Tema
Gálatas
6 piezas sobre este tema.

Unidad en el mensaje del evangelio
Pablo sube a Jerusalén con Tito, un gentil sin circuncidar, y con eso pone a prueba si el mismo evangelio basta para que judíos y gentiles se reconozcan como hermanos. La exposición muestra un compañerismo en libertad, donde Cristo va primero y la amistad después; una recepción madura de los líderes de Jerusalén, que reconocieron la gracia en lugar de autorizarla; y una oportunidad de servir juntos acordándose de los pobres. En el camino aparecen la morcilla, el mondongo y los falsos hermanos que entraban a espiar.

Un testimonio de conversión
Pablo cuenta su propia conversión, y no lo hace por vanagloria: lo hace para probar que el evangelio que predica no lo recibió de ningún hombre. La exposición sigue los tres verbos con que él describe esa obra, me apartó, me llamó y reveló a su Hijo en mí, para mostrar una conversión que empieza en Dios, que es sobrenatural y que termina en la iglesia glorificando a Dios. En el camino aparecen los años de silencio en Arabia y los quince días con Pedro.

Una defensa del verdadero evangelio
Pablo no empieza la carta agradeciendo, empieza asombrado: apenas unos meses después de recibir el evangelio, los gálatas ya estaban siguiendo otro. La exposición muestra ese asombro, la manera en que operaban los falsos maestros, que era perturbar y pervertir, y la sentencia apostólica repetida dos veces.

Lo que nuestra fe realmente necesita
Los judaizantes convencían a los gálatas de que a su fe le faltaba algo: la ley, la circuncisión, un maestro más creíble. Pablo abre la carta mostrando que lo que la fe realmente necesita es ver a Dios detrás del instrumento que predicó, maravillarse en la obra consumada de Cristo y vivir para la gloria del Padre. Quien no atesora a Cristo siempre sentirá que le falta algo.

Andando en el Espíritu
Andar en el Espíritu no es una etiqueta ni una experiencia extraordinaria: es una vida alimentada por la oración y la Palabra, cuya evidencia es el fruto del Espíritu y la lucha honesta contra la carne.
La cruz motivo de Gloria
La cruz de Cristo es completamente suficiente y el único motivo legítimo de gloria para el creyente; nada podemos agregarle ni complementarla con sistemas religiosos, doctrinas o rituales humanos.