Oramos al Señor para que nos dirija en este tiempo de enseñanza. Te damos gracias, Padre, porque vemos el carácter tuyo siendo formado en la vida de nuestros hermanos. Te damos gracias, Señor, porque estos 5 años han sido años de fruto. Te pedimos ahora que, al estar tu palabra por ser predicada, este sea un sermón para nuestro quinto aniversario que permita, Señor, que nuestra iglesia no se quede donde está. Permite que cada vez nos parezcamos más a ti, permite que nuestra iglesia sea conformada cada vez según el propósito tuyo, desde antes de la creación del mundo. Permite que diferentes áreas de la vida de nuestra iglesia, que podrían ser mejor para la gloria tuya, así lo sean. Dirígenos en este tiempo de enseñanza y permite que sea tu revelación reemplazando nuestra opinión.
Mira que es más fácil decir esto, Señor, que hacerlo, pero permite que las personas que están aquí congregadas, cuando reciban el consejo de tu palabra, su pensamiento sea cambiado. Que cambie nuestra manera de pensar para que cambie nuestra manera de vivir. Que sea tu Santo Espíritu en medio de tu iglesia de manera especial, poniendo el entendimiento, Señor, y también poniendo la voluntad. Glorifícate tú en este tiempo de enseñanza, en el nombre de Jesús, amén.
Los niños pueden pasar a su actividad en Pez Mundial Niños y les voy a pedir a los más grandecitos que ocupen los primeros asientos para que estén más cerca. Vamos a dar un momentito para que los niños puedan pasar a su actividad. Ya ellos tuvieron su clase bíblica, ahora pasan a hacer manualidades, y les pido por favor a los hermanos de la iglesia que ocupen los primeros asientos para que no se queden tan lejos.
Les doy muchas gracias a los hermanos de la iglesia que estuvieron orando por mí esta semana de manera especial. He visto, hermano, la provisión del Señor en esta semana, gracias por sus oraciones, gracias por su consejo. Damos un momentito para que puedan acomodarse. Qué bueno que tenemos muchos niños en medio de nuestra iglesia, ¿verdad? Gloria al Señor por eso. También qué privilegio, que quizá no tuvimos otros, que desde la más tierna edad estarán en los caminos del Señor. Eso es. Ahora sí nos disponemos a escuchar el consejo de la palabra del Señor. Hermano, estamos en nuestro quinto aniversario y no he querido escatimar esfuerzo para predicar el evangelio.
Una iglesia que mejora: visión para el quinto aniversario
Tuve la tentación de quizás acortar la enseñanza, pero por amor a ustedes no puedo hacerlo. Yo a veces les digo que cuando predico un largo sermón no lo hago para molestarles, lo hago para edificarles. Y la iglesia, asimismo, debería recibir la palabra del Señor. Si a usted normalmente le dan hasta cierto punto la enseñanza, y ahora le pueden dar la enseñanza extendida, entonces el que sale ganando es usted. Dele la gloria al Señor también, porque estamos ocupando un lugar que no lo hemos hecho nosotros, pero que es un lugar muy cómodo, donde las sillas, hermanos, son acolchadas en los dos lugares.
Yo quisiera aconsejarle que, quizás cuando Dios nos lleve a otro lugar donde las sillas no sean tan cómodas como las sillas que tenemos ahora mismo, la hermana Maribel le podría hacer un cojincito como este, en el cual usted viene con su cojín a la iglesia bajo el brazo. Porque no tengo ninguna intención, hermano, en este año que estamos entrando, de reducir el tiempo de enseñanza, todo lo contrario. Me gustaría todavía pertrechar más mi sermón, me gustaría todavía profundizar más en la verdad del Señor. Todo esto por amor a ustedes, todo esto por amor a mi iglesia.
Estamos en nuestro quinto año y lo que he venido a traerles lo he titulado: “Una iglesia que mejora”. En este quinto año de la vida de nuestra iglesia me gustaría que hagamos un ejercicio de sabiduría, un ejercicio de prudencia, en entender que gloria al Señor por lo que ha hecho hasta ahora, pero que no necesariamente nuestra iglesia es todo lo que puede ser. Podemos ser una iglesia que mejora. La introducción de esto, que está en su programa, dice que la iglesia de Creta es la iglesia donde estaba Tito y a la cual Pablo le escribió luego su carta.
La iglesia de Creta probablemente fue comenzada por judíos de la dispersión que habían estado en Jerusalén el día de Pentecostés. Al regresar a su ciudad de origen se comenzaron a congregar y, por la gracia de Dios, permanecieron, aunque sin mucha estructura y fundamento, por lo que estaban muy expuestos a los falsos maestros. Pablo les visitó y luego dejó allí a su colaborador Tito para que corrigiera las deficiencias, estableciera cuidadosamente un liderazgo local y corrigiera la enseñanza. Hoy veremos que, sin importar los años que tenga una iglesia, siempre es posible hacer las cosas mejor. Que, a pesar de las mayores carencias, es Dios quien preserva su iglesia y la va perfeccionando paulatinamente. Que no debemos aferrarnos a nuestras prácticas actuales, a las cosas que hemos visto o las que hemos hecho por mucho tiempo, sino anhelar siempre que nuestra iglesia sea mejorada.
Utilizando las Escrituras y teniendo la disposición a cambiar cuando sea sabio y prudente, hoy veremos que podemos, como iglesia, ser mejores.
Texto base y estructura del sermón
Dice la palabra del Señor en la carta del apóstol Pablo a Tito, en el capítulo 1, en el versículo 5:
Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.
— Tito 1:5
Les pido que se acomoden, hermano, un poco en su asiento y me den toda su atención, porque pretendo analizar 16 versículos de la palabra del Señor a la luz de este mismo tema: ser una iglesia que mejora. Lo primero que pretendo enseñarles es cuál es la fuente de estas mejoras, dónde deberíamos buscar las mejoras para el futuro de nuestra iglesia. Inmediatamente después les diré la necesaria importancia de hacer estas cosas, cuál es la necesidad de mejorar. Y en tercer lugar, cuáles fueron las mejoras emprendidas por Tito ante la iglesia de Creta.
Hermano, sucede con la iglesia del Señor lo mismo que sucede con las personas. Las iglesias son muy flexibles en los primeros años, pero después se ponen como duras. Pasa el tiempo en la vida de una congregación donde, como dice el refrán popular, aún en sus miembros se piensa que cotorra vieja no aprende a hablar. Se piensa que, si acaso la iglesia es así y así comenzó, entonces así se debería de quedar, porque ya no es posible volver atrás. Me gustaría demostrarles a todos ustedes, a la luz de la palabra del Señor, que en cualquier momento de la vida de una iglesia, una iglesia puede mejorar.
Aproximadamente 25 años después de que la iglesia de Creta, en su formación, comenzara, el apóstol Pablo le envía a Tito con una carta y le dice: ve a aquel lugar, corrige las deficiencias y establece un liderazgo según estas características. Veinticinco años después. Hermano, nuestra iglesia tiene 5 años, pero no me gustaría que ustedes se aferren a lo que estamos haciendo ahora mismo. Me gustaría que mantuvieran la disposición a que el Señor nos cambie. Que agradezcamos al Señor porque hasta ahora, milagrosamente, nos ha preservado, pero que al mismo tiempo mantengamos la expectativa de que el Señor todavía podría mejorarnos. Nuestra iglesia, por la misericordia del Señor, es lo que es, pero es bueno saber que nuestra iglesia todavía podría ser mejor.
En primer lugar, me gustaría decirles cuál es la fuente de estas mejoras. Es la primera parte de la carta, el capítulo 1 desde el versículo 1.
La fuente de las mejoras: la autoridad apostólica
Dice así la palabra del Señor:
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador; a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.
— Tito 1:1-4
Hermano, la fuente de la mejora es la introducción directa de un apóstol, es el apóstol Pablo. Hay personas que leen las cartas de Pablo y entienden que su presentación es un formalismo. No, no es un formalismo. La presentación del apóstol Pablo comienza diciendo: “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo”. De algún modo te está dando su credencial. Lo que está mandando Pablo a la isla de Creta a través de Tito no es simple consejo de un hermano más. No es “Pablo, siervo de Jesucristo” solamente, es “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo”.
Me gustaría analizar cada una de estas palabras. Primero, la palabra “siervo” quizás no sea la mejor traducción. Algunas Biblias traducen el término “siervo” como debe ser traducido, y como debe ser traducido es “esclavo”. Dice el apóstol Pablo: “Pablo, esclavo de Dios”. De algún modo te está hablando de su identidad. Estas mejoras que deben ser introducidas con urgencia en la iglesia de Creta no vienen fruto de una exhortación general, vienen fruto del mandamiento directo de un apóstol de Cristo y que al mismo tiempo es un esclavo de Dios.
Cuando Pablo se presenta como esclavo, le está diciendo: en Cristo yo tengo una identidad que me lleva a tener una obligación y un sacrificio. Yo soy un esclavo de Dios. Y al mismo tiempo te dice: yo soy un apóstol del Señor Jesucristo. El término “apóstol” significa “mensajero”, y ser un apóstol de Jesucristo, hermano, era un asunto muy exclusivo en la iglesia primitiva. No todos los cristianos podían llamarse apóstoles de Jesucristo, porque apóstol de Jesucristo solamente era un grupo de hombres que Cristo personalmente había enviado.
Hay un doble uso del término “apóstol” en las Escrituras. Se utiliza para referirse a ese grupo de hombres selectos que fueron comisionados directamente por Cristo para establecer su iglesia, y se usa con menos frecuencia para hablar de otros hombres que también fueron enviados, en este caso no por Cristo, sino por la iglesia de Cristo. Cualquier hombre en este tiempo podría ser un comisionado por la iglesia de Cristo, pero solamente un grupo limitado de hombres en el Nuevo Testamento fueron comisionados directamente por Cristo. Se les llama a “los doce”, se les llama “los apóstoles”, a veces con mayúscula. Lo que estos hombres decían era autoritativo para la iglesia.
En la iglesia del Señor cualquiera podría comentar, pero cuando hablaba un apóstol de Cristo se entendía que era una enseñanza normativa para la vida de la iglesia. Por eso, cuando Pablo habla enviando mandamientos, él dice: “digo yo, Pablo, apóstol de Jesucristo”. Si leen todas las cartas de Pablo, comienzan de la misma manera: “Pablo, apóstol de Jesucristo”. La fuente de las mejoras no es la opinión de un hombre, la fuente de las mejoras es el mandato de un hombre comisionado por Cristo para establecer su iglesia: Pablo, apóstol de Jesucristo.
El carácter exclusivo de los apóstoles y su doctrina
Era tan exclusivo este grupo de hombres, tan selecto, que sus requisitos sería imposible cumplirlos en este tiempo. Para ser un apóstol de Jesucristo, según el libro de los Hechos en el capítulo 1, versículos 21 y 22, era necesario haber estado junto a los demás discípulos de Cristo todo el tiempo del ministerio público de Cristo, desde el bautismo de Juan y hasta que fue levantado, y ser un testigo presencial de su resurrección. Hermano, sería imposible que en este tiempo alguien se llamara apóstol de Jesucristo.
Hay hombres que dicen: “yo soy un apóstol”. Tú podrías ser un enviado de la iglesia, pero apóstol de Jesús fue un grupo selecto de hombres comisionados directamente por Cristo y cuya enseñanza era autoritativa para la vida de la iglesia. Por eso dice también el libro de los Hechos, en el capítulo 2 y en los versículos 41 al 42:
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
— Hechos 2:41-42
¿Quiénes eran estos apóstoles? Era un grupo de hombres, de 12 hombres, seleccionados por Cristo personalmente, capacitados por Cristo personalmente y enviados por Cristo personalmente para establecer el fundamento de su iglesia. De ahí en adelante, usted puede ser un mensajero de una iglesia, pero apóstol con autoridad normativa para la vida de la iglesia solamente esos.
¿Y por qué esto es importante? Bueno, esto es importante porque, si vamos a establecer mejoras en nuestra iglesia, esas mejoras tienen que venir de la enseñanza que le dio Cristo a estos hombres. Y estos hombres documentaron el Nuevo Testamento para favor nuestro. No son mejoras que el pastor Rafael hoy amaneció soñando con eso, no. Son las mismas enseñanzas apostólicas dadas por Cristo a estos hombres y que estos hombres documentaron en el Nuevo Testamento.
¿Sabe usted por qué razón los libros del Nuevo Testamento están en el canon? Porque son de origen apostólico. No era que cualquier hermano de la iglesia escribía una carta y era incluida en el canon. Las cartas que aparecen en el canon del Nuevo Testamento son cartas que tienen la autoridad apostólica, por eso fueron puestas allí. Por eso, cuando la iglesia lee el Nuevo Testamento, no lo lee como simples recomendaciones, lo lee como que estas son enseñanzas normativas para la vida de una iglesia.
Por otro lado, también un apóstol tenía demostraciones extraordinarias de poder. Dice el libro de los Hechos:
Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
— Hechos 2:43
Los apóstoles de Cristo eran ese grupo de 12 hombres seleccionados, capacitados y enviados por Cristo personalmente. Cuando un apóstol hablaba, eso tenía autoridad. Bueno, hay mejoras que hay que hacer en la iglesia de Creta. Esta mejora, dice Pablo: “esclavo de Dios y apóstol de Jesucristo”. Hermano, ya va moviendo la carta distinta. Estas mejoras, la fuente de estas mejoras, es la autoridad apostólica.
Pero Pablo no solamente dice: “yo soy un esclavo de Dios y soy un apóstol de Jesucristo”. También Pablo dice: “conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad”. Tres palabras: la fe, la verdad y luego la piedad. Tres áreas. Pablo dice: no basta con que ustedes sepan que yo soy un esclavo de Cristo, no basta con que yo les diga a ustedes que yo soy un apóstol de Jesucristo. También es necesario que ustedes sepan que yo soy un hombre que está en la fe, que he conocido la verdad de Dios y, al mismo tiempo, que la piedad está en mí.
Fe, verdad y piedad; y lo que NO es mejorar una iglesia
Son las mismas áreas donde yo les animo a ustedes a que crezcan. Hay hermanos en nuestra iglesia que ya tienen fe en Cristo, pero les falta conocer de manera más precisa la verdad. Y hay hermanos que ya han conocido la verdad, pero les falta que la verdad produzca en ellos una vida piadosa. ¿Qué es piedad? La mejor traducción para “piedad” ahí es una palabra compuesta. La primera parte significa “correcto” o “bueno” o “bien”, y lo segundo es “devoción”. ¿Qué es la piedad? Es un hombre que no solamente tiene devoción, sino que la devoción está ajustada a la devoción que Dios está buscando. Por eso, primero la fe, después conocimiento de la verdad y después piedad. Son las tres áreas donde nosotros estamos buscando crecer.
¿Han visto un hombre que tiene conocimiento de la verdad, pero en su vida no se anuncia la piedad? ¿Han visto un hombre que tiene fe en el Señor, pero en su vida no hay conocimiento? La fe es necesaria, hermano, es la puerta introductoria a la vida cristiana, pero después de tú ya tener fe en Cristo es necesario que tengas el conocimiento de la verdad, que es según Cristo, y que Cristo haya obrado en tu vida de forma tal que tú puedas decir: hoy soy más piadoso que ayer. Pablo, que tiene fe, también tiene conocimiento y también tiene una vida piadosa.
Hermano, el apóstol Pablo está diciendo: ¿de dónde vienen las mejoras? Las mejoras vienen de un hombre que es esclavo de Dios, de un hombre que es apóstol de Jesucristo y de un hombre que tiene fe, que tiene conocimiento y que también tiene piedad. ¿Qué aplicaciones podemos extraer de todo esto? La primera aplicación que veo es que la iglesia no mejorará para ser lo que tú quieres que sea. Yo recibo personas cada cierto tiempo que vienen: “Pastor, a mí me gustaría que la iglesia sea…”. Hermano, la iglesia no va a ser lo que tú quieres que sea, pero tampoco será lo que yo quiero que sea. La iglesia será lo que Dios dijo que la iglesia tenía que ser.
No podemos mejorar la iglesia para que refleje tus deseos y tu particularidad, porque entonces la iglesia va a terminar siendo diferentes pueblos dentro del mismo pueblo. ¿Qué es mejorar, hermano? Yo lo primero que puedo decir es lo que no es. No es un reflejo de tus gustos musicales, de tus gustos arquitectónicos, de tus gustos relacionales. “Ay, yo quisiera que en la iglesia cantaran himnos”, y otro: “yo quisiera música contemporánea”. No se trata de tus gustos. “Yo quisiera que la iglesia tenga un edificio que la entrada sea a dos aguas y que tenga una cruz encima”. No se trata de tus gustos arquitectónicos. “Ay, yo quisiera una iglesia donde todo el mundo se abrace”. No se trata de tus preferencias personales.
Hay otros que quieren que las iglesias sean como los negocios. Y hay un gran problema en la iglesia del Señor, porque hombres de negocios, cuando se convierten, quieren hacer de la iglesia un negocio. Miren, la iglesia no decide como se decide en los negocios. La iglesia no va a la velocidad que van los negocios. Las iglesias son lentas, y es necesario que así sea.
La iglesia no es negocio, ONG ni feria religiosa
Ahora se ha querido vender la imagen de que el ministro del Señor es como un alto ejecutivo de negocios. No, hermano, somos ministros del Señor. No hay nada valioso que tenemos nosotros, todo viene de Dios. La iglesia es lenta, no es como los negocios. Me reunía con una persona que está alquilando una propiedad y fui a ver posibilidades para un nuevo momento en nuestra iglesia, y me dice la persona, después que me dice cuánto cuesta el metro: “y más o menos para cuándo ustedes se mudan?”. Y yo le digo: amigo, usted no sabe qué es una iglesia. Usted le da esto, y esto es lento. Mire, esto es que primero uno va a orar, después uno va a buscar el consejo del Señor y de los hermanos, después uno va a buscar oportunidades. No cuente con eso para pronto.
Es una iglesia, hermano, no un negocio. En un negocio te dicen: ¿cuántos son los metros? Hágame la factura, que allá estamos. Hermano, en la iglesia esto es así: esperando que el Señor nos dé sabiduría, y vamos a ver qué piensa un hermano y qué piensa el otro, y “Señor, dirígenos tú”, y vamos a ver aquí. Hermano, la iglesia es lenta en todos los procesos: para sus decisiones, para sus programas, para sus estructuras. En una empresa ponen un currículo: estamos buscando una persona para tal departamento; lo contratan y está trabajando al otro día. Para que una gente llegue a trabajar en una iglesia, es un proceso lento.
Al mismo tiempo les diré qué no es la iglesia. La iglesia no hace activismo como una ONG. Hay hermanos nuestros que han querido hacer de la iglesia una ONG. No es una ONG; la iglesia es el cuerpo de Cristo. La iglesia hace misericordia, no activismo. La iglesia no está para salir a la calle a levantar pancartas y decir: “estamos alimentando a los pobres”. No, no, hermano. La iglesia está para que todos nosotros manifestemos generosidad y misericordia, alimentando a los que están en necesidad.
La iglesia no es un espectáculo emocionante como una feria. “Vamos a mejorar la iglesia para que el culto sea como más animado, ¿qué vamos a poner?”. Si a alguna gente la dejaran, pusieran hasta fuegos artificiales a la liturgia cristiana, que salga humo por allá, un sonido por aquí. Hermano, la iglesia no es una feria. No podemos mejorar la iglesia para que la iglesia sea lo que tú quieres que sea. La iglesia será lo que Cristo quiso que fuera, lo ordenó a sus apóstoles, y ellos dieron testimonio por escrito en el Nuevo Testamento para que este testimonio llegara hasta nosotros sin distorsión.
No son mejoras cambiar el estilo musical de una iglesia. Me dijo alguien: “mira, pero la iglesia fulana, esa iglesia cambió a ser una iglesia antes tradicional, pero ya esa iglesia tiene batería; vamos a que la iglesia tenga batería, que eso es una mejora”. Tener batería no es una mejora. Dice la Escritura que haya batería, que haya címbalos resonantes, trompetas, pero que se haga en espíritu y se haga en verdad. Cambiar la musicalización no es una mejora. Planes de construcción para hacer un templo más grande no es una mejora tampoco. Dice la Escritura que el templo somos nosotros. No está mal tener batería, no está mal tener diferentes cosas, no está mal tener un templo bonito, pero tener un templo bonito no es una mejora.
Adoptar alguna metodología para el crecimiento tampoco lo es. “Aplica los triples A, sigue el G12, sigue la vida con propósito, estamos siguiendo ahora la metodología tal”. Hermano, una metodología podría ser buena para administrar el fruto, pero lo que dice el libro de los Hechos es que el Señor añadía milagrosamente cada día a su iglesia los que iban a ser salvos. Estrategias humanas implementadas en una iglesia no son mejoras. Flexibilizar la norma de vestimenta: “oh, pero la iglesia tal ya usan pantalones, ¿tú supiste? Ya las hermanas se maquillan”. Se da risa, pero es una locura. Miren, flexibilizar la vestimenta no es una mejora, porque dice la Escritura que no hay una norma establecida para que tú te vistas de una u otra forma. Lo que dice la Escritura es que lo que tenemos que hacer todos, hembras y varones, es vestir decorosamente.
Primero estoy diciendo lo que no somos ahora, pero que la gente le llama “mejoras”. Son asuntos secundarios, curiosos algunos, pero no son mejoras.
La iglesia como obra en proceso y el ejemplo de Creta
Tito 1:5:
Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.
— Tito 1:5
Hermano, después de veintipico de años había que corregir en las iglesias de Creta lo deficiente. Con esto te diré que la iglesia del Señor es una obra en proceso. No podemos decir que el Señor ya terminó, no podemos decir que ya llegamos. La iglesia del Señor es una obra en proceso.
Les demostré a la luz de las Escrituras: la iglesia en Corinto, según las cartas de Pablo, era una iglesia desordenada y una iglesia carnal. Pero, ¿saben cómo Pablo saluda a esta iglesia? Le dice: “a los santos de Corinto”. Pablo, pero tú estás diciendo que es una iglesia desordenada y una iglesia carnal, pero Pablo dice: “escribo a los santos que están en Corinto, que en todas las cosas han sido enriquecidos”.
Hermano, en Galacia el problema de la iglesia era un problema doctrinal. Habían dejado la gracia para refugiarse de nuevo en las obras, pero el Señor les escribe a través de Pablo y le escribe a la iglesia que está en Galacia. La iglesia de Éfeso era una iglesia que estaba bien en tiempos de Pablo; no había nada que corregir. Pero, en tiempos de Juan, ya al final, era una iglesia que dice el apóstol Juan en Apocalipsis que había dejado su primer amor.
Les doy más. La iglesia de Pérgamo, dice que tenía la doctrina de Balaam, que enseñaba por dinero. La iglesia de Tiatira era una iglesia que tenía una moral relajada. La iglesia de Sardis era una iglesia con buena reputación, pero espiritualmente muerta. La iglesia de Filadelfia era una iglesia que aparentaba debilidad, pero guardaba la palabra del Señor. La iglesia de Laodicea era una iglesia que dice el Señor que no era ni fría ni caliente, y que por eso la iba a vomitar de su boca, y todas eran iglesias.
Y ahora animo a mis hermanos a que tengan un concepto más elevado de la iglesia del Señor, sin importar sus circunstancias. Hay iglesias que están más maltrechas que otras, iglesias que tienen más salud que otras, pero somos la iglesia del Señor a pesar de… Y el Señor milagrosamente ha querido, en este tiempo, que su testimonio se ha puesto en vasijas de barro como nosotros. Mientras cantábamos hoy, hermano, yo canté con más fuerza que nunca. Definitivamente el mérito no es nuestro, es el Señor que milagrosamente ha preservado su iglesia a pesar de…
Y nos ha faltado de todo, hermano, pero a pesar de… aquí estamos. Me gustaría que ustedes consideraran otras iglesias. A veces yo pienso que a mis hermanos les he transmitido como un asunto… “hay iglesias que no son como uno”. Ellas tienen sus carencias también, pero seamos humildes y digamos: yo también tengo. El Señor escribió cartas no solamente a la iglesia de Filadelfia porque guardaba su palabra, también le escribió a todas las iglesias, sin importar su condición.
La iglesia de Creta: deficiencias y falta de obreros
¿Cuál era la oportunidad que había? Dice el apóstol Pablo que era una iglesia en proceso, que había que corregir lo deficiente, y en segundo lugar, que era una obra sin obreros. Y yo le pregunto: ¿25 años puede resistir una iglesia sin que tenga un ministro? ¿25 años puede resistir una iglesia sin que tenga un anciano, sin que tenga un pastor? Hermano, la iglesia en Creta estaba siendo pastoreada directamente por el Señor, sin un instrumento humano, y veintipico de años después el Señor le estableció obreros.
Usted me dirá: “¿y eso es lo mejor que sucede?”. No, no es lo mejor. Yo lo que le diré es que la iglesia es un asunto tan resistente que puede preservarse hasta sin un ministro. Yo estoy convencido, hermano, desde que comenzamos, que la iglesia Pez Mundial se sostendrá con Rafael Pérez o sin Rafael Pérez, porque esta iglesia no es mía, es del Señor. Y mañana el Señor dispone cualquier cosa para mi vida, hermano, y aquí estará la iglesia del Señor. “¿Por qué tanto la iglesia de Rafael…?”. Tengan cuidado con eso cuando les hablen de la iglesia Pez Mundial: “ah, la iglesia del pastor Rafael Pérez”. No, no, no. Esta es la iglesia del Señor, en la cual, por su misericordia, sirve el pastor Rafael Pérez. La iglesia no es del ministro, la iglesia es del Señor del ministro.
Quiero animarles a que vean cuál era la oportunidad. La iglesia de Creta tenía deficiencias, como todas, una obra sin obreros y, sobre todo, se abunda después que había falsos maestros. Pero la iglesia estaba ahí. ¿Usted sabe cómo fue que esa iglesia nació? Estos hombres fueron a Jerusalén. En Jerusalén se reunía la diáspora judía para el día de Pentecostés. Millones de judíos se congregaban en una sola ciudad una vez al año. Y en esa fiesta nacional que fue la fiesta de Pentecostés, dice la Escritura que descendió el Espíritu Santo con poder.
Y se manifestó un milagro extraordinario, que fue el don de lenguas, y diferentes hombres que venían de diferentes ciudades comenzaron a escuchar el evangelio predicado en su propio idioma. Entendieron el evangelio, regresaron a sus ciudades de origen y en su ciudad de origen se comenzaron a congregar como iglesia. Y así permanecieron, como una matita que se sembró sola.
Tienen maíz en la casa; probablemente usted tira habichuelas en su patio, probablemente tiene habichuelas o guandules. Hermano, hay iglesias que se han sembrado intencionalmente, hay iglesias que han nacido como por “descuidos”, pero ahí están.
¿Qué podemos aplicar a todo esto? Podemos aplicar que tenemos que amar la iglesia mientras reconocemos sus faltas. Que algunos, buscando la iglesia perfecta, salieron de Filadelfia y ¿saben a dónde llegaron? A Sardis. Hay gente que está buscando la iglesia perfecta, hermano. Dice: “mira, yo me voy de la iglesia de Filadelfia porque es una iglesia así, asá”, y termina en Sardis, que es una iglesia carnal. Tú vas a dejar una iglesia desordenada y quizás terminas en una iglesia donde sus ministros enseñan por dinero.
No existe la iglesia perfecta: quedarse y mejorar
Y tú me dices: “¿qué es lo que pasa en esto?”. Que ninguna iglesia es perfecta, hermanos. Las iglesias se perfeccionan por la misericordia del Señor. Por eso las mejoras son necesarias. Hay hermanos que han pasado rodando de iglesia en iglesia, y dicen: “no, a mí no me gusta la iglesia de Tiatira porque tiene una moral relajada”, y terminan en Sardis, y dicen: “bueno, esta iglesia tiene una buena reputación, pero espiritualmente está muerta. Déjame irme para Laodicea”, y cuando llegan a Laodicea dicen: “esta gente no son ni fríos ni calientes, parece que el Señor los va a vomitar de su boca”. Y después dice: “vámonos de Laodicea, vayamos a Pérgamo”. “Ay, en Pérgamo están predicando la doctrina de Balaam, salgamos de Pérgamo y vamos para Galacia”. “Ay, pero esta gente dejaron la gracia y agarraron las obras. No, no, no. Vámonos para Corinto”.
Y encuentran que en Corinto están todos los dones del Señor, pero hay un desorden insoportable, carnalidad, y un hermano que está viviendo inmoralidad sexual, y tú con la mano en la cabeza. Hermano, que la iglesia está compuesta de gente. Esto no es más razón para que nos quedemos donde estamos; es una razón para que entendamos que el Señor milagrosamente preserva su testimonio y que podemos ser mejores. Que haya faltas en tu iglesia no es una razón para salir corriendo; es una razón para que todos corramos hacia la presencia del Señor a ser mejorados.
Aplicaciones al respecto de esto: también les diré, en cuanto a la necesidad de las mejoras, que el liderazgo no es imprescindible en una iglesia, pero es muy útil. Que usted puede comerse alimentos donde no haya un sembrador, pero qué distinto es cuando hay un sembrador. Que por accidente han nacido muchas iglesias, pero que esa no es la mejor manera. Sobre todo, recuérdate que el liderazgo de una iglesia es directamente el liderazgo del Señor, y que el Señor utiliza instrumentos humanos, pero Él hará, hermano, el milagro que haga falta para que su iglesia permanezca.
Y yo he conocido iglesias que durante años han estado sin pastor y ahí están. Miren, los templos evangélicos es un hecho extraordinario. Cuando los misioneros que fundaron esas iglesias se fueron, las iglesias quedaron acéfalas, y ¿saben qué sucedió? El Señor preservó su iglesia. De otra manera, ni es la iglesia más robusta, ni la iglesia más grande, no, pero es una iglesia donde el Señor todavía está. Como una parcela no atendida: chiquito el fruto, pero la iglesia ahí está.
Aplicaciones de todo esto, hermano: que el modelo del Nuevo Testamento es un liderazgo delegado según la necesidad, no por obligación; que es un liderazgo plural, no individual; y que es un liderazgo con autoridad, no una estructura de poder. La gente ha creído que la iglesia es una estructura de poder, de que “el que está más arriba manda más”. Eso no es así. En la iglesia el liderazgo es distinto.
Déjenme pasar a mi tercer punto. Ya que les dije de dónde vienen las mejoras, que es de un apóstol de Cristo; ya que les dije cuál es la necesidad de las mejoras, y es que estas iglesias eran iglesias donde había oportunidad porque eran obras en proceso, iglesias donde no había un liderazgo establecido, iglesias que estaban siendo afectadas por la falsa doctrina; déjenme decirles ahora cuáles fueron las medidas tomadas.
Medidas tomadas: lectura de Tito 1:5-16
Acompáñenme en sus Biblias. Haremos una larga lectura desde el versículo 5 y hasta el 16. Es mi último punto. Dice la palabra del Señor:
Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas; sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo; retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca: que trastornan casas enteras enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. Uno de ellos, su propio profeta, dijo: “Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”. Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Todas las cosas son puras para los puros; mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro, pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.
— Tito 1:5-16
Yo paso aquí a mi último punto, y aquí les voy a pedir que no se desesperen mucho, hermano, que es la palabra del Señor. Además, usted tiene un privilegio extraordinario: están escuchando predicar las palabras del Señor. No es de nuevo que digo que esto no es siempre que sucede, hermano, pero hay que predicar la palabra del Señor. Y yo estuve desde el lunes, desde el lunes, tratando, hermano, de que el Señor hablara, orando al Señor, buscando; y sería injusto hasta conmigo que yo deje mi sermón porque ustedes están cansados o porque yo estoy cansado.
Pídale al Señor un poco de fuerza, porque yo vine a practicar mi sermón completo. Ya les he enseñado claramente cuál es la fuente de una mejora para la iglesia: tiene que ser la enseñanza apostólica, que es autoritativa. El hermano Edwin lo enseñó magistralmente el domingo pasado: que uno de los componentes de una iglesia saludable es una enseñanza apostólica, no inventada, no improvisada, no sacada de la mente de un maestro, sino sacada de lo que el Señor estableció para su iglesia, lo dio a los apóstoles y los apóstoles documentaron en el Nuevo Testamento.
Ya les dije cuál era la necesidad que había en esta iglesia: no tenía obreros después de veintipico de años, era una iglesia que al mismo tiempo, en la ciudad, había falsas enseñanzas, y era una iglesia, como todas, que estaba en proceso. Ahora les diré cuáles fueron las mejoras emprendidas. Primera mejora emprendida por Pablo, a través de Tito, para la iglesia en Creta fue la ordenación de ministros que fueran cualificados.
Primera mejora: ministros cualificados y términos bíblicos
Iglesia que está aquí presente, el Señor quiere ministros para su iglesia, pero no quiere cualquier hombre que esté por ahí. El Señor anda buscando ministros que sean cualificados. No me voy a detener a analizar cuáles son las características que tiene que tener el ministro del Señor, están ahí ordenadas, porque me parece que eso es otro sermón adicional. Pero les diré, hermano, que eran características excepcionales, imposibles de cumplirse sin llamado del Señor.
Le dijo: “establezcas ancianos”. Si alguien ha preguntado: ¿y por qué “ancianos” y no “pastores”? Acompáñenme en sus Biblias al libro de los Hechos, capítulo 20. Dice así la palabra del Señor, capítulo 20. Vamos a leer el versículo 17 y también vamos a leer el versículo 28. Dice así la palabra del Señor:
Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
— Hechos 20:17
¿A quién fue que hizo llamar Pablo aquí? Ahora vamos al versículo 28 para que vea lo que Pablo les dijo a esos ancianos:
Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
— Hechos 20:28
A los mismos hombres que Pablo les llama “ancianos” al comienzo, después les llama “obispos” y les dice que la labor de un obispo es apacentar el rebaño del Señor. Es un pastor, hermano. Los tres términos en el Nuevo Testamento son términos sinónimos. Lo que hablan son de diferentes facetas del mismo ministro cristiano.
¿Quién es un obispo? Una persona que puede supervisar, que puede ver por encima. ¿Quién es un anciano? Una persona que puede, con sabiduría, aconsejar. ¿Y quién es un pastor? Un hombre que tiene un corazón para cuidar la obra de Dios. Pero las tres son características del mismo hombre, que es el ministro del Señor. El término “anciano” es una descripción del ministro; el término “pastor” es una descripción del ministro; el término “obispo” es una descripción del ministro. Lo que Pablo le está diciendo entonces a Tito es que vaya a Creta y que establezca un liderazgo local, llámese pastores, llámese ancianos o llámese obispos.
Hay gente que ha creído que esos son como diferentes niveles: “hermano, la iglesia de Cristo tiene jerarquías”. La iglesia de Cristo no tiene jerarquías. Nosotros no tenemos un papa que está por encima de la iglesia y un obispo que está después, y después entonces pastores y después presbíteros. Hermano, la iglesia del Señor tiene miembros, y entre esos miembros hay algunos a los que el Señor les ha dado la carga de cuidar a sus hermanos, y hasta el mismo ministro es miembro de la iglesia. Nuestra iglesia ahora mismo tiene 24 miembros, hermano; yo soy el número 24. ¿Me están siguiendo en esto?
O sea, en la iglesia del Señor no hay una jerarquía como si fuera: tú eres el director, después el gerente, el supervisor, mandos medios. Hermano, en la iglesia del Señor hay ministros que son parte de la misma congregación. Y cuando usted los ve y dice: “¿y cuál es la diferencia entre ellos?”. Ninguna, que el Señor les ha puesto la encomienda de cuidar de sus hermanos.
Primera mejora emprendida: la ordenación de ministros cualificados. Lo segundo que les diré respecto de esta ordenación de ministros cualificados es que las características eran características excepcionales. Miren, no todo hombre que quiere puede ser pastor de una iglesia.
Quién NO es ministro; y cómo se debe valorar al pastor
A veces yo pienso que hay más fruto cuando me enseñan lo que no es, en vez de señalar lo que es, para que la gente entienda y se quite los prejuicios de su mente. ¿Quién no es un ministro del Señor? Un ministro del Señor no es alguien que tenga mucho conocimiento. Hay gente que sabe mucha Biblia, pero saber mucha Biblia no produce un pastor. ¿Quién no es un ministro? Alguien con muchos años en la iglesia. Hay gente que tiene muchos años en la iglesia, pero muchos años en la iglesia no producen un ministro del Señor.
¿Quién no es un ministro? Alguien con tiempo libre o sin otra cosa que hacer. ¿Saben quién es un ministro? Dice Charles Spurgeon que un ministro es una persona que podría estar haciendo con su vida ahora mismo cualquier cosa productiva, y que el Señor, en su misericordia, le llamó y lo puso al cuidado de su iglesia. Yo no he conocido obreros dignos que sean hombres ociosos, hombres vagos, que estén en su casa mirando el techo. Yo he conocido que el Señor llamó, entre sus apóstoles, a hombres laboriosos, pescadores, administradores de impuestos. Él llamó gente que estaba trabajando, no llamó gente que estaba mirando a ver qué cosa sucedía.
¿Quién no es un ministro? Un ministro no es alguien que tenga liderazgo, carisma, visión, energía. El que tú seas muy enérgico, que tú tengas un plan, un proyecto, que la gente te escuche, no hace de ti un ministro. ¿Quién no es un ministro? Alguien electo por el pueblo como si fuera una democracia, que la iglesia levanta la mano. Eso no produce un pastor; produce un hombre que la iglesia levantó la mano por él y fue nombrado. Eso no es un ministro.
Por eso, en las elecciones nadie le debe levantar la mano para nombrar un pastor, hermano. Esto no es una democracia. Cuando se levantan pastores así, se eligen hombres “porque me cae bien a mí”, “porque es familiar mío”, “porque me prometió algo”. Hermano, la iglesia no es un partido político. Un ministro no es un hombre electo por la congregación. Tampoco un ministro es alguien que estaba ahí cuando el pastor se fue. Me dijo a mí un amigo de mi pastor Parra: “mira, yo estaba allá en Estados Unidos, estaba en una iglesia muy pequeña; el pastor se fue y los hermanos me dijeron: bueno, fulano se fue, el pastor, tú eres lo que te queda, quédate tú, y así yo entré al ministerio”.
Hermano, la ausencia de un ministro no produce otro ministro. ¿Quién no es un ministro del Señor? El presidente de una junta administrativa. Ahora hay una tendencia de que los pastores son presidentes de junta y para todas las cosas tienen que tener una junta a la cual le dan cuenta. Hermano, eso no es un modelo bíblico. El pastor no es eso. Tampoco un ministro es alguien con deseos de poder, de reconocimiento, de dinero. Eso no es un ministro del Señor.
¿Quién es un ministro del Señor? Es un hombre llamado directamente por el Señor y que cumple una serie de cualificaciones, hermanos, que son casi imposibles de cumplir para el que no tenga llamado del Señor. Y aun así hay hombres que cumplen esas cualificaciones y entran al ministerio, pero más allá de cumplir las cualificaciones, un ministro es llamado directamente por el Señor.
Hay dos razones por las cuales ustedes tienen que saber esto. Usted me dice: “Pastor, pero ahora mismo nosotros aquí no estamos pensando en que venga otro pastor”. Pero, ¿por qué la iglesia tiene que saber esto? Por dos razones. La primera razón por la cual la iglesia tiene que saber esto es para que sea en extremo cuidadosa al recibir un ministro. Yo me reuní con el pastor Mallén, he tenido mucho tiempo con él en esta transición de nuestra iglesia, y le pregunto: “¿cuál es el proceso para ordenar un ministro?”. Me dijo: “son años. No basta con que alguien cumpla las cualificaciones que dice el Nuevo Testamento, es necesario que haya demostrado que tiene un corazón para las almas”. Y me contó, hermano, los errores que cometieron ellos en sus primeros años al estar nombrando ministros por la necesidad.
Yo he llegado al convencimiento de que es mejor que la iglesia se quede sin cabeza a que tenga una cabeza que no sea llamada directamente por el Señor. Que el Señor cuide de su pueblo. La segunda razón. La primera es que cuando nuestra iglesia vaya a ordenar a otros ministros, la iglesia sea cuidadosa. Las iglesias indoctas, las iglesias que no tienen conocimiento, llaman pastores porque apareció la necesidad. Hermano, la iglesia sabia es prudente, espera que el Señor, después de años, le mande algún pastor.
¿Cómo se dio en Creta? Segunda razón. La primera es esa, que seamos en extremo cuidadosos. ¿Cuál es la segunda, hermano? Miren, vamos a valorar los ministros del Señor. Y se lo dice un ministro. Una iglesia, hermano, una iglesia… Mire, cuando yo entré al ministerio yo amé más a mi pastor que en cualquier otro momento. Entendía, hermano, el amplísimo privilegio que fue para mí servir durante años a los pies de un hombre llamado por el Señor.
Cuando yo le hablo de Parra a usted, hermano, no le hablo de Parra para quedar bien con él, porque él no me oye. Es que realmente en mi corazón hay un amplio sentido de agradecimiento al Señor, porque me regaló un ministro llamado por Él. Yo pude estar a sus pies durante años. Dos razones: lo primero es ser cuidadoso, y lo otro, hermano, celebren, celebren, celebren no solamente al suyo, celebren los pastores de cada congregación.
Hermano, cuando yo puedo pasar tiempo… Pasé tiempo en días pasados con el pastor de Priscila, que es la prometida de Raúl Nicolás, y estuvimos hablando como dos horas, hermano, y yo me emocionaba ante el Señor al compartir con un hermano que fue llamado por el Señor, que no fue una improvisación, que fue un regalo del Señor para su iglesia.
Primera cosa, primera mejora: bueno, establecer ministros cualificados. ¿Y la segunda mejora cuál fue? Refutar a los falsos maestros y sus enseñanzas. Esas fueron las dos mejoras.
Segunda mejora: enfrentar la falsa enseñanza
Y aquí tengo que terminar con este segundo punto, pero déjenme darle una ñapa acerca del anterior. Las universidades no producen ministros, los seminarios bíblicos no producen ministros, las expectativas de la gente no producen ministros, las carencias no producen ministros. Un ministro es el producto de Dios, cocinado a fuego lento a través de los años y llamado en el tiempo oportuno.
Hermano, si a mí me dejaran yo levantaría cuatro ministros ahora mismo aquí para que me ayuden, para ir repartiendo el trabajo: “mira, tú, tú, tú y él, y que venga el otro”. Pero no, no. Mis expectativas ni mis necesidades producen un ministro. Un ministro es el resultado de la obra de Dios en la vida de un hombre durante años y es llamado por el Señor en el tiempo oportuno. Lean el Antiguo Testamento: ¿cuántos años le tomó al Señor preparar el corazón de David para que David condujera a su pueblo?
Y después de ese tiempo, hermano, David tampoco fue y se autopropuso allá. El Señor puso en el corazón del pueblo: “llámenme a David”, y fueron, lo llamaron: “David, nosotros queremos que tú conduzcas al pueblo”.
Primera mejora que se estableció para la iglesia: un liderazgo cualificado. ¿Y cuál fue la segunda? Refutar a los falsos maestros y sus enseñanzas. Esa es una labor que tenían que hacer estos mismos ministros y es una necesidad de la iglesia hoy. Lo primero que había que hacer era taparles la boca, dice el apóstol, impedir que hablaran.
Llamando a una iglesia tenemos que ser muy cuidadosos con las personas a las cuales la iglesia está expuesta. Tenemos que ser cuidadosos: quién es ese hombre, qué es lo que está enseñando. Los falsos maestros pululan en la iglesia, trayendo falsas doctrinas, trayendo falsos pensamientos. “Oh, pero yo he visto gente que visitó una iglesia un día, deja la cola bíblica, un pensamiento, y después se va y deja eso ahí regado”. Por eso es que dice la Escritura que hay que taparles la boca, impedir que hablen.
En segundo lugar, hay que atender a las necesidades frecuentes del lugar. Dice Pablo que los cretenses tenían tres características. Ellos eran, según un poeta de ellos mismos: “los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”. La mentira era una realidad en Creta. Eran malas bestias, parece que eran gente poco cultivada, agresiva, parecían animales. Y lo otro, “glotones ociosos”: oigan qué combinación, para decir la pereza y la glotonería juntas.
Y remata diciendo Pablo después: “y todo eso es verdad”. Dice: “mira, eso lo dice un poeta de los de ellos, y yo te digo que eso es verdad”, le dice Pablo. Hermano, en Santo Domingo hay pecados que son característicos de esta ciudad. Así como Creta tenía los suyos, Santo Domingo tiene los suyos. Y una de las cosas que tenemos que hacer en la iglesia es cuidar a nuestra iglesia de las tentaciones comunes y frecuentes que hay en las ciudades y en el lugar donde la iglesia sirve.
También Pablo le dice: “repréndelos duramente”, pero también les dice después: “para que sean sanos en la fe”. No se ponga guapo, hermano. Miren, cuando yo voy donde usted… A veces a los hermanos yo les mando un mensajito por Facebook, siempre se lo mando en privado. A algunos se lo he mandado por Twitter, a algunos los he llamado personalmente, a algunos los he invitado a mi casa, a algunos he tenido reuniones. Hermano, entiendan de mí que mi deseo como su pastor no es desconsiderarles, es que sean sanos en la fe. ¿Entienden esto?
Es como si fuera esto una plantación y yo veo que el hongo está entrando a una ramita de mi iglesia. Entonces yo tengo que ir corriendo a la ramita de mi iglesia. Cuando yo le mando un correo, cuando le mando un mensajito, un mini mensaje, cuando les llamo por teléfono, cuando aquí hacemos una reunión ocasional de confrontación, entienda que lo que hay en mí, líbreme el Señor de que sea dañarles; lo que hay en el corazón de su pastor es el cuidado de la iglesia para que sean sanos en la fe.
Un pastor que no reprende tiene un grupo de plantitas, hermano, tiene una plantación donde la enfermedad avanza y destruye toda la iglesia. Hay que reprender en la iglesia. Hay gente que no quiere ser reprendida. Una característica que he visto de un hombre que realmente ha sido llamado por el Señor, un cristiano genuino, es que recibe la reprensión con humildad.
Reprensión pastoral, falsos maestros y conclusión
Si se te acerca tu pastor y te dice: “mira, hermano, ten cuidado en esta área de tu vida, ten cuidado con esa forma de hablar, ten cuidado con esas expresiones, ten cuidado con esas actividades”, entiende que lo que hay en el corazón de tu pastor es que tú seas sano en la fe, no es dañarte. Por eso siempre lo hacemos en privado. Hermano, usted es muy… No creo que me hayan visto nunca ofendiendo a alguien en público, llamando la atención. Dice: “repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe”.
También les dice que había que conocer la caja de herramientas que tiene un falso maestro. ¿Cuáles eran? Eran motivados por ganancias deshonestas, soñaban fábulas, esas son cosas antiguas pero sin sustento, establecían mandamientos que eran de hombres. Cuando alguien te enseña algo, pregúntale: ¿dónde Dios o algún apóstol de Cristo estableció tal cosa? Y también dice que los falsos maestros ni siquiera vivían las cosas que ellos mismos estaban predicando.
Conclusión en esto, hermano: es Dios quien sostiene milagrosamente su iglesia. Sin embargo, Él mismo levanta en su obra obreros para edificarla y protegerla, siguiendo siempre el fundamento que ha sido establecido por los apóstoles. Permítanme orar por nuestra iglesia en su quinto año, que sea una iglesia que mejore, que no nos quedemos donde la iglesia está, que estemos abiertos a todas estas cosas. Cierra tus ojos un momento y permíteme orar por la iglesia.
He predicado, Señor, tu palabra con los recursos que tú me has dado y desde la más profunda carencia humana. Pero al mismo tiempo sé, Señor, que esto es un tesoro en vasijas de barro y que probablemente ha sido tu Santo Espíritu tomando no mis palabras, sino las tuyas, para el beneficio de tu pueblo. Damos gracias por estos 5 años en los cuales tú has estado paulatinamente mejorando la iglesia evangélica Pez Mundial.
Permite que en los años que están por venir, Señor, nuestra iglesia también sea mejorada, siguiendo siempre el fundamento apostólico. Te pido por mis hermanos que están aquí, permítenos mejorar por ti, hermano. Ante tus ojos ahí cerrados, pon, Señor, gracia en mí para reprender a mi congregación.
Mira los hermanos que están aquí presentes. Quizá en algún momento se han sentido tristes, se han sentido quizás carnalmente ofendidos, se han sentido desairados porque he tenido que reprenderles con dureza. Permite que entiendan, Señor, el deseo que hay en tu corazón y, a través del tuyo, también el mío, y es que ellos sean sanos en la fe.
Te pido por todos nuestros miembros, por los 24 miembros, Señor, que le has dado a nuestra iglesia, para que ellos sean sanos, para que sean miembros maduros. También te pedimos, Señor, que en los próximos años sigas levantando obreros para la iglesia Pez Mundial. Impídeme levantarlos a mí, Señor; levántalos tú. Trae obreros cualificados, Señor. Levanta también, Padre, un sentido de agradecimiento en tu iglesia hacia los ministros, que se sientan ayudados por ti, Señor, al darles tus obreros.
Bendice nuestra iglesia, Señor, corrige nuestra iglesia, reprende nuestra iglesia, todo esto para la gloria tuya. En el nombre de Jesús, amén.