Saltar al contenido

Ninguna idea es inofensiva

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

— Colosenses 2:8 (RV60)

Nadie camina en neutro: cada vez que le dices que sí a una idea, le estás diciendo que no a otras.

Cuando era niño jugaba en un almacén de fertilizantes que un familiar administraba. Los operarios apilaban los sacos casi hasta el techo, y para mí aquello era un parque: trepaba por la montaña de sacos como si fueran una escalera. Hoy, de adulto, calculo la cantidad de químicos sobre los que caminé sin tener la menor idea del peligro. Así anda muchas veces el creyente en este mundo, moviéndose de una idea a otra como quien recorre una feria de degustaciones, probando de todo, sin sospechar que algunas de esas ideas son veneno.

Detrás de cada corriente de pensamiento hay una filosofía, y detrás de todo pecado hay primero una idea que alguien aceptó sin examinarla. Por eso conviene entender algo: nadie camina en neutro. Cada vez que le dices que sí a una idea, le estás diciendo que no a otras; y cada vez que rechazas una, abrazas la contraria. La Escritura nos advierte que cuidemos que nadie nos engañe con filosofías y sutilezas que parecen inofensivas, pero que en el fondo no van conforme a Cristo. Lo llaman «arte», lo llaman «humor», lo llaman «cultura», y hoy a todo le dicen «contenido»; ese nombre amable no cambia lo que ciertas ideas le hacen al alma.

Hay quien piensa que crecer en la fe es solo cuestión de sumar: otro estudio, otro libro, otra canción, otro evento. La verdad es que la fe también madura por lo que aprendes a restar. Hay contenido que necesitas integrar a tu vida y hay contenido que necesitas sacar de ella. Eso pide discernimiento: la libertad de quien sabe distinguir lo que lo edifica de lo que lo daña, sin necesidad de prohibirlo todo ni de andar con la conciencia en alarma. Pregúntate hoy con sinceridad: lo que estás consumiendo, ¿alimenta tu alma o la intoxica de a poco, como el veneno que no se siente hasta que ya hizo su trabajo?

Oración: Señor, abre mis ojos para ver que ninguna idea es del todo inofensiva. Perdóname por las veces que he consumido sin pensar lo que entraba en mi mente y en mi corazón. Dame discernimiento para reconocer lo que va conforme a Cristo y lo que se le opone. Enséñame a restar lo que me daña con la misma disposición con que sumo lo que me edifica, en el nombre de Cristo.