Tema
Salvación
30 piezas sobre este tema.

Un testimonio de conversión
Pablo cuenta su propia conversión, y no lo hace por vanagloria: lo hace para probar que el evangelio que predica no lo recibió de ningún hombre. La exposición sigue los tres verbos con que él describe esa obra, me apartó, me llamó y reveló a su Hijo en mí, para mostrar una conversión que empieza en Dios, que es sobrenatural y que termina en la iglesia glorificando a Dios. En el camino aparecen los años de silencio en Arabia y los quince días con Pedro.

Lo que nuestra fe realmente necesita
Los judaizantes convencían a los gálatas de que a su fe le faltaba algo: la ley, la circuncisión, un maestro más creíble. Pablo abre la carta mostrando que lo que la fe realmente necesita es ver a Dios detrás del instrumento que predicó, maravillarse en la obra consumada de Cristo y vivir para la gloria del Padre. Quien no atesora a Cristo siempre sentirá que le falta algo.

Los términos de nuestra reconciliación
Nuestra reconciliación con Dios tiene tres términos: aceptar que éramos extraños, enemigos y malvados; reconocer la necesidad del sacrificio de Cristo en su cuerpo de carne; y confirmar nuestra salvación por medio de la perseverancia en la fe.

Hechos asombrosos sobre nuestra salvación
Nuestra salvación no es simplemente una decisión personal ni un perdón administrativo. Es una obra monumental donde Dios nos cualificó, nos libró de la potestad de las tinieblas, nos trasladó a su reino y nos redimió pagando con la sangre de su Hijo.

Parábola de los obreros de la viña
La parábola de los obreros de la viña no es principalmente acerca de los obreros, sino del dueño que sale a buscarlos. La salvación no se recibe por méritos ni por antigüedad, sino por la gracia soberana de un Dios que recluta a quien nadie reclutaría y recompensa con la misma generosidad al primero y al último.

El regalo de la vida eterna
La paga del pecado es muerte, pero Dios ofrece, por pura gracia, el regalo de la vida eterna en Cristo Jesús, que comienza ahora como libertad del pecado y plenitud de vida, y se extiende por toda la eternidad.

Jesús y el joven rico
El encuentro de Jesús con el joven rico nos confronta con la pregunta inescapable: ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?, y muestra que la salvación no se gana por obras ni por religiosidad, sino que es un regalo de la gracia de Dios al que se entra muriendo al yo y siguiendo a Cristo.

Jesús y NIcodemo
Nicodemo era maestro de la ley, fariseo y principal entre los judíos, y aun así desconocía lo más importante de la salvación. El nuevo nacimiento no es un formalismo, una militancia ni una decisión: es una obra providencial de Dios.

La continuidad de la misión
Desde Colosenses 1:12-14 se nos muestran hechos asombrosos y ya cumplidos sobre nuestra salvación: fuimos hechos aptos, librados de la potestad de las tinieblas, trasladados al reino de Cristo y redimidos por su sangre para perdón de pecados.
La satisfacción que ofrece Cristo
Cristo no solo perdona nuestros pecados, sino que también llena plenamente los vacíos más profundos del corazón humano, ofreciendo un agua viva que satisface para siempre. En su encuentro con la samaritana vemos cómo la salvación es intencional, personal y expansiva.
El Señor encuentra a Zaqueo
El Señor Jesús, con intencionalidad soberana, busca y llama por nombre al jefe de los publicanos, mostrando que la salvación alcanza a todo tipo de personas y produce frutos visibles de arrepentimiento y restitución.
Nuestros grandes privilegios
Pertenecer a la iglesia del Señor es el mayor privilegio que los hombres pueden recibir en esta tierra, pues en Cristo hemos pasado de ser extranjeros y advenedizos a ser conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
El peligro del autoengaño
El Señor advierte que muchos que le dicen 'Señor, Señor' serán finalmente desconocidos por Él, porque descansan en una profesión superficial y en sus obras, y no en una obediencia verdadera nacida de la obra de Cristo. El mayor privilegio no es solo conocer a Dios, sino ser conocidos por Él.
Campamento-Semilla de mostaza - dia 3
Las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio no fueron narradas para venderle el reino a los incrédulos, sino para que los discípulos valoren lo que ya tienen: un reino que nadie halla por sus propios medios y que es valioso por sí mismo, sin añadiduras.

El tesoro escondido y la perla de gran precio(2015)
Las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio no fueron dadas para persuadir incrédulos, sino para que quienes ya son parte del reino entiendan su valor singular: nadie lo halló por sus propios medios, y nada de lo que uno entrega alcanza a pagarlo.
Acción de gracias-un motivo suficiente
Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, pero la salvación de nuestra alma es un motivo suficiente y supremo para vivir en acción de gracias y testificar de Cristo.
El valle de los huesos secos
A la luz de la visión del valle de los huesos secos en Ezequiel 37, se expone la verdadera condición espiritual del hombre sin Dios, la prerrogativa soberana de Dios en la salvación y el poder exclusivo de Su Palabra para pasar de muerte a vida.
Misericordia de David hacia Mefiboset
La misericordia de David hacia Mefiboset ilustra la iniciativa soberana de Dios en nuestra salvación, concedida por pura gracia, recibida con humillación y gratitud, y sostenida aun en medio de nuestras caídas.
Significado de Bautismo
El bautismo no es un simple rito con agua, sino una ordenanza de Cristo que expresa la obra de salvación ya realizada en el corazón: fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, devoción, arrepentimiento y unirse públicamente al pueblo de Dios.
Salvación Extraordinaria - Salvación de Rahab la ramera
La historia de Rahab la ramera nos muestra cómo Dios alcanza con salvación a personas y lugares aparentemente lejanos, usando mensajeros, una confesión sincera y un pacto sellado por Él. Su proceso se parece profundamente al nuestro: oímos de las obras de Dios, confesamos que Jehová es Dios, entramos en pacto y vivimos con una señal visible de esa esperanza.
Salvación extraordinaria - Salvación de los gabaonitas
Los gabaonitas, aunque engañaron a Israel, reconocieron el temor de Dios y fueron añadidos de manera extraordinaria al pueblo del Señor, llegando incluso a servir en su templo. Esta historia confronta a la iglesia sobre su disposición a recibir a todo aquel con quien Dios hace pacto, sin importar su trasfondo.
Navidad con entedimiento - El Anuncio Completo
En medio del ruido cultural de la Navidad, este sermón nos llama a abrazar el anuncio completo: que ha nacido un Salvador que es también Cristo el Señor, inaugurando el año agradable de Dios para reconciliar a los pecadores consigo mismo.
Cristo en las escrituras
Las Sagradas Escrituras son el único libro que puede hacer al hombre sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús. En ellas Dios revela a su Hijo: anunciado en las profecías del Antiguo Testamento, manifestado en los evangelios y proclamado por la iglesia en el Nuevo Testamento.
La manifestación de su gracia
La gracia de Dios, manifestada en Cristo, tiene como propósito la salvación de todos los hombres: nos libera del poder del pecado, nos reconcilia con Dios y nos da esperanza de vida eterna. Esa misma gracia opera enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, a vivir sobria, justa y piadosamente, y se evidencia en un pueblo propio, celoso de buenas obras.
El hombre a quien Dios celebra
El más grande discurso de todas las Escrituras es el Sermón del Monte, proclamado por Cristo al comienzo de su ministerio. La primera parte del mismo comprende lo que se conoce como «Las bienaventuranzas» una serie de descripciones que con toda seguridad echaron un balde de agua fría sobre las expectativas materiales (poder, dinero, reconocimiento) que muchos tenían sobre el reino de Dios. En conjunto, conforman una descripción pormenorizada del carácter que deben tener los hombres dignos de ser celebrados (bienaventurados) elaborada directamente por Dios.
Doctrina, moral y amor
La doctrina, la moral y el amor cristianos son valiosos, pero sin el Evangelio están muertos. Solo la muerte y resurrección de Cristo, recibidas por fe, perdonan nuestra deuda de pecado y nos dan una esperanza cierta de vida eterna.
El Anuncio Glorioso
En la Navidad no celebramos simplemente el nacimiento de un niño pobre en un pesebre, sino la Encarnación de Dios mismo, quien se hizo hombre voluntariamente para ser nuestro Salvador y Señor. El Cristo humilde del pesebre es al mismo tiempo el Dios glorioso adorado por las huestes celestiales.
El milagro mas grande
El milagro más grande que Cristo ofrece no es la sanidad física ni los regalos temporales, sino el perdón de los pecados y la salvación del alma. Todo lo demás es secundario frente a ser pasado de muerte a vida.
La ayuda del espíritu santo
Dios no solo nos salva en Cristo, sino que nos da su Espíritu Santo como ayudador, quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer su voluntad, convenciéndonos de pecado, guiándonos a toda verdad y formando en nosotros el carácter de Cristo.
El mensaje imprescindible(El mensaje del evangelio)
Entre todos los mensajes bíblicos hay uno que es imprescindible: el evangelio de Jesucristo, su muerte por nuestros pecados y su resurrección para darnos vida eterna. Sin este mensaje, todo lo demás en la vida cristiana se convierte en simple autoayuda y pierde su esencia.