Tema
Esperanza
10 piezas sobre este tema.
El pecado es prisa
Toda transgresión es impaciencia disfrazada: el que peca no pudo esperar a que Dios proveyera.

La resurrección de Cristo: victoria que da vida
La resurrección de Cristo completa la obra de la cruz, valida su divinidad y nos da una esperanza real más allá de la muerte: vida eterna en él.
Nuestra experiencia y nuestra esperanza
Para perseverar en Cristo necesitamos recordar con gratitud de dónde nos sacó el Señor y mantener viva la esperanza de las promesas que aún nos aguardan, para no retroceder en medio de la tribulación.
La anticipación de nuestra gloriosa esperanza
La creación fue sujetada a vanidad por decreto soberano de Dios, de modo que nada en este mundo puede satisfacernos plenamente ni por mucho tiempo. Por eso el creyente no pone su esperanza en las agendas ilusorias del mundo, sino que aguarda con paciencia la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Mi redentor vive
En medio de una aflicción profunda, Job afirma con convicción: “Yo sé que mi Redentor vive”, mostrando que la esperanza en la resurrección es el único consuelo sólido para el sufrimiento del creyente.
Reflexiones sobre la muerte de un creyente
Ya que para los creyentes la muerte física no es pérdida sino ganancia, victoria y esperanza, el estado emocional en que quedamos cuando uno de nuestros hermanos parte al encuentro con su Señor debería ser empleado de manera diferente.
Los que sembraron con lágrimas
Dios soberanamente permite tiempos de cautiverio, aflicción y siembra en lágrimas, pero llama a su pueblo a seguir obedeciendo y sembrando con esperanza, confiando en que Él cambiará las temporadas y hará segar con regocijo.
La esperanza de la resurección
La resurrección de Jesucristo no es solo una doctrina para afirmar con la mente, sino una esperanza viva y segura que sostiene al creyente en medio de la tribulación y garantiza una herencia incorruptible reservada en los cielos.
La depresión del justo
Aun el justo puede caer en profunda depresión, pero en medio de la cadena de tribulaciones que lo agobian, Dios lo preserva, lo corrige y lo fortalece cuando vuelve a refugiarse en Él.
Nuestra leve tribulación momentanea
Dios usa nuestras leves tribulaciones momentáneas como parte de un proceso de santificación que produce en nosotros un eterno peso de gloria, mientras aprendemos a tener expectativas reales, una percepción adecuada del sufrimiento y a entender el propósito de las pruebas.