Devocional

Después de escuchar

…el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis.

— 1 Corintios 15:1

Puedes tener todo el vocabulario cristiano, toda la cultura cristiana y toda la historia de la iglesia, y no haber recibido el evangelio.

El evangelio es la buena noticia de que Dios reina y ha elegido salvar al hombre por medio de la obra de Cristo. Es una noticia que cambia la vida. Pero hay una diferencia enorme entre escuchar una noticia y recibirla. Yo puedo escuchar que me fue otorgada una herencia y seguir viviendo como si no tuviera nada. La noticia me llegó, pero no hice nada con ella. No la recibí. El término que usa el apóstol Pablo cuando dice «recibisteis» no es un verbo pasivo: implica asir, agarrar, apoderarse de algo. Hay algo que se te está ofreciendo y tú tienes que extender la mano.

Esto puede resultar incómodo, pero vale la pena considerarlo con seriedad. ¿Cuántas personas se congregan semana tras semana, conocen el vocabulario, participan de las actividades, y sin embargo nunca han tomado la decisión consciente de recibir a Cristo? La cultura cristiana no salva. La historia de la iglesia no salva. La sana doctrina, por sí sola, no salva. Puedes estar en una iglesia de sana doctrina y seguir enfermo en tus delitos y pecados. Alguien te va a preguntar: «¿tú recibiste a Cristo?» Y tú dirás: «yo me estoy congregando desde los 12 años». No es si tú te estás congregando lo que te están preguntando; es si tú recibiste a Cristo.

En la cultura romana, recibir o no recibir algo no era una emoción ni una vaguedad; era un acto formal. Tenía consecuencias jurídicas. Hoy vivimos en una época que le ha quitado la formalidad a casi todo. La gente vive junta sin casarse, ocupa terrenos sin escritura, y asume que por estar presente en un lugar ya tiene derechos sobre él. Algo parecido ocurre con el evangelio: muchos asumen que ya lo recibieron simplemente porque llevan años escuchándolo.

¿Recibiste el evangelio o solamente lo escuchaste? No es una pregunta para avergonzarte, sino para que te la hagas con honestidad. Hay personas que después de diez años congregándose llegaron a ver a Cristo. Se han dado casos de personas que aun después de haber servido a una iglesia se dieron cuenta de que su fe no era real, y entonces vieron a Cristo. Es mejor desperdiciar diez años y ser salvo.

Oración: Señor, yo no quiero ser alguien que solamente escuchó tu evangelio. Quiero ser alguien que lo recibió. Si hay algo en mi corazón que todavía no te ha dicho que sí de manera definitiva, hoy te lo digo. Recibo lo que Cristo hizo por mí. No como una emoción pasajera, sino como la decisión más importante de mi vida. Amén.