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Piensa como inversionista

Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. Pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

— Filipenses 1:21-24

Un creyente que vive para Cristo tiene opciones, porque ha puesto su capital en un lugar donde nada puede alcanzarlo.

Pablo habla en este pasaje como un inversionista. No es una metáfora impuesta por el traductor: los términos que usa vienen del vocabulario financiero del mundo antiguo. «Ganancia», «beneficio de la obra», el dilema entre dos alternativas rentables. Pablo está pensando como alguien que ha colocado su capital en el lugar correcto y ahora evalúa desde esa posición de ventaja. Morir es ganancia porque su tesoro ya está del otro lado. Vivir es beneficio de la obra porque todavía hay rendimiento que producir aquí.

Piensa en un comerciante que invirtió en una empresa, depreció los equipos, produjo, y obtuvo diez veces lo que había puesto. Cuando le dicen que la maquinaria está desgastada, no se angustia: ya sacó lo que necesitaba sacar. Pablo razona de manera similar. No está aferrado a esta vida porque sabe dónde está su verdadero patrimonio. Y esa certeza le da una libertad que muy pocos creyentes experimentan: la libertad de vivir sin miedo a perder.

¿Cómo estás usando el tiempo que el Señor te ha dado? Una persona que piensa como inversionista le dice que no a algo de valor ahora para poder decir que sí a algo de mayor valor después. Sacrifica lo inmediato por lo eterno: ora, sirve a la iglesia, invierte en personas. Hay que hacer un patrimonio espiritual, un cúmulo en la presencia del Señor, para que cuando llegue el momento de partir, uno realmente pueda decir: parto para estar con Él.

Oración: Señor, confieso que con frecuencia vivo como si todo lo que importa estuviera de este lado. Ayúdame a pensar como inversionista del reino: a usar bien el tiempo que me das, a no entregarme antes de tiempo, y a construir algo que tenga valor eterno. Que cuando llegue el momento de partir, pueda hacerlo con la conciencia de haber vivido para ti. Amén.