Devocional

Firmes, pero no solos

…en el cual también perseveráis.

— 1 Corintios 15:1

Estar firmes en el evangelio no es un acto solitario; es una formación en la que tu escudo protege también a tu compañero.

El apóstol Pablo les recuerda a los corintios que el evangelio, la buena noticia de la salvación en Cristo, no es solamente algo para escuchar y recibir. También es algo en lo cual perseverar. Estar firmes. Y esa firmeza tiene una forma muy concreta que los primeros cristianos supieron expresar tomando vocabulario de su propia cultura.

En la formación griega de batalla, que luego heredaron las legiones romanas, los soldados se alineaban con sus escudos formando una muralla. Cuando el comandante ordenaba estar firmes, lo que decía era: no bajes el escudo y no rompas la formación. Y el diseño del escudo era tal que, al levantarlo, no solo te protegías a ti mismo, sino que cubrías la mitad del compañero que estaba a tu lado. Quien estaba firme no era un guerrero solitario que decía «vengan contra mí»; era alguien cuya firmeza dependía de la formación y cuya debilidad exponía a los demás.

Esa imagen es profundamente reveladora para la vida cristiana. Se ha difundido la idea de que las disciplinas espirituales son asuntos estrictamente privados, que la fe es un camino que cada quien recorre a solas con Dios. Y ciertamente hay una dimensión personal e íntima. Pero la perseverancia en el evangelio es un asunto necesariamente comunitario. Tu firmeza me afirma a mí; mi firmeza te afirma a ti. Nadie persevera solo. El creyente que se aísla es como el soldado que rompe la formación: queda expuesto y deja expuesto a quien estaba a su lado.

El trabajo del enemigo es hacer que pierdas tu firmeza: que dudes de tu salvación, que pierdas tus distintivos, que dejes de ver lo que Cristo hizo. Un creyente es tentado cuando deja de mirar a Cristo y su obra en la cruz. Y cada vez que un creyente suelta a Cristo para confiar en otra cosa, ha soltado el escudo. Pero cuando miras a tu lado y ves a un hermano firme, algo en ti se fortalece. Por eso la iglesia no es opcional; es parte del diseño.

Oración: Señor, gracias por no dejarme solo en esta batalla. Ayúdame a no romper la formación. Que mi firmeza sea una bendición para los que están a mi lado, y que la firmeza de ellos me sostenga a mí. Perdóname si he intentado perseverar en soledad; enséñame a depender de ti y de los hermanos que has puesto junto a mí. Amén.