Bien hermanos, quisiera que me acompañaran en sus Biblias a la primera carta del apóstol Pedro, First of Peter, versículos del 10 al 11. Hemos titulado el mensaje de este día “Sirviendo con la actitud correcta”. Le voy a pedir que por favor nos pongamos de pie un momentito para leer la Palabra del Señor. Dice la Palabra del Señor:
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
— 1 Pedro 4:10-11
Leo la introducción. Dice que uno de los conceptos enarbolados y desarrollados por Martín Lutero en el movimiento de la Reforma Protestante, y también por quienes le sucedieron, ya que estamos bastante cerca de la Reforma Protestante, a unos días de celebrar 500 años de ese histórico acontecimiento, fue el concepto del sacerdocio universal del creyente. De manera sencilla, es un concepto que sostiene que todo aquel que ha sido alcanzado por la gracia del Señor y ha dado testimonio público de su fe en Jesucristo se convierte en un ministro y en un sacerdote. Eso está tomado de la misma primera carta de Pedro, capítulo 2, versículo 9, el cual nos dice:
Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
— 1 Pedro 2:9
Real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Y aquí está la parte que nos compete y es donde se basa el concepto: “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”, para que anunciéis. Una vez hemos entendido esto, adquirimos una misión de por vida. Mientras el creyente vive debe tener esa actitud de siervo del Señor para servirle con todos nuestros dones, para funciones de vocación eclesiástica dentro de la iglesia o en el servicio a otras personas, miembros de nuestra comunidad de fe o personas que están fuera de nuestra comunidad de fe.
En esta mañana vamos a ver cuál debe de ser nuestra correcta actitud ante este llamado que tenemos de utilizar lo que Dios nos ha confiado, para que su gloria sea manifiesta en todo lo que hagamos, ya sea con nuestros hermanos en la fe o con otras personas que están fuera del cuerpo de Cristo. Pueden sentarse, mis queridos hermanos. Yo me propongo dos cosas hoy. Lo primero que yo me propongo es mostrarles a ustedes, es manifestar que el servicio al Señor no es un llamado exclusivo a los líderes de la iglesia, “just the leaders of the church”, sino que es extensivo a todo aquel que ha sido alcanzado por Cristo en la iglesia.
Lo segundo que yo me propongo, hermanos, es señalar que el Señor espera que los dones y talentos que Él nos ha confiado sean usados para su gloria, no como si fuera una tediosa obligación ni para nuestra vanagloria, para que la gente diga: “¡Guau, qué siervo, qué servidor!”, sino que sepamos que en nosotros debe de haber una actitud, debe de haber una conciencia de que es un privilegio servir a mi Señor, “privilege to serve”, y que todo esto debe de apuntar a las necesidades espirituales y de cualquier índole en el creyente o fuera de la iglesia del Señor, “and to the needs, spiritual or others, brothers and sisters through the church or in the church”.
Una historia sobre servicio y enfoque en los demás
Quiero empezar con una historia. Una vez al doctor James Montgomery Boice, un cristiano fiel, le escribió una carta un cristiano piadoso que se enrolaba en una universidad prestigiosa en los Estados Unidos, un Christian College, en la cual le preguntaba qué recomendaciones podía darle para que, ante las presiones del programa de estudio y las mismas presiones de las ideas seculares de la institución, “how can he handle the pressure from the curricular follow and the outside pressure of sin in his necessity, the living”, que dominaban todo el campus, no se socavara su fe, su andar allá en esa vida que iba a tener.
El doctor Boice le devolvió la carta escribiéndole tres recomendaciones, “three things to consider”. En primer lugar, le recomendó que destinara un tiempo para la oración y el estudio bíblico diariamente, la oración a su Señor cada día, “World of God and prayer”. Lo segundo fue que tratara de preparar un grupo, ya sea con estudiantes que estaban dentro de sus mismas habitaciones o con otros estudiantes cristianos, en los cuales ellos pudieran tener un tiempo de adoración y poder congregarse semanalmente, “get together a group of people, maybe his other students that live with him, but people of Christian faith, to praise the Lord and to get together as brothers and sisters”.
Pero lo tercero que le recomendó, que es aquí donde quiero enfatizar, “and this is what I want to emphasize”, fue que se involucrara en alguna forma de servicio a otras personas, “enroll in the service to others”. Por ejemplo, le dio algunos ejemplos: que pudieran involucrarse en ayudas a los minusválidos, ayudas en actividades de corte social, ayudas dentro de la iglesia donde se congregasen, “help people with disabilities, help people that are in special needs, or help in the church”.
El propósito de esta última recomendación fue que su mente, la mente de este joven, se enfocara no solamente en sí mismo, sino en las necesidades de las demás personas, “that he not only thinks of himself but put his mind into thinking about the needs of other people”, de manera que pudiera mostrar que es un verdadero discípulo de Cristo en sus acciones, “show with his actions Jesus Christ”, y dar testimonio de eso. Tal y como lo escribió el apóstol Pablo a la iglesia de Filipenses, en el capítulo 2, versículo 4, que debíamos de buscar no nuestro propio provecho, sino el de los demás.
No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
— Filipenses 2:4
Que deberíamos de buscar el provecho de los demás antes que el propio. Miren, este mensaje el Señor me lo ha estado poniendo en el corazón desde hace semanas, “weeks ago”. Y comparto la misma preocupación que Paul Tripp en su obra “Instrumentos en las manos del Redentor”, “Instruments in the Hands of the Redeemer”, y es que desafortunadamente las iglesias de hoy tienen muchísimo más personas que solo reciben. Paul Tripp dice a esas personas “consumidores”, y cada vez son menos las personas que están comprometidas con el servicio al Señor y a otras personas.
Esas personas que sí están dispuestas a servir al Señor empiezan a ver el culto al Señor, las actividades que se desarrollan en los cultos los domingos, como una especie de evento al cual asisten, casi como un espectáculo del cual son consumidores. Y la iglesia misma empiezan a verla como una organización cualquiera a la cual pertenecen, como si fuera un club, una sociedad, y han perdido totalmente de vista que la iglesia es el lugar en el cual, nosotros, al cumplir el llamamiento de nuestro Señor, nos formamos, se moldean nuestras vidas y se moldean otras vidas. Y lo más peligroso es, hermanos, que el propio liderazgo está empezando a ver eso como normal, que hayan muchísimo más personas que no están involucradas que los que sí lo están.
Más consumidores que siervos: un peligro para la iglesia
Están viendo esa realidad, y la ven como normal. Ven la minoría que sirve como la normalidad, “watching this and they think it normal, they see the minority that is serving and not everyone serving”. Basado en esta porción que hemos escogido en esta mañana, basada en este pasaje de la Biblia, quiero decirles cuatro cosas, “four things”. En primer lugar, es que el llamado a servir es para todo el pueblo del Señor. Lo segundo es que el Señor es quien provee lo que nosotros vamos a administrar, “what we need to minister”. Lo tercero es que, para poder servir bien, debemos de tener la actitud correcta ante nuestro Dios, “the proper attitude”. Y, finalmente, que Dios es quien nos capacita para poderle servir, “God is the one who gives us what we need to do it”.
En esta porción hay una palabra clave que es “ministrar”, “a keyword that is minister”, que del griego tiene un término que es diakoneo. “Diakoneo, no por favor”, es mucho más abarcador que sencillamente el servicio de diaconado en la iglesia, “it’s bigger than just serving as a deacon in church”. Es un término que involucra el usted asistir a alguien, “serving other”, que usted alivie las necesidades de alguien, que usted ayude a alguien, “that you help someone”, y que entonces usted también pueda ejercer una función cuidando de alguien, “take care of someone, use help in their wants”.
Evidentemente, el ministrar puede verse en dos vertientes. En primer lugar, hay formas específicas dentro de las funciones del liderazgo de las iglesias, como pastores, maestros, evangelistas, adoradores, “specific things that we can serve: pastors, preachers, ministers, deacons, and so on”. Pero también debemos verlo como un servicio más personal para aquellos que no ejercen una función dentro del liderazgo de la iglesia, “those who are outside the leadership of the church”, el cual está enfocado en cosas que a veces nosotros consideramos pequeñas, pero que son necesarias dentro del cuerpo de Cristo, “sometimes we think they are small or little, but they are important”.
Dice la Escritura en el versículo 10: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros”. ¿Qué implicación tiene esto de “cada uno”? “What implication ‘each one’ means?” Que todo aquel que ha sido alcanzado con salvación debe de estar dispuesto a servir y administrarle a su Dios, a servir a otros, “to help others and to talk about God”, de que, tal como dijimos anteriormente, el servir no es una tarea exclusiva del liderazgo de la iglesia, “a duty of the leaders of the church”, que independientemente de que ellos tengan su llamado y su vocación eclesiástica de manera definida y particular, todo aquel que forma parte del cuerpo de Cristo debe de estar involucrado en el servicio, “everyone that is part of the body of Christ should be serving”.
Cuando Dios nos llama, Él también nos está llamando para que le sirvamos, “there is also a calling of serving”. Él nos está llamando para que podamos convertirnos en una herramienta en sus manos, “His calling is to be used by Him”. Debemos de estar claros, hermanos: el que ha sido redimido, el que ha sido libertado del pecado, “broken free from sin”, el que ha pasado de muerte a vida, tal y como leíamos en el capítulo 2 de primera de Pedro, “from death to life”, el que le ha confesado como su Señor, “the one that has acknowledged that He is Lord”, y en efecto acepta esta declaración, debe estar listo, debe estar presto para ser usado por el Señor sirviéndole a Él y a otros también.
El cuerpo de Cristo y los dones que Dios reparte
¿Por qué “cada uno”? “Why each one?” La mejor ilustración que tenemos de esto en las Escrituras es la que hace el apóstol Pablo, “the best illustration we have in the Scriptures is the one that Paul makes”, en la cual utiliza la metáfora de “cuerpo” para la iglesia, “he uses the metaphor of a body for the church”, un cuerpo que está conformado por muchos miembros. En la primera carta de Pablo a los Corintios, capítulo 12, podemos verlo, “1 Corinthians 12 we can see it”. Pero permítanme leerles otra ilustración donde él manifiesta su ilustración en el capítulo 12 de la carta a los Romanos, versículos del 3 al 5. Dice la Escritura:
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe de tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
— Romanos 12:3-5
“Histing Romans chapter 12…”, la versión en inglés dice algo similar: que no piense de sí más altamente de lo que debe, sino que piense con cordura, como Dios repartió la medida de fe. El enfoque aquí, hermanos, es que en un cuerpo, si un miembro funciona mal, evidentemente el cuerpo funciona mal también, “if we are a body and one member is ill or malfunctioning, the whole body suffers, the whole body is malfunctioning”. Si dentro del cuerpo hay un miembro que no crece, “if inside the body we have a member that doesn’t grow”, tampoco el cuerpo crecerá, “the body won’t grow”.
Y tenemos que tener claro lo siguiente: la iglesia es el escenario natural para que se desarrollen los dones de sus miembros. “We need to have something clear: the church is the right environment where its members need to grow”, y deben de florecer dichos dones dentro de la iglesia, “they should bloom in the church”. Moviéndome al segundo punto, siguiendo con el mismo versículo, ya hemos visto que “cada uno”. El apóstol Pedro nos dice: “según el don que ha recibido”, “this is to the grace given and for each one the gift, to minister to one another”, y aquí lo que quiero decirles es que es Dios quien provee lo que yo voy a administrar, “what I am going to minister”.
Cada creyente ha recibido un don del Señor, alguna función especial que debe ejercer como miembro del cuerpo de Cristo, “some special function”. Cuando ministramos al Señor o ministramos a los demás, “or others”, debemos de tener la conciencia de que cualquier habilidad o don o destreza que nosotros podamos tener, “we need to have that conscience”, incluso hasta un recurso material, “even a material thing”, no es nuestro, “is not ours”, sino que le pertenece al Señor, “it belongs to the Lord”. Por tanto, nosotros debemos de estar dispuestos a ponerlo a su servicio, “in His service”, conforme a su voluntad, “under His will”, bajo su propósito y la expansión de su reino.
Dios es el que provee y el gran don del Espíritu Santo
¿Por qué es esto así? Porque sencillamente lo que somos nosotros es administradores, “we are only administrators”, o mayordomos. Sencillamente lo que somos es mayordomos de lo que Dios nos ha confiado, “we are only administrators of what God gives us”. El apóstol Santiago ilustra esto de una manera magistral y sencilla. En el capítulo 1, versículo 17, dice:
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.
— Santiago 1:17
“Every good gift and every perfect gift is from above, and comes down from the Father of lights, with whom there is no variation or shadow of turning”. Y el mayor don que se nos ha conferido, hermanos, es el Espíritu Santo, “it’s the Holy Spirit”, y el mensaje del Evangelio, “and the message of the Gospel”, para que sea compartido a toda persona, a todos los que tenemos por delante. Es un mandato que debe ser compartido a todo el que está a nuestro alrededor, “free to be shared to everyone that is in front of us or next to us”. Tenemos esto que son los dones más importantes: la presencia del Espíritu Santo, ese Dios con nosotros dondequiera que vayamos, “the most important: that God is with us everywhere we go, the Holy Spirit”, y el mensaje del Evangelio, “the message that, as the Scriptures say, is power of God for salvation”.
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.
— Romanos 1:16
Pero también nos ha conferido algunos dones secundarios, “secondary gifts”: alguna habilidad, alguna capacidad personal. Probablemente usted tenga el don de servicio, “maybe the gift of service”. Probablemente usted tenga algún don de elocuencia u oratoria, “maybe you can speak nicely for the people”. Tal vez el Señor le ha conferido una paciencia abundante para que usted pueda trabajar hasta con los más pequeños, “a lot of patience to work with the little ones”. Puede ser que el corazón suyo el Señor lo haya henchido, lo haya llenado de gran amor y afecto, para que usted manifieste compasión a otros, “for you to deal with other people and show mercy with other people”.
Pero si acaso usted no está consciente de cuál es el don secundario que Dios le ha dado, “if you do not know what is your second gift”, búsquelo, órele al Señor, “search, pray to the Lord”, y una vez usted tenga conciencia de él, “and once you know what it is”, no se quede guardándolo ni ilustrándolo, “don’t keep it to yourself, like looking at it or shining it”, sino úselo para la gloria de Dios, “and use it for the glory of God”. Hemos visto, hermanos, que Dios es el que nos da para que nosotros podamos ministrarle, nos da los recursos, y el mayor de los recursos es la presencia misma del Espíritu Santo en nosotros, es el mensaje del Evangelio, hermanos. Y puede ser también que nos haya dotado con cualquier don o habilidad que nosotros debemos de poner al servicio de su gloria.
Llamado universal al servicio y la actitud correcta
Porque, aun dentro de la iglesia, independientemente de lo que tengamos, hay muchas necesidades. “The most important thing that we have is that God provides to us, and He provides to us so we can provide for others, and that’s the most important thing we have: that God is with us and His gifts He gives”. ¡Gloria sea al Señor! Entonces, ¿tú tienes tu don? ¿Dónde es? ¿Lo estás administrando al Señor aun dentro de la iglesia? Independientemente de que seamos pequeños o grandes, hay muchas necesidades, “in the church we have many needs”, y nosotros como pueblo de Dios debemos de estar dispuestos a satisfacer, a hacer respuesta a esas necesidades, “as the people of God we need to be willing to have those needs met”.
Pero, sin embargo, yo no voy a dar lo que es mío. Yo no tengo nada. Yo daré, yo pondré al servicio lo que Dios me ha conferido, “everything that I give comes from the Lord and His grace”. Hemos visto, hermanos, que el servicio no es un llamado exclusivo solamente para los líderes de la iglesia, sino a todo aquel que ha creído en Jesucristo, “it’s not only for church leaders, it’s for everyone”. Hemos visto, en segundo lugar, que Dios es el que provee lo que yo voy a administrar, “secondly, God provides what we administer”. Ahora quiero concentrarme aquí, me detendré un poco más, y es que, para poder servir bien, debemos de tener la actitud correcta, “to serve properly we must have the right attitude”.
Dice la Escritura: “Minístrelo a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”, “minister it to one another as good stewards of the manifold grace of God”. Hemos visto que Dios es el que nos da, el que provee para que nosotros podamos servirle, “God gives us what we need to serve”. Pero nosotros debemos de ser en extremo responsables con lo que Dios nos ha confiado. El apóstol Pedro hace un llamado a administrar, “a calling to minister”, pero ¿cómo debemos de hacerlo?, ¿cómo yo ministro propiamente?
En primer lugar, quiero decirles que debemos tener conciencia del Dios al cual le servimos, “first we need to have a conscience of who God is, the One we are serving”, porque Dios espera un resultado, “He is expecting a result”. En la parábola de los talentos, en Mateo 25, versículos del 14 al 30, “in the parable of the talents in Matthew 25, verses 14 to 30”, podemos ver que el Señor le confirió a tres personas talentos, dinero, “gifts, money”. A uno cinco, a otro dos, y al último uno. Dice la Escritura que a cada uno según su capacidad, “their capacity”. El Señor se fue lejos, “the Lord went away”, luego volvió. El que recibió cinco fue y negoció con ellos y le entregó diez, “the one that was given five, he delivered ten”. Al que le entregó dos, fue y le entregó dos más, “the one that was given two, he brought back two”.
Sin embargo, aquel al que se le confirió uno, “the one that was given one”, dijo: “Ah, yo sé que tú eres un Dios temible, yo agarré esto, lo guardé, lo enterré, y no hice nada con él”. Ustedes saben el fin de la historia, “you know the ending of the story”: al que tenía, aunque fuera poco, se le quitó y se le dio al que tenía más. “Even the little that he had was taken away from him and given to the one that had ten.” ¿Cuál es el principio aquí, hermanos? De que no importa lo que Dios nos haya conferido, “it doesn’t matter what God has given us”, debemos de estar siempre buscando constantemente oportunidades para yo poder servirle al Señor de manera intencional, “we should be always looking for opportunities to serve Him intentionally”.
Fidelidad, motivación y ejemplo de siervo
Hemos visto que debemos de tener conciencia del Dios al cual le servimos, porque nuestro Dios espera un resultado, “because He expects a result”. Lo otro es, hermanos, que Dios espera que nosotros seamos fieles en el servicio. El apóstol Pablo, en la primera carta a los Corintios, capítulo 4, versículo 2, nos dice:
Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.
— 1 Corintios 4:2
“Se requiere que los administradores, los mayordomos, aquellos a los cuales el Señor les ha conferido dones, talentos, que cada uno sea hallado fiel”, “that everyone who has been given a gift, it is required in stewards that one be found faithful”. No debemos, hermanos, asumir una actitud displicente, descuidada, negligente, con lo que Dios nos ha conferido. Y es interesante, hermanos, porque al inicio del capítulo 4 de la porción que estamos estudiando en 1 Pedro, el apóstol Pedro está hablando acerca del padecimiento y la persecución. Y, aun así, él exhorta a que, bajo la persecución, bajo el padecimiento, bajo las tribulaciones, nos mantengamos sirviéndole fielmente, “persecuted or while we are suffering, he’s telling us to be faithful”.
Que nuestra disponibilidad de servirle al Señor no debe depender de la comodidad en la cual yo estoy, ni de las circunstancias que yo estoy viviendo, “it cannot depend on whether I’m comfortable or not, or how things are going for me”. No debe depender de la oposición que podamos sufrir, “of the world”. Tal y como dice el Señor: “En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré”, “just like being faithful in little, I will put you over much”.
Hemos visto que debemos de tener conciencia del Dios al cual le servimos. Ahora, ¿cómo debe de ser mi servicio?, ¿cómo debe de ser mi administración ante Él?, “how should I minister?” Debemos de saber cómo yo le voy a servir. En primer lugar, yo debo de saber cuál es mi motivación, “first we need to know what motivates me, what drives me”. ¿Es glorificar a mi Dios o es glorificarme a mí? ¿Es buscar fama, es buscar algún tipo de reconocimiento mientras le sirvo al Señor, “am I looking for people to praise me, look at me”, o estar conscientes de lo que dice la parte final del versículo 11, de que toda la gloria le pertenece al Señor, “that all glory belongs to the Lord”?
Cuando yo le estoy sirviendo, ¿mi actitud es la de yo beneficiarme, es la de yo lucrarme del servicio que le estoy haciendo?, ¿o beneficiar a los demás con lo que Dios me ha conferido?, “am I looking for a motive for myself, to gain something, or am I doing it to help others and for them to gain something for the Lord and for His glory?” ¿Busco el bien propio o busco el bien de los demás? “Am I looking for my own good or for other people’s good?” Nuestro servicio, ¿cómo debe de ser al Señor? Tiene que haber actitudes que lo definan. Y tal como titulé el mensaje, debemos de tener la actitud correcta, “we should have the right attitude”.
Una de esas actitudes es que debemos de vernos siempre como un siervo a causa del Evangelio, “as a servant because of the Gospel”. Dos ejemplos en las Escrituras: primero, el ejemplo del apóstol Pablo. En la primera carta de Pablo a los Corintios, capítulo 9, versículos 18 y 19, dice:
¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.
— 1 Corintios 9:18-19
“What is my reward? That when I preach the gospel, I may present the gospel of Christ without charge, that I may not abuse my authority in the gospel. For though I am free from all men, I have made myself a servant to all, that I might win the more.”
El modelo supremo: Cristo, siervo por excelencia
El apóstol Pablo renunció a derechos que le eran legítimos, “Paul gave up rights that were legitimately his”, porque sencillamente lo que apuntaba era a ganar el mayor número posible de personas para Cristo, “to win people for Christ, the biggest number”, que la gracia del Señor fuera sobre cada quien a quien él pudiera predicarle, “that the grace of the Lord would be upon every person he could preach to”, y ¿de qué manera lo hacía? Sirviéndoles a ellos. El mayor ejemplo que tenemos en las Escrituras es el de nuestro Señor Jesucristo.
En Marcos 10:45, el propio Señor Jesucristo nos dice:
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
— Marcos 10:45
“For even the Son of Man did not come to be served, but to serve, and to give His life a ransom for many.” Definitivamente, esto debe de ser una gran motivación para nosotros, “a great motivation”, para nosotros desear imitarle, “to want to imitate Him”. Porque si Él, siendo Dios mismo, descendió de su trono de gloria, “throne of glory”, para servirnos a nosotros, pecadores, “sinners”, y lo más grande: para dar su vida para podernos rescatar, “to give His life for us, to deliver us”, de la muerte espiritual en la cual estábamos, ¿cómo no vamos nosotros a servir?
Hemos visto que debemos de asumir la actitud de siervo, “a serving attitude”, pero también, hermanos, debemos de asumir una actitud que es la de ser humildes, sabiendo que somos instrumentos disminuidos, “little instruments and tools”, en esencia, y que solo en la mano de Cristo nosotros somos útiles, “and only in the hands of Christ we are useful”. Dice el apóstol Pablo, en segunda de Timoteo, capítulo 2, versículos 20 al 21:
Pero en una casa grande no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; unos, para usos honrosos; y otros, para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.
— 2 Timoteo 2:20-21
“But in a great house there are not only vessels of gold and silver but also of wood and clay, some for honor and some for dishonor. Therefore, if anyone cleanses himself from the latter, he will be a vessel for honor, sanctified and useful for the Master, prepared for every good work.”
Vasos de oro, vasos de plata, vasos de barro, vasos de madera. Y esto es como el buen carpintero con su caja de herramientas, “his toolbox”. Tiene diferentes tipos de herramientas e instrumentos, “tools”, algunas que son más grandes, otras que son más pequeñas, “one big, one small”, pero cada una de ellas cumple con un propósito y una función específica, “a purpose, for something”. De la misma manera debe de ser en el cuerpo de Cristo, “the same way should be as the body of Christ”. No debemos de vernos nunca, si no tenemos una posición de una función ministerial eclesiástica como tal, como que no somos útiles en la mano del Señor, “like not useful in the hands of the Lord”.
Debemos vernos como herramientas, como instrumentos en la mano del Señor, “instruments in the hands of the Lord”, y que, como toda herramienta bien usada, “like every tool when it’s properly used”, es de gran utilidad, “it’s really useful”. En nuestro caso, estamos en las manos del experto maestro, “we are in the hands of the Master”, y Él siempre hace las cosas perfectamente, “He always does things perfectly”, el único que puede darle el mejor uso posible a esa herramienta, “the only one who can give perfect use to the tool”. Por tanto, no debemos de dejar de estar dispuestos, ni dudar de estar dispuestos para ser usados para la gloria del Señor, “to be used for the glory of God”.
Excelencia, privilegio y urgencia en el servicio
Y saber que ese experto, ese Maestro, “that Master”, producirá cosas magníficamente buenas, “He will produce very good fruit”, evidentemente, así como su voluntad, que es buena, agradable y perfecta, “perfect and wonderful”. Hemos visto cuál debe de ser nuestra actitud, cuál debe de ser nuestra motivación. Pero muy importante aquí es qué tipo de servicio yo debo de darle al Señor, “most importantly we now ask: what type of service do I give to the Lord?”
En primer lugar, mi servicio al Señor debe de ser un servicio de excelencia, “my service to the Lord should be a service of excellence”, no con la actitud de que yo le voy a dar cualquier cosa, “I’m not going to give Him whatever suits me, whatever is there”. Si usted es un hermano que predica, debe de pulir el don y el talento que el Señor le ha dado para enriquecerlo cada vez más, “you should work on your preaching for it to be better each day for the Lord”, de forma tal que usted le sirva a su Señor con cada vez mayor grado de excelencia, “serve each day more perfectly, better”.
Si usted es un hermano que le sirve al Señor en medio de la adoración, en el worship, y canta, usted debe de ser intencional en prepararse, adquirir las herramientas, de forma tal que usted le sirva mejor a su Señor, “be intentional in learning how to serve better in worship”. Porque lo importante aquí es que debemos de ver nuestro servicio como un acto de adoración, “we should see our service as an act of worship”. Y evidentemente nosotros no queremos ofrecerle cualquier cosa a nuestro Señor como un acto de adoración.
Recordemos las instrucciones precisas que dio nuestro Señor con respecto a la ofrenda que debía de dársele cuando se llevaba al templo, “remember the instructions that the Lord gave when we were going to bring something in His temple”, y cómo, cada vez que el pueblo descuidaba su ofrenda, el Señor levantaba profetas dentro del pueblo de Israel para llamarle la atención en ese sentido. “Just by not being faithful the way they were supposed to deliver to the Lord, He levantaba profetas para llamarles.” Eso debe de sobrecogernos y mantenernos advertidos de que lo que debemos de darle al Señor como servicio debe de ser una ofrenda grata, una ofrenda aceptable. Nuestro servicio debe de ser aceptable ante sus ojos, “we should be aware and responsible that what we give to the Lord is good and it is great for Him and under His specifications and instructions”.
La segunda actitud que debemos de tener, de qué tipo de servicio debemos de darle a nuestro Dios, es que nosotros debemos de vernos como privilegiados cuando le servimos a Dios, “to know that we are privileged to serve”, no teniendo una actitud como que si eso es una obligación tediosa, “not having this attitude that it’s like something that we have to do, something heavy we have to carry”, es verme como que le estoy sirviendo al Señor como que es una obligación, “como una carga”.
Y tal y como dice la Escritura, que debemos de ser buenos administradores de la multiforme gracia del Señor, “stewards of the manifold grace of God”. Estas múltiples manifestaciones de la gracia del Señor, “the multiple manifestations of the means of God”, deben de generar en nosotros un gozo de que el Señor nos haya tenido, podamos decir, como dijo el apóstol Pablo, que el Señor nos haya tenido por dignos del ministerio, “to have us in arms, that we are worthy of service”. Estas expresiones de la gracia del Señor deben de verse en nosotros. El que le sirve al Señor definitivamente debe de hacerlo con gozo, “the one that serves the Lord should do it with joy in his heart”.
Pero también debe de hacerlo con sentido de urgencia. Pues Dios no está buscando personas que sean muy brillantes, “He is not looking for the smartest person in the room”, gente que tenga un gran ingenio, una gran creatividad, “that are creative or really smart”, sino que el Señor lo que está buscando es gente que le sea fiel y que sea diligente en el servicio, “faithful, responsible, and with urgency for the Gospel”. Más que todo, el Señor lo que está buscando es una buena disposición para servirle, “He is looking for good disposition to serve”.
No vayamos a ser tenidos como aquel joven cuyo pastor, una y otra vez, le insistía que enseñara en la Escuela Dominical de su iglesia. Sin embargo, él tenía el temor de que, inmediatamente asumiera ese servicio en la Escuela Dominical, se verían frustrados sus planes, sus intenciones de él practicar su deporte favorito los domingos, “to practice his favorite sport on Sundays”. Pero el Señor utilizó como medio de gracia a su esposa, que con insistencia le dijo que aceptara, “his wife urged him to accept”, hasta que, ante la insistencia de su esposa, aceptó realizar el servicio.
Fruto del servicio, capacitación divina y conclusión
Empezó ministrando un pequeño grupo de personas, “he ministered a small group of people”. Al poco tiempo fue creciendo más el grupo, “the group started growing”, y poco tiempo después más de la mitad de aquel primer grupo inicial hizo profesión de fe delante de sus hermanos. Y cuando el pastor le preguntó de cómo se sentía al ver la obra que había hecho el Señor en la vida de esas personas a las cuales le sirvió, “when asked how he felt about what God did in these people’s lives”, con lágrimas en los ojos dijo que lo único que lamentaba era no haberlo hecho antes, “that he didn’t start sooner”.
Muchas cosas pueden ser que nos estén deteniendo, que sean obstáculos para que nosotros le estemos sirviendo al Señor, “sometimes other interests in our heart”. Probablemente tengamos otro tipo de interés, pero no nos perdamos de experimentar el gozo del fruto que el Señor puede traer una vez nosotros le hayamos hecho un servicio a otra persona, “don’t lose the chance of serving the Lord and seeing what He can do in other people’s lives”.
Finalmente, quiero compartir con ustedes mi último punto, “last point”, y es que Dios es quien capacita a quienes se disponen a glorificarle mientras le sirven, “God is the one who equips those who are willing to glorify Him as they serve”. En el versículo 11 dice: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”, “if anyone speaks, let him speak as the oracles of God”. Algo interesante aquí es que, independientemente de que el pasaje se centre en el servicio a las personas que no tienen funciones de liderazgo en la iglesia, “even though this text is pointing more to the service of people that are not leaders”, el apóstol Pedro, en esta porción, hace una excepción y se dirige a quienes tienen esa función: dígase los pastores, los maestros, los evangelistas, los líderes de la iglesia.
En el cual les dice que las palabras que ellos exponen no son de ellos, “their words are not their own”, son las palabras de Dios, “they’re the words of God”. Es su pensamiento, “His thinking”, es la opinión de Dios que ellos comunican, “the opinion or the message of God that they communicate to others”. Un siervo fiel debe de siempre tomar en consideración eso, “a faithful servant always considers that he speaks for God”, de no presentar lo que está administrando como que es algo propio, “not to present what he ministers as something his”. Dice la Escritura: “Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”, “if someone ministers, let him do it as with the ability which God supplies”.
Hermanos, aquí yo quiero decirles que Dios es el que da el gran don que nos capacita para servir, y hablamos de que el gran don que Dios nos da es el Espíritu Santo. Por tanto, el Espíritu Santo es el que nos capacita para que podamos servirle con excelencia y para la gloria del Señor, “the biggest gift is the Holy Spirit, He gives us whatever we need for the task that God asks us to do; it’s the Holy Spirit”. Dios es el que opera su poder por medio de la obra del Espíritu Santo en el corazón de cada creyente, “God operates and works with the Holy Spirit in your heart, for you to do the work He wants you to do”.
El apóstol Pablo nos dice lo siguiente en la segunda carta a los Corintios, capítulo 3, versículos del 4 al 6:
Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica.
— 2 Corintios 3:4-6
“We have such trust through Christ toward God. Not that we are sufficient of ourselves to think of anything as being from ourselves, but our sufficiency is from God, who also made us sufficient as ministers of the new covenant, not of the letter but of the Spirit; for the letter kills, but the Spirit gives life.”
Lo otro que debo decirles, hermanos, de que Dios es el que nos capacita para poder servirle, es que Dios ha preparado de antemano las oportunidades para que nosotros podamos servirle, “not only God gives gifts, the knowledge on how to serve, but the opportunities available for you to serve”. Efesios 2:10 nos dice:
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
— Efesios 2:10
“For we are His workmanship, created in Christ Jesus for good works, which God prepared beforehand that we should walk in them.” La iglesia, hermanos, es la mano operativa de Dios aquí en la tierra, “the church is the hand of God here on earth”. El resultado es de Él, “the result is His”. Los medios provistos son de Él, “the means are His”. La actitud en nosotros debe de provenir de Él, “the right attitude comes from Him”, porque dice la Escritura que es Él el que pone en nosotros el querer como el hacer, según su buena voluntad, “the wanting to do and the doing, for His glory”.
Advertencias, llamado final y oración
Finalmente, quiero advertirles de dos cosas, “I want to warn you of two things”. Lo primero es que la insensibilidad espiritual y la pereza, “insensibility and laziness”, son los dos mayores obstáculos a la hora de usted asumir la firme determinación de servirle al Señor. Insensibilidad, ¿por qué? Porque si usted vive en su propio mundo y usted no está consciente de la necesidad del hermano, no va a tener ninguna motivación de ayudarle, “if you are not sensitive to the needs of brothers, you will not go to serve them”.
La pereza: Dios nos ha dicho lo que debemos de hacer, pero en nosotros, a causa de la segunda advertencia que tengo para decirles, “because of the second warning”, es a causa del pecado. Es porque, para usted servirle al Señor con fidelidad, usted debe de consagrarse y santificarse, “to serve properly you need to be sanctified”, cada vez más, “every time, more and more”. Si decimos que el servicio al Señor es mientras vivamos, “for our whole lives”, no debemos pensar ni entender que mi consagración al Señor debe de ser algo puntual, “just for this little period of time”, sino que debe de ser algo continuo, “it should be constant”, así como la obra del Espíritu Santo en nosotros, “just like the work of the Holy Spirit in us is forever”.
La tarea encomendada es de Él. El mensaje es de Él. Es para la gloria de Él. Por tanto, nada debe de ser un impedimento para que nosotros estemos enterados de cuáles son las instrucciones, cuál es la dirección, hacia dónde es que el Señor quiere mandarnos, “we should know what He wants, where He wants us to go”, y que entonces eso nos detenga de hacer lo que Él nos está demandando. Debemos de consagrarnos cada vez más, “we should be every day more holy”, porque el pecado nos hace incapaces de obrar como el Señor espera que obremos, “it makes us unable to work like God wants us to work”.
Concluyo con lo siguiente. Si usted está sirviéndole a su Dios, procure hacerlo cada vez con mayor fidelidad, “faithfully every day”, procure hacerlo con mayor excelencia, “every time more perfect”, procure hacerlo con la actitud correcta, consagrándose cada vez más a su Señor, “more holy”. Si usted aún —ahora les hablo a aquellos que entienden que no tienen todavía un servicio activo dentro de la iglesia, “if you’re yet to find what your service is in the church o hacia afuera”—, ore al Señor. Pídale que le ayude a identificar, en primer lugar, el don o los dones que Él le ha conferido, “find in first place the gift or gifts”, y que entonces, una vez usted haya identificado cuáles son sus dones, Él le permita ver las áreas o las oportunidades donde usted pueda ponerlos en práctica, “see where you can practice and serve others”.
Donde usted pueda glorificar al Señor sirviéndole, “by service”, teniendo siempre presente que todo le pertenece a Él, toda la gloria es de Él, y por tanto debemos de hacer todo para la gloria de Él, “and for that we need everything we do to be for His glory”. Hay un tercer grupo de personas, que son mis amigos aquí reunidos esta mañana, “people that are my friends united here”, aquellos que no se sienten parte del pueblo del Señor, “like not part of the people of God”, y que, por tanto, no tienen ninguna motivación de servirle a su Dios. Les recomiendo que oren pidiendo perdón por sus pecados, “I recommend you to pray asking forgiveness for your sins”, asuman una actitud de arrepentimiento, “assume repentance”, pongan su fe en los méritos de Cristo para salvarles.
Acérquense al trono de la gracia para que venga el oportuno socorro a ustedes, “come near to the throne of grace for Him to save you”, de forma tal que descienda sobre ustedes el mayor de los dones, que es el Espíritu Santo, “that may descend upon you the Holy Spirit”, que, más allá de capacitarlo para servir, “beyond giving you ability to serve”, le sea un testimonio en usted de que ha pasado de muerte a vida, “a testimony that you were dead and now you are alive”.
Que cada uno de nosotros, mientras le sirvamos al Señor, tengamos en mente aquel momento cuando estemos delante de la presencia de nuestro Dios y nos diga: “Ven, buen siervo y fiel. En lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”. Oremos.
Señor, alabamos y bendecimos tu nombre. Gracias te damos, mi Señor, porque tú eres el que pones en nosotros el querer como el hacer, según tu buena voluntad. Ayúdanos, Señor Jesucristo, a tener conciencia de qué manera debemos de servirte, oh Dios, hacia dónde debemos de apuntar, de que no debemos de ser negligentes ni egoístas, ni asumir, Señor J