Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
— Juan 14:6 (RVR1960)
La fe madura decide buscar en Cristo aunque todavía no siente lo que cree.
Tomás preguntó con honestidad y Jesús le respondió. Felipe pidió ver al Padre y Jesús le respondió. A ninguno de los dos los reprendió. Lo que el Señor recibe en ese momento es la sinceridad de dos hombres que saben que les falta algo y lo dicen en voz alta, y hay algo en eso que vale la pena imitar. Cuando el creyente se encuentra en ese mismo lugar, lo que importa es qué hace con esa insatisfacción. Hay dos salidas fáciles: buscar esa satisfacción en otro lugar, o resignarse a que la vida cristiana es simplemente así, gris y rutinaria. La primera lleva a buscar agua en pozos secos. La segunda convierte la fe en un trámite vacío. Lo que Juan 14 propone es una tercera posibilidad: la resolución de buscar en Cristo lo que Cristo dice que en él puede encontrarse, aunque en este momento todavía no lo sientas.
Eso requiere algo parecido a lo que hace alguien que se sienta a la mesa con hambre pero sin apetito. El cuerpo necesita comer aunque no sienta ganas. La decisión de comer precede a la experiencia de disfrutar la comida, y frecuentemente es esa decisión la que abre el apetito. En la vida espiritual ocurre algo similar. Hay momentos en los que la fe tiene que moverse antes que la emoción. Decir «Señor, yo no lo estoy sintiendo, pero lo quiero sentir» es una oración muy honesta, y el punto de partida de una fe que crece.
La última parte del versículo añade algo que no podemos pasar por alto: «nadie viene al Padre sino por mí.» Cristo es el único camino hacia lo que el corazón busca. La exclusividad de Cristo es la descripción de dónde está la fuente. Y la persona que ha entendido eso puede decirle al mundo, con tranquilidad y sin arrogancia, que sabe dónde está el agua, aunque todavía esté aprendiendo a beberla.
Oración: Señor, te traigo una fe que todavía no siente todo lo que cree. Quiero encontrar en ti lo que tú dices que en ti puede encontrarse. Tomo la resolución de buscarte aquí, en este texto, en esta oración, en este día, aunque mi corazón todavía no lo sienta con la intensidad que quisiera. Confío en que tú eres la fuente. Amén.