, de la Iglesia Evangélica Pez Mundial? ¿Cómo se llama, quién es? Aunque hayan confesado a Cristo y se hayan bautizado… Bueno, pues yo lo respondí fácil porque yo fui a nuestro reglamento local y usé “copy-paste”. Y dice nuestro reglamento local que componen la membresía de nuestra iglesia aquellos hermanos que han creído en Cristo y después de recibir instrucción en cuanto al significado de la vida cristiana fueron bautizados en nuestra iglesia. Este es tu caso, Arelis. Ah, sí, este es tu caso. Muy, muy bien.

Pero no solamente esos componen nuestra iglesia local, aquellos hermanos que aceptaron al Señor aquí y aquí fueron bautizados. Este es tu caso, Ismenia. Muy bien. Nuestro hermano Virgilio, ¿cuántos años va a cumplir, hermano Virgilio, de haber sido bautizado en nuestra iglesia local? Cinco años en este mes. En febrero. ¿Cinco años? Ok. Creo que el 22, hermano Virgilio, usted fue bautizado. Sí, bueno, este también. Ese es el primer caso: hermanos que aceptaron al Señor aquí y aquí fueron instruidos y bautizados. Pero hay otras personas que son miembros de Pez Mundial, o sea, que no aceptaron a Cristo aquí ni aquí fueron bautizados. ¿Cuál es la otra razón? Dice: “y aquellos hermanos que hemos recibido de otras iglesias con las cuales tenemos comunión y formalizaron su proceso de membresía”.

¿Por qué formalizan su proceso de membresía? Porque cuando usted llega a ser miembro de una iglesia, sin importar que usted sea un cristiano bautizado, usted tiene que saber cuáles son las doctrinas, las prácticas y la historia de esa iglesia en la cual usted está haciendo su membresía. Este fue tu caso, Patricia. Sí, fue el caso de Patricia. Patricia vino bautizada. ¿Y tú, hermana Maribel? También. Hermano, sorpréndanse de esto: que los hermanos fundadores de esta iglesia tomaron talleres de membresía y ordenadamente fueron establecidos.

Hemos visto con tristeza casos de personas que quieren venir a la iglesia, dicen: “ya yo soy cristiano, entonces denme participación en esta iglesia”, y les decimos: para usted ser miembro de esta iglesia local, usted tiene que entender cuáles son las doctrinas y las prácticas de esta iglesia. Hasta los miembros fundadores de esta iglesia tomaron talleres de membresía. Teníamos que ponernos de acuerdo acerca de cómo era que íbamos a hacer trabajo para el Señor.

Proceso, deberes y derechos de la membresía

Dice también nuestro reglamento local: todos los hermanos que soliciten la membresía de nuestra iglesia deben ser correctamente instruidos en cuanto a nuestras creencias fundamentales, visión, herencia histórica, valores, procesos operativos y estructura, siendo la membresía a nuestra iglesia un proceso ordenado, público y formal. Priscila, contigo fue así: fue un proceso ordenado; te dieron primero una cosa y después la otra, y eras, ¿cierto?, era un ejercicio así como que nadie sabía que lo estaba haciendo. Era público, y eso es un proceso formal.

Por “formal”, hermano, no queremos decir como que haya que tener una profunda investidura, como todo el mundo vestido de blanco. Lo que significa es que hay cierta formalidad en esto, que no es como que “yo llegué y ya soy parte”, sino que tú llegas, formalizas tu membresía y entonces la iglesia públicamente te reconoce en alguno de sus cultos. ¿Cuáles son los deberes y derechos de un miembro de nuestra iglesia? Dice nuestro reglamento local que los miembros de nuestra iglesia, todos, trabajan para el cumplimiento de la misión de nuestra iglesia, no solamente el liderazgo, sino todos ellos.

Dice también que los miembros de nuestra iglesia tienen el compromiso de cuidar el testimonio de nuestra iglesia en su diario vivir. No le pedimos esto, hermana Bertania, a todo el que visita la Iglesia Evangélica Pez Mundial. Ahora, si usted es un miembro de la Iglesia Evangélica Pez Mundial, usted asume públicamente el compromiso de cuidar el testimonio de esta iglesia, de no participar en cosas que deshonren el nombre de nuestro Señor Jesucristo. También un compromiso de los miembros de nuestra iglesia es respaldar nuestros programas con su tiempo, sostener nuestra iglesia con sus recursos, tener libre acceso a la información de nuestra iglesia. Por eso rendimos informes.

Hermano, nada de lo que sucede en una iglesia, más allá de la confidencia pastoral, son asuntos secretos. Cualquier persona que lo pida puede ir a nuestros diáconos y decirles: “permítanme un informe de cómo esta iglesia puede cumplir sus compromisos, de cuáles son los compromisos que esta iglesia tiene y por dónde llega y por dónde sale el dinero de la iglesia”. Todo eso es información que está a la disposición de todo el que la tenga a pedir. La iglesia de Cristo no tiene nada que esconder; no es una organización secreta.

Privilegios de servicio y pérdida de la membresía

También los miembros de nuestra iglesia tienen el privilegio de formar parte de nuestros diferentes ministerios. Para usted llegar a ser parte… dígame un ministerio de esta iglesia, por ejemplo. Dígame uno. Pez Mundial Niños. Para usted ser parte del ministerio Pez Mundial Niños e instruir a los niños de nuestra iglesia es necesario que usted sea miembro de nuestra iglesia. ¿Cuál más? El Ministerio de Misericordia. Para usted ser miembro del Ministerio de Misericordia tiene que ser miembro de esta iglesia local. Nuestro ministerio de adoración: para ser miembro del Ministerio de Adoración tiene que ser miembro de la iglesia local. Es un privilegio, y más allá de un privilegio es un deber cristiano que los miembros de una iglesia se involucren en el trabajo de esa iglesia local.

También pueden ser llamados a coordinar nuestros diferentes ministerios, formar parte de nuestro equipo pastoral, formar parte de nuestra Junta Administrativa, proponer y elegir un grupo de hermanos para servir como diáconos. También pueden coordinar los diferentes ministerios. ¿Y cómo se pierde la membresía de nuestra iglesia local? ¿Alguien puede dejar de ser miembro de una iglesia local? Claro. Una persona podría trasladar su membresía a otra iglesia local, eso es perfectamente posible. Hay hermanos de nuestra iglesia que trasladaron su membresía desde otra iglesia local.

¿Pero cómo se pierde la membresía una vez ya obtenida? En primer lugar, por comprometer nuestro testimonio participando en actividades que no sean dignas de un discípulo de Cristo. Esto, hermano, no es algo como que una persona comete un desliz o sacrifica el testimonio de Cristo, lo pone en entredicho, como que queda fuera de la iglesia. Todos estos casos se manejan con prudencia, y siempre la intención es restaurar a cualquier hermano que tiene alguna falta. Sin embargo, si una persona permanece deshonrando el testimonio de Cristo, como dice la Escritura, tenemos que considerarlo como un gentil, como alguien que ha salido de la iglesia del Señor.

Al mismo tiempo, por ausencia prolongada sin causa justificada se pierde la membresía de la iglesia, también por renuncia voluntaria. Y miren qué interesante, dice nuestro reglamento local: “preferiblemente en paz”. Eso es lo que dice. La Escritura dice que no estamos llamados a esclavitud. Si usted tiene alguna razón para irse a otra iglesia local, no podemos generar un conflicto por eso. Es más, preferiríamos, hermano, despedirle formalmente, ¿verdad?, con un bizcocho o de alguna manera como que se entienda que no hay ningún conflicto con esto.

Traslados prudentes de membresía y casos prácticos

Dice asimismo nuestro reglamento local “preferiblemente en paz”; o sea, no queremos como que para uno irse tenga que haber un pleito. Si usted tiene razones prudentes… ¿Qué son razones prudentes? Hay hermanos que dicen: “mira, yo tengo que trasladarme kilómetros para llegar a la iglesia; hay otra iglesia local que también predica la misma doctrina, que está por acá; a mí me gustaría considerar esa iglesia”. Uno trata de conocer el liderazgo de esa iglesia, de presentar a este hermano y de ir allá. Nuestra hermana Arelis en un momento se mudó a Baní. Además, no sería mucho pedir pedirle a la hermana Arelis que desde Baní mantenga su membresía cuando usted se alojara aquí en Santo Domingo. Pero volvió.

Pero miren qué bonito, miren qué bonito. Cuando Arelis se iba, ella dijo: “bueno, ¿hay alguna iglesia en Baní?”. Claro. Yo consulté una iglesia en Baní que conocíamos, fui con ella a la iglesia, le presenté al pastor, al liderazgo, y allí esta iglesia la recibió. Ella pudo en esa iglesia congregarse el tiempo que vivió en Baní, luego regresó a Santo Domingo y aquí la atendemos nuevamente, ¿verdad?

Lo que le quiero decir con esto, hermano, es que hay razones prudenciales por las cuales una persona puede considerar trasladar su membresía de una iglesia local a otra. Lo que tenemos que tratar es de hacerlo de manera organizada para que no se falte al testimonio de Cristo. ¿Qué es hacerlo de manera organizada? Despedirse de sus hermanos y venir y decirnos: “miren, yo me estoy yendo; no es que tenga un conflicto aquí con nadie, no es que me he ido al mundo, no es que he dejado a Cristo, no es que me he descarriado, no es que ‘aquí no hay quien me soporte’, sino que mi familia se mudó para Baní, y en Baní me estaré congregando”. Son razones prudentes.

Otra razón: cualquier hermana de nuestra iglesia que se casa con un hermano de otra congregación, nuestro consejo es que vaya a la congregación de su marido, porque una mujer cristiana tiene el deber de someterse a su marido en cuanto el Señor se lo permita. Y esta es una manera bonita de tú decir: “yo reconozco tu liderazgo sobre mí; que si esa es tu iglesia, yo hago de tu iglesia mi iglesia”. Del mismo modo, hay hermanas que se han casado con hermanos de nuestra iglesia, que vienen a nuestra iglesia local. Esto casi siempre es una conversación con sus pastores, hay un conocimiento de su iglesia y hay una recepción formal.

También se pierde la membresía por fallecimiento. Son maneras de que se pierde la membresía, ¿verdad? Yo no quisiera que hagan un esfuerzo teológico muy complicado, pero se podría demostrar que una persona sigue siendo parte del cuerpo de Cristo aun más allá de la muerte; sin embargo, de su iglesia local aquí en la tierra pierde la membresía por fallecimiento.

Dice también nuestro reglamento local que se pierde la membresía por estar en desacuerdo con nuestros estatutos. Así, si usted es miembro de iglesia y a usted se le leyeron los estatutos de la iglesia, usted asumió que podría cumplir con esos estatutos y estar de acuerdo. Si por alguna razón usted está en desacuerdo con eso, dice la Escritura que no podemos estar en un lugar si no vamos a estar edificando. Bueno es el Señor, no fue el diablo. Él decía que el que conmigo no recoge, desparrama. Vaya a un lugar acompañado por el Señor, ¿verdad?, donde sí puede estar de acuerdo.

Exclusividad de membresía y tipos de gobierno

También se pierde la membresía al hacerse miembro de otra iglesia. No hay una doble membresía en iglesias locales. Usted no puede ser miembro de esta iglesia y al mismo tiempo ser miembro de tres iglesias locales más. Un cristiano es miembro de la iglesia local en la cual formalizó su membresía.

Otra pregunta, y aquí quizá ya usted va diciendo: “todavía están respondiendo cosas que antes no sabía”. ¿Cómo se gestiona internamente una iglesia local? Miren, esto dependerá del tipo de gobierno que la iglesia local tenga. En un momento explicaré cuál es el tipo de gobierno que nuestra iglesia tiene; el nuestro es congregacional. Pero en las formas de gobierno más comunes, estos son los tipos de gobierno: iglesias congregacionales, iglesias presbiterianas e iglesias episcopales. Se reconocen tres oficios documentados en las Escrituras; uno de ellos cumplió su función y cesó, y aún dos de ellos permanecen activos.

El primer oficio que aparece en la Escritura es el oficio de los apóstoles de Jesucristo. ¿Y quiénes son los apóstoles de Jesucristo? Son un grupo limitado de hombres que estuvieron presencialmente con Él, que recibieron de Él personalmente su enseñanza y que tuvieron autoridad para establecer la enseñanza en todas las iglesias del Nuevo Testamento. Los apóstoles de Cristo estaban investidos de una autoridad que el mismo Cristo se la dio, y estos hombres establecieron la doctrina que todas las iglesias, en todas las partes del mundo, tienen.

Lo que sucede es que el último de los apóstoles, dice el apóstol Pablo, fue él mismo. ¿Y qué es lo que tenemos ahora mismo del testimonio apostólico? Los libros del Nuevo Testamento. Desde Mateo hasta Apocalipsis fueron escritos por apóstoles de Jesucristo o por colaboradores muy cercanos de ellos, y a través de estos libros tenemos el testimonio apostólico. Por esto decimos que, aunque al día de hoy no hay apóstoles de Jesucristo, sí tenemos el testimonio apostólico dado en las Escrituras. Y hay otros oficios que aún permanecen. ¿Cuáles son? Dice la Escritura que en las iglesias locales hay pastores, y cada vez que se habla de pastores en el Nuevo Testamento se habla de ellos en plural.

Oficio de pastor y de diácono según 1 Timoteo 3

Hay diferentes palabras, y para esto yo les voy a remitir a que vayan a la página de internet de la iglesia, que hay un sermón que se predicó aquí hace cuatro meses, que se transcribió, que se llama “Una iglesia que mejora”, donde se explica allí de manera precisa cómo se establece un líder de una iglesia y cuáles son las cualidades que este hombre debería de reunir. Sin embargo, les diré que estos pastores también son llamados ancianos, obispos o presbíteros.

Y sus responsabilidades son las siguientes. ¿Qué hacen los pastores de las iglesias? Dirigen la iglesia. Instruyen la iglesia. ¿Cómo instruyen? No trazando una enseñanza nueva, sino explicando el fundamento de la enseñanza apostólica. ¿Y qué hacen también los pastores? Cuidan a la iglesia por medio de la consejería. También las Escrituras hablan de que hay otro oficio que aún permanece para nosotros hoy, que es el oficio de diácono. ¿Qué hace un diácono en la iglesia de Cristo? Un diácono está llamado… Iglesia, acompáñenme a la primera carta de Pablo a Timoteo, capítulo 3. Leemos aquí la descripción de estos dos oficios. Escuchen cómo los presenta Pablo, estos dos oficios que están comunes a todas las iglesias locales, el oficio de pastores y el oficio de diáconos. Dice así la palabra del Señor, capítulo 3:

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

De la misma manera los diáconos deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

— 1 Timoteo 3:1-10

Escuchen cómo lo presenta Pablo: “palabra fiel: si alguno anhela obispado —esto podría ser pastorado, porque son palabras sinónimas, o presbiterado— si alguno anhela obispado, buena obra desea”. ¿Cuáles son las cualidades que debe reunir un pastor para ser pastor de una iglesia? Lo primero es que tiene que ser irreprensible. Un hombre irreprensible no es alguien que nunca falla, sino una persona que no tiene un mal testimonio público, un asunto que está pendiente, que es un hombre que es… Un hombre que es reprensible es una persona que está participando al día de hoy en una conducta que es como una cola que le están pisando. Que sea irreprensible. Una traducción tropical sería que no tenga cola que le pisen.

¿Qué más se dice acerca de estos hombres que son pastores? Que debe ser marido de una sola mujer. ¿Qué más? Que sea sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro, que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad. “Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?”. No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Función de los diáconos y distribución de responsabilidades

¿Qué cualidades debe reunir el pastor de una iglesia local? Estas cualidades que aparecen en la carta de Pablo a Timoteo y que se repiten también en la carta de Pablo a Tito. ¿Y un diácono? ¿Cuáles son las cualidades que un diácono debe reunir en una iglesia local? “Los diáconos, asimismo, deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancia deshonesta, que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia; y estos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles”.

¿Por qué las cualidades de un diácono y de un pastor son distintas? Miren, el oficio del diácono… La palabra precisa de diácono lo que significa es “servidor”. ¿Recuerdan ustedes los primeros diáconos que aparecen en la Escritura, que aparecieron haciendo qué? No digan otra diaconisa, Patricia… lo primero que estaban haciendo era sirviendo a mesas. ¿Y para qué? ¿Qué dijeron los apóstoles? Así es. Miren, en la iglesia hay dos grupos de personas: están los pastores, por un lado; los pastores trazan la doctrina de la iglesia, los pastores dirigen la iglesia, los pastores cuidan la iglesia. Y están los diáconos. ¿Qué hacen los diáconos? Los diáconos ayudan a los pastores en las labores administrativas que no son directamente de índole pastoral.

Es como que una parte del cuerpo oficial de una iglesia son los pastores, que trazan la doctrina, cuidan la iglesia, gobiernan la iglesia, y otra parte de los oficiales de una iglesia, que son los diáconos, ayudan al equipo pastoral con las tareas que son administrativas. ¿Qué cosas hacen los diáconos de nuestra iglesia, por ejemplo? Una de las cosas que hacen los diáconos… Tomás, dinos desde allá, ¿qué hacen los diáconos de la Iglesia Pez Mundial? El trabajo logístico y administrativo. ¿Qué más? Patricia no salió, le preguntamos otro día con los actuales, ¿verdad? ¿Qué más? Compra de materiales de la iglesia. Es necesario comprar; los diáconos compran los materiales que la iglesia necesita. No, no es necesario que el pastor haga eso.

¿Qué más? Lo que Lillian hace: informes financieros, hermano. De manera prudencial, yo tengo años que yo no veo las finanzas en el día a día de la iglesia, o sea, que yo no sé cuánto entró, si entró mucho o entró poco; tampoco yo sé si un hermano dio mucho o dio poco, porque para eso hay diáconos de nuestra iglesia que cuentan los diezmos y ofrendas y rinden a la iglesia completa un informe financiero. ¿Es necesario que el pastorado esté involucrado en contar las ofrendas? No es necesario. Para eso están los diáconos y bien pueden hacerlo.

¿Puede un diácono trazar la doctrina de la iglesia? No. No aparece entre sus cualidades en el Nuevo Testamento del diácono el trazar la doctrina. ¿Puede un diácono dirigir la iglesia local? Tampoco. Eso le corresponde al pastorado. ¿Está llamado el diácono a aconsejar formalmente la iglesia? Tampoco. Los diáconos, a diferencia del equipo pastoral, cumplen labores administrativas para que el equipo pastoral se concentre solamente en las labores estrictamente pastorales.

Formas de gobierno eclesiástico: episcopal, presbiteriano y congregacional

Otra preguntita que creo que algunos de ustedes pueden tener es la siguiente: ¿cómo debe ser la forma de gobierno de cada iglesia local? Hermanos, ¿vieron con qué precisión describe la Escritura a los pastores y a los diáconos, las cualidades que deben reunir? Miren, en cuanto a la forma en que la iglesia se organiza, algo interno, la Escritura guarda silencio. No nos dice que si se deberían hacer juntas mensuales o trimestrales. Tampoco nos dice la Escritura que si deberíamos sentarnos en silla o deberíamos sentarnos en banco. Tampoco nos dicen las Escrituras que si deberían estos pastores ser cinco o deberían ser dos.

Al parecer, la Escritura se enfoca en trazar las cualidades de estos hombres y nos deja una amplia libertad en cuanto a la estructura en que estos hombres llegan a organizarse. Les digo lo siguiente: el Nuevo Testamento no enumera con precisión la forma en que se cumple cada uno de los oficios. Sin embargo, sí enumera con precisión las cualidades de las personas que los ejercen, de los pastores y de los diáconos. Siendo así, en cuanto a cualidades tenemos que ser rigurosos, pero flexibles en cuanto a estructuras, siendo las principales estructuras en la historia de la iglesia las siguientes. Casi todas las iglesias cristianas se organizan en tres estructuras principales. Me gustaría que nuestros hermanos entiendan esto.

Hay tres grandes estructuras principales que tienen las iglesias cristianas todas. Miren, hasta la iglesia católica tiene eso. Todas las iglesias cristianas tienen tres estructuras principales. Hay iglesias que son iglesias episcopales. Una iglesia episcopal tiene sus características; les explico ahora qué es el gobierno episcopal. ¿Podrían memorizar la palabra “episcopal”? Una iglesia episcopal existe con una estructura jerárquica externa a la iglesia local, compuesta regularmente por un arzobispo que nombra a un obispo, y un obispo que a su vez nombra a los sacerdotes en sus diferentes jurisdicciones para dirigir, instruir y cuidar a las congregaciones. Ese es el sistema episcopal: existe un gran arzobispo que nombra hacia abajo a los obispos, y estos obispos a la vez nombran los sacerdotes y los colocan en diferentes parroquias.

El sistema episcopal no solamente es un sistema católico, como algunos piensan. Hay iglesias evangélicas que tienen sistemas episcopales. ¿Y usted me pregunta: “Pastor, y es bueno el sistema episcopal?” Eso depende de cómo se le mire, porque son tres distintos los que ha demostrado la historia de la iglesia que tienen su fruto; no hay como uno solo. ¿Cuáles son las fortalezas de un sistema episcopal? Los defensores del sistema dicen que la principal fortaleza es que permite coordinar rápidamente el trabajo de un gran número de congregaciones, pues las decisiones vienen desde arriba y se ejecutan verticalmente.

Fortalezas y debilidades de los modelos episcopal y presbiteriano

La iglesia católica es una iglesia muy organizada. ¿Y por qué es tan organizada? Porque hay un arzobispo que toma una decisión, que se la pasa al obispo, y el obispo le pasa esta decisión a todos los sacerdotes, y en un día se toma una decisión. ¿Cuál es otra fortaleza que alumbran los defensores del sistema? Que evita a la iglesia local tener que involucrarse en los asuntos administrativos, pudiéndose concentrar exclusivamente en la instrucción que da el sacerdote. En las iglesias episcopales los miembros de las iglesias no participan en las decisiones diarias de la iglesia, sino que esas decisiones se toman por otro lugar y se pasa la decisión a la iglesia, y la iglesia la ejecuta.

¿Cuáles son las debilidades de un sistema episcopal para la iglesia? La primera es que se presta fácilmente a la corrupción. Hermano, cuando hay un gran arzobispo que nombra obispos, que nombran sacerdotes, y la iglesia no conoce a esta gente, es muy probable que suceda lo que ha sucedido históricamente en la iglesia católica: que ha habido obispos que no son ni siquiera cristianos. Y uno dice: ¿cómo puede llegar un hombre que no tenga ni siquiera nociones básicas de la fe cristiana a dirigir una diócesis? Bueno, porque es amigo del arzobispo, tiene alguna prebenda con el arzobispo, y como el arzobispo no necesita la autorización de la iglesia local, establece un obispo. Y así mismo se va mutando este sistema que quizá en la intención era bueno, pero que se presta a la corrupción.

Al mismo tiempo, crea una jerarquía extrabíblica entre los creyentes. Miren, los miembros de la iglesia local tienen todos la misma dignidad ante el Señor. Es más, que un pastor de una iglesia lo primero que tiene que ser es miembro de esa iglesia, y ante el Señor no hay ni siquiera una cualidad que le pueda decir que es más importante que el más nuevo de los creyentes. Sin embargo, estos sistemas episcopales crean diferencias entre los creyentes y te hacen creer que un obispo tiene más dignidad que un sacerdote, y que el arzobispo tiene más dignidad que el obispo. ¿Qué otra cosa? Convierte a los miembros de la iglesia en simples espectadores.

Muchos de ustedes que vienen del catolicismo, ustedes fueron católicos durante toda su vida y nunca participaron en una reunión de miembros, y nunca se les consultó acerca de estas cosas, sino que esto venía del arzobispado, venía donde el obispo y el obispo se lo pasaba al sacerdote, pero la iglesia local no participa de la vida de la iglesia. ¿Cuáles son otras debilidades? Ignora la pluralidad de liderazgo, que es el modelo del Nuevo Testamento.

¿Qué otros modelos hay? ¿Cómo se llama el primero que les he mencionado? Sistema episcopal. Pero hay otro más, se llama gobierno presbiteriano. ¿Han escuchado hablar de concilios? Un concilio, un sistema conciliar, son todos modelos de sistemas que son presbiterianos. ¿Qué es el presbiteriano? Se parece al modelo episcopal, pero se desarrolla de abajo hacia arriba. Miren cómo funciona el modelo presbiteriano. En el modelo presbiteriano, cada iglesia local nombra a su liderazgo y se envían representantes de esa iglesia local a formar parte de algo que se llama el presbiterio, y es el grupo de representantes de todas las iglesias locales. Y todos los presbiterios juntos entonces crean la gran asamblea, y la asamblea se reúne y toma una decisión.

Ejemplo contemporáneo y gobierno congregacional

Se parece al episcopal, pero tiene su diferencia. ¿Cuál es la diferencia? No viene de arriba para abajo, viene de abajo para arriba. El sistema presbiteriano es un sistema que tiene su base en el gobierno congregacional. Sin embargo, cada iglesia local nombra delegados para participar en estas reuniones que a veces se llaman sínodos, y estas reuniones toman decisiones que llegan a la iglesia local, pero cada iglesia local tiene la autoridad de refrendar lo que el sínodo ha decidido y decir si eso aplica o no aplica en la iglesia local.

Les pongo un ejemplo, hermano. En Estados Unidos hay un gran problema ahora mismo con la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos. ¿Qué ha sucedido? En la Iglesia Presbiteriana, en los últimos años han llegado ministros liberales, y esta iglesia en Estados Unidos ha cometido el despropósito de querer ordenar homosexuales en el ministerio pastoral. ¿Qué sucedió? Se reunió el sínodo en gran asamblea, la iglesia presbiteriana con todos sus delegados, y aparecieron hombres liberales que torcieron el voto y dijeron que sí, que se podían nombrar homosexuales. Sin embargo, la decisión entonces vino al presbiterio y del presbiterio vino a la iglesia local.

Lo primero que sucedió es que la iglesia de México y todos los presbiterios de México dijeron: “en eso ustedes por allá, y nosotros, nuestro presbiterio, nos quedamos por aquí”. Ustedes decidieron ordenar homosexuales, “bien, eso es ustedes de por allá; las iglesias de México” todas entonces se quedaron en su propio presbiterio. Dijeron: “nosotros, a pesar de que por allá el sínodo decidió tal cosa, nosotros no refrendamos eso aquí porque entendemos que eso viola la palabra del Señor”. Pero al mismo tiempo, 127 iglesias presbiterianas juntas salieron de la comunidad del presbiterio y formaron entonces otro presbiterio.

¿Qué tiene el modelo presbiteriano, cuál es su fortaleza? Que hay una autoridad que se adquiere localmente por medio de la representación, que hay liderazgo que tiene arraigo local, que es medianamente centralizado y es un punto medio entre lo episcopal y lo congregacional.

¿Cuál es la tercera forma de gobierno? Les he enseñado dos, la primera es el episcopal y el segundo el presbiteriano. Bueno, la tercera forma de gobierno para una iglesia local se llama el gobierno congregacional. ¿Qué es un gobierno congregacional? Toda la responsabilidad recae en la iglesia local. Se toman internamente las decisiones. Pueden tener vínculos consultivos con otras iglesias, pero nunca la decisión externa puede ser normativa.

Variantes dentro del congregacionalismo y nuestra estructura local

Las iglesias congregacionales, a su vez, tienen todas ellas diferentes formas de operación. Hay iglesias congregacionales que tienen un pastor y nada más. Ese es un modelo de iglesia que es el más común. Hay otras iglesias congregacionales que tienen un pastor y un grupo de diáconos, un sistema también común. Hay otras que tienen un pastor con un grupo de diáconos y hacen votaciones para cada cosa. Hay otras que tienen un pastor con copastores y un grupo de diáconos. ¿Han visto esa figura de copastor? No aparece en la Escritura, pero son normas, cosas que la gente ha buscado como mecanismos.

Hay otras que tienen varios pastores con un grupo de diáconos. Hay otras que tienen varios pastores con pastor principal y un grupo de diáconos. Hay iglesias que tienen solamente una junta administrativa. ¿Sabrían ustedes de que hay iglesias que no tienen pastores? Quizá esto parece triste, pero sí. Hay iglesias que por diferentes razones se quedaron sin pastores. ¿Y qué hicieron estos hermanos? Hicieron una junta administrativa y ellos ahí, entre ellos, tratan de gobernar. Un caso, por ejemplo, la Iglesia Metodista Nacional, con quien nosotros tenemos actividades en común cada cierto tiempo. Esta iglesia no tiene pastores, aunque están buscando un pastor hace mucho tiempo, pero se han quedado hace años sin tener un pastor, y gloria al Señor que el Señor ha preservado su iglesia. Diferentes hermanos de la iglesia instruyen, tratan de cuidar y tienen una junta entre ellos.

Hay otros modelos, pero en grandes rasgos, hermanos, hay iglesias que son episcopales, donde las decisiones vienen desde arriba; iglesias que son presbiterianas, donde hay una representatividad de la iglesia local en diferentes presbiterios; y hay otras iglesias que son iglesias congregacionales.

¿Qué forma de gobierno tiene la Iglesia Pez Mundial y por cuáles razones escogemos el gobierno de nuestra iglesia? Bueno, nosotros tenemos un gobierno congregacional compuesto ahora mismo por un pastor, por tres diáconos y por una junta administrativa. ¿Y por qué tenemos esa forma de gobierno, hermano? “Porque es que nosotros nos manejamos de esa manera”… No. Hay razones. Claro que hay razones para tener esta forma, y me gustaría explicarlas.

Lo primero es que entendemos que el gobierno congregacional es el que tiene más asidero bíblico. Hermano, es común encontrar en las iglesias del Nuevo Testamento que toman sus decisiones localmente, que eligen localmente sus diáconos, que se nombran ancianos que son miembros de esas iglesias. Al mismo tiempo, nosotros fuimos una iglesia sembrada desde cero y no teníamos un presbiterio o algo que nos enviara. Y la iglesia con la que íbamos a trabajar, por motivos históricos, doctrinales y prácticos, la iglesia Templo Evangélico enfrentó una crisis de liderazgo hace muchos años, y aunque la iglesia aún permanece, está prácticamente detenida.

Por otro lado, entendemos el valor de vivir el desarrollo de una iglesia orgánicamente. Miren, ser miembros de una iglesia con gobierno congregacional es algo que puede ser a veces extenuante, porque es relativamente cómodo que tomen la decisión por allá, por ejemplo: “miren, vamos a hacer un día de familia; está el programa, estas son las cosas, háganlo”, que estar buscando al hermanito, tras el hermanito, el hermanito: “miren, tenemos que hacer el día de familia; inscríbete en un grupo, vamos a ayudar por aquí”. Es más fácil a veces que desde afuera venga la decisión. Pero en una iglesia congregacional tiene que tomarse aquí.

Implicaciones prácticas del gobierno congregacional

Sin embargo, quien es miembro de una iglesia congregacional se involucra en todos los aspectos de la vida de una iglesia. Hay iglesias donde la gente ni siquiera sabe de dónde viene el dinero. En una iglesia congregacional, todos tenemos que ponernos de acuerdo porque hay un presupuesto que tenemos que ejecutar entre todos, y el presupuesto hay que levantarlo localmente. Uno de los beneficios de ser una iglesia episcopal o una iglesia presbiteriana es que desde arriba también vienen fondos. Una iglesia con una estructura muy amplia, cuando tiene algunas necesidades de infraestructura, necesidades, estas iglesias le envían recursos materiales.

Las iglesias congregacionales tenemos que levantar localmente nuestros recursos. ¿Podríamos tener en el futuro otra forma de gobierno? Hermanos, la verdad es que quizá sí, pero tendría la iglesia local que aprobar esa forma de gobierno y tendría que responder a las necesidades que vayan apareciendo sobre la marcha.

Se me está acabando el tiempo para responder, pero hay preguntas aquí que ya algunos me han hecho. Me preguntaba alguien: ¿por qué nuestra iglesia no hace “pastora” a la esposa del pastor? Me preguntaban eso. “Pastor, pero en la iglesia tal la esposa del pastor se llama pastora, se le llama así, y hasta le dicen ‘primera dama’, que tiene un presupuesto aparte”. Bueno, hay razones bíblicas por la cual nuestra iglesia Carolina no es la “Pastora Carolina”, sino que Carolina es la esposa del pastor Rafael.

La primera razón es que los dones, llamados y oficios de la iglesia del Señor son particulares. Así como no es ingeniera la esposa del ingeniero solo por haberse casado con él, la esposa de un pastor no lleva también su oficio porque se casó con el pastor. ¿Hay otras razones? Sí. Miren, el oficio pastoral debe ser entendido y respaldado por la familia del pastor, pero no es patrimonio familiar o algo que pueda pasar del esposo a la esposa o a los hijos.

Pónganse la mano en la cabeza: hay iglesias donde el oficio pastoral se hereda. Dicen: “no, fulano era el pastor de esta iglesia y se murió fulano, entonces vamos a buscar un hijo suyo”. Eso es de ellos, hermano. La iglesia del Señor, en un gobierno congregacional, no es del pastor, no es de los diáconos, sino que es del Señor, y todos los miembros de la iglesia están llamados a cargar por la iglesia del Señor en todos sus oficios.

Pastores, esposas y límites del oficio pastoral

El próximo pastor de esta iglesia será el pastor que el Señor nos provea desde nuestra iglesia local. Y quizá, en muchos años —quiera el Señor— yo sea privilegiado con hijos míos que sean ministros del Señor, pero eso no es seguro. ¿Pueden entenderme esto? Eso no es seguro. No es algo como un patrimonio familiar. La iglesia del Señor es del Señor y nosotros solamente somos obreros. Nadie puede reclamar propiedad sobre ninguno de los bienes de la iglesia del Señor. La iglesia es del Señor y todos nosotros somos obreros suyos.

¿Qué más? Miren, hay evidencia bíblica de que las mujeres pueden perfectamente participar de diferentes maneras en la iglesia: enseñando, ejerciendo diaconado y en diferentes otras maneras, no así para enseñar con autoridad, corregir públicamente o gobernar la iglesia; una tarea que el Señor ha reservado para los hombres. Este punto puede ser controversial, porque les acordarán mujeres… ¿Tenemos nosotros alguna oposición personal para esto? Bueno, la oposición que tenemos es la que da la Escritura. En la Escritura aparecen diaconisas en la iglesia; aparecen mujeres que enseñan, pero por ninguna parte del Nuevo Testamento aparecen pastoras ni sacerdotisas en el Nuevo Testamento.

Lo que dice la Escritura es que las mujeres cristianas… Aparece el oficio de sacerdotisas en el Antiguo Testamento, pero en el Nuevo Testamento lo que aparece es el ejemplo de que una mujer cristiana tiene que estar sometida y sujeta a su marido. Esto también tiene razones prácticas. Escuchen esta razón práctica. El principio general en el Nuevo Testamento es que una mujer cristiana debe estar sujeta bajo la autoridad de su marido. Si fuera ordenada pastora, su marido tendría… yo no sé cómo estaría, pero yo propongo que, si la mujer fuera ordenada pastora, su marido tendría primero que estar de acuerdo con que su mujer sea una pastora, y luego tendría que abandonar esa iglesia local para no estar bajo la autoridad de su mujer, porque quedaría entonces bajo la autoridad de su esposa.

Estaríamos creando aquí un conflicto familiar. Pero no solamente esto: podría el marido de una mujer pastora, indirectamente, dominar la iglesia, porque si la mujer está sujeta a su marido y el marido no es pastor, la mujer sí lo es, entonces las decisiones que el marido tome la mujer tendría que hacerlas hacia la iglesia.

Objeciones, casos excepcionales y enseñanza bíblica sobre la mujer

Por otro lado, ¿y qué haríamos cuando su marido se oponga a que la mujer opere como una pastora en la iglesia? Les digo: esto tiene razones que son prudenciales, tiene razones que son bíblicas. Les doy algunos argumentos bíblicos. Algunos dicen: “pero hay casos donde hay mujeres que han gobernado su casa, la han gobernado bien, porque el marido la abandonó y ella ha echado para adelante con su casa”. Son casos excepcionales. Bueno, en Cuba, ¿saben lo que sucedió con las iglesias bíblicas en Cuba? Que los maridos de las mujeres que eran líderes en la iglesia fueron mandados a cortar la caña y tuvieron que dejar su casa. ¿Y qué sucedió en Cuba? Que en Cuba las mujeres asumieron el ministerio de la iglesia completamente. Son casos excepcionales. Les digo ahora: el ejemplo del Nuevo Testamento es que la mujer tiene que estar sujeta a su marido, y que el oficio pastoral…

Otra objeción que le ponen a esto, dicen: “bueno, pero es que eso fue escrito en un momento donde las mujeres no hacían nada”. No, no es el caso. Miren, en las iglesias gentiles, por ejemplo las iglesias de Éfeso, hay evidencia de que en esa iglesia había mujeres que tenían tesón para la enseñanza. Hay una mujer que se llama Priscila, que era la esposa de Aquila. ¿Saben que Priscila y Aquila fueron quienes instruyeron en doctrina cristiana a Apolos? Ahora, en ningún momento aparece —miren que Priscila, en orden, se menciona primero que el marido; parece que tenía, en cuanto a la enseñanza, más destreza— pero Priscila no es llamada pastora.

Y, a pesar de esto, les diré: algunos dicen “pero es que son asuntos culturales”. No. Miren, cuando al apóstol Pablo le preguntaron, Pablo no lo resolvió como un asunto cultural. Pablo dijo: el Señor creó al hombre y le dio la primacía para que gobernara la casa, y también le dio el privilegio de gobernar la casa del Señor. Fuera de esto, me preguntan: “Pastor, pero hay iglesias que tienen pastoras y que han dado fruto bueno”. Pues damos gloria al Señor por eso. Pero pueden entendernos: no es que nosotros queremos ir a otra iglesia a decirles: si ustedes tienen pastoras ordenadas, nosotros que venimos a decirles… No. Pero no es el modelo bíblico. El modelo bíblico es que hay pastores que han sido ordenados en la iglesia.

Y que hay mujeres que cumplen diferentes ministerios. ¿Qué hacemos con 1 Corintios 14:33? Porque aquí todavía es más fuerte. En 1 Corintios 14:33 Pablo dice que la mujer guarde silencio en la congregación. Esto se debe —y aquí yo voy a citar textualmente al teólogo Wayne Grudem— que dice: “tiene que ver con el contexto anterior en el que unos profetizaban y otros escuchaban para probar y corregir. La mujer no debía colocarse en una posición de contradecir esto con enseñanza correctiva, pues la mansedumbre y sujeción debe ser su norma. Pablo les permite enseñar, pero no con autoridad, ni examinar lo que enseñan los otros, que sería el rasgo del gobierno reservado para los hombres. Pablo afirma que la mujer puede orar y también puede profetizar —esto es, enseñar— en 1 Corintios 11:5. Enseñar con autoridad no es un requisito para los diáconos, por lo que una mujer sí puede ser diaconisa, y hay diaconisas en el Nuevo Testamento; y una mujer no debería ser bíblicamente ordenada como una pastora, porque para ser pastora hay que enseñar con autoridad y gobernar una iglesia, y para ser diaconisa no hay que trazar la doctrina de una congregación”.

Fuera de esto, les digo, hermano, que esto no es un tema de doctrina esencial. Por eso yo no muero. ¿Me entienden en esto? Yo moriría por la deidad de Cristo, yo moriría por la obra de Cristo sobre la cruz. Pero esto no es un tema de doctrina principal o de doctrina fundamental. No es un asunto que tú puedas tener: “mira, si esa iglesia ordena pastoras, entonces nosotros no tenemos comunión con esa iglesia”. No. Así como en nuestra iglesia tenemos silla, no banco, y hay iglesias que tienen banco y no sillas, cada iglesia trata de seguir la voluntad de Dios en este aspecto.

Elección de diáconos y requisitos prácticos

Y les diré: no es un aspecto que tenga como demasiado asidero bíblico que uno pueda decir, por ejemplo, que un obispo, un pastor, tiene que ser apto para enseñar; eso yo te lo demuestro. Ahora, que no pueda ser ordenada una mujer, yo te diría: hay un argumento de silencio, que no aparecen pastoras en el Nuevo Testamento, pero no necesariamente es esto un asunto normativo de la misma forma. En cuanto al diaconado, que es lo que estaremos haciendo esta tarde, y la diaconía en una iglesia local, y para ser diácono en la iglesia, ¿qué requisitos se deben cumplir? Están ahí, hermanos, en 1 Timoteo capítulo 3. Quisiera resumirles algunos de ellos para cerrar aquí. Estos son los deberes que el Señor le ha dado y las cualidades que debe reunir un diácono de una iglesia sustentada por principios bíblicos.

Dice así: los diáconos deben ser honestos. Yo estuve considerando este listado de requisitos, hermanos, y tengo el convencimiento de que entiendo que todos los miembros de nuestra iglesia, en este momento, podrían ser electos para servir en diaconía. No piensen que ser un diácono en una iglesia es una labor misteriosa o como de “súper espiritual”. Un diácono lo que significa es un servidor. Si cualquier hermano suyo, usted considera que es un hermano honesto, entonces el hermano puede ser propuesto para ser diácono.

Otra cualidad que tiene que tener un diácono es que sea sin doblez; esto es, persona de una sola palabra, que no dice una cosa y después la otra. Si usted tiene hermanos en la congregación que usted pueda convencer: “mira, ese hermano es un hermano honesto; esa hermana es una hermana que cuando dice una cosa no está diciendo una cosa por la otra”, puede servir en la diaconía. Dice la Escritura que no sean dados a mucho vino, y aquí por extensión podríamos nosotros inferir que no son hermanos que sepamos que están atados a algún vicio cualquiera. Un diácono de una iglesia no debería tener ningún tipo de atadura, ningún tipo de vicio.

Dice que no sean codiciosos de ganancias deshonestas, que los diáconos guarden el misterio de la fe. Estos son las doctrinas fundamentales. “Pastor, ¿qué hace falta para que alguien sea propuesto como diácono?” No hace falta más que cumpla estas cualidades, que algún hermano le proponga a servir en la diaconía y que esta persona quiera dedicar su tiempo y hacerse disponible. La palabra que quiero utilizar aquí es “hacerse disponible”.

Miren, para estas cosas nadie tiene tiempo. Si usted le preguntara a una iglesia local, quisiéramos tener todos un buen gobierno episcopal, que alguien tome la decisión por allá, nos administre y nos mande un sacerdote que nos enseñe; nosotros venimos, escuchamos, nos vamos para nuestra casa y ya. Sin embargo, en un gobierno de iglesia congregacional, todos nosotros tenemos que servir al Señor en diferentes áreas de ministerio, y esto es un compromiso de todo cristiano. Al mismo tiempo, es un privilegio.

El privilegio del servicio diaconal y el contexto actual de la iglesia

Entre los privilegios más altos que una persona puede tener en una iglesia local está el llamado a servir en la diaconía de esa iglesia en alguna labor administrativa. Quizás el siguiente privilegio sería ser llamado pastor. Un diácono no es una persona que tiene años de convertida o los “amigos del Señor”. Un diácono es una persona que tiene doctrina fundamental, que sabe lo que es ser un cristiano —los misterios de la fe que se mencionan aquí— que tiene buen testimonio delante de sus hermanos y que tiene un corazón para el servicio.

No se dice en el Nuevo Testamento si deberíamos tener dos o deberíamos tener tres. En nuestra iglesia tenemos tres diáconos porque somos una iglesia pequeña y hoy estaremos proponiendo diáconos. Me gustaría animar a la iglesia a que se haga disponible. Veía en la última elección de diáconos que tuvimos que se proponían hermanos y los hermanos decían, sencillamente, como que “yo no tengo tiempo para eso, hermano”.

De los grandes privilegios que llega a tener un cristiano es servir en la diaconía de una iglesia local. Si usted es propuesto para diácono porque su hermano considera que usted es una persona honorable, de que usted tiene buen testimonio, que es una persona que no está atada a vicios que puedan comprometer el testimonio de una iglesia, y que usted es una persona honorable, yo le pido que ore al Señor al respecto en esta tarde y que, si usted es propuesto y usted no tiene razones prudentes —hay razones, hermanos, para uno declinar, ¿pueden entenderme esto? Hay hermanos que tienen razones para declinar— pero si usted no tiene razones importantes, yo lo animaré a que recuerde que el gobierno de nuestra iglesia es un gobierno congregacional, siguiendo el ejemplo del Nuevo Testamento, que nuestra iglesia es una iglesia pequeña, que aquí todos nosotros tenemos que ponerle la mano a la obra del Señor.

Nosotros no tenemos aquí un cuerpo profesional que administre esto y nos lo entregue. Esto no es episcopal, ni siquiera presbiteriano. Esta es una iglesia congregacional, donde todos los miembros se pueden involucrar en diferentes partes. Tenemos ahora mismo tres diáconos en nuestra iglesia. De estos tres diáconos, nuestra hermana Lillian, después de servir al Señor dos años en la diaconía, ha pedido ya ser relevada de su cargo. Todavía nuestro hermano Tomás y nuestra hermana Patricia pueden ser, si ellos están dispuestos, reelectos en la diaconía, y cualquier otro hermano bautizado de nuestra iglesia, que tenga buen testimonio y el deseo de servir, que cumpla estas cualidades, podría ser electo al diaconado.

Deseo de un liderazgo plural y oración final

Sé que hay muchas preguntas sobre gobierno de la iglesia, sobre diaconía y sobre estas áreas. Si usted tiene alguna pregunta adicional, quedó respondida la razón por la cual Carolina no es llamada “Pastora”, sino… ¿Sí? Quedó respondida. También les diré, hermano, que yo he sido bendecido por el Señor con una esposa que entiende lo que es el ministerio pastoral. Es un regalo, hermano. Yo tengo el convencimiento de eso, de que no toda mujer cristiana es la mujer idónea para un pastor, y en eso me siento, ¿verdad?, recompensado por el Señor.

Le oramos al Señor para que en los próximos años pueda enviar a nosotros pastores. Dice la Escritura que en todas las iglesias lo que deberíamos desear no es “correr” hermanos porque buscan un pastor: “ven tú que seas pastor”, sino desearíamos que nuestra iglesia, en los próximos años, pueda ordenar a otros pastores y tener un gobierno plural, que es el modelo de todo el Nuevo Testamento. Les invito a que vengan hoy a las seis con el ánimo de participar en decisiones de nuestra iglesia y con el ánimo de servir, hermano. Qué bonito sería si estos hermanos que hemos bautizado en los últimos años en nuestra iglesia… Si la memoria no me falla, hermano, yo creo que todavía no hemos tenido un diácono que haya sido bautizado en esta iglesia. Creo que no. Todavía no. Quiera el Señor que podamos, ¿verdad?, el día de hoy estrenarnos quizás teniendo un diácono que haya conocido al Señor en esta iglesia y aquí haya sido bautizado.

Fuera de todo esto, hermano, sean sabios y sean prudentes. Permítanme orar por ustedes, y si no respondí alguna pregunta que tenían, entonces me preguntan después. Oramos al Señor. Mira, Padre, el esfuerzo que hemos hecho aquí por responder algunas preguntas que no siempre tenemos el espacio para hacerlo. Te quiero pedir desde ahora, Padre, que tú des bendición a los hermanos que hasta ahora han servido en la diaconía de nuestra iglesia local.

Permite que hoy a las seis vengamos aquí con la intención de decir: “heme aquí, Señor, dispuesto estoy, envíame a mí”. Te pido, Padre, que bendigas a la Iglesia Evangélica Pez Mundial con un cuerpo de diáconos reforzado, con gente que tenga, Señor, energía para mover tu obra; gente, Señor, sobre todo que se deje mover por ti. También te pedimos que tú aumentes nuestra membresía. Permite que personas que estuvieron aquí solamente hoy en condición de “dolores” podamos mañana recibirles formalmente, como recibimos hoy a nuestra hermana Priscila en la membresía de nuestra iglesia.

Te pedimos, Señor, como en estos más de cinco años has estado bendiciendo nuestra iglesia local con tiempos de paz, con tiempos de sosiego, con tiempos, Señor, de relativa calma, permite que en los años por venir tengamos ese mismo privilegio. Gracias, Señor, porque tú has cuidado nuestro testimonio. Gracias, Señor, porque tú has provisto materialmente para nuestras necesidades. Gracias, Señor, porque tú has permitido que los frutos de tu Espíritu sean manifiestos en la membresía de nuestra iglesia. Bendice tu iglesia, Señor. Desde ahora te encomendamos nuestra reunión de miembros. Permite, Padre, que sea una reunión gloriosa para beneficio de tu pueblo. En el nombre de Jesús. Amén.

Que el Señor les bendiga, hermanos, y que sigamos hablando todas estas cosas.

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