Tema
Evangelio de Juan
5 piezas sobre este tema.

El sosiego que está Jesús
Al final del ministerio público del Señor, los discípulos se encontraban profundamente turbados. Sabían que habían sido llamados por Él, pero su comprensión de quién era realmente Jesús seguía madurando. En este capítulo, el Maestro los exhorta a no turbarse, recordándoles que la paz no proviene de entender el futuro, sino de confiar en su Persona: «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí». Este pasaje no es principalmente evangelístico (aunque puede serlo); ofrece consuelo a todo creyente inquieto y nos muestra que no hay vergüenza en reconocer nuestra necesidad de seguir creciendo en el conocimiento del Señor. Nos invita a hallar en esa relación viva la fuente de nuestro verdadero sosiego. Hoy contemplaremos la persona de Jesús —el camino, la verdad y la vida— y cómo esta realidad incomparable puede traer descanso profundo a nuestras almas.

Verdaderos adoradores
Cristo busca verdaderos adoradores cuya vida completa sea una respuesta al Evangelio: adoración en espíritu y en verdad, más allá de lugares, circunstancias y religiosidad.

Jesús y NIcodemo
Nicodemo era maestro de la ley, fariseo y principal entre los judíos, y aun así desconocía lo más importante de la salvación. El nuevo nacimiento no es un formalismo, una militancia ni una decisión: es una obra providencial de Dios.
La satisfacción que ofrece Cristo
Cristo no solo perdona nuestros pecados, sino que también llena plenamente los vacíos más profundos del corazón humano, ofreciendo un agua viva que satisface para siempre. En su encuentro con la samaritana vemos cómo la salvación es intencional, personal y expansiva.
El propósito de la predicación
La predicación bíblica busca intencionalmente que las personas crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que al creer tengan vida en su nombre.