Tema
Colosenses
12 piezas sobre este tema.
Ninguna idea es inofensiva
Nadie camina en neutro: cada vez que le dices que sí a una idea, le estás diciendo que no a otras.

El evangelio en nuestras amistades
Las amistades en el pueblo de Dios, cuando se cultivan de manera intencional y en el contexto del evangelio, fortalecen la misión de la iglesia y traen consuelo a nuestras vidas. Pablo concluye Colosenses con una larga despedida que nos enseña a compartirnos, atesorar las relaciones por lo que significan en Cristo y a interesarnos por lo que Dios hace más allá de nuestro círculo inmediato.

La oración y el testimonio público del creyente
El evangelio de Cristo avanza en el mundo por medio de creyentes que oran con perseverancia y testifican con sabiduría. Pablo nos lleva a considerar dos dimensiones adicionales de nuestra vida cristiana: nuestra relación con Dios, expresada en la oración, y nuestra relación con los de afuera, manifestada en nuestro testimonio público.

Cristo en todas nuestras relaciones
El evangelio reordena todas las esferas de la sociedad, desde la familia hasta el trabajo. Este texto tiene que ver más con Cristo que con tu matrimonio, más con Cristo que con la crianza, y más con Cristo que con las relaciones laborales. Es Cristo —no el esposo, ni el padre, ni el empleador— en todas nuestras relaciones.

Cristo en el centro de su iglesia
Pablo está escribiendo a la iglesia de los Colosenses para que juntos crezcan en su entendimiento del evangelio. Después de exhortarles a que se vistan —figuradamente— de manera distintivamente cristiana, les presenta una serie de exhortaciones con el fin de que Cristo siempre ocupe el centro en la vida de la iglesia. En tres sentidos: (1) que Cristo sea su tema principal, el centro de su sabiduría, enseñanzas, exhortación y alabanza; (2) que Cristo sea el centro de sus acciones y palabras, actuando siempre en Su nombre; y (3) que Cristo sea el centro de su gratitud.

La nueva vestimenta del cristiano
Después de mostrar una lista de pecados de los que debemos despojarnos, el apóstol Pablo nos introduce al concepto de una nueva vestimenta: expresiones del corazón que deben distinguir al cristiano en virtud de su nueva identidad como escogidos, santos y amados.

Cómo luchar contra el pecado
El creyente no combate el pecado como un contrincante desesperado, sino como quien pertenece al pueblo victorioso de Cristo. No luchamos para obtener nuestra salvación; luchamos porque hemos sido salvados y podemos matar el pecado porque realmente ya no lo necesitamos.

Los términos de nuestra reconciliación
Nuestra reconciliación con Dios tiene tres términos: aceptar que éramos extraños, enemigos y malvados; reconocer la necesidad del sacrificio de Cristo en su cuerpo de carne; y confirmar nuestra salvación por medio de la perseverancia en la fe.

La supremacía de Cristo sobre todas las cosas
Reconocer el señorío de Cristo sobre todas las cosas es una tarea que requiere profunda reflexión, pero vale la pena. Este es el punto de partida para que nuestra salvación produzca gozo: entender nuestro gran Salvador y nuestra gran necesidad.

Hechos asombrosos sobre nuestra salvación
Nuestra salvación no es simplemente una decisión personal ni un perdón administrativo. Es una obra monumental donde Dios nos cualificó, nos libró de la potestad de las tinieblas, nos trasladó a su reino y nos redimió pagando con la sangre de su Hijo.

Una oración centrada en el evangelio
Pablo no les manda a los colosenses una lista de tareas pendientes, sino que ora para que obtengan todo aquello que en Cristo ya es posible: conocimiento de la voluntad de Dios, una vida que le agrade, y fortaleza para perseverar.

La palabra verdadera del evangelio
Para quienes no han conocido el evangelio, el cristianismo es simplemente una opción más. Pero para nosotros que hemos creído, Cristo es el único camino posible. Pablo presenta el evangelio como la palabra verdadera: una palabra que produce fe, amor y esperanza, que crece y lleva fruto, y que requiere buenos instrumentos.