Tema
Discipulado
24 piezas sobre este tema.
Mejor reprendido que destruido
Un siervo reprendido todavía es siervo.
La mina guardada en un pañuelo
Una vida cristiana sin frutos es una mina envuelta en un pañuelo.
La multitud no salva
Estar rodeado de gente que sigue a Jesús no es lo mismo que seguirlo tú.

Entre siervos y enemigos
En la parábola de las diez minas, Jesús traza una línea entre dos audiencias: siervos a quienes confía sus minas para negociar, y enemigos que mandan una embajada para que no reine sobre ellos. Es mejor ser un siervo reprendido que un enemigo destruido, porque el 100% de los siervos del Señor —sin importar sus rendimientos— fue salvado. Toda persona que escucha el evangelio termina firmando una de las dos cartas.
La realidad no se parece a lo que esperabas
Una fe ingenua, que espera que todo salga bien, es una fe frágil. Cristo fue específico sobre lo que vendría precisamente para que sus discípulos no se rompieran cuando llegara.

Cristo es la roca
Nuestra fe, nuestros pensamientos y nuestra cosmovisión deben estar cimentados sobre Cristo como roca eterna, para resistir las corrientes de este mundo y vivir como verdaderos discípulos obedientes.

Imitando a Cristo junto a otros
Somos la generación de creyentes que más acceso ha tenido al contenido, pero quizá la que menos se parece a Cristo. El conocimiento está al alcance de todos; lo que falta son buenos ejemplos y comunidades donde se transmita el carácter. Pablo no escribió «lean mis cartas»; escribió «sed imitadores de mí, como yo de Cristo», porque el discipulado no es un asunto teórico sino relacional.

El tesoro escondido y la perla de gran precio
Jesús presenta el reino de los cielos como un tesoro escondido y una perla de gran precio, mostrando que su valor y hermosura demandan renunciar a todo lo secundario para poseerlo.

La mecánica del discipulado
Ser discípulo de Cristo es mucho más que profesar la fe y congregarse: implica negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesús de manera intencional y costosa, hasta que Él sea el centro real de la vida.

Jesús y el joven rico
El encuentro de Jesús con el joven rico nos confronta con la pregunta inescapable: ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?, y muestra que la salvación no se gana por obras ni por religiosidad, sino que es un regalo de la gracia de Dios al que se entra muriendo al yo y siguiendo a Cristo.
Las prioridades del Discipulo
Jesús reordena las prioridades del corazón del discípulo: por encima de la familia, de la autocomplacencia y de la búsqueda de la vida según el mundo, Cristo debe ocupar el primer lugar.
Las persecuciones venideras
El Señor envía a sus obreros como ovejas en medio de lobos y los prepara para las persecuciones que vendrán, llamándolos a ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas, perseverando hasta el fin.

Cuidado con el arrepentimiento mecánico
Mientras más entendamos lo extraordinario que es el verdadero convencimiento de pecado, más nos gozaremos al ser testigos de una genuina obra del Señor.

¿Qué necesita una persona para ser bautizada?
La iglesia local debería evitar que se relajen las ordenanzas del Señor, evitar que, ya sea por negligencia o ignorancia, quienes no han creído sean tenidos como verdaderos creyentes o miembros de una iglesia local.
El cuidado de uno mismo
El apóstol Pablo ordena a Timoteo cuidar de sí mismo y de la doctrina, mostrando que el discipulado cristiano exige una atención integral a la vida personal y a la enseñanza, con persistencia, para que la salvación se haga evidente en lo práctico y alcance a otros.
Cómo dar testimonio a la siguiente generación
Dios ha colocado a la familia en el centro de sus propósitos, y llama a padres y abuelos a dar un testimonio constante de su grandeza, viviendo y enseñando su palabra en casa a más de una generación.

Los retos de discipular adultos
Si viniste a Cristo siendo un adulto y estás luchando para hacer en tu vida la voluntad del Señor, espero que en este artículo puedas ver que no estás solo y encontrar aliento. ¡Confía en el poder del Evangelio!
Nuestra especial relación con Dios
Dios nos llama a una humildad profunda para reconocer nuestras limitaciones, dejarnos instruir por otros creyentes y así conocer más exactamente el camino del Señor, como hizo Apolos guiado por Priscila y Aquila.
Parábola del mayordomo infiel
Dios nos llama a cultivar una santa sagacidad en nuestras relaciones y en el uso de nuestros recursos, para que la causa de Cristo avance con diligencia en medio de un mundo que trabaja incansablemente para la maldad.
La restauración de Pedro
Pedro cayó profundamente, pero el Señor no lo dejó donde estaba, sino que lo restauró en su amor, en su utilidad y en su llamado. Este mensaje llama a creyentes que han permanecido en la fe, pero necesitan volver a su lugar de fruto y servicio en el pueblo de Dios.
Una fé no fingida
Una fe no fingida deja huellas memorables en nuestras relaciones, se vuelve fuente de gozo para otros creyentes y se convierte en un legado activo que pasa de generación en generación.
La puerta estrecha y el camino angosto
Al cerrar el sermón del monte, Cristo no busca admiradores sino que confronta a sus oyentes con dos puertas y dos caminos. Escuchar la Palabra sin tomar resoluciones es perder el tiempo: la iglesia no se santifica escuchando sermones, sino tomando decisiones.
Entendiendo la gran comisión
Cristo resucitado, con toda potestad en el cielo y en la tierra, nos envía a ir, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles a guardar todo lo que Él ha mandado. La Gran Comisión es un mandato universal, continuo e imperativo para cada discípulo, sustentado por su autoridad y su presencia constante.

Tres razones para seguir creciendo
El Señor ha tenido compasión de nosotros y nos ha hecho crecer, pero esa misma compasión nos obliga a seguir creciendo en número, en carácter y en recursos, devolviendo por gracia lo que por gracia hemos recibido.